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1388. El Madrid vencido espera a Franco.

Madrid, marzo 1939 (Fotografía: Alfonso)





De O. D. Gallagher, reportero del Daily Express
Madrid, martes por la noche


Hoy se ha rendido Madrid, tras dos años y medio de asedio, y esta noche se encuentra bajo el control absoluto del general Franco.

Las carreteras que llevan a Levante, todavía en manos republicanas, están atestadas de fugitivos temerosos de las represalias políticas de los nacionales.

A lo largo de todo el día y a medida que una división tras otra de las fuerzas de Franco entraba en la ciudad, aquellos fugitivos fueron huyendo por la carretera de Valencia, organizados por el coronel Casado, jefe militar del caído Consejo de Defensa de Madrid.

Para mucha gente, la primera noticia sobre la caída del frente de Madrid llegó a través de diez hombres que recorrían las calles en un camión gritando: «¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!».

Las mujeres salían de las casas con expresión incrédula. Y entonces vieron a los soldados falangistas.

Rieron y lloraron y volvieron corriendo a sus casas para sacar la bandera monárquica, escarlata y amarilla, que habían mantenido escondida durante todo el asedio.

En los balcones colgaron manteles, cortinas y todo lo que tuviera los colores de la monarquía. En las barricadas republicanas ondeaban banderas blancas hechas con sábanas.

Esta noche resulta casi imposible moverse por la Puerta del Sol, el Piccadilly Circus de los españoles, donde los madrileños esperan al «hombre del caballo blanco», que es como lo llaman sus partidarios desde que empezó la guerra.

Esta mañana, los hombres que controlaron el frente del barrio de Argüelles durante 28 meses, volvieron a él, pero por primera vez sin armas.

Banderas blancas se alzaron sobre las troneras, y los hombres, con paso vacilante, cruzaron los parapetos para ser recibidos con gritos de bienvenida por las tropas de Franco, con las que habían intercambiado muerte todos los días de los últimos meses.

Tuvieron lugar muchos encuentros extraños... «Ah, si eres el pequeño rojo con voz de chica que nos ha dado tanta guerra», exclamó un soldado de Franco al ver al pequeño Mariano Arribas, dándole una palmada amistosa en la espalda.

Durante los últimos días, las tropas de ambos bandos habían confraternizado mucho, desde que el Consejo Nacional de Defensa perdió gran parte del apoyo de Madrid.

Ahí está Joe Kennedy, hijo del embajador de los Estados Unidos en Londres. Se ha pasado el día entre la multitud en fiesta. Desde que llegó, hace varias semanas, reside en el antiguo edificio de la Embajada de Estados Unidos.



O. D. Gallagher
«El Madrid vencido espera a Franco»
Daily Express, 29 de marzo de 1939 




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