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1506. Bajo la sombra de cuatro banderas

Aventuras y desventuras de Francisco José Más Pérez, “mercenario de la supervivencia” (1937-1945)

Por José Sedano Moreno
Funcionario del Ayuntamiento de Berja
Miembro fundador del CVHE


Introducción

En junio de 1945 finalizaba, en territorio europeo, lo que ha sido, -hasta hoy-, el mayor desastre humano como consecuencia de una guerra. La Segunda Guerra Mundial segaba la vida de millones de personas que habían participado en este conflicto bélico en territorio europeo (sin contar con los que intervinieron en el sudeste asiático y en el Océano Pacífico).

Desde la frontera de Irún hasta el Cáucaso, desde los fiordos noruegos hasta las islas del Mar Egeo, desde el desierto del Sahara bañado por el Océano Atlántico hasta el Mar Rojo, todo este territorio se convirtió en teatro de operaciones durante este conflicto internacional provocado por el ansia de poder, y de “espacio vital” (el “Anchluss”), de un iluminado que arrastró, en una huida hacia delante, a toda una nación a la que llevaba a ningún sitio, solamente hacia la destrucción, y más teniendo en cuenta que veinte años antes, como cabo del ejército alemán, había hecho el mismo camino y también acabó en tragedia, en destrucción, en pobreza, abrumados, además, por una deuda de guerra que en aquel momento no podía ser pagada. Adolf Hitler, como sabemos, fue el hombre; el pueblo alemán, en su mayoría, quien le apoyó. 

Todo este territorio que abarca las fronteras indicadas en el apartado anterior se convirtió en un inmenso cementerio. Cementerio donde fueron enterrados los millones de soldados, de uno y otro bando, que cayeron por defender los colores de unas banderas que significaban los ideales de libertad y democracia de aquellos países que lucharon contra la “svástica” (la “Cruz Gamada” nazi que significaba opresión y dictadura).

Europa se convirtió, como decimos, en un enorme cementerio donde yacen aquellos que dieron su vida por defender unos ideales. En todos los cementerios de guerra europeos, bajo una marmórea cruz blanca en perfecta alineación, descansan aquellos -como dice una canción de la época- “old soldiers never died” (“los viejos soldados nunca mueren”). Algunos escribieron las páginas más hermosas durante los conflictos bélicos acaecidos a lo largo de la Historia pues dieron su vida por salvar la del compañero o compañeros y su recuerdo permanece, y permanecerá, perenne en la memoria y en el recuerdo de todos, pues su nombre está escrito con letras de oro. También descansan otros, los menos, a los que la Historia correrá, y ha corrido, un tupido velo por la ignominia que representa su nombre dado que las acciones que cometieron mientras duró el conflicto no son acreedoras a que su nombre ocupe un lugar destacado en las páginas más gloriosas de la historia de la humanidad. 

Hubo quien se suicidó por la cobardía de no responder a los cargos que se les imputarían dadas las acciones cometidas u órdenes transmitidas y por las muertes que causó el llevar a la práctica (por la “obediencia debida”) dichas órdenes. El lugar donde descansan sus restos se ocultó para que sus partidarios no hicieran del mismo un santuario de culto. Otros fueron juzgados por tribunales internacionales y condenados a la pena máxima, que se cumplió (recuérdese el Juicio de Nürenberg donde fueron juzgados los principales jerifaltes del NSDAP, “Nazionalsocialischen Deucht Arbeit Partei”, Partido del Trabajo Alemán Nacionalsocialista, o simplemente “Nazi”).

De entre todos los millones de soldados que participaron en un bando u otro también están los que fueron heridos y sobrevivieron a sus heridas y los que la Diosa Fortuna quiso que no sufrieran herida física alguna pero la suya era interna, imborrable y el recuerdo de su participación en esa guerra y el haber dejado a tantos y tantos amigos en las cunetas de cualquier carretera o camino, en las aguas heladas de algún río, en las montañas, en las estepas o en las ardientes arenas de un desierto, siempre iría con ellos.

También están los que intentaron, a su manera, defender sus ideales de libertad e igualdad entre todos y que evitaron, de la manera que fuere y pesara a quien pesara, en primer lugar ser herido o, en el peor de los casos, muerto en el campo de batalla y, en segundo lugar, ser hecho prisionero por el bando contrario y, posiblemente, perder la vida en un juicio sumarísimo. En este sentido el instinto de supervivencia prima sobre otro cualquier aspecto moral, por muy fuerte que éstos sean. El sobrevivir, un día tras otro, durante el desarrollo de un conflicto armado es el objetivo primordial de cada uno de los soldados participantes. También lo fue de la totalidad de las fuerzas que intervinieron en este conflicto mundial que comenzaba el primero de septiembre de 1939 y que duraría hasta el verano de 1945. Aunque en verdad, este conflicto se había internacionalizado tres años antes en la Península Ibérica con el inicio de la Guerra Civil española y con la participación “oficiosa” de la mayoría de los países que más tarde participarían en la II Guerra Mundial.

Una de las personas que comenzó, como soldado, la Guerra Civil en España, terminó la IIª Guerra Mundial, como marinero, en un barco bajo pabellón de conveniencia, al servicio del Reino Unido, en la Isla de Malta, en el corazón del Mar Mediterráneo habiendo pasado, antes, por la Legión Extranjera francesa en el Norte de África (Argelia y Marruecos). Fue uno de tantos españoles que intentaron, por todos los medios, sobrevivir durante este conflicto, bien enrolados en las filas de alguno de los ejércitos participantes, bien entre los que lucharon en la Resistencia, los que soportaron la ignominia de un campo de concentración nazi o los que caminaron sobre las ardientes arenas del Sahara para poder, años después, liberar París de la opresión nazi. Este español al que nos referimos era de Berja. Francisco José Más Pérez era su nombre. Esto no es su biografía, sino algunas pinceladas de su lucha por la supervivencia en los conflictos en los que se vio envuelto intentando evitar, como ya hemos dicho, esa bala perdida que llevaba escrito su nombre.

Nacimiento, juventud y adolescencia 

A la una del día 3 de octubre de 1907 nacía, en la casa de sus padres, en el barrio ocho: Benejí (Benejí, Rigualte, Barranquillo, Cañadas)1, el niño FRANCISCO JOSE MAS PEREZ, y fue anotado en el Registro Civil de Berja al número 214 el día 5 del mismo mes y año2. Hijo de Francisco Más Villegas y de María de Gádor Pérez López, de 41 y 39 años de edad3. Este niño venía a ocupar el lugar que había dejado su hermano Francisco, nacido el día 22 de abril de 19014, fallecido a los quince días “en su domicilio del Llano de San Roque (el Llanete. N. del A.), a consecuencia de una bronquitis”, anotado el día ocho de mayo de 19015. El cambio de nombre de Francisco por Francisco José servirá, más adelante, para entender porqué, en el MSA (Archivo de la Marina Inglesa), en Cardiff, no aparece enrolado en dos barcos de pabellón inglés cuando, en realidad, sí estuvo como se demostrará en su momento.

En España, a principios del Siglo XX, ocurrían una serie de acontecimientos de los que la Familia Más Pérez fue testigo. En el mes de mayo de 1907, concretamente el día 10, nacía el primogénito del Rey Alfonso XIII, y el día 5 de julio el Congreso aprobaba la Ley Electoral (que no alteraba esencialmente el antiguo sistema de voto y ese mismo año, en el mes de diciembre, una plaga de langostas ataca las cosechas andaluzas)6

Eso sucedía en España pero, en Berja, otras circunstancias marcaban el día a día de nuestra ciudad. En el mes de Abril de ese año el Pleno del Ayuntamiento virgitano, siendo Alcalde del mismo D. Telesforo González González, agradecía la donación de dos coronas de oro a la Virgen de Gádor realizada por el “rico joyero de S.M. don Francisco Hernández Rincón, de esta naturaleza y vecino de San Sebastián, en donde tiene fábrica de Joyería, platería y relojerías”7, y ocho meses después, el 7 de diciembre, se clausuraba el Cementerio Viejo y se inauguraba el Nuevo con la inhumación, el día anterior, de la fallecida Joaquina María Raimunda Callejón Sánchez8, mientras que la población de Berja, entre 1900 y 1910 continuaba descendiendo a consecuencia de la disminución de la producción minera de los 13.224 habitantes a los 12.345 respectivamente9.

En estas circunstancias Francisco José se enfrentaba al devenir de los tiempos y a lo que el futuro tendría previsto para él. Creció en un país convulso por las circunstancias que, a lo largo de la segunda mitad del S. XIX marcaron nuestro país, y que llegó a su punto más álgido con la pérdida de la Guerra de Cuba, se enfrentó a una Guerra con Marruecos, -Francisco José cumple 17 años cuando el Ayuntamiento de Berja acuerda la “cesión temporal a la Junta Patriótica de esta población del edificio, propiedad del Ayuntamiento, sito en la calle del Marqués, para la instalación en él de un Hospital de Sangre para heridos y enfermos en la Campaña de África …”10-, a la proclamación como Rey de Alfonso XIII y, al poco tiempo, con el Golpe de Estado del General Primo de Rivera en 1923. Antes Francisco había sobrevivido, también, a la Epidemia de Gripe que asoló España en 1918 y que acabó con la vida de tanta gente preclara, como fue el caso de Manuel Salmerón Pellón, tanto en nuestra ciudad como en el resto de España11.

La adolescencia de Francisco José transcurrió durante los años 20, caldo de cultivo de lo que ocurriría al finalizar esta década. La prensa almeriense, el 28 de enero de 1928, haciendo alusión a Almería capital, pero podía ser extensible a toda la provincia, decía literalmente: “A todas horas se oye hablar en todas partes y por todos, de la penuria reinante. Si se habla de nuestra línea férrea, se apunta que su tráfico disminuye en vez de aumentar. Si los mineros exponen sus quejas, son estas lamentaciones mayores, por la gran paralización de sus distritos. Entre los agricultores sucede lo propio, sus balances son de pérdidas. La industria es tan mísera, que a penas si se puede decir que existe. Los comerciantes se quejan de sus escasas ventas. Y en cuanto a los braceros, no hay que decir de su éxodo de miseria que les hace abandonar el suelo en que nacieron…”12

Esta década que se había caracterizado por el vivir al día, por disfrutar de lo que la vida ofrecía a diario, de no pensar en “la semana que viene sino en mañana” teniendo en cuenta que acababa de finalizar “La Gran Guerra”, donde casi toda la juventud europea había perdido la vida en las trincheras o había terminado malherido, cuando no mutilado, va a terminar con el famoso “crack” de la bolsa de EE.UU., en octubre de 1929, que arrastrará, sin remedio, a todo el mundo dejando sin trabajo a la poca juventud que había quedado en cada uno de los países participantes, sumiéndoles en la miseria, el paro, la desilusión y fomentando, como más adelante se verá, el nacimiento de colectivos y Partidos Políticos pseudomilitares que arrastrarán, otra vez y en poco tiempo, a Europa a otra “Gran Guerra”, en esta ocasión más mortífera que la anterior y de la que Francisco José será testigo en primera persona.

El 16 de Abril de 1931 se constituye el Ayuntamiento de Berja tras las elecciones del 12 por las que se proclama la IIª República en España. Ya con 24 años Francisco José contemplará y vivirá el día a día de la política municipal que no era otra sino la extrapolación de la vida nacional bajo el régimen político salido de las urnas en estas últimas elecciones.

Como ya conocemos, a mediados de Julio de 1936 tiene lugar el levantamiento militar de las fuerzas armadas, acantonadas en territorio africano, bajo el mando del general Franco (“Recuerden los españoles que a cada pueblo le rondan siempre sus demonios familiares, que son diferentes para cada uno. Los de los españoles se llaman: espíritu anárquico, crítica negativa, insolidaridad entre los hombres, extremismo y enemistad mutua.” Franco)13 La Guerra Civil Española acababa de estallar, fruto de las circunstancias y avatares que el devenir de la Historia les había preparado a los españoles, que unos vieron con antelación lo que se les venía encima y avisaron, y otros no lo vieron o no quisieron verlo pensando que esto no llegaría nunca a ocurrir… pero sucedió. Desde la proclamación de la IIª República, en Abril de 1931, hasta el 18 de Julio de 1936, ocurren muchísimas cosas en España que diversos autores han reflejado en multitud de publicaciones que no es el caso, en este trabajo, hacer referencia a los mismas, además que sería casi interminable por lo que, obviamente, no vamos a citarlas. Francisco José, al igual que todos los españoles, no pudo evitar verse envuelto en la vorágine fratricida que engulló a unos y otros, y por eso comienza a nacer su historia de supervivencia a la que vamos a asomarnos para conocerla un poco, con las limitaciones propias de un simple estudioso del tema al que no le fue fácil toda vez que los archivos españoles consultados no pudieron dar el fruto deseado ya que Francisco no había dejado rastro ninguno de su paso durante la guerra civil española como se puede comprobar en los documentos que siguen:

Agotadas las posibilidades de poder seguir ese rastro, al que anteriormente hacía referencia, sobre su paso por el ejército republicano, su deserción e inclusión en el campo de concentración de Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos, antes de cruzar la frontera de los Pirineos, solamente hemos podido documentar estos hechos por la trascripción de las grabaciones aludidas en páginas anteriores. Que no es poco, desde luego. Hemos omitido, como más adelante se verá, anécdotas y situaciones que no retraen, ni un ápice, la narración de las mismas pero dan a entender, de una manera u otra, sus intenciones de supervivencia, costase lo que costase.

En las páginas siguientes vamos a ver a Francisco sólo en una trinchera atribulado por el miedo y por las tropas moras, -de fácil gatillo-, su certeza de pasarse al enemigo creyendo que tendría más seguridad que en el bando republicano; sus carencias, frío, hambre y otras calamidades en el campo de concentración, su paso de población en población acercándose, cada vez más, a la frontera con Francia sin él proponérselo, fruto de la casualidad y de las circunstancias, sus ratos buenos, los menos, su alistamiento en la Legión extranjera (Francia) y su enrolamiento en la marina inglesa y, finalizada la guerra mundial, su residencia en Casablanca (Marruecos). 

Veamos, a lo largo de los renglones que siguen, su deambular, de bandera en bandera, buscando siempre su integridad física, la pervivencia, el poder ver amanecer un día detrás de otro… su futuro; se convirtió, como hemos titulado este trabajo, en “mercenario por la supervivencia” y el tiempo consiguió demostrar que, a pesar de muchas penalidades y demasiados sinsabores por los que pasó, gracias al empeño que puso en todas aquellas iniciativas por salvar su vida, lo consiguió. Ese era su sino.


Primera bandera: la republicana 

“En la madrugada del 18 de julio, el general Franco, que está en Las Palmas, subleva las Islas Canarias, de las cuales es comandante general, y lanza un manifiesto, al tiempo que comunica por radiograma al ejército de África sublevado, que se unen a él las guarniciones de la Península (sic). En Andalucía se sublevan tropas en Málaga, Almería, Jerez, Cádiz, Algeciras, Córdoba y, tras algunas vacilaciones, en Granada (sic). Se producen resistencias más o menos enérgicas, pero bastante generalizadas, y gran parte de Andalucía queda junto al Gobierno si bien dominada por comités revolucionarios locales que obedecen a sus propios impulsos e iniciativas.”14

La sublevación militar había comenzado y arrastrará a todos los españoles, y a quienes vinieron desde otros países para apoyar a un bando y a otro: las Brigadas Internacionales. “La guerra española fue uno de los acontecimientos decisivos de nuestra época; todos lo decían mientras se luchaba, y todos tenían razón”15

También en Berja, el día del alzamiento, por el Teniente de la Guardia Civil se ordena que todas las fuerzas acuarteladas, tanto en Dalías como en la propia Berja, quedasen concentradas en esta última plaza, toda vez que se rumoreó que este cuartel podría ser atacado por aquellos elementos más exaltados del Frente Popular, como así ocurrió días más tarde, llegándose a producir disparos entre éstos y los acantonados en el Cuartel de la Guardia Civil de Berja16. Estas circunstancias las vivió, igualmente, Francisco José y todos los habitantes de Berja y sus barriadas.

A Francisco le faltaban dos meses y medio para cumplir 29 años cuando comenzó el alzamiento “Algunas veces los supervivientes de aquella guerra, los que lucharon noblemente, se preguntan si, al fin y al cabo, no fue inútil su esfuerzo”17. Ya había cumplido su servicio militar y estaba casado. Había vivido activamente, como toda la población, durante los agitados momentos de la proclamación de la IIª República, estando afiliado al PCE, así como los años siguientes previos al 18 de julio de 1936. Desde esta fecha vio como el clima de violencia había ido subiendo de tono en Berja por parte de los responsables políticos de la ciudad y como consecuencia del mismo se produjo la primera muerte el 4 de agosto de ese mismo año18. “La rebelión militar de 1936 se convirtió en guerra civil porque, entre otras razones, sus iniciadores desencadenaron al mismo tiempo una guerra civil en sus propias filas”.19 No sabía Francisco lo que le depararía el destino pocos meses después ya que “toda guerra supone un impacto dramático en la vida de todos los que, de una manera u otra, la padecen”20, y él no iba a ser menos. Además, sabemos que en una guerra no hay vencedores ni vencidos; aunque alguien piense lo contrario, todos pierden.

En 1937, antes de cumplir los 30 años, es llamado, como reservista, para incorporarse a la guerra, bajo la bandera tricolor, en una de las unidades militares del bando republicano, -recordemos que desde el inicio de la contienda y hasta el final de la misma, Berja estuvo en zona republicana-. Pocos meses antes, en febrero de ese año, había podido comprobar la llegada masiva de civiles y militares que como consecuencia de la toma de la ciudad de Málaga, por las tropas leales a Franco, habían iniciado su huida dirección a Almería por la carretera de la costa, lo que se llamó vulgarmente “la desbandá de Málaga,” (“Continuamos el camino y en La Rábita nos paramos a descansar y nos quedamos dormidos. A la mañana siguiente en la recta de Adra nos cruzamos con los camiones de una Brigada Internacional que iban en dirección a Motril. Allí luego se cerró el frente. En la recta de Adra no se veía la carretera: era tanta la gente que caminaba hacia Almería, que todo el camino era una mancha de gente”)21. Sobre este particular, el Alcalde de Almería, Gabriel Morón Díaz dicta una serie de Bandos dirigidos a la población almeriense para ayudar a esta inmensa cantidad de personas que se dirigen hacia allí terminando, uno de ellos, como sigue: “(…) De los ya probados sentimientos de la población de Almería , espero el más exacto cumplimiento de este Bando, sin apelar a medidas de rigor, que, en otro caso, me vería obligado a poner en práctica (…)”22. A partir de este momento vamos a seguir sus avatares bélicos siguiendo sus propias declaraciones en una entrevista grabada en varias cintas de casette (vamos a utilizar las dos primeras que denominaremos, según corresponda, I y II) a principios de los años 9023: “En 1937 me incorporé en el Campo de Viator donde estuve haciendo la instrucción durante un mes (…), después me destinaron a Madrid (…), en Madrid estuvimos unas horas, luego unos camiones nos llevaron a un pueblo que se llama Galapajar, que está debajo del Monasterio de El Escorial, y de allí nos destinaron a un lugar que llamaban “El barranco de las moscas”, - con sus correspondientes trincheras -, en Villanueva de la Cañada (…). Cuando llegamos el cerco ya se había roto y volvimos al pueblo del que solo quedaba un pedazo de torre y era allí donde teníamos nuestro puesto de observación para espiar los movimientos del enemigo.

De allí nos trasladaron al frente de Teruel. Cuando llegamos allí sólo había unos zapadores que habían hecho unos hoyos y unas zanjillas. Nada más colocarnos en nuestra posición nos recibió la artillería enemiga. Esa misma noche nos dieron un golpe de mano, pero resistimos. Al otro día, al llegar la noche, nos dijeron: rojillos amarraros las alpargatas para mañana”24.

El ejército republicano había previsto, según como venían desarrollándose los acontecimientos bélicos, lanzar su propia ofensiva sobre Teruel a mediados de diciembre, pocos días antes de la fecha escogida para iniciar el ataque a Guadalajara. “Se escogió Teruel porque se creía que estaba débilmente defendida; la conquista de esta ciudad reduciría la línea de comunicaciones entre Castilla la Nueva y Aragón y pondría en peligro la carretera de Zaragoza. Igual que Belchite, Huesca y Zaragoza, Teruel era una ciudad que había fascinado a los republicanos desde el principio de la guerra”25

Vemos como Francisco se va a ver envuelto, sin querer, en una acción de guerra prevista por el alto mando republicano. Seguimos con las palabras de Francisco en el frente de Teruel: “(…) Nuestro frente ocupaba unos dos kilómetros, habríamos unos mil hombres divididos en 4 secciones. Bombardearon las cotas más altas, cuando acabaron con los defensores entraron por la brecha abierta y nos rodearon (…). El enemigo entró a bayoneta calada, hicieron prisioneros a los que quedaron vivos ,- algunos se habían suicidado colocándose una granada de mano en el pecho -, a mi no me hicieron prisionero en esta ocasión (…). Ví pasar a las tropas franquistas muy cerca de donde me encontraba yo escondido. No podía correr hacia ningún lado porque no sabía dónde estaba el frente. (…). Cuando se hizo la noche grité “me paso” (…) ¿Qué?, -me dijo el Comandante-, “que me paso”, -le respondí yo-. “Por las armas sí que te voy a pasar yo”,- me respondió él-.26.

No sería el primero al que se le pasó por la cabeza la idea de pasarse y de hecho fueron cientos los que pasaron de un bando a otro. Por regla general del republicano al “nacional”, sobre todo mientras duró la Batalla del Ebro. Pero también lo fue en cualquier escenario donde los contendientes se veían uno frente al otro, cada uno en su trinchera. Viendo cómo se desarrollaban los acontecimientos y teniendo muy claro que lo único que importaba era sobrevivir, para la mayor parte de los soldados “no politizados”, y volver a casa con los tuyos y, a ser posible, “entero”. “(…) No teníamos aún idea del odio que, durante la guerra, acabaría despertando en nosotros la lluvia. Odio y miedo por parte iguales. Porque, cuando el cielo estaba despejado y veíamos llegar una nube, asediábamos en el acto al primer compañero de origen campesino que nos caía a mano, para preguntarle si tendríamos aguacero. Era una obsesión. La más terca de todas. La segunda era la de caer prisioneros. Y la tercera la de quedar mutilados. Esta última eventualidad llegó a preocuparnos de veras”27. Y Francisco no iba a ser una excepción aunque él estaba muy bien visto en la Brigada porque estaba afiliado al Partido Comunista y los jefes también lo eran, - en su batallón solamente había dos afiliados al PC. “No hice saber al Partido (en Berja) mi incorporación, pero mi esposa se encargó de decirles el Batallón y Brigada donde me encontraba, gracias a ese me trataron mejor, pero yo no sabía nada de eso”28. Con estos miedos, en un medio desconocido, donde no sabes dónde está el frente, silbando las balas a su alrededor, y no queriendo ser un héroe para no ser una más de esas alineadas cruces en un cementerio militar y teniendo en cuenta que “Allí no había trincheras ni nada, -en la Sierra del Espadán-. Bombardearon toda la retaguardia, mataron hasta el Comandante, las “pavas” [Aviones JUNKER 52. Era un avión de transporte alemán utilizado ocasionalmente como bombardero. Monoplano de ala baja con tren de aterrizaje fijo y revestimiento coarrugado. El nombre de “pava” venía por la “manera de soltar los huevos” – bombas-. N. del A.] castigaron más esa zona, nos escondimos donde pudimos, eran nada más que agujeros. Por cada uno de nosotros había 25 ó 30 de ellos, nosotros estábamos “muy claros”, había demasiada extensión que cubrir con tan pocos hombres, ellos incluso podrían llegar hasta 50 por cada uno de nosotros, y encima estábamos desarmados. La sección de morteros no tenía ni fusiles, había solo 4 ametralladoras, -en nuestra sección solamente teníamos una-. Estuvo bastante tiempo haciendo fuego (…) La mayoría de ellos eran moros, era una Bandera de Regulares, los sargentos eran moros y los mandos españoles”29.

Ante esta estresante situación, Francisco lo tenía muy claro según se desprende de sus comentarios en la trascripción de su entrevista: “Yo estaba escondido en un sitio muy transitado, vi pasar las tropas enemigas sin atreverme a entregar por temor a que me tomaran por un espía; tampoco sabía cómo dar con los míos, era imposible, no sabía dónde estaba el frente, así que pensé que lo mejor que podía hacer era entregarme”30.

Francisco, con esta decisión, iba a convertirse en un desertor pero de lo que se trataba era de salvar la vida, ¿Qué más daba en un bando que en otro si lo principal era volver, si podía, a casa? No sabía, en ese momento, cuánto tiempo tendría que pasar para poder, algún día, abrazar a su familia.


Segunda bandera:  la "nacional" 

No lo pensó dos veces y dio el paso decisivo. Dejaba atrás un ejército y se incorporaba a otro; de los tres colores de la bandera que hasta ese momento había defendido, perdía uno y se quedaba solamente con el rojo y el amarillo. Delante de él la trinchera del enemigo. Atribulado y con una incertidumbre que le sobrepasaba ante lo desconocido, era consciente que, al entregarse, sería un prisionero más pero desconocía el final, lo mismo podía ir al paredón frente a un pelotón de ejecución como tantos otros ya lo habían sido, que terminar en un campo de concentración hasta que finalizase la guerra y, después, quién sabe si más años detenido en cualquier cárcel del territorio nacional. Esos eran los riesgos que corría pero el quedarse seguramente hubiese supuesto el encontrar definitivamente aquella bala perdida que llevaba escrito su nombre. Pero sigamos sus declaraciones una vez dado este paso.

“Cuando me pasé me interrogó el Comandante, me preguntó acerca de las tropas que había, yo le dije que no sabía nada. Tampoco me hicieron daño alguno durante el interrogatorio”31. A partir de este momento iba a comenzar para Francisco una larga marcha, de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, como la derrota de un barco durante su singladura. Paradojas del destino, Francisco no sabe, aún, que terminarán sus atribulaciones a bordo de un barco, en medio del Mediterráneo, y con otra bandera distinta a las dos anteriores por las que ya ha pasado.

“Después de recoger las armas nos llevaron a un pueblo que le llaman El Toro, -provincia de Teruel-, allí estuvimos una noche. Luego nos subieron a un tren y estuvimos dos días sin comer ni beber, encerrados en un vagón, en una estación antes de llegar a Zaragoza (…) El tren iba atestado, dormíamos como podíamos, unos de pié y otros sentados, las necesidades teníamos que hacerlas allí dentro (…) No se creyeron que me pasaba y me llevaron como prisionero (…) Al día siguiente de llegar a Zaragoza nos subieron otra vez al tren y nos llevaron a la provincia de Pamplona (Navarra), a un pueblo que se llama Estella, lindando con Francia, cerca de los Pirineos (…) Después de una temporada luego nos trasladaron a Miranda de Ebro”32

Este campo, finalizada la guerra civil, se haría famoso por ser el más grande de los existentes en territorio español y porque, además de los prisioneros del bando republicano condenados a redimir sus penas con trabajos, también estaban recluidos soldados de otras nacionalidades que habían combatido en las Brigadas Internacionales contra las tropas de Franco. Estuvo funcionando como tal desde 1937 hasta 1947. “ A finales de 1942, en Miranda de Ebro había, además de 600 franceses, casi 900 polacos, 700 belgas, más de 100 alemanes y también checos, británicos y yugoslavos”34.

Francisco ha llegado a este enorme campo próximo a la ciudad que le da nombre, en el noreste de la provincia de Burgos, pegado a la frontera con el País Vasco. A la pregunta de cómo era el campo, Francisco contesta: “Era muy grande, allí habíamos miles de hombres. Era un campo cercado, con barracones grandes de madera de hasta dos pisos. Sólo nos daban de comer garbanzos cocidos. En el campo la vida era muy aburrida, nos pasábamos el día cantando el “Cara al sol”, y pasando lista. Intentábamos mantener la moral más alta contando chistes y cada uno metía el bulo que podía (…) Uno de los mandos del campo me preguntó que si quería trabajar en el abastecimiento del campo, yo le dije que sí, así que salía al exterior con los camiones, los compañeros me preguntaban sobre qué ocurría en el exterior, yo les dije que había leído en el periódico que nos iban a liberar. Les pusieron tanto argumento que hasta yo me lo llegué a creer”35.

Conocemos que no fue hasta la creación del Patronato Central para la Redención de Penas por el Trabajo (Orden del 7 de Octubre de 1938, BOE, 11 de Octubre) cuando los reclusos penados no podían trabajar fuera del recinto de cualquier campo en territorio nacional. Con esta finalidad “(…) se organizaron destacamentos de trabajadores para ser empleados por empresas privadas o estatales. Con el Decreto de 9 de junio de 1939 se conectó la Redención de Penas por el Trabajo con la libertad condicional”36.

Sobre el trabajo de Francisco en el exterior del campo de concentración de Miranda de Ebro, y del destino que le dieron, él mismo nos informa sobre este particular “Me destinaron al 64 Batallón de Trabajadores en la provincia de Guadalajara, a un lugar que le llaman Mirabueno; durante este tiempo estuvimos deambulando por varios pueblecillos de la zona. En Mirabueno me quisieron fusilar (habían perdido a uno que le dio gana de hacer de cuerpo y por cada falta fusilaban a cuatro y a mi me tocó la china), pero menos mal que apareció (yo creo que todo aquello era un simulacro y que nunca nos fueron a fusilar)”37.

Hemos visto, en renglones anteriores, que Francisco es destinado al 64 Batallón de Trabajadores; dependía éste del VI Cuerpo de Ejército (“Cada CE debería disponer para sus necesidades de tres BB.TT., sustituyendo a otros tipos de trabajos con mano de obra republicana no procedente de personal evadido o prisionero”)38, estaba compuesto de 600 prisioneros aprehendidos en el frente y por otros 600 que no lo habían sido, sino que se habían presentado en el mismo: (“los desertores del campo republicano cuya clasificación inicial había dado poca confianza a las Juntas de Clasificación”), estando ubicado dicho Batallón en Oteiza39. Éste era uno de los varios destinos que podían darte una vez que formabas parte de la población reclusa. Tanto antes como al terminar la guerra, Franco se encuentra con miles de personas detenidas y para darles ocupación se diseña un complejo entramado de destinos a los que llegará esa masa enorme de prisioneros, a saber:

• Destinos en el interior de las cárceles propiamente dichas.
• Talleres penitenciarios.
• Destacamentos penales.
• Batallones disciplinarios de trabajadores.
• Colonias penitenciarias militarizadas.

¿Qué eran o cómo funcionaban estos Batallones donde Francisco fue destinado? “Estos batallones disciplinarios de trabajadores fueron la primera y menos sofisticada forma de trabajos forzados. Se implantaron durante la guerra y en los dos bandos. A los batallones franquistas fueron destinados en tiempo de guerra los prisioneros recluidos en campos de concentración que eran considerados desafectos al nuevo régimen, bien porque no hubieran obtenidos los avales suficientes, bien porque los informes fuesen negativos. No era necesario que sobre los presos constase una denuncia concreta. Mientras se sustanciaba el proceso contra ellos o a la espera de recibir los deseados avales, los presos eran conducidos a la cárcel o destinados a estos batallones de trabajadores en los que eran empleados en las tareas más duras de la retaguardia” 40.

Francisco también estaba necesitado de avales, como toda la población reclusa en aquél momento. Siguiendo con la entrevista, sobre este particular, nos dice: “El Comandante me dijo cuando me tomó declaraciones que si tenía a alguien que me avalara podría convertirme en soldado de Franco, yo le dije que conocía a algunos, en la provincia de Granada, que podrían avalarme y él me dijo que por qué no les escribía, que así podría convertirme en soldado de Franco. Yo pensé: Sí, soldado de Franco voy a ser, esas ganas tengo yo de combatir”41. Vemos como la idea de Francisco es evitar, en todo momento, estar en primera línea del frente y no encontrarse, de esta manera, con “su bala”. 

Durmiendo a la intemperie muchas noches o en corrales de ganado, casi nunca bajo un buen techo, ya nevara, ya lloviese es lógico que enfermaran. De hecho a muchos de ellos tuvieron que llevárselos enfermos. “Yo también caí enfermo de sarna y me curaron alli , con un estropajo me quitaron todas las conchas que tenía de la sarna (…) La cogí en un pueblo que se llamaba Sotillo (…) Nosotros estábamos agregados a la escolta del Estado Mayor, donde estaba el Teniente Coronel. Nos daban bien de comer: desayuno con leche, sopa y los días de fiesta nos hacían regalos, puros. Nos daban hasta carne y dulces”42.

El “bienestar” que tenían en Sotillo iba a terminar ya que nuevos destinos le esperaban. “De Guadalajara nos llevaron a Cataluña, a un pueblo que estaba más allá de Barcelona, cerca de Gerona, llamado Malgrat, estuvimos allí una temporada (…) De allí nos trasladaron a los Pirineos, a la parte de Irún. Estuve en el puente de los Internacionales a ver si podía escapar y ví que había en un lado del puente la policía española y en el otro la policía francesa y ví que por allí era imposible poder escapar (…) así que me estuve quieto”43.

A Francisco ya se le pasaba por la cabeza quitarse de en medio, de abandonar la compañía de los guardias que les custodiaban en el batallón; en esta ocasión comprobó que no era posible, pero ya habría otras ocasiones. Pero sigamos el itinerario de Francisco, obligado por las circunstancias, que sin querer lo está llevando hacia la sombra de otra bandera. “De allí nos trasladaron a un pueblo que le dicen Elizondo (…) y de aquí a un pueblo que le dicen Maya [aquí conoce a un matrimonio propietario de un huerto sembrado de patatas al que Francisco ha ido a coger, lo ven tan hambriento que le perdonan el robo, incluso le dicen que coja más, que las ase, que le lleve a sus compañeros, incluso le llevan a su casa dándole medio pan, y comienza una buena amistad] (…) Un día estaba con este matrimonio sentado con ellos y tenía los pantalones tan rotos que se me veían las carnes, yo de vez en cuando, para disimular, me ponía las manos para tapar las carnes y ella se dio cuenta, y me dijo ¿Usted es que no tiene familia?. Tengo padre, hermanos, mujer, yo tengo familia. ¿Y entonces cómo está usted así? Pues mire usted, recibí una carta de mi señora en la que me decía que si me faltaba ropa que la mandara a pedir (…) Y yo no mandaba a pedir nada, le decía que no me hacía falta para que no se preocupara”44.

Por medio de este hombre, con el que traba amistad, conocerá de la proximidad de la frontera del territorio francés, y la posibilidad, si quisiera, de atravesarla y pasar a Francia. Y un día este hombre le comenta: “Yo tengo el ganado todos los días en la misma frontera, y la mayoría de los días mi ganado está en territorio francés, yo conozco todo esto muy bien, yo lo paso a usted sin peligro ninguno. Pero es que si me paso, temo por mi mujer. Entonces tráigala usted y les paso a los dos”45.

Francisco quiere saber si la policía francesa, una vez cruce la frontera lo apresaría o le dejaría en libertad en territorio francés, ya que al estar Francia en guerra, -ya había comenzado la II Guerra Mundial-, era peligroso; el hombre le dice que a la mañana siguiente iría a enterarse de la situación. Una vez hablado con los gendarmes le informan que Francisco iría a un campo de concentración y su señora, caso de ir con él, iría a otro pero de mujeres46. Francisco decide que no le interesa, en estas circunstancias, pasar. En la página web citada anteriormente sobre el Campo de Miranda, se puede leer:

“La capacidad del campo era de 1500 prisioneros, pero pronto se superó este límite debido a la llegada de más presos de otros campos del norte. Las pésimas condiciones hicieron que en el invierno de 1937 se derrumbase un barracón hiriendo a más de 150 personas. Al año siguiente se pidieron fondos para la construcción de nuevos barracones.

A los prisioneros republicanos se les otorgaba una labor tras clasificarlos entre:

• Criminales: criminales comunes. 
• No hostiles al "Movimiento Nacional": Obligados a luchar en el bando republicano. 
• Desafectos sin responsabilidad: Voluntarios republicanos sin responsabilidades. 
• Desafectos con responsabilidad: Voluntarios republicanos con responsabilidades (políticos, militares superiores,...). 

A los criminales comunes se les enviaba a prisión, y en caso de saturación se les otorgaba la libertad. Tanto a los desafectos con responsabilidad como a los sin responsabilidad se les ordenaban trabajos forzados. A los no hostiles se les reclutaba en el bando nacional. Los prisioneros eran obligados a cantar y alabar a Franco, mientras que las creencias republicanas eran ridiculizadas. Por el campo de concentración de Miranda de Ebro llegaron a pasar cerca de 65.000 prisioneros republicanos.

En el año 1941 apenas quedaban prisioneros españoles (republicanos) en el campo; la mayoría fueron trasladados a otros centros o liberados. El campo de Miranda se convirtió entonces en un centro para extranjeros”47.

Pero continuemos con las declaraciones de Francisco: “Mi mujer me contaba en sus cartas lo que estaban haciendo aquí en Berja48, los que estaban fusilando y todas esas cosas, yo me escapé por no venir aquí [a Berja], porque si vengo me fusilan ya que estaba uno de los primeros (…) Como yo estaba afiliado al PCE y había hecho propaganda por la República, ya estaba fichado (…) De allí se escaparon dos, y entonces a los más dudosos y a mi ya me habían puesto una denuncia. Pidieron información de todos y a mi como me habían denunciado, pues fue la denuncia allí (…) La denuncia estaba puesta en la Falange y en la Guardia Civil y figuraba como peligrosísimo para la Causa Nacional, como era contrario, era “rojo” (…) En aquellos tiempos por cualquier cosilla de venganza, odio, envidia, agarraban y denunciaban, y lo mataban a uno, lo fusilaban (…) Claro que mataron a muchos [en Berja]49, y yo me escapé porque estaba preso, si no, no me escapo porque yo tenía más responsabilidad que Miguel Peña [Fue una de las víctimas producidas por la represión franquista al finalizar la guerra civil. Miguel Peña López murió el 09-11-1939, a la edad de 26 años, era campesino y natural de Berja]50, él nunca hizo nada, lo único que hizo fue irse voluntario a la guerra pero yo no me fui voluntario, pero yo sí había hecho propaganda y me había apuntado al P.C.E.51. De allí me mandaron a un disciplinario, estábamos doblemente vigilados (…) Nos metieron en una cantera de piedra cercada por una alambrada (…) Yo estaba barrenando con un catalán y nos pusimos en combinación para escapar ya que la frontera estaba a 15 ó 20 Km. (…) Un día que estaba la niebla muy espesa, a los dos o tres metros ya no nos veíamos el uno al otro, entonces aprovechamos la ocasión. Nosotros nos hicimos señas, vete tú a mear y yo a cambiar la barrena, los dos saltamos la alambrada y escapamos, eso sería alrededor de las cuatro de la tarde, nos fuimos a lo hondo de un barranco y nos escondimos hasta que se hizo de noche y empezamos a andar, nos metimos en unos muños de zarzas y de abulagas que casi no podíamos andar (…) Y nos íbamos de bosque en bosque, y cruzamos tres ríos (…) Y a lo lejos vimos a dos gendarmes (…) Y nos llevaron al puesto de mando de ellos y allí estuvimos todo el día, nos dijeron que teníamos que ir a la Legión, y le dijimos que nosotros no éramos legionarios, que no íbamos a la Legión. Nos dijeron que si no íbamos a la Legión nos devolverían a España, y les dijimos que a España no porque en España nos fusilaban. Nos dijeron que a uno de los dos sitios teníamos que ir. Así que tuvimos que apuntarnos a la Legión”52.


Tercera bandera: la francesa 

Francisco y su compañero de fatigas Uvall, que moriría en Marruecos tiempo más tarde, habían logrado atravesar la frontera francesa. Atrás dejaban una inmensa prisión que era en lo que se había convertido España tras finalizar la guerra y los aires de libertad, igualdad y fraternidad le daban la bienvenida en otro territorio, pero también quedaban atrás y cada vez más lejos Berja, su familia, su esposa. Pero él sabía perfectamente, como lo hemos visto en apartados anteriores, que no podía, que no debía volver hasta ver si cambiaban las circunstancias aunque también era consciente que tardarían mucho en cambiar.

El paso que ellos dos, en su huida, habían dado, también lo habían hecho, casi un año antes, cerca de 500.000 españoles, entre población civil y militar que, tras la pérdida de la Batalla del Ebro y al quedar Cataluña aislada de la zona de Levante, habían iniciado una huida hacia territorio francés durante el primer trimestre de 1939. El mismo procedimiento que acogió a esta marabunta humana en territorio francés lo haría ahora con ellos. Los campos de concentración galos les estaban esperando53.

En el primer trimestre de 1939 fue cuando la mayor parte de los españoles cruzó los puestos fronterizos galos y, para evitar que toda esa población, “los indeseables”, como llegaron a llamarles54, se dispersara por Francia, es cuando comienzan a construir los campos. Seis meses después Francia e Inglaterra le declaran la guerra a Alemania que acababa de invadir Polonia. Los franceses, al igual que otros países, sabían que la guerra con Alemania era inevitable tal y como se habían venido desarrollando los acontecimientos y creyeron que esa mano de obra que tenían entre alambradas les podía venir bien para ayudarles a reforzar la línea fronteriza con Alemania, la famosa “Línea Maginot” de la I Gran Guerra. Así se habían constituido los Batallones de Marcha, las Compañías Movilizadas de Trabajadores Extranjeros y siempre quedaba la Legión Extranjera como último recurso, para no regresar, obligado, a España55. Tanto las CMTE como los Batallones de Marcha, estaban compuestos por españoles que se habían alistado voluntariamente, bajo mando francés, para reforzar, como hemos dicho anteriormente, las defensas fronterizas con Alemania56. La diáspora española en territorio francés, en aquellos momentos, ocupaba prácticamente todo el territorio. Hay que tener en cuenta que con anterioridad al primer trimestre de 1939 ya había comenzado el exilio de los españoles, que así lo quisieron, al otro lado de los Pirineos. Desde este año y hasta el fin de la II Guerra Mundial los republicanos españoles, de una manera u otra, vivieron una gran odisea.57 Algunos de ellos se quedaron en el camino. Una vez que Alemania invade Francia, en la “guerra relámpago”, la mayor parte de los españoles que engrosaban las Compañías de Trabajadores Extranjeros son hechos prisioneros y terminarán en un campo de concentración nazi58, unos formarán parte de la resistencia francesa, algunos morirán59, otros engrosarán las filas de los ejércitos francés o inglés y escribirán páginas de gloria como fue el caso de los españoles que lucharon en la División Leclerc formando parte de la 9ª Compañía y que serían los primeros en liberar París de la ocupación nazi60.

Lo que sabemos del paso de Francisco bajo la bandera francesa es gracias a las copias del FAML, ya que puestos en contacto con el gobierno francés para solicitar información al respecto, el ejército de tierra francés nos derivó a las Oficinas de Antiguos Ex-legionarios en sus sedes respectivas de Marseille y de Aubagne. Ésta última derivó el escrito que le remitimos hacia la Embajada de Francia en España que nos hizo saber que debido a una instrucción general francesa, concretamente la Nº 10603/def/DFAJ/AA/2 no podían dar la información sin el permiso del interesado, en este caso de Francisco. Como quiera que ya había fallecido y enviada la Partida de Defunción correspondiente, ante la falta de respuesta nos pusimos en contacto telefónico con la Embajada y nos dijeron que hasta que no pasasen 100 años desde el fallecimiento de la persona en cuestión, no era posible facilitar la información que requeríamos… 61.

El día 21 de febrero de 1940, en la oficina de reclutamiento francesa de Pau, Francisco se “alista voluntario, mientras dure la guerra, el 21 de febrero de 1940, en Gurs [pequeña localidad francesa donde existía un campo de concentración y a donde fueron trasladados, Francisco y su compañero de fuga, al cruzar la frontera]. Se incorpora al 9º Grupo de Trabajadores Extranjeros, perteneciente al 4º REI [Regimiento Extranjero de Infantería] de la Legión.62

“Los alistamientos en la Legión Extranjera afectaron sobre todo a hombres jóvenes, y en no pocos casos menores de veinte años (…) Otra clase de alistados en la Legión la constituyeron hombres algo más maduros, jóvenes aún, puesto que la edad de un alistado en la Legión raramente rebasó los 25 años (…) La presencia de esta última categoría en la Legión fue eficacísima. Sin ellos la gran cantidad de jóvenes alistados quizá hubiera acabado siendo aplastados, moralmente sobre todo, y nunca se habría hablado, con tanto respeto y admiración, de los españoles de la Legión Extranjera francesa: modestos, altivos, difíciles de mandar, morenos, jaraneros y de una valentía extraordinaria (…) Los alistados más maduros, cuya inmensa mayoría había ostentado mando en la guerra civil, sí que se puede afirmar que estaban politizados”63

Sabemos que Francisco formaría parte del segundo grupo de los que se alistaron, siguiendo los parámetros que se desprenden de los renglones anteriores, ya que se incorpora a la guerra civil en el año que cumple 30 años y se alista en la Legión en el año que cumplirá 33; además, sabemos que no tuvo mando en la Legión, como tampoco lo había tenido mientras estuvo en el ejército de la República, según se observa en el Certificado de Buena Conducta que se expide a su nombre por el Teniente Coronel Gentis, Comandante del 4º Regimiento Extranjero de Infantería de la Legión Extranjera, con base en Marrakech (Marruecos), con fecha 1º de septiembre de 1940, en el que podemos leer la certificación por la que “el legionario de 2ª clase MAS, Francisco, nº de Incorporación 93.819, nacido el 4-10-1903, en Berja (España), ha tenido una buena conducta durante todo el tiempo que él ha permanecido bajo las banderas y que ha servido constantemente con honor y fidelidad” [Traducido por el autor]64.

En el mismo Certificado y anotado al margen se puede leer: “Alistado voluntario por el tiempo que dure la guerra, ha servido en el 4º REI65 desde el 21 de Febrero de 1940 hasta el 12 de Septiembre de 1940” 66.

En este período de tiempo han sucedido una serie de acontecimientos en Europa de los que Francisco, aunque distante, no ha dejado de pensar y seguramente por ello acorta su compromiso con la Legión por aquello del instinto de supervivencia. Tuvo suerte Francisco de ser adscrito al 4º REI ya que apenas existen referencias sobre el mismo como parte activa en acciones bélicas, otro caso hubiese sido pertenecer a la 13ª DBLE, de especial relevancia para los españoles, “ya que desplegó una especie de ubicuidad en la Segunda Guerra Mundial. Constituida en Marzo de 1940 [Francisco se alista a finales de Febrero de ese año], era un regimiento con dos batallones y una sección motorizada. El primer batallón se formó en Fez, Marruecos, y el segundo en Sidi-Bel-Abbès, sede oficial de la Legión en Argelia (…) La 13ª combatió en tres continentes (Europa, África y Asia)”67, pero, al fin y al cabo, eso era lo que pretendía Francisco, ir en dirección contraria a los acontecimientos bélicos. 

La llegada de Francisco a Sidi-Bel-Abbès, como la de todos los legionarios, la conocemos, no por él sino por otra persona que, por razones diferentes y sin coincidir en el tiempo, también quiso alistarse en la Legión francesa pero que el azar, o el destino, quiso que no pasase los controles médicos y fuese apartado para no formar parte de esta tropa de elite. Esta persona era natural de Adra (Almería), a menos de 20 km. de Berja, y no se conocieron porque el destino así lo dispuso. Su nombre es Antonio Vargas Rivas68 y así nos narra su intento de pertenecer a la Legión francesa. Proviene de un campo de concentración francés y ya ha finalizado la guerra civil española; temiendo que pudiera ser devuelto a la España de Franco, Antonio escribe:

“Cavilando, buscando la manera de alejarme de aquella amenaza, de aquella espada de Damocles, me uní a un grupo de amigos que (…) decidieron alistarse en la Legión Extranjera Francesa. Los españoles que se alistaron al principio de la guerra en este ejército mercenario no estaban obligados a continuar en el mismo después de que la contienda terminara. Una vez terminada ésta, con la firma del armisticio, quedaban libres, por lo menos en teoría. Los franceses tenían medios, y trucos, para retenerlos bajo control militar por tiempo indefinido. A nosotros, a los que nos enrolamos unos días después de haberse rendido Francia, nos hicieron firmar por un período de cinco años. Cuando nos llevaron a Sidi-Bel-Abbès, cerca de Orán, centro de reclutamiento de los recién entrados en la Legión (conocido por el nombre de , mi peso no creo que llegara a los 46 kilos. Mis piernas, ya de por si delgadas, parecían cuerdas de guitarra. En una amplia sala nos sometieron a un minucioso reconocimiento médico. El Tribunal, compuesto por oficiales de alta graduación, médicos todos ellos, me diagnosticó reumatismo cardíaco agudo. Confieso que tengo actualmente [en 1988. N. del A.] 86 años y en mi vida he padecido esa enfermedad. Me declararon inútil, que era lo que yo quería. Cinco años de legionario para un rebelde como yo eran demasiados” .

Podemos comprobar que tras la “Bliztkrieg” (la “Guerra relámpago”), las tropas alemanas han cercado a las tropas inglesas en Dunkerque (Francia) el 20 de mayo de 1940; poco tiempo después, el 14 de junio los alemanes desfilan victoriosos, bajo el Arco del Triunfo, ya que han ocupado París. Ese mismo día España ocupa la ciudad de Tánger con una fuerza de 4.000 hombres, procedentes de la zona del Marruecos español, ocupando la plaza “en nombre del Sultán”. La operación cuenta con el beneplácito de Francia y el Reino Unido y forma parte de una estrategia para frenar las ansias expansionistas de Italia. El 22 de junio Francia firma el armisticio con Alemania y queda dividida; cuatro días antes, el 18 de junio, De Gaulle llama a resistir al invasor. El mismo día que Francisco adelanta su compromiso con la Legión, es decir, el 12 de septiembre de 1940, comienza la ofensiva italiana en Sidi-Barrani (Libia), en el Norte de África y prosigue la ofensiva en el África Oriental.69 No obstante, según se desprende de su tiempo de servicio en la Legión francesa, participó en tres campañas.

El Coronel, Comandante del Departamento Común de Regimientos Extranjeros, con base en Sidi-Bel-Abbès, certifica, a petición del Agregado Residente General de Marruecos, en Rabat, con fecha 22 de enero de 1948, que a su vez había solicitado Francisco [ya ha finalizado la guerra mundial y Francisco reside, en esa fecha, en Tánger (Marruecos)] que: “El Legionario de 2ª clase, MAS, Francisco, nacido el 4-10-1903, en Berja (España), del alistamiento de 1940, reclutado en Pau (Francia), con Número 100, inscrito en el registro con matricula del Cuerpo número 93819, alistado voluntario el 21-2-40 por la duración de la guerra, incorporado al 9º Grupo de Trabajadores Extranjeros, hasta el 22-9-40, perteneciente al 4º REI de la Legión ha actuado en las campañas: C/ QLL Argelia desde el 21-2-40 al 30-4-40. C/QLL Marruecos desde el 1-5-40 al 25-6-40, y Marruecos CD desde el 26-6-40 hasta el 21-9-40”70 [Traducción del autor]

Hemos visto a Francisco, tras pasar la frontera francesa, en Gurs, en Pau (Francia), en Sidi-Bel-Abbès (Argelia), en Marrakech (Marruecos). Tras las campañas que hemos visto en el documento expedido por el Coronel Gaultier, Francisco decide abandonar la Legión Extranjera; la cosa se complicaba en el Norte de África, donde él estaba en estos momentos. Los italianos, -aliados de los alemanes al principio de la Guerra Mundial y casi hasta el final-, avanzaban hacia el Oeste, donde él se encontraba, no iba a tardar mucho el ejército alemán, tras los descalabros italianos en Libia, en abrir otro frente en el Norte de África para ayudarles a éstos: el famoso “Afrika Korps” bajo el mando del mariscal Erwin Rommel. Ante esta situación y pensando que otra vez tendría que meterse en una trinchera, como ya lo había hecho antes, dio por finalizada su estancia bajo la sombra de la bandera tricolor francesa, sin saber dónde iba a terminar aquella aventura ni a donde le iban a llevar sus pies. A España no quería volver porque sabía, por su mujer, lo que estaba pasando en Berja, los juicios, la prisión, los fusilamientos. Regresar a Europa, en estos momentos de guerra sería una locura, todo el continente, excepto Suecia y Suiza, era un campo de batalla. Permanecer en el Norte de África era verse envuelto, otra vez, con los demonios de la guerra. Quizá permanecer en Marruecos, donde estaba cuando firma el finiquito con la Legión, pero esta vez bajo la zona de influencia española, pero lo más lejos posible de donde pueda haber un frente de batalla.

Como más adelante veremos, en la documentación inglesa, sabemos que en 1944 Francisco tenía su residencia en la ciudad atlántica de Casablanca (Marruecos). Concretamente estuvo residiendo en una casa sita en la Calle Killinie, nº 7, pero, ¿Dónde estuvo Francisco desde septiembre de 1940 hasta esta fecha?. Vamos a intentar averiguarlo en las páginas que siguen pero, en esta ocasión bajo otra bandera: la “Union Jack”.


Cuarta bandera: la británica 

El primer documento escrito en el que aparece Francisco bajo los colores de esta bandera está fechada en Febrero de 1943. Corresponde a la primera nómina de la que disponemos de él en la que consta que cobra, en libras, lo correspondiente a 3 meses y 5 días, o sea, que se expide por el servicio realizado a bordo, desde el 1º de Febrero de ese año hasta el día 4 de Mayo de 1943, en el barco S. S. “Storaa” y lo hace en Casablanca como se desprende del documento que más tarde le expedirán las autoridades policiales en Gibraltar (el MSA dice que no han encontrado en los libros oficiales de sus archivos que dicho barco llevase pabellón inglés; pudiera ser que, efectivamente, no estuviese bajo este pabellón pero que estuviese realizando servicios para la marina mercante inglesa, contratado para formar parte de convoyes, puesto que en el sello impreso en dicha nómina se puede leer, debajo del escudo: “Issued by the Ministry of War Transport”), según el documento que sigue:71

Pero más adelante comprobaremos que no estaba contratado por el gobierno británico, si no todo lo contrario. Nada sabemos durante este período desde que abandona la Legión hasta que se enrola en Casablanca en este barco. Es de suponer que anduvo a salto de mata, intentando sobrevivir, de acá para allá, en trabajos esporádicos para poder mantenerse aunque no iríamos desencaminados si afirmáramos que la idea de cambiar la arena del desierto argelino y marroquí pudiera haber sido adoptada, al poco tiempo de abandonar el uniforme de legionario, por la brisa marina del Mediterráneo o por las tempestuosas aguas del Atlántico ya que, según estas nóminas con las que hemos trabajado, las singladuras, tanto del S.S. “Storaa”, como las del S.S. “Alex” o la del T.B. “Wyriel” fueron en estos mares: Casablanca a Gibraltar; Gibraltar a Cardiff, Cardiff a Gibraltar, así como a La Valetta (Malta), aunque por las fechas en las que permaneció como marinero mercante en los transportes del Ministerio de la Guerra no estaba la cosa como para ir tranquilo a bordo de un barco, y menos si el pabellón del mismo pertenecía a algún país de los aliados, como es el caso que nos ocupa. Transitar por unos mares en los que, - aunque en estas fechas no tanto como en 1940 o 1941, los U-boote (submarinos alemanes) estaban al acecho, sobre todo en el Atlántico, de cualquier convoy que navegara con suministros para los aliados proveniente de Estados Unidos aunque su derrota siempre fuera por el Atlántico Norte -, no era conveniente. Miles de toneladas de los barcos hundidos yacen en las profundidades marinas de los mares donde navegó Francisco. Pudieran haber formado parte uno de estos barcos en los que Francisco se enroló pero, otra vez el destino, no fue así y la diosa Fortuna otra vez lo señaló72.

Las siglas S.S. que aparecen delante de estos barcos, son las iniciales de las palabras en inglés “steam” y “ship” que, literalmente, significan en castellano “ barco a vapor”. En realidad en inglés se escribe como si solamente fuese una sola palabra “steamship”, de ahí que todos los barcos a vapor llevasen las iniciales S.S. delante del nombre con el que cada uno fue bautizado, ya que los barcos de la armada inglesa, las siglas que llevan delante del nombre de cada uno son: H.M.S. (en inglés Her Majestic Ship, es decir, barco de Su Majestad). El último barco donde tenemos constancia que Francisco estuvo enrolado, el B.T. “Wyriel”, como se aprecia no lleva las siglas S.S., sino B.T., iniciales de las palabras inglesas “Berth Terms”, que significan: “Línea regular”. No quiere decir que sea de pasajeros, sino que hace siempre la misma ruta. Pero el S.S.”Storaa” tiene historia digna de contar y por ella comprobaremos que ese barco, como tantos otros, no había sido contratado por el gobierno británico. El texto que sigue entrecomillado es la traducción del documento, en inglés, encontrado en una página web hablando sobre este barco y su historia.

“El S.S.”Storaa” fue un barco de cabotaje, un tipo de barco mercante británico, hundido por un torpedo alemán el 3 de noviembre de 1943 mientras formaba parte de un convoy militar. Originariamente fue un barco a vapor británico, pero fue vendido a los daneses (su nombre, durante el período danés, fue “Big River”) pero retornó, por deudas, al inicio de la guerra.

En el primer año de la guerra el barco es confiscado y varado en Casablanca en 1940 [Recordemos que es el lugar donde Francisco fijará su residencia una vez abandonada la Legión Extranjera y quizá fue testigo directo de los acontecimientos que aquí se relatan], y su tripulación encarcelada. Ésta escapa de la deportación a un campo de trabajo alemán cuando los aliados invaden la parte francesa del Norte de África y preparan su fuga, reflotan el barco y regresan al Reino Unido en Junio de 1943 [En esa singladura es en la que se enrola Francisco pero baja en Gibraltar, -azares del destino-, antes de llegar al Reino Unido, permaneciendo en la Roca, hasta enrolarse en otro barco].

Desde 1941, el Ministerio de Transporte de Guerra (MOWT), tiene el poder de requisar barcos mercantes, la regulación y el control del movimiento de los barcos tanto la regulación y control de movimientos de barcos como el registro, el tipo, lo importado y carga que transporta. El MOWT de esta manera actúa como la única autoridad para todos los barcos bajo control del gobierno. 

El 2 de noviembre de 1943, el “Storaa” abandona Southend como parte del convoy CW 221, el convoy 221 marcha a lo largo del Canal Westwards, transportando 2.500 toneladas de piezas de tanque a una fábrica de armas en Cardiff. El HMS “Whitshead” va como escolta del convoy que está compuesto de 19 barcos mercantes incluyendo el “Storaa”. Las cuentas de embarque muestran que éste tiene un cargamento de 376 toneladas de planchas de acero, 250 toneladas de barras de acero y 608 toneladas de hierro en lingotes (un total de 1.234 toneladas). Sin embargo, una explicación reciente realizada por un superviviente, el Tercer Oficial, Sr. H.B. Knudsen, describe el cargamento como “piezas de tanque y avión”. El Sr. H.B. Knudsen describe el desarrollo de la carga:

“Cuando habíamos descargado la pulpa, entonces empezamos a no perder de vista el rastro de los carterpillar para los denominados “vehículos sujetos”, los cuales, eran material muy pesado, casi de hierro macizo. Esto se colocó en la parte inferior del barco y luego llenamos el resto con aviones en grandes cajas. Nosotros teníamos algunos como la carga de cubierta”. 

Según el Sr. H.B.Knudsen, el barco fue armado con 112 pdr, [Un cañón de 12 mm. PDR. N. del A.], 4 Oerlikons [ametralladoras antiaéreas, posiblemente de 20 mm. (N. del A.], 1 tira Lewis [Ametralladora. Durante toda la guerra permaneció como arma de popa de los “Fairey Swordfish” (avión torpedero usado por el arma aérea de la Marina británica durante la II Guerra Mundial). N. del A.]73 y 2. P.A.C. Rockets [Arma experimental destinada a los buques mercantes británicos a fin de derribar los aviones de la Lufwaffe. Parece ser que tenía dos servicios, uno el de lanzar un cable que se enrollara en el avión atacante, y el otro un lanzallamas vertical para “freír” al piloto. Fue pensado para atacar aviones en vuelo rasante y primeramente fue suministrado a barcos, entre 1940 y 1941, luego también a unidades de tierra (N. del A.)74. La tripulación estuvo compuesta de voluntarios británicos y daneses bajo un capitán danés y también incluyó 4 marineros (de la armada) y 3 artilleros del ejército, así como un piloto. Como parte del convoy, el “Storaa” legalmente estaba autorizado para la defensa, tanto del convoy como la suya propia. El Estrecho de Dover y el Canal de Wold (eran conocidos como y el), eran los pasos de mar más peligrosos del mundo.

Justo después de la medianoche del 3 de Noviembre de 1943, submarinos alemanes fueron vistos. El HMS “Whitshead” y el S.S. “Storaa” abrieron fuego y los submarinos desaparecieron pero un cuarto de hora más tarde un torpedo impactó en el centro del casco del S.S.”Storaa”. Con todo su pesado cargamento se hundió rápidamente. Del total de 36 almas a bordo, 22 se perdieron (El Capitán, el Primer y Segundo Oficial, el Segundo y Tercer Ingeniero, el administrador, el cocinero, uno de los marines y 2 de los artilleros del ejército, así como 12 tripulantes). Siete supervivientes del S.S. “Storaa” fueron recogidos por un barco de cabotaje inglés que formaba también parte del convoy, el resto fue rescatado por un M.L. y todos fueron llevados a Newhaven” (Puerto al Sur de Inglaterra, cercano a Brighton.) [N. del A.]75.

Comprobamos, otra vez, que Francisco sigue tentando a la suerte, o ésta le tienta a él. En este caso no era “la bala que llevaba escrito su nombre” a quien eludió, sino a un torpedo alemán, salido de uno de los “lobos grises” del Almirante Doenitz, Comandante en Jefe de la Armada alemana durante la Segunda Guerra Mundial, que operaba en el Atlántico Norte, uno de tantos, y que de nuevo la Diosa Fortuna quiso que Francisco ya no estuviese a bordo de este barco, por que… quién sabe si hubiera sido uno de los siete, o no.
La ficha de marinero de Francisco es la que sigue76:

El día 28 de abril de 1943 el S.S.”Storaa”, donde estaba enrolado, llega a Gibraltar. Será en este lugar donde permanezca hasta tanto no sea asignado a un nuevo barco. En este caso será el S.S. “Alex”. Pocos días después, concretamente el 9 de Mayo, domingo, Almería recibe a Franco, como “Caudillo de España” ya que éste había realizado un viaje por varios ciudades de las provincias de Andalucía77. Francisco seguramente ni si enteraría de esta visita y de haber estado en Berja a buen seguro que tampoco se hubiese acercado a la capital a recibir al vencedor de “la Cruzada”. Tampoco hubiera estado de acuerdo con los acontecimientos que tuvieron lugar unos años antes, estando él en Casablanca después de abandonar la Legión Extranjera, en Berja, cuando la Guardia Civil mató a dos virgitanos que “se habían echado al monte” para sobrevivir de la represión franquista en octubre de 194178. Desde que llega a Gibraltar hasta el 29 de junio de junio de 1944, fecha en que zarpa el S.S. “Alex” con él a bordo, permanece en la Roca suponemos que buscándose la vida, al igual que ya lo hiciera antes de enrolarse en Casablanca. Permanece 13 meses y durante este período de tiempo las autoridades gibraltareñas no tienen oportunidad de ir contra él ya que pasa completamente inadvertido según se desprende del informe que emite el Comisionado de Policía de la Comisaría Central de Gibraltar que, una vez traducido del inglés,- como se verá a continuación -, literalmente dice lo que sigue:

OFICINA DEL COMISARIO DE POLICIA
Comisaría Central
GIBRALTAR
20 de Septiembre de 1944

A QUIEN CORRESPONDA:
Para hacer constar que el súbdito español Francisco Mas Pérez, marinero, desembarcó en Gibraltar del S.S.”Storaa” el día 28 de Abril de 1943.

Se le permitió permanecer temporalmente en la Fortaleza pendiente de repatriación a Casablanca, en donde había sido anteriormente adscrito al S.S.”Storaa”.

Fue posteriormente enrolado en el S.S.”Alex” por el Capitán del Puerto de Gibraltar y se hizo a la mar el día 29 de Junio de 1944.

Durante su período de residencia en la Fortaleza, este hombre ha observado buena conducta, y no ha llegado al conocimiento de esta Fuerza de Policía nada en contra de su carácter.

Firma ilegible. El Comisario de Policía”79.

A pesar de permanecer en Gibraltar más de un año, él seguía manteniendo su residencia en Marruecos, concretamente en Casablanca como hemos visto en el documento que precede, y como él mismo suscribe al enrolarse en el barco S.S.”Alex”80, como vamos a comprobar en los documentos que veremos a continuación.
El S.S.”Alex” es un barco con el Nº Oficial 141308, registrado en Londres, puerto nº 269, con fecha de registro en 1943, su tonelaje, en bruto de 3.932 y netas de 2.364, desarrollando una potencia de 380 H.P.

En la doble página interior de esta Lista de Embarque, aparece Francisco, -señalado con una X por la MSA-, anotado el penúltimo de los que se enrolaron en dicho navío y donde se puede comprobar que su residencia, en aquél momento, era Casablanca (Marruecos).

Ese documento81 es el que sigue:



En el documento que sigue vemos las singladuras de Francisco a bordo del S.S.”Alex”, sus idas y venidas de Gibraltar a Cardiff y de ésta otra vez a Gibraltar82.

Conocemos que la última fecha que Francisco permanece a bordo del S.S. “Alex”, según el documento anterior y el que ahora veremos, correspondiente a su última nómina, es la de 23 de noviembre de 1944, a pocos meses de finalizar en Europa la Segunda Guerra Mundial. Esta es la última nómina en el S.S.”Alex”83:


Conocemos, así mismo, que durante el tiempo que permaneció a bordo de este barco fue un marinero ejemplar como queda demostrado, igualmente, en el documento que a continuación podemos observar, correspondiente al certificado expedido durante el tiempo de servicio en esta barco.

Como se puede apreciar, en la columna donde dice, en inglés, “conduct”, aparecen las letras VG, o sea, que donde dice “conducta”, las letras aludidas hacen referencia a “Very Good” (muy buena) como se aprecia en la parte inferior del documento. La habilidad también corresponde a las letras VG84.

El servicio marino de Francisco, a bordo del S.S. “Alex”, fue corto, de Junio a Noviembre de 1944. Durante este período, como se ha comprobado en documentos anteriores, realiza varios viajes desde Gibraltar, donde se enrola en este barco, hasta el puerto de Cardiff y viceversa. Hay que tener en cuenta que, aunque el peligro de ser torpedeado aún no ha desaparecido, es cierto que tras el desembarco aliado en las costas de Normandía, el 6 de junio de 1944, el Canal de la Mancha está dominado por las tropas y la aviación aliada y la navegación, aunque sea formando parte de un convoy, es más segura aunque, en tiempo de guerra, ésta no lo sea al cien por cien. Y menos en Gibraltar, punto estratégico de los aliados. 

Es conocido que a pesar de que España no tomó parte en la Segunda Guerra Mundial, su posición fue germanófila. No podía ser de otra manera ya que se trataba de otro régimen dictatorial, como en Alemania e Italia. En este sentido permitió “oficiosamente” que los agentes nazis pulularan por nuestro territorio como si fuese el de ellos, sobre todo en Andalucía, concretamente en la zona en torno al Estrecho de Gibraltar dada la proximidad a dicha base aliada.

Conocemos el exhaustivo trabajo realizado por Ros Agudo sobre este particular y así podemos leer que “El número total de personal alemán integrado en la KO-Spanien, [Kriegsorganisationen (KO), es decir, “organizaciones de guerra”], gozando de una u otra forma de cobertura diplomática, era, hasta mayo de 1944, de 220 personas. La KO-Spanien llegó, con el tiempo, a ser la más grande entre las organizaciones del Abvwehr [Servicio secreto de inteligencia y contrainteligencia del ejército alemán, dirigido por el almirante Wilhem Canarias]85, en el extranjero”86. Francisco, pues, entre ida y venida de Cardiff a Gibraltar y viceversa, mientras permaneció enrolado en el “Alex”, estuvo, como tantos marinos a bordo de uno de tantos barcos que atracaron en Gibraltar en 1944, observado por los espías nazis desplegados en la zona campogibraltareña, incluida la roca, porque “Alemania e Italia necesitaban conocer con la mayor exactitud posible el volumen y destino del tráfico marino que cruzaba el estrecho. En plena campaña submarina del Eje contra la navegación aliada cualquier información sobre posibles convoyes resultaba vital (…) Dada la importancia de Gibraltar como base naval británica y como puerta occidental del Mediterráneo, el servicio de inteligencia alemán concentró en esa área una gran cantidad de su personal y recursos, buscando con la observación directa del tráfico marítimo un complemento a la información obtenida por el servicio de radioescucha”87. 

Cumplida su misión a bordo del S.S.”Alex” es de suponer que abandonó este barco para enrolarse en otro. Es lo que últimamente, desde que dejó la Legión Extranjera, en Septiembre de 1940, ha venido haciendo. Hemos tenido acceso a dos nóminas, no de Francisco, si no de JOSE Más Pérez. Es de suponer que cuando presentara su cédula personal para enrolarse en un nuevo barco, aparece el nombre de Francisco José Más Pérez, como vimos en su Partida de Nacimiento. En nóminas anteriores veíamos que aparecía como Francisco. En esta ocasión, a bordo de un nuevo barco de Transporte, el T.B. “Wyriel”, lo vemos, como decíamos, como José (pero las firma como sigue: F. Mas Pérez, o sea, como Francisco).

Dos nóminas de Francisco José a bordo del T.B.”Wyriel” avalan que, finalizada la guerra, aún continuaba embarcado. Las fechas de éstas son: del 1º de Febrero de 1945 al 30 de Junio de 1945, y la otra es del 1º de Julio de 1945 al 22 de Diciembre de 1945, es decir, que todo el año 1945 está embarcado en este último barco. Es de suponer que las travesías a bordo de este nuevo barco las hizo por el Mediterráneo, como se desprende de la nómina que firma el 29 de Junio de 1945 (correspondiente al Primer Semestre de dicho año que es como cobraba en esta nueva embarcación) que aparece reflejado el lugar donde se encontraba en ese momento y que no era otro sino la Isla de Malta. Esta Isla, durante el desarrollo de la guerra, había sido crucial, como si de un portaviones se tratara, estando, tanto la Península Itálica como el Norte de África, en manos alemanas, y sirvió de punto de apoyo, tanto para los convoyes militares como para la aviación aliada a pesar del acoso alemán a la misma. El documento88 que constata su paso por Malta es el que sigue:

Es de suponer que, acabada la guerra, y aún permaneciendo embarcado hasta no sabemos cuándo (habíamos visto que en 1948 solicita un documento de su servicio en la Legión Extranjera, siendo su residencia en la ciudad marroquí de Casablanca, lo que da a entender que posiblemente ya se hubiese instalado en otros quehaceres o bien que, siendo puerto de mar, hubiese recalado en el mismo o estuviese pasando algunas fechas de descanso…), Francisco estuviera relacionado de alguna manera con el mar, pero ya más tranquilo. 

Él seguramente, después de todo lo que le tocó vivir, no quiso cambiar su manera de ser, de vivir, de pensar y comenzaría a vivir interiormente, en Casablanca, en su mañana, en su mundo, aunque acate las reglas exteriores y acepte las imposiciones del sistema que le ha tocado vivir a partir de ese momento. Dice, sobre este particular, José Luís Sampedro, “Eso es posible, lo mismo que es posible estar preso y sin embargo ser más libre que el guardián de la prisión, porque el guardián está preso mentalmente de la ideología que le han inoculado mientras que el preso es por dentro perfectamente libre…”89 .Ya no vendría ningún torpedo buscándole ni bomba desprendida de cualquier bombardero o cazabombardero que intentara hundir el barco en el que, en ese momento, permaneciera enrolado. Pero eso podríamos contarlo en otra ocasión.

En ésta que ahora estamos terminando Francisco pudo sonreír porque siempre intentó evitar, y lo consiguió, como hemos dicho en páginas anteriores, encontrarse con aquella bala que llevaba escrito su nombre, incluso aquél torpedo que, de haber continuado enrolado en el S.S.”Storaa”, pudiera ser que se hubiese ido con él al fondo del Atlántico, también podría haber llevado su nombre en algún lado, pero no fue así. Francisco, con el tiempo pudo volver, tranquilo y sin miedo, a España. Los tiempos habían cambiado y la sociedad española también aunque, como dice Eduardo Punset hablando de esta sociedad, en uno de los grandes proyectos colectivos que cita, “… deberá ser capaz de abordar, simultáneamente, cuatro grandes proyectos colectivos:

- Relegar definitivamente al pasado los viejos demonios que hasta ahora han condicionado excesivamente sus estructuras mentales y de comportamiento social. (…)”90.

Durante toda nuestra vida sabemos que nacemos para morir. Unos antes, otros después. Unos por una causa, otros por otra razón. En este período de tiempo, desde el principio hasta el fin, todos evitamos, de alguna manera, encontrarnos antes de tiempo con “esa maldita bala que leva nuestro nombre escrito”, pero al final, ineludible e inexorablemente, cuando le parece oportuno, siempre es ella quien nos encuentra. Francisco no iba a ser la excepción que confirmase la regla.

Sería el día 2 de Septiembre de 1995 cuando ambos se encontraron en una pequeña habitación del hospital de Torrecárdenas en la ciudad de Almería. Cincuenta años, desde que lo viéramos a bordo del T.B.”Wyriel”, había estado dándole el esquinazo al maldito proyectil, pero éste no tenía prisa. Sabía que tarde o temprano daría en el blanco y lo hizo casi a sus 88 años de edad. Una larga vida repleta de aventuras y desventuras que, de alguna manera, hemos tratado en estas páginas de poner en orden y que, como se podrá comprobar, seguramente no hayamos conseguido, pero hemos sacado a la luz a uno de los que sí pasaron por este mundo dejando grandes historias detrás de él. El documento que sigue es su Certificado de Defunción91.


AGRADECIMIENTOS92

Este trabajo no hubiera podido realizarse sin la colaboración de Antonio Maldonado López, sobrino-nieto de nuestro personaje, que ha puesto a nuestra disposición, tanto documentos personales del Sr. Más Pérez expedidos, en su día, por autoridades francesas e inglesas, como por la trascripción de las grabaciones de algunas de las largas conversaciones que mantuvo con él antes de morir, así como por las fotografías del Sr. Más Pérez. Vaya, pues, nuestro agradecimiento, tanto para él como para su familia. Sería un desagradecido si no mostrara mi gratitud a todos aquellos que, con su desinteresada ayuda, de una manera u otra, han hecho posible que este trabajo viera la luz algún día; como se puede comprobar por las fechas de algunos de los documentos que aquí se reproducen, esta investigación ha sido larga en el tiempo, si bien es cierto que ha permanecido, esperando desarrollarla, casi más tiempo todavía que la fase de investigación y de formación del “corpus documental”. Pero ya llegó la hora de intentar poner en orden toda la documentación que ha ido engrosando el expediente que, sobre el itinerario que Francisco José Más Pérez anduvo “bajo la sombra de cuatro banderas”, un día se abrió en el Centro Virgitano de Estudios Históricos cuando este autor era su Secretario Delegado. La mayor parte de este “corpus”, como decíamos al principio, la puso en nuestras manos Antonio Maldonado López y su familia a quienes no nos cansamos de mostrarle nuestra gratitud y reconocimiento. Han de ser también éstos para los que nos han ayudado, desde el principio, en la traducción de documentos ingleses: Lourdes, Juan, Jacinto Javier, Jesús (bien del inglés al español, bien del español al inglés); en la traducción de documentos franceses: José Luís (del español al francés); a Rocío y Conchi, por su búsqueda en el Archivo Municipal de Berja; en la parte de informática (escaneo, composición y otros): Agustín, Ismael, Fran, Jesús, Mari Carmen, Gabriel, Juan Carlos. A Valeriano que me indicó, al principio, la ruta de los archivos españoles por donde debía indagar los “posibles pasos” que pudiera haber dado Francisco durante la guerra civil española y, como no, a todos los miembros del CVEH que siempre me han estado animando para que le diera forma a la documentación que iba engrosando, poco a poco, los expedientes de investigación que abría sobre los temas que ya conocen nuestros lectores por el número anterior de “Farua” y éste propiamente dicho, y también creyeron en mi persona, presumo de su amistad desde hace más de tres lustros, y a Juan Antonio, que me ha suministrado, casi finalizado este trabajo, una muy valiosa bibliografía. 

____________________________

1 J. RUIZ FERNÁNDEZ, Berja en el primer tercio del siglo XX (1902-1931), Almería, 1997, p. 140. 
2 Registro Civil de Berja (RCB), Nacimientos, tomo 80, ff. 210r y v. 
3 Ibidem. 
4 Ibidem, Nacimientos, tomo 67, ff. 63v-64v. 
5 Ibidem, Defunciones, tomo 53, ff. 67v-68v.
6 VV.AA., Crónica de España, Barcelona, 1988, p. 785. 
7 J. RUIZ FERNÁNDEZ, Berja en…, p. 99. 
8 Ibidem, p. 102. 
9 J. A. TAPIA GARRIDO, Historia de la Baja Alpujarra, Almería, 21989, p. 477. 
10 J. RUIZ FERNÁNDEZ, Berja en…, pp. 110-111. 
11 Ibidem, p. 59. 
12 “Lo del Patronato”, en La Crónica Meridional de Almería. Citado por J. L. RUIZ SÁNCHEZ, Almería en los años veinte. Expectativas y realidades en torno a la Exposición Iberoamericana, Sevilla, 1995, p. 41.
13 A. SANJUÁN, ¿Por qué la tragedia de 1936?, Madrid, 1974, portada.
14 L. ROMERO, Cara y cruz de la República: 1931-1936, Barcelona, 21980, p. 336.
15 L. TRILLING, Nuestros corazones quedaron allí, citado por P. WYDEN, La guerra apasionada. La historia narrativa de la Guerra Civil Española, Barcelona, 1983, p. 21. 
16 R. QUIROSA-CHEYROUZE MUÑOZ, Almería, 1936-1937. Sublevación militar y alteraciones en la retaguardia republicana, Almería, 1997, p. 73, citado por J. RUIZ FERNÁNDEZ, De la II República a la Guerra Civil. Berja (1931-1939), Almería, 1999, p. 140. 
17 L. SUÁREZ FERNÁNDEZ, “Introducción general” al volumen de la Hermandad de Alféreces, pp. 18, 20 y 21, citado por R. SALAS LARRAZÁBAL, “Pérdidas de la guerra civil”, en T. BURNS MARAÑÓN et al., Crónica de la Guerra Civil Española, Barcelona, 1996, p. 220. 
18 J. RUIZ FERNÁNDEZ, De la…, p. 152. 
19 E. MALEFAKIS, “Aspectos históricos y teóricos de la guerra”, en E. MALEFAKIS (dir.), La Guerra de España, 1936-1939, Barcelona, 1986, p. 11. 
20 P. PRESTON, Las tres Españas del 36, Barcelona, 1998, p. 13. 
21 N. BETHUNE, El crimen de la carretera Málaga-Almería (febrero de 1937), Córdoba, 2004, p. 78.
22 R. QUIROSA-CHEYROUZE MUÑOZ, Almería, 1936…, p. 279. 
23 Fondo de Antonio Maldonado López y familia (FAML), cinta I (7 de septiembre de 1993).
24 Ibidem. 
25 H. THOMAS, La guerra civil española, Barcelona, 1979, p. 847. 
26 FAML, cinta I (7 de septiembre de 1993). 
27 E. PONS PRADES, Un soldado de la República. Itinerario ibérico de un joven revolucionario, Barcelona, 1993, p. 236.
28 FMAL, cinta I (7 de septiembre de 1993). 
29 Ibidem. 
30 Ibidem. 
31 Ibidem. 
32 Ibidem.
33 www.http://wikipedia.org. 
34 J. KOTEK y P. RIGOULOT, Los campos de la muerte. Cien años de deportación y exterminio, Barcelona, 2001, p. 264. 
35 FAML, cinta I (7 de septiembre de 1993). 
36 C. MOLINERO, M. SALA y J. SOBREQUÉS (eds.), Una inmensa prisión. Los campos de concentración y las prisiones durante la guerra civil y el franquismo, Barcelona, 2003, p. 192. 
37 FAML, cinta I (7 de septiembre de 1993). 
38 J. RODRIGO, Los campos de concentración franquistas. Entre la historia y la memoria, Madrid, 2003, p. 128. 
39 Ibidem, p. 130.
40 I. LAFUENTE, Esclavos por la patria. La explotación de los presos bajo el franquismo, Madrid, 2002, p. 61. 
41 FAML, cinta I (7 de septiembre de 1993). 
42 Ibidem. 
43 FAML, cinta II (7 de septiembre de 1993). 
44 Ibidem.
45 Ibidem.
46 “Dans le problème de l’internement de type concentrationnaire, les apparences plaident en faveur d’une continuité spectaculaire entre la Troisième République et l’Etat français. Les responsables et les défenseurs de Vichy n’ont d’ailleurs pas manqué, après la guerre, de tirer argument de l’existence antérieure des camps pour parler d’héritage à assumer et pour tenter ainsi de dégager la responsabilité du régime”, en M-L. COHEN y E. MALO (eds.), Les Camps du Sud-Ouest de la France. 1939-1944. Exclusión, internement et déportation, Toulouse, 1994, p. 22. 
47 www.http://es.wikipedia.org. 
48 “Los presos estaban hacinados, sin las mínimas condiciones de salubridad e higiene. Resulta increíble que una cárcel tan pequeña como la de Berja, con un espacio de apenas ciento cincuenta metros cuadrados, pudiera albergar esa cantidad de presos. Las condiciones eran infrahumanas. Algunos de ellos murieron de tuberculosis o simplemente de hambre (anemia) y otros terminaron en el Manicomio provincial. Con bastante frecuencia eran objeto de malos tratos, abundando las palizas y las torturas, por parte de aquéllas personas a las que les habían matado algún familiar. Hubo casos de sadismo y ajustes de cuentas personales, aplicándose algunas veces la ley del Talión:”ojo por ojo y diente por diente””, en J. RUIZ FERNÁNDEZ, Berja durante la época de Franco (1939-1975), Almería, 2003, pp. 35-36.
49 La relación de los que fueron fusilados, tanto naturales de Berja como los vecinos de esta localidad, fue publicada como documento nº 20 en el apéndice documental de J. RUIZ FERNÁNDEZ, De la…, pp. 258-259. 
50 R. QUIROSA-CHEYROUZE MUÑOZ, Política y Guerra Civil en Almería, Almería, 1986, p. 317. 
51 Sobre este particular es interesantísimo el trabajo, inédito, de GOMEZ MURO, Delia, becada por el Instituto de Estudios Almerienses y por el Centro Virgitano de Estudios Históricos en 2006 que realizó una extensa investigación sobre la documentación referida a la Baja Alpujarra en el Tribunal Togado de Almería bajo el título de “Los procedimientos militares en las Corporaciones Locales de la Baja Alpujarra: Adra, Benínar, Berja, Dalías y Darrical. 1936-1939”. IEA y ACVEH. 
52 FAML. Op. Cit. 
53 “Se instalaron campos en Argelès, St. Cyprien, Barcarès y otras cuatro pequeñas localidades de la región para dar acogida al ejército republicano. Estos campos consistían simplemente en espacios abiertos en las dunas, junto al mar, rodeados con alambre de púas, y los refugiados tenían prohibida la salida. Los hombres se vieron obligados a cavar agujeros como animales, para procurarse abrigo”, en H. THOMAS, La guerra…, p. 943. Sobre este particular, vid. también J. SEDANO MORENO, “La infamia nazi. Velezanos en los campos de concentración y exterminio”, Revista Velezana, 22 (2003), pp. 81-86. 5
54 J. SEDANO MORENO. Fondo documental, fotográfico y sonoro. Declaración de Lorenzo González Salmerón, virgitano, superviviente del “Kommando” Allah, dependiente del campo de concentración nazi de Dachau (Alemania) a este autor en su casa de Laguepié [Tarn-et-Garonne], en Francia, en septiembre de 1981. También en J. SEDANO MORENO, “Virgitanos en los campos nazis”, Sierra de Gádor, 13 (1995).
55 “El derecho de asilo otorgado por el gobierno francés va acompañado de un compromiso de prestaciones de trabajo. Los voluntarios que se unieron a las Compañías de trabajadores extranjeros (C.T.E.) deben escoger < entre el trabajo o los campos>. Los internos pierden de este modo su estatuto de refugiados en provecho del de . Los que no pidieron el asilo político se ven obligados a alistarse en la Legión para evitar que se les repatríe a España”. M-C. RAFANEAU-BOJ, Los campos de concentración de los refugiados españoles en Francia (1939-1945), Barcelona, 1995, p. 196. 
56 G. DREYFUS-ARMAN y E. TEMIME, Las camps sur la plage, un exil espagnol, París, 1995, p. 30; M-L. COHEN y E. MALO (eds.), Les camps…, 14. Asimismo, en  N. MAC MASTER, Spanish Figters. An oral History of Civil War and Exile, Londres, 1990, citado por G. DREYFUS-ARMAN, El exilio de los republicanos españoles en Francia. De la Guerra Civil a la muerte de Franco, Barcelona, 2000, p. 48. 
57 J. CARRASCO, La odisea de los Republicanos Españoles en Francia. Album-Souvenir de l´exil Republicain Espagnol en France (1939-1945), edición personal bilingüe, Perpignan, 1984. 
58 Sobre este particular hay decenas de títulos que han ido publicándose a lo largo de estos últimos años y ocuparían bastantes renglones citarles. Sirvan, a modo de ejemplo, los títulos que siguen que cuentan las memorias de internamiento, bien personalmente, bien de un colectivo de españoles de una región determinada : A. SINCA VENDRELL, Lo que Dante no pude imaginar. Mauthause-Gusen. 1940-1945, Barcelona, 1980. E. PONS PRADES, Morir por la libertad. Españoles en los campos de exterminio nazis, Madrid, 1995. F. BATISTE BAILA, El sol se extinguió en Mauthausen. Vinarocenses en el infierno nazi, Castellón, 1999. A. ESCUADRA, Triángulos azules. Memoria de los Campogibraltareños en los campos nazis, Cádiz, 1998. R. BURGUEÑO (alias “El Mermelada”) y P. HERNÁNDEZ, Mauthausen ¡Nunca más!, ed. no venal, impreso para ser distribuido entre familiares y amigos del autor. M. CONSTANTE CAMPO y M. RAZOLA, Triángulo azul. Los republicanos españoles en Mauthausen, Barcelona, 1979. M. ROIG, Els catalans als camps nazi, Barcelona, 1995.
59 Algunos de ellos eran de Berja, tal fue el caso de Lorenzo González Salmerón, superviviente del Campo de Dachau (Alemania) y Raimundo López Ruiz, superviviente de Mauthausen (Austria), mientras que Antonio Campos Padilla, Francisco Manzano Pérez, Tesifón Estrada Acién y Manuel Jiménez Callejón no tuvieron tanta suerte y murieron en Mauthausen, -campo principal-, o en Gusen, uno de los “Kommandos” ,-campo satélite del principal-, en J. SEDANO MORENO, “Virgitanos en…”. También en S. CHECA, A. DEL RÍO y R. MARTÍN, Andaluces en los campos de Mauthausen, Sevilla, 2006, y en B. BERMEJO y S. CHECA, Libro Memorial. Españoles deportados a los campos nazis (1940-1945), Madrid, 2006. 
60 E. MESQUIDA, La Nueve. Los españoles que liberaron París, Barcelona, 2008. 
61 ACVEH, expediente sobre Francisco Más Pérez. 
62 FAML, documento expedido por las autoridades militares de la Legión Francesa en Sidi-Bel-Abbès (Argelia), con fecha 22 de enero de 1948.
63 E. PONS PRADES, Republicanos españoles en la 2ª Guerra Mundial, Barcelona, 1975, pp. 420-421. 
64 FAML, Certificado de Buena Conducta de la Legión Extranjera. 
65 “En el mes de julio (de 1944), con los efectivos del 2º, el 3º, el 4º y el 6º REI se constituyó en Sidi-Bel.Abbés el Regimiento de Marcha de la Legión Extranjera, recuperando de esta forma la denominación que se utilizó durante la Primera Guerra Mundial”, en J. MAÑES POSTIGO, Españoles en la Legión Extranjera Francesa, Barcelona, 2009, p. 190. 
66 FAML, Certificado de Buena Conducta de la Legión Extranjera. 
67 S. SERRANO, La última gesta. Los republicanos que vencieron a Hitler (1939-1945), Madrid, 2005, p. 134. 
68 A. VARGAS RIVAS, Guerra, Revolución y Exilio de un anarcosindicalista. Datos para la Historia de Adra, 2ª edición rebautizada y ampliada sobre la primera, que apareció bajo el título de Testimonio de un rebelde, edición del autor. II parte: Exilio, Almería, 2007.
69 VV.AA., Crónica del Siglo XX, Barcelona, 1986, pp. 580-593.
70  FAML. Otros documentos franceses.
71 Ibidem.
72 MSA, Expediente de Francisco Más Pérez. Copia en ACVEH. 
73 En www.http://es.wikipedia.org.
74 En www.http://mundosgm.com. 
75 Original en inglés en www.http://en.wikipedia.org/wiki/SS_Storaa. Traducido por el autor. 
76 MSA, Expediente de Francisco Más Pérez. Copia en ACVEH.
77 J. RUIZ FERNÁNDEZ, Berja durante…, p. 118. 
78 Ibidem, p. 133. 
79 FAML. 
80 MSA, Expediente de Francisco Más Pérez. Copia en ACVEH.
81 Ibidem.
82 Ibidem. 
83 FAML.
84 MSA, Expediente de Francisco Más Pérez. Copia en ACVEH.
85 VV.AA., Crónica del Holocausto, Madrid, 2002, p. 705. 
86 M. ROS AGUDO, La guerra secreta de Franco (1939-1945), Barcelona, 2002, pp. 210 y 217. 
87 Ibidem, pp. 218-219. 
88 FAML.
89 J. L. SAMPEDRO, “Desarrollo económico y ecología”, en VV.AA., Visiones de España. Reflexiones en el camino hacia una España avanzada, Barcelona, 1986, p. 301. 
90 E. PUNSET, “Un proyecto económico de España”, en VV.AA., Visiones de…, p. 255.
91 RCA, Defunciones, nº 1410, tomo 52, p. 399 (copia en ACVEH, Expediente de Francisco Más Pérez).
92 Quiero aprovechar esta oportunidad para testimoniar mi reconocimiento, ya que no pude hacerlo en el nº 12/2009 de “Farua” por olvido, a todos aquellos que con su desinteresada ayuda, de una manera u otra, hicieron posible que el trabajo sobre “los niños expósitos de Berja” viera, como éste, la luz, después de bastantes años esperando una oportunidad. Sería muy largo, ya que fueron más personas que las que me han ayudado en esta ocasión, enumerar sus nombres y hasta es posible que alguno se me olvidara, porque también son de distintas provincias españolas que hicieron, por mi, el trabajo de acercarse a un archivo y remitirme la documentación que le había solicitado. Ellos lo saben. Para todos ellos mi agradecimiento. Sí quiero decir que uno de ellos, Salvador, (no al que se le dedica este trabajo) fue el que me dio “media herramienta” del trabajo. Después de muchas horas en casa, metiendo en su ordenador los datos que yo le suministraba, al final me dio, en soporte informático y en papel, los resultados de la investigación. Únicamente lo que quedaba era redactar. Siempre estaré en deuda con él.


Publicado en FARUA número 13 (2010) - Revista del Centro Virgitano de estudios históricos.








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