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1523. El II Congreso Internacional de escritores

En el Pleno que en junio de 1936 celebró la Asociación Internacional de Escritores para Defensa de la Cultura, nuestros delegados José Bergamín y Ricardo Baeza, propusieron que fuera España el lugar donde se celebrase el II Congreso Internacional de la Asociación. Aceptada unánimemente esta sugerencia, se señaló la fecha de febrero de 1937 y se escogió entonces como lugar Madrid. A mediados de octubre de 1936, la Alianza de Intelectuales Antifascistas recibió un telegrama, que publicó la Prensa, firmado por Romain Rolland, Henrich Mann, Malraux, etc., recordando la celebración de este Congreso. En toda Francia fué reproducido este telegrama y en forma de cartel pegado por las paredes.

En el mes de enero la Alianza celebró una Asamblea y comprendiendo que, dado el carácter de nuestra lucha, ahora más que nunca era España el lugar apropiado para discutir los problemas que los intelectuales tienen planteados, ofreció de nuevo el territorio de la España leal para la celebración del II Congreso Internacional de Escritores.

En estos días primeros de julio va a celebrarse dicho Congreso en Valencia, Madrid y Barcelona, y por su carácter, por las circunstancias especiales que concurren hoy en nuestra Patria, y por las altas personalidades que han de acudir a él, ha de tener sin duda excepcional importancia.

En HORA DE ESPAÑA se ha de dar una amplia referencia del Congreso y la reproducción íntegra de muchos discursos. Pero ahora, en vísperas del acontecimiento, sólo queremos saludar a los escritores de todo el mundo que llegan a nuestro suelo,, pisoteado y herido por la barbarie del fascismo internacional. Queremos señalar que el más alto pensamiento, el más claro» el más humano, está a nuestro lado, está con nosotros. Y decir, a los que aún lo ignoran, que esta fe en la justicia y hondura de nuestra causa, esta certidumbre que tenemos todos los españoles, que tiene todo el verdadero pueblo español, de que al luchar por su propia libertad lucha también por la libertad del hombre, por la libertad del pensamiento, por la libertad del mundo entero, es para nosotros el mayor acicate en la pelea y la base en que fundamentamos nuestra gran esperanza en la victoria. Todos los pueblos, todos los mejores intelectuales están hoy con nosotros. Al llegar a nuestra España los saludamos con pesar, pero también con alegría por lo que esperamos,

¡Que vean de cerca, que sientan nuestra España! Ellos han de hablarnos, y el pueblo español, que ha respondido bravamente a la provocación fascista, que lucha por su independencia, por la cultura, sabrá oírlos, sabrá entenderlos; los entiende ya por el hecho solo de que vengan hoy aquí a España, con un gesto de magnífica solidaridad.

Ellos han de hablarnos, y la queja de nuestra tierra destrozada e invadida, la voz de tanta sangre derramada por culpa de unos miserables, ha de hablarles a ellos también muy íntimamente, afirmándolos más, si cabe, en su honesta y gallarda actitud de simpatía al pueblo español, a la República española. Y si observan luego la magnífica moral y disciplina de nuestro Ejército Popular, crecerá en ellos la confianza en el triunfo definitivo, en nuestro triunfo, que ha de ser el triunfo de toda la Humanidad progresiva.


Hora de España VII
Valencia, Julio 1937


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