Lo Último

1691. La espiga miliciana

(Fotografía de Gerda Taro, Madrid 1936)



La Espiga Miliciana, de Roland Forgues reúne el estudio crítico de tres poemarios inspirados en la heroica gesta del pueblo español en su lucha por la República. España aparta de mí este cáliz de César Vallejo, España en el corazón de Pablo Neruda y España en cuatro angutias y una esperanza de Nicolás Guillén.



Tout ce l homme fut de grand et de sublime 
Sa protestation ses chants et ses héros
Au dessus de ce corps et contre ses bourreaux
A Grenade aujourd 'hui devant le crime

El cette bouche absente et Lorca qui s´ est tu 
Emplissent tout á coup L´ univers de silence 
Contre les violents tourne la violence 
Dieu le fracas que fait un poéte qu´ on tue

Louis Aragon




Defensa de la República y expresión literaria de la Guerra.

En su mensaje de despedida al país del 16 de abril de 1931, el rey de España Alfonso XIII declaraba que, sin renunciar a ninguno de sus derechos, quería apartarse de cuanto fuese lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. Dos días antes, como consecuencia de la mayoría por la izquierda progresiva y republicana en las elecciones del 12 de abril, se había visto obligado a dejar el trono bajo la presión popular.

Pero desde sus inicios la República, legalmente proclamada el 14 de abril sin efusión de sangre y en medio de la alegría y del entusiasmo populares, se vería confrontada no sólo con una serie de problemas estructurales como la tenencia de la tierra dominada por la dicotomía latifundio/minifundio, y la existencia, de una industria insuficientemente desarrollada y controlada en su mayor parte por el capital financiero extranjero, sino también con una multitud de dificultades coyunturales debidas a las repercusiones de la crisis económica mundial del 29: suspensión de las exportaciones y de la emigración, aumento del paro, degradación general del nivel de vida, pauperización creciente de las clases trabajadoras.

Frente a esta situación, grosso modo, las fuerzas políticas y sociales se agrupan en torno a tres grandes corrientes de carácter bastante heterogéneo y muy desigualmente implantadas según las regiones: el movimiento reformista y republicano que tiene su principal apoyo en la pequeña burguesía y las clases medias; el movimiento revolucionario encarnado por las dos centrales sindicales de tendencia socialista (UGT) y anarquista (CNT) y los partidos y organizaciones de izquierda y extrema izquierda, como el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Socialista unificado Catalán, el Partido Comunista, el Partido Obrero de Unificación Marxista de tendencia trotskysta y la Federación Anarquista Ibérica; y, por fin, el movimiento conservador y reaccionario representado por la oligarquía terrateniente y financiera y sus partidos afines, como la C.E.D.A. (Gil Robles), Renovación Española (Calvo Sotelo), La Falange (José Antonio Primo de Rivera), los carlístas etc.

Entre estos distintos movimientos se daría una lucha sin cuartel, una verdadera de y de las reformas iniciadas aplicación de la nueva Constitución por el primer gobierno republicano de Manuel Azaña: separación de la Iglesia y del Estado, enseñanza laica, derecho a divorciar, reforma agraria, jornada de ocho horas, salario mínimo, autonomía parcial de Cataluña, entre otras igualmente de gran importancia.

Las convulsiones sociales que estallaron en todo el país testimonian la combatividad del movimiento obrero y campesino y los profundos anhelos de cambio que impulsaban a las masas populares a participar activamente en las luchas sociales.

Pero la represión feroz que sufrieron dichos movimientos durante el bienio negro (1934-1936), en especial en Cataluña, en el campo andaluz, y en Asturias donde el general Franco se ilustraría en octubre de 1934 sofocando la insurrección de los mineros socialistas, comunistas y anarquistas, muestra también que España todavía no estaba madura para pasar del Antiguo Régimen a la era moderna.

Y, al ganar la mayoría parlamentaria el Frente Popular en febrero del 36, se acrecentaría la agitación social con ocupaciones de tierras por los campesinos, se intensificaría la efervescencia anticlerical con incendios de conventos y se multiplicarían los atentados fascistas. El desahogo de las pasiones durante tanto tiempo refrenadas convertiría pronto lo que empezara como una gran fiesta popular en el drama más absurdo y cruel de toda la historia de España.

En efecto, el 17 de julio de 1936, el General Francisco Franco a la cabeza del tercio extranjero iniciaría desde Melilla esa fratricida guerra civil que merced a su sentido de la responsabilidad supo evitar Alfonso XIII. Una guerra que pronto se transformaría en un campo de entrenamiento para las hordas hitlerianas y mussolinianas que se lanzarían a la conquista de Europa arrasando a sangre y fuego nuestro propio país, Francia, que, con Inglaterra, se había convertido en líder de la política de no intervención en el conflicto español. Una guerra que terminaría con casi un millón de muertos y desaparecidos, miles de heridos, encarcelados y exiliados. Una guerra, en fin, que dejaría a España completamente exangüe, debatiéndose por varios decenios en un campo de ruinas entre la soberbia de los vencedores y la desesperanza de los vencidos.

Al ¡Arriba España! de los rebeldes africanos, responde el ¡No pasarán! de Dolores Ibarurri, la Pasionaria, que se convierte en grito de guerra de la República. Cruzando la frontera pirenaica el eco de ambos gritos se prolongará hasta el seno del viejo continente cuando las tinieblas caigan definitivamente sobre el pueblo español.

En este mortal combate entre las dos Españas, nadie puede permanecer indiferente. Aún menos los intelectuales, quienes, en su gran mayoría optarán por la defensa de la España progresista y revolucionaria contra la España conservadora y reaccionaria.

Varios de ellos irán incluso hasta alistarse en las milicias combatientes o en las Brigadas Internacionales que, tras la entusiasta defensa de Madrid a comienzos de la guerra y la sangrienta batalla del Ebro del verano de 1938, vendrán a representar en la memoria colectiva del pueblo español el mejor ejemplo de la solidaridad revolucionaria y del puro heroísmo.

Otros expresarán sin pausa ni fatiga su apoyo a los combatientes de la libertad a través de la creación de Comités de Defensa de la República. Este será el caso, en especial, de César Vallejo, Pablo Neruda y Nicolás Guillén.

Refiriéndose justamente a la actitud combativa y solidaria de su esposo, Georgette de Vallejo señala que "ante la magnitud del acontecimiento Vallejo depone toda discrepancia. Vuelve a su militancia marxista incondicional, colaborando de inmediato en la creación de 'Comités de Defensa de la República'. Ayuda en las colectas de fondos, en mítines cuyas repetidas actuaciones y pasión no se hubiera sospechado. Consulta a cualquier hora del día y de la noche los cables que llegan de España y son publicados en la Estación de Ferrocarriles Montparnasse. Y, concluye la viuda, el poeta inicia una serie de artículos de llamamiento a favor de la causa revolucionaria de España, en los que denuncia la política de no intervención sólo provechosa al fascismo, no tan franquista como internacional. "Quien no está conmigo está contra mí." 1

Por su parte, Pablo Neruda confesaría más tarde que sencillamente había que elegir un camino, agregando: "Eso fue lo que yo hice en aquellos días y nunca he tenido que arrepentirme de una decisión tomada entre las tinieblas y la esperanza de aquella época trágica." 2

Vallejo, Neruda y Guillén, cada quien a su manera, expresarán además, como muchos otros artistas, escritores, e intelectuales, dentro y fuera de España, en versos vigorosos y militantes todo el horror que les inspira el fascismo, la rabia que provoca en ellos esa guerra bárbara y fratricida, antes de saludar, en un movimiento de adhesión a su causa, el entusiasmo y el valor de los milicianos republicanos que representan las fuerzas vivas de la nación. Esos milicianos que se yerguen frente a las potencias de destrucción y de muerte encaman en definitiva el verdadero porvenir de España que se está jugando en esa tragedia de dolor y de sangre.

Los tres poemarios España aparta de mí este cáliz, España en el corazón y España poema en cuatro angustias y una esperanza aparecieron en plena guerra civil.

Los versos atropellados, desgarradores, e incluso diría que dramáticamente humanos, de César Vallejo fueron escritos en el breve lapso de tres meses, en septiembre, octubre y noviembre de 1937. La primera edición fue realizada en 1939 en el Monasterio de Montserrat (Barcelona) por los combatientes de las Brigadas Internacionales que conformaban el Ejército del Este.

Los versos violentos, imprecatorios, llenos de rabia y de amor a la vez, de Pablo Neruda fueron redactados entre 1936 y 1937. A los diez días apenas del pronunciamiento franquista, Neruda, según cuenta su amigo Volodia Teitelboim, le en­tregó a Rafael Alberti el poema titulado "Canto a las madres de los milicianos muertos" para que éste lo publicara en El mono azul -revista que Alberti dirigía con otros intelectuales antifascistas- pero rogándole que lo hiciera sin mencionar su nombre porque en aquel entonces Neruda ejercía el cargo oficial de cónsul de Chile en Madrid. Los poemas que integran España en el corazón se publicaron primero sueltos en El mono azul y luego fueron reunidos en libro por Ediciones Ercilla de Santiago de Chile en 1937 y por los soldados del Ejército del Este al año siguiente.

Los versos angustiosos e interrogantes de Nicolás Guillén, expresión viva y dolorida de la solidaridad latinoamericana con la España republicana, brotaron de la pluma del poeta en mayo de 1937, después de que éste recibiera en México la atroz noticia de la destrucción de Guernica (27 de abril de 1937). Gui­llén había sido invitado a participar en el congreso convocado por la Liga de Artistas Revolucionarios Mexicanos. Era la épo­ca del gobierno populista de Lázaro Cárdenas. Una época de re­formas sociales importantes y de gran efervescencia revolucio­naria. Después del congreso, Guillén se quedó en México y a­llí alternando fervorosamente con el pueblo mexicano, fue dán­dose cuenta de las fuerzas potenciales que dormitaban en las masas explotadas. La primera edición de España poema en cuatro angustias y una esperanza, la sacó Manuel Altolaguirre en la Tipografía Moderna de Valencia, en agosto de 1937.

Interesa señalar de inmediato que, mientras los versos de Vallejo y Neruda son el fruto de una experiencia vivida casi en carne y huesos, transfigurada a través de la palabra, en cambio, los de Guillén son la expresión de una experiencia media­tizada por la distancia.

En efecto, Neruda está en España cuando estalla la guerra civil. Vallejo reside en París. Pero de mayo a junio de 1930 el poeta peruano había estado en Madrid donde conoció a Rafael Alberti y a Pedro Salinas, en Salamanca donde encontró a Miguel de Unamuno, en Burgos, León, Toledo y San Sebastián. Y a fines del mismo año viajó de nuevo a España, como consecuencia de un decreto de expulsión tomado por el gobierno francés en razón de sus opiniones políticas Vallejo no regresarla a París sino catorce meses más tarde, el 12 de febrero de 1932. O sea que el autor de España aparta de mí este cáliz vivió en España la proclamación de la Segunda República. Allí fue doride escribió Tungsteno y Paco Yunque, dos obras de clara orientación proletaria4 al mismo tiempo que ingresó al Partido Comunista Español.

Y, sobre todo, al transcurrir las últimas semanas de 1936, Vallejo constata con gran inquietud que la situación de la República se vuelve alarmante y decide viajar a España para darse cuenta por sí mismo de la evolución del conflicto. Sale para Barcelona y Madrid a principios de diciembre y regresa a fines del mismo mes.

En julio de 1937, Vallejo, Neruda y Guillén participarán en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura celebrado en Valencia y Madrid en presencia de numerosos escritores acudidos del mundo entero.

Después del congreso, Vallejo regresa a París donde muere el 15 de abril de 1938. Neruda, destituido como cónsul en el transcurso de 1936 a causa de su apoyo a los republicanos, regresa a Chile con su amigo el poeta argentino Raúl González Tuñón donde organiza un Frente de Escritores Antifascistas. Guillén viaja a París y algunos días después vuelve a España para instalarse en París en la primavera de 1938 donde asiste al entierro de César Vallejo antes de embarcarse para. Cuba en junio.

Tanto Guillén como Neruda se verán afectados por la muerte de Vallejo. Interrogado sobre el poeta peruano por un periodista de El Comercio de Lima en julio de 1946. Guillén declararía: "Le conocí en París en 1937. Fuimos juntos a España en el mismo tren que pasó la frontera, cuando el Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura. Me tocó además asistir a su entierro, una fría mañana parisiense y , escuchar las hermosas palabras de Louis Aragon, en nombre de la intelectualidad francesa." Y el poeta cubano concluía: "Vallejo tiene una voz desgarrada y profunda, de humanidad en car­ne viva. Su poesía impresiona por la fuerza grandiosa y antirretórica con que en ella está presente el dolor." 5

Neruda al enterarse de la muerte del compañero con quien había trabajado en París escribirá su "Oda a César Vallejo". 6

Si bien es cierto que Vallejo y Neruda no fueron amigos íntimos, nunca sin embargo hubo guerra entre ellos como han pretendido ciertos críticos, más preocupados por establecer una absurda competencia entre los dos poetas que por estudiar la particularidad y originalidad de sus versos.

Hablando de las relaciones entre su esposo y Neruda, escribe Georgette de Vallejo: "Volviendo a Neruda, le he visto visiblemente cogido de fuerte malestar ante Vallejo, como he visto a Vallejo, aunque menos veces, molesto por Neruda, mas nun­ca les oí hablarse acerbamente ni exteriorizar algún enfado. Más que el oportunismo político evidente de Neruda, molestaban las nulidades que pululaban por entonces alrededor de él". César Vallejo, prosigue la viuda, "a quien poco importaba firmar un poema pésimo a cambio de uno suyo, no sentía rivalidad alguna con Neruda a quien él presentaba con toda indiferencia y naturalidad como el mayor poeta de América Latina". 7

Pero, según cuenta aún Georgette de Vallejo, lo que molestó a su marido fue el hecho de que, al pasar un día por el local del Comité de Defensa de la República, Vallejo encontró allí en un cajón, retenidos por Neruda, los artículos que había escrito en apoyo a los republicanos. 8

Estos datos me parecen imprescindibles para comprender correctamente el contenido y la forma de los versos escritos por los tres poetas. Versos que sólo se pueden explicar en función de la cercanía o del distanciamiento de los creadores con respecto a la materia que les sirve de referente: la guerra.

Así se entiende mejor por qué la poesía de Vallejo y la de Neruda se ciñen mucho más a la realidad histórica que la de Guillén. Lo atestigua el hecho de que, contrariamente a lo que sucede en los versos de Vallejo y Neruda donde se pueden rastrear los acontecimientos más importantes que marcaron el primer período de la guerra civil (el levantamiento de Melilla, la ejecución colectiva de mil ochocientos republicanos en agosto de 1936 en las arenas de Badajoz en presencia de tres mil personas, el asesinato de Federico García Lorca en Viznar el 19 de agosto y la caída del Alcázar de Toledo en septiembre del mismo año, la toma de Málaga por las camisas negras del General Roatta en febrero de 1937, la ofensiva nacionalista de marzo del mismo año en la zona vasco-asturiana con los bombardeos en masa de Durango y Guernica en abril, la caída de Bilbao en julio, de Santander en agosto, de Asturias en octubre, la contra ofensiva republicana en la región de Teruel en diciembre de 1937 y la reconquista de la ciudad en enero del 38, la primera batalla de Madrid en noviembre de 1936, el ataque nacionalista sobre el Jarama en febrero de 1937 y luego el ataque sobre Guadalajara), no hay en los poemas de Nicolás Guillén ninguna referencia histórica precisa, con excepción tal vez de la muerte de Federico García Lorca tan sólo tratada dentro de un contexto poético-ideológico.

El mismo titulo de los libros traduce este fenómeno. España aparte de mí este cáliz España en el Corazón sugieren la implicación directa del poeta en los sucesos de la guerra civil, mientras que España poema en cuatro angustias y una esperanza evoca más distanciamiento.


Poesía y compromiso político

Lo que me parece muy importante subrayar antes de pasar al análisis interno de las obras es que, de los tres poetas, sólo uno, César Vallejo, está claramente comprometido con la ideología marxista en el momento en que éstos escriben sus versos sobre España.

En el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la, Cultura e Valencia y Madrid, Vallejo expresaría de inequívoco la tarea del artista y del intelectual diciendo: "Creo que en este momento, más que nunca, los escritores libres están obligados a consubstanciarse con el pueblo, a hacer llegar su inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera secular que existe entre la inteligencia y el pueblo". Y el poeta agregaba de manera significativa: "Estas barreras, lo sabemos muy bien, han sido creadas por las clases dominantes", antes de llamar a sus colegas a poner su pluma al servicio del pueblo: "Los escritores tenemos el arma más formidable, que es el verbo. Arquímedes dijo: "Dadme un punto de apoyo, la palabra justa y el asunto justo, y moveré el mundo'; a nosotros que poseemos este punto de apoyo, nuestra pluma, nos toca, pues, mover el mundo con estas armas”. 9

Pese a que el compromiso de César Vallejo con el marxismo sólo se remonta a la época de poemas humanos, Tungsteno, Paco Yunque y España aparta de mí este cáliz, obras escritas entre 1931 y 1937, como consecuencia de sus dos viajes a la Unión Soviética de octubre de 1928 y octubre de 1929 cabe señalar que ya desde Los heraldos negros (1919), pasando por Trilce (1922), se puede observar en el pensamiento poético del creador nacido en Santiago de Chuco una permanente preocupación por el porvenir del hombre y de la humanidad.

Asimismo hay una gran continuidad en su escritura poética que abandona rápidamente la influencia modernista, perceptible en Los heraldos negros, por la fracturación de las palabras que aparece en Trilce como expresión de la fragmentación de la realidad concreta, y por la tentativa de recomposición de esa fracturación que se da en Poemas humanos España aparta de mí este cáliz, como símbolo de búsqueda de la unidad y de la armonía, merced a la superación de la lucha de clases.

Para Neruda, la guerra de España será el disparador de una reflexión política más honda y el punto de partida de su poesía militante y de corte abiertamente social. Neruda descubrirá en España la lucha fratricida entre republicanos y, nacionalistas no es sino la representación de la lucha de clases. "Aunque el carné militante lo recibí mucho más tarde en Chile, confesará el poeta tiempo después, cuando ingresé oficialmente al partido, creo haberme definido ante mí mismo como un comunista durante la guerra de España". 10

Refiriéndose al drama español y al asesinato de Lorca, en febrero de 1937, el autor de España en el corazón, haría en una conferencia en París los siguientes comentarios que iluminan y explicitan a la vez el contenido del poema "Explico algunas cosas": "Muchos quizá esperaban de mí tranquilas palabras poéticas distanciadas de la tierra y de la guerra...No soy político ni he tomado nunca parte en la contienda política, y mis palabras, que muchos habían deseado neutrales, han estado teñidas de pasión". "Comprendedme, concluía, y comprended que nosotros, los poetas de América y los poetas de España, no olvidaremos y no perdonaremos nunca el asesinato de quien consideramos el más grande entre nosotros, el ángel de este momento en nuestra lengua". 11

Es cierto que el asesinato de Federico García Lorca al que se refiere aquí Neruda y su amistad con los poetas comunistas Miguel Hernández y Rafael Alberti 12, así como su trato con muchos otros creadores como Altolaguirre, Salinas, Cernuda, Bergamín, Aleixandre, y León Felipe entre otros que habían tomado partido por la República, determinaría de alguna manera el cambio profundo que iba a sufrir la poesía del poeta chileno a partir de España en el corazón, de lo individual a lo colectivo, de la expresión de vivencias personales como Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924) o Residencia en la tierra (1935), a la expresión de vivencias colectivas como El canto general (1950) y la poesía posterior.

En el texto "Tal vez cambié desde entonces" de Memorial de Isla Negra, Neruda escribiría:

A mi patria llegué con otros ojos
que la guerra me puso
debajo de los míos.
Otros ojos quemados
en la hoguera,
salpicados
por llanto mío y sangre de los otros,
y comencé a mirar y a ver más bajo,
más al fondo inclemente
de las asociaciones. La verdad
que antes no despejaba de su cielo
como una estrella fue,
se convirtió en campanada,
oí que me llamaba
y que se congregaban otros hombres
al llamado

Antes de subrayar cómo se ha transformado su visión de la realidad de su propio país, pasando de una percepción idealizada del paisaje y de la gente a una imagen más cercana a la vida diaria y social:

...De pronto
las banderas de América,
amarillas, azules, plateadas,
con sol, estrella y
 amaranto y oro
dejaron a mi vista
territorios desnudos,
pobres gentes de campos y caminos,
labriegos asustados, indios muertos,
a caballo, mirando ya sin ojos,
y luego el boquerón infernal de las minas
con carbón, el cobre y el hombre devastados, pero eso no era todo
en las repúblicas,
sino algo sin piedad, sin amasijo:
arriba un galopante, un frío soberbio
con todas sus medallas,
manchado en los martirios
o bien los caballeros en el Club
con vaivén discursivo entre Las alas
de la vida dichosa
mientras el pobre ángel oscuro,
el pobre remendado,
de piedra en piedra andaba y anda aún
descalzo y con tan poco que comer
que nadie sabe cómo sobrevive 
13

Tenemos en este poema confesional el propio y elocuente testimonio de Pablo Neruda sobre el cambio temático y formal de su poesía a partir de su experiencia española. Y en el siguiente título "Los míos", el poeta agregaría estos significativos comentarios al hablar de su regreso a Chile donde advierte que la violencia y la guerra pueden revestir distintas formas:

Era otra cosa aquí, en las cordilleras,
algo gris que mataba,
humo, polvo de minas o cemento,
un ejército oscuro
caminando
en un día sin banderas
y ví donde vivía el hacinado
envuelto por madera rota, tierra podrida, latas oxidadas,
y dije `yo no aguanto'
dije `hasta aquí llegué en la soledad' 
14

En una nota de 1939 que sirve de introducción a Las furias y las penas (1934), Neruda señala que si su poesía ha cambiado es porque el mundo ha cambiado. No es de extrañar, pues, que a partir de España en el corazón no sólo la poesía de Neruda se haga militante, combativa, sino que el propio estilo del poeta se vaya modificando en profundidad porque la poesía es considerada desde entonces como obra social, expresión de la colectividad. Así el lenguaje poético se va depurando de lo superfluo, de lo no directamente accesible al lector; se hace más directo, más claro y preciso. Neruda no vacila en recurrir a los términos más triviales o vulgares del lenguaje callejero o popular. "El contacto con España, dice el poeta, me había fortificado y madurado. Las horas amargas de mi poesía debían terminar. El subjetivismo melancólico de mis Veinte poemas de amor o el patetismo doloroso de Residencia en la tierra tocaban a su fin. Me pareció encontrar una veta enterrada, no bajo las rocas subterráneas, sino bajo las hojas de los libros". Y acaba planteando claramente la meta social de su poesía:" ¿Puede la poesía servir a nuestros semejantes? ¿Puede acompañar las luchas de los hombres? Ya había caminado bastante por el terreno de lo irracional y de lo negativo. Debía detenerme y buscar el camino del humanismo, desterrado de la literatura contemporánea, pero enraizado profundamente a las aspiraciones del ser humano"15. Es digna de mención en esta confesión la manera cómo Neruda analiza su poesía anterior y posterior a España en el corazón, en términos antinómicos de negativo y positivo, estableciendo de producción este una raya divisoria definitivamente ideológica en su producción artística y literaria.

Hasta la guerra de España, Nicolás Guillén se había preocupado sobre todo por lo negro, pasando de la expresión de lo particular negro de Motivos de son (1930) a lo general cubano de Sóngoro cosongo (1931) ampliando luego por el espacio antillano de West Indies Ltd (1934) y por el contexto americano de Soldados y sones para turistas (1937).

El conflicto bélico español abrirá en la poesía de Guillén una perspectiva social más vasta englobando dos conflictos raciales entre blancos, negros y mulatos, dentro del contexto de la lucha de las clases entre explotados y explotadores, domina dos y dominadores.

En su intervención en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura de Valencia y Madrid, el poeta cubano recalcaría en especial el sentimiento de que representa "a las superioridad racial del fascismo, di Se deshace, pero que están clases caducas de un mundo q agarradas todavía, desesperadamente, a las fuentes mismas de su podredumbre, es decir, a la injusta distribución de los bienes materiales, sin los cuales es imposible toda superación espiritual". 16

De regreso a París, después del congreso, en una sesión de discusión son varios escritores, Guillén explicitaría su interpretación de la guerra de España, considerada en su aspecto positivo de lucha armada por el advenimiento de la Revolución y la afirmación de sus valores universales: "A la guerra, por la reconquista y unidad del territorio; a la guerra después por la expansión, imperialista; a la guerra, por último, nacida de esas mil formas de ajuste y reajuste volcánico, telúrico, de un pueblo inquieto y desbordante, ha sucedido la guerra por la afirmación de los valores permanentes del hombre, por la defensa de la cultura y del amor". Y el poeta agregaba en forma de conclusión: "España es la experiencia más rica de nuestro tiempo, y asomarse a esa experiencia participar en ella de algún modo, es tocar de cerca la carne de la "Revolución en marcha".17

Y, es porque cree en esa "Revolución en marcha" que volviendo a España por algún tiempo, como ya señalé, se inscribirá ese mismo año de 1937 en el Partido Comunista, y que superando la fase de negritud le dará a su poesía un significado social más hondo y preciso a partir de un enfoque ideológico marxista.

Un significado social cada vez más universal, como aparecerá en El son entero (1947), La paloma de vuelo popular (1958), Tengo (1964), El gran zoo (1968), La rueda dentada (1972) y El diario que a diario (1972).

Marcado por la forma modernista, en sus inicios, Nicolás Guillén evolucionará pronto a partir de su etapa de negritud hacia un estilo poético propio, marcado en especial por el cultivo de lo insólito y lo lúcido en un tono burlón y sarcástico, pero siempre dentro de un marco definidamente social y contestatario.

En síntesis diré que lo que merece destacarse en los tres poemarios es la transfiguración de la realidad que convierte un drama humano singular en epopeya social y colectiva.

Tanto. en los versos de Vallejo, como en los de Neruda y Guillén se puede observar cierto distanciamiento del hombre individual, solamente preocupado por su destino propio, y un acercamiento a la comunidad en la que está involucrada la acción del miliciano; como parte de un destino colectivo, común a todos los hombres.

Por ello, pese a que se trata de una poesía circunstancial, lo más sobresaliente no me parece ser la relación de los hechos en sí, sino la visión que se nos ofrece del hombre confrontado con, una historia trágica en la cual no sólo se está jugando su propio destino, sino el de la comunidad a la que pertenece y, más allá de ella, el destino de la humanidad entera.

Así se explica, a mi modo de ver, que a través de la reelaboración artística de una inconfundible experiencia humana interiorizada, el poeta acabe identificándose con la comunidad a la que siente amenazada y vaya expresando su solidaridad de hombre, y no sólo creador, con el sufrimiento humano.

Hermosa lección de humanismo que hará que España permanezca en cada uno de los tres poetas como una permanente herida abierta.

Se ha especulado mucho sobre las condiciones de la muerte de Vallejo y si su viuda ha tenido que desmentir una serie de elucubraciones sobre la agonía del gran poeta peruano por parte de quienes se pretendían sus amigos, en cambio ha confirmado siempre que la imagen desgarradora y heroica del drama español acompañó al autor de España aparta de mi este cáliz hasta su último suspiro.

En su texto "El fuego cruel" de Memorial de Isla Negra, Neruda confesaría:

Ya he cantado y contado
lo que con manos llenas me dio España,
y lo que me robó con agonía,
lo que un rato a otro
me quitó de la vida
sin dejar en el hueco
más que llanto,
llanto del viento en una cueva amarga,
llanto de sangre sobre la memoria. 
18

En el poema “La guerra (1936)" del Canto General, el poeta fugitivo recordaba a España con el sufrimiento de quien todavía no se explica la magnitud de la tragedia:

España, envuelta en sueño, despertando 
como una cabellera con espigas,
te vi nacer, tal vez, entre las breñas
y las tinieblas, labradora,
levantarte entre las encinas y los montes
y recorrer el aire con las venas abiertas 
19

Tal vez tengamos en estas confesiones una explicación a posteriori al tono violento e imprecatorio que, como veremos luego, caracteriza España en el corazón.

En una crónica publicada en junio de 1938, justo antes de que regresara a Cuba, Nicolás Guillén, por su parte, no podrá esconder la admiración y el sufrimiento que, al mismo tiempo, le inspira lo que ha visto en la tierra que acaba de visitar. “¡Recordad a España!, les grita a los franceses y europeos. Al otro lado de vosotros hay un gran pueblo con un sol más ardiente que el vuestro con el mismo derecho a ser libre y feliz, que sabe lo que son sirenas verdaderas y aviones de verdad, no cada jueves, sino todos los días”. 20

Algunos años más tarde, en una comida que ofrecieron en su honor en Santiago de Chile Pablo Neruda y los refugiados españoles de la guerra civil, el poeta cubano expresaría que el deber obliga a todos los antifascistas a mantenerse como   "soldados de la República Española  hasta  el  día  que  la   libertad   vuelva   a   brillar  en  España" 21

Sin duda alguna la poesía contemporánea ha sabido recoger el desgarramiento social, los días duros pero siempre plenos de esperanza, la rabia y el amor de un pueblo que trató de diseñar su propio destino. Y notables poetas latinoamericanos como Vallejo, Neruda y Guillén, haciéndose eco de un clamor popular nos han entregado un testimonio conmovedor de esa época cruenta que vivió España al tratar de pasar casi de la Edad Media a la era moderna, como vamos a ver ahora al penetrar en el mismo corazón de los tres poemarios.


Roland Forgues
La espiga miliciana, Capítulo I - Las circunstancias históricas
Editorial Horizonte. Lima, 1988

NOTAS
(1) Georgette de Vallejo, Allá ellos, p.93.
(2) Pablo Neruda, Confieso que he vivido, p. 193.
(3) César Vallejo había realizado en octubre de 1928 y octubre de 1929 dos via­jes a la Unión Soviética.
(4)Véase nuestro estudio sobre Paco Yunque en La sangre en llamas.
(5) Cit. por Ángel Augier, Nicolás Guillén, p. 272.
(6) Según Georgette de Vallejo, Neruda y Vallejo se conocen en París el] 1935
(7) Georgette de Vallejo, Allá ellos, p. 104.
(8) Neruda da una versión algo distinta explicando que quien lo enemistó con Vallejo fue su compatriota Vicente Huidobro (Confieso que he vivido, p. 183).
(9) Cit. por Francisco Izquierdo Ríos, Cesar Vallejo y su tierra, p. 142.
(10) Pablo Neruda, Confieso que he vivido, p. 191 .
(11) Cit. por Volodia Teitelboim, Neruda, p.180.
(12) En El canto General, en un poema dedicado a Miguel Hernández muerto en la cárcel: Pablo Neruda escribe:
Ya se acerca
la luz de tu morada.
Miguel de España, estrella
de tierras arrasadas, no te olvido, hijo mío,
no te olvido, hijo mío! Pero aprendí la vida
con tu muerte: mis ojos se velaron apenas,
y encontré en mi no el llanto sino las armas
inexorables!
Espéralas! Espérame! (p.125)
En otro rinde homenaje a Rafael Alberti por haberle hecho descubrir éste la España profunda y popular:
Arquitectura hecha en la luz, como los pétalos,
a través de tus versos de embriagador aroma,
yo vi el agua de antaño, la nieve hereditaria,
y a ti más que a ninguno debo.España.
Con tus dedos toqué panal y páramo,
conocí las orillas, gastadas por el pueblo
como por un océano, y las gradas
en que la poesía fue estrellando
toda su vestidura de zafiros (p.117).
(13) Pablo Neruda, Memorial de Isla Negra, pp.126-127
(14) Idem, p. 128.
(15) Pablo Neruda, Confieso que he vivido, p. 196.
(16) Cit. por Angel Augier, Nicolás Guillén, p. 193.
(17) Idem, p. 195.
(18) Pablo Neruda, Memorial de Isla Negra, pp. 117-118.
(19) Pablo Neruda, El Canto General, p. 190.
(20) Cit. por Angel Augier, Nicolás Guillén, p. 202.
(21) Idemp. 278.



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