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2084. Elegía en la muerte de Federico García Lorca (Salvador de Madariaga)

«Ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo»
Federico García Lorca


I

Dos cristales de luz negra
brillaban en su mirada.
En su boca relucían
cristales de sombra blanca.
El pelo, noche sin luna.
La tez, oliva y naranja.
El gesto, ensalmo gitano.
La voz, bordón de guitarra.
Y en el alma, ancha y florida,
la Vega de su Granada.

Cipreses del Albaicín,
arrayanes de la Alhambra,
cedros del Generalife,
aroma, color y savia.
El bullicio de Sevilla,
la gravedad de Granada,
los jazmines de la Vega,
los geranios de Triana...
De aquel espíritu en flor,
Andalucía brotaba.

A su voz alzan la testa
los toros de la torada,
se ruboriza el almendro,


se quiebra en espuma el agua,
en el zarzal florecido
se estremece la nidada,
el cazador queda absorto
toda en sueños la mirada,
el caballo entra en su ritmo,
el jinete en su prestancia,
los ríos se desperezan,
los montes yerguen la espalda,
se ahonda el azul del cielo,
se enciende más la solana,
se lleva la mano al pecho
la mujer enamorada.
A su voz, toda la vida
en su propio ser se baña.

A su voz, el Romancero
revive en calles y plazas;
alzan el vuelo las coplas
del follaje de las almas;
se preña de melodías
el vientre de las guitarras.
A su voz, canta hasta el aire,
a su voz, baila hasta el agua.


II

Las nubes de sangre y fuego
por el vasto cielo avanzan.
La una contra la otra
desastre y muerte amenazan.
Ya borran la luz del sol
de la tierra desdichada.
Almas tensas, almas lívidas.
Almas tensas, almas cárdenas.
Látigos de fuego y sangre
Desgarrando el aire estallan.

     Por el aire amarillo
          pasa la muerte.
     Los ojos, dos balazos.
          Hueca la frente.
     En la boca vacía
          treinta y dos dientes
     que van castañeando
          "viva la muerte".

Nube negra, nube roja,
sangre contra sangre alzada,
almas tensas, almas lívidas,
almas tensas, almas cárdenas.
Ardió la flor del almendro.
Muerta yace la torada.
En el aire alzan el vuelo
maldiciones y venganzas.
Emboscado, el cazador
acecha la caza humana.
El río ha bebido sangre.
La noche ha bebido lágrimas.
La luna enreda cadáveres
entre sus redes de plata.
Se lleva la mano al pecho
la mujer asesinada.
De dolor, gime hasta el aire.
De dolor, llora hasta el agua.


III
  
Entre harapos de aire roto
tu voz suena y no lo creo,
tu voz suena y no lo creo.
     El día es un alboroto,
     y la noche un tiroteo,
     y la noche un tiroteo.

Nube negra, nube negra,
cerraste sobre Granada.
De tu alma tensa, alma lívida,
de tu alma tensa, alma cárdena,
sobre el carmen más florido
se desgajó una descarga.

     Yo me asomé a aquel silencio
     por si su voz resonaba,
     por si su voz resonaba.
     Sólo se oía el disparo
     del tiro que lo mataba,
     del tiro que lo mataba.
     Huye, deseo, deseo,
     la vida es un alboroto,
     y la muerte un tiroteo,
     y la muerte un tiroteo.

Ay, jazmines de la Vega,
Ay geranios de Triana,
cipreses del Albaicín,
arrayanes de la Alhambra,
cedros del Generalife,
aroma, color y savia...
Muerto yace aquel arbusto,
raíces y tronco y ramas,
que brotó de vuestra tierra
y floreció en obra y gracia!

     Huye, deseo, deseo,
     la vida es un alboroto
     y la muerte un tiroteo.

Federico,
voz, cantar, leyenda, magia,
Federico, ay Federico,
tierra, polvo, sombra, nada...
Los gusanos de tu cuerpo
roen rosas y manzanas.
Los gusanos de tu cuerpo
roen que roen las almas,
almas tensas, almas lívidas,
almas tensas, almas cárdenas.
Los gusanos de tu cuerpo
roerán a toda España...

¡No, que tu espíritu en flor
incorrupto se levanta!
Huele a almendro y a jazmines,
Y sabe a oliva y naranja.
Vuela sobre las dehesas
y da vida a la torada
y enciende como candelas
los cipreses de la Alhambra;
ahuyenta las nubes cárdenas,
y descorre en el Oriente
las cortinas del Mañana.
Tu espíritu en flor, tu espíritu
en luz, tu espíritu en gracia
hará brotar de la Vega
cosechas de nuevas almas...
almas tiernas, almas límpidas,
almas tiernas, almas cándidas.
                                 
        
Salvador de Madariaga
Nueva York, 1938



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