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2113. La historia de José Ruiz Luque y Miguel Ruiz Campos


Esta es la historia de mi bisabuelo y abuelo (padre e hijo), cuyos nombres eran José Ruiz Luque y Miguel Ruiz Campos, respectivamente.

Mi abuelo Miguel se dedicaba a la agricultura en su pueblo natal en el municipio de Pruna en Sevilla. Cuando estalló la guerra tenia 22 años. Estaba afiliado en Partido Comunista y le mandaron hacer guardia y a vigilar a los franquista que tenían prisioneros. Su padre José estaba en el sindicato de la CNT. Su labor era la repartición de comida a los más necesitados.

Al cabo de unos meses un falangista del pueblo, vecino de Olvera en Cádiz, se dirigió con unas tropas franquistas hacia Pruna para tomarla. Entraron al pueblo pegando tiros y matando a todo el que se cruzaba. Desde ese momento todos los republicanos salieron huyendo hacía a Málaga.

Mi abuelo Miguel se fue a Málaga donde le esperaban los republicanos y se alistó en la caballería. En cambio su padre se quedo en Pruna ya que tenía que repartir la comida no sólo en su mismo pueblo sino en los pueblos de alrededores.

Estuvo defendiendo la Republica en las provincias de Málaga, Granada, Almería y Jaén. En definitiva por casi toda Andalucía.

Un día, a mediados del año 1937 lo mandaron a realizar una avanzadilla para reconocer el terreno en Málaga. No iba sólo, lo acompañaba otro miliciano de su mismo pueblo. Entonces empezaron a oír tiros y a su compañero lo hirieron en una pierna y cayó del caballo. Mi abuelo lo cogió y lo subió al caballo y le dio una palmada en el lomo y el caballo se fue para el campamento donde estaban todos sus compañeros republicanos.

Seguidamente a mi abuelo lo cogieron prisionero y lo llevaron a algún lugar de Málaga en el que estuvo un corto tiempo y luego lo trasladaron a Guipúzcoa, concretamente a Rentería a un campo de trabajo forzado.

Nada más llegar ya lo pusieron a trabajar haciendo túneles y picando piedra desde que amanecía hasta que anochecía. En los primeros días sus compañeros le advirtieron que tenia que obedecer y si le decían que "esta piedra es negra" tenía que decir que era negra aunque fuera blanca. Y mi abuelo respondía: 

- ¿Y si dices la verdad, lo que realmente estas viendo, que pasará? Y los compañeros le contestaron:

- Que te pegaran y torturaran hasta que consigan lo que quieren que digas.

Mi abuelo contaba que la única comida que le ponían era un chusco de pan muy duro y una lata de agua. Y por la noche dormían en el suelo mojado encima de una saco vacio. Antes de que se fueran a dormir mojaban el suelo a propósito para que estuvieran durmiendo sobre suelo mojado.

Contaba mi abuelo que estando picando piedra no te podías incorporar, si lo hacías te daban latigazos o te pegaban golpes con la culata del fusil.

Estuvo 15 meses trabajando de sol a sol con un chusco de pan y un poco de agua, con golpes diarios. Cuando conseguían dormirse venían los guardianes y les echaban un cubo de agua encima.

Cada noche pasaban lista en los barracones y separaban los más fuertes de los más débiles y los que estaban enfermos.
Una noche mi abuelo escucho un nombre y apellidos iguales que los de su hermano y pensó que lo habían capturado y lo iban a matar. En ese momento no podía hacer nada para salvarlo, se sintió muy mal y con mucha impotencia. No descubrió que no era su hermano hasta que lo liberaron y se fue para Pruna. Vivió esos años prisionero pensado que habían matado a su hermano.

Cada noche escuchaban los tiros de los hombres que fusilaban. Mi abuelo siempre decía que los pirineos vascos franceses están lleno de muertos republicanos. Su frase era: ¡hay mas muertos que piedras!

Cada vez estaba más débil ya que llevaba 15 meses soportando tantas torturas y trabajos forzados. Una noche al pasar lista dijeron su nombre y pensó que ya era el fin de su vida. Pero los guardianes hicieron dos filas, a unos cuantos los fusilaron y a los demás, entre ellos mi abuelo, los trasladaron a otro campo pero de exterminio. En ese campo estaban los que no podían trabajar, los dejaban abandonados y con menos comida todavía. Con el mismo chusco de pan pero para cuatro hombres. Allí en el campo de exterminio coincidió con un paisano de su pueblo, más o menos de su edad y entre ellos se cuidaban y se ayudan en lo que podían. Mi abuelo contaba que allí resistió como pudo, -todos estaban enfermos- con piojos, pulgas etc.

Al final resistió en este ultimo campo otros 15 meses. A mediados del año 1940 lo liberaron y volvió a su pueblo.

Lo liberaron cuando Franco dijo: "quién no tenga las manos llenas de sangre puede volver a su pueblo". Y muchos lo creyeron y volvieron a sus pueblos pero en la entrada de sus pueblos les esperaban unos cuantos falangistas. Algunos los mataban directamente y a otros los dejaban entrar.

Por otro lado a su padre José también lo cogieron y lo llevaron a la prisión del Puerto de Santa Maria. Allí su sentencia fue de 12 años y un día. Estuvo casi 3 años encerrado y cuando termino la guerra lo llevaron para su pueblo y a las pocas horas murió. No lo reconocía ni su familia de los golpes que le había dado y vino sin un diente.

Pudo contar que los guardianes le decían toda la comida que has repartido ahora te la vas a comer tu de menos.


Isabel Asencio



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