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2328. A mi hijo en España / To My Son in Spain

Jules Paivio, el último brigadista canadiense del batallón Mackenzie-Papineau, llegó a España con diecinueve años a finales de 1936.

Participó en las batallas del Jarama y Brunete y trabajó como topógrafo en la base de Albacete hasta que se unió al batallón Mackenzie-Papineau en marzo de 1938.

Fue hecho prisionero por las tropas italianas y encarcelado el 7 de Abril en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña, Regresó a su país en 1939 y 75 años después, con 94 años, solicitó la nacionalidad española.

Falleció a los 97 años, el 4 de septiembre de 2013. 

Su padre Aku Paivio, le dedicó el poema que transcribimos a continuación.




A mi hijo en España

De improviso llegaste de tu trabajo a nuestra cabaña de bosque
Mediada la semana.

Me he tomado un pequeño día de fiesta, dices.
Solo una visita breve, me queda algo de tiempo.
Me aguarda un viaje costoso.

Eso me pareció extraño,
¿Pero debiera preguntar?
Los jóvenes son jóvenes y tan impredecibles.

Qué charla tan alegre con los hermanos,
Tú consigues que el más joven le dé ánimo
Entre risas a Madre,
Pero pronto el demasiado corto día de invierno pasa.
Tú te das cuenta y te desgarras de nosotros
Abruptamente: un adiós a todos y te marchas.
Te despedimos en la puerta y volvemos adentro,
Pero no te has ido todavía,
Momentos más tarde me llamas afuera
Y me das tu mano con un firme apretón
Y calladamente—inaudible a través de las paredes de la cabaña de bosque
Para que Madre no oiga—
Pudiera no sobrellevarlo—susurras:

¡Adiós, Papá! ¡Me voy a España!
Tan repentino—tan inesperado—
Impacta como granizo caído del cielo.
Había estado encamado y aún ahora
Tenía dificultad para mantenerme de pie.
Me siento tan viejo y desvalido,
Necesitando apoyo.
La vida es fatigosa, asaz triste y penosa,
Me debato, dudo, me resulta difícil hallar palabras.

No me esperaba esto justo ahora—
Salió de mis labios esta debilidad
Que tanto me avergüenza para mis adentros—
¿Has meditado este asunto serio?
Mira que no se retorna de semejantes guerras.

Lo he meditado, Papá, ¡y está decidido!

Un fuerte, firme apretón de manos empero.
Desapareces en la oscuridad invernal,
Entro vacilante a la cabaña de bosque.
Qué emociones contradictorias bullen en mí,
Deprimiéndome por momentos, mas qué euforia también.
Orgullo de un hijo que no tiene miedo,
Que quiere luchar por el bien.
Ese sentimiento fortalece, me inspira.
La pérdida de un hijo, una vida tan joven,
Quizás para siempre.
Eso me hunde en las tinieblas.

Pasa el tiempo, y la espera...
Llegan algunas noticias.
Remontas obstáculos, pero
Has llegado a tu destino—España.
Más noticias.
La muerte acecha pero has sobrevivido.
Te oigo
Con valientes camaradas
Haciendo lo que se debe hacer con honor.

Bien hecho, hijo,
Y vosotros otros—¡Nuestros Mozos!—
Vosotros que estáis resolviendo cuestiones tan grandes
Con vuestro último turno de palabra,
Vuestra vida en juego, tan amenazada:
¡Salud!
Una salva de honor—¡tres veces!

Destruid al fascismo,
Ese envilecedor del pueblo
Que tortura a seres queridos, masacra otros,
Que incita a la guerra y tamaños terrores siembra.
Ese beligerante que amenaza imponente, avasalla,
Que armado de pies a cabeza
Sacrifica hasta a los bebés de pecho.
Ebrio de sueños de dominio mundial
Ataca, destruye; enloquecido con sangre,
Sangre demanda:
En sangre él mismo morirá ahogado.

Demoledlo
Para que el pueblo español, y otros también,
Un pueblo fiero, fuerte como el acero y valiente—
Un pueblo esclavizado y explotado
Cuan largo tiempo, que sobre sus hombros
Llevó la carga de sus amos—
Pueda ahora al fin respirar en libertad,
En libertad caminar la tierra soleada de su país,
En libertad cuidar sus viñas,
En libertad contruir sus casas,
En libertad, con toda la fuerza de energía explosiva,
Construir una nueva, una feliz España.

¡Salud!
Una salva de honor—¡tres veces!


*


To My Son in Spain

Unexpected, you arrived from your job to our cabin home
In the middle of the week.

I have taken a bit a of a holiday, you say.
Just a short visit, I have a little time.
A costly ride is waiting.

That sounded strange,
But should I ask?
The young are young, and so unpredictable.

Such happy chatter with the brothers,
The youngest you get to laugh
Encouragement to Mother,
But soon the too short wintry day passes.
You are aware and tear yourself away
Abruptly: a goodbye to all and leave.
We leave you at the door and return inside,
But not yet you go,
Moments later you call me outside
And offer your hand, firmly clasping mine
And so quietly—that through the cabin walls not heard
So that Mother should not hear—
She may not be able to stand it—murmur:

Goodbye, Dad! I am on my way to Spain!
So sudden—so unexpected—
It hits like hail from the sky.
I had been bedridden and even now
Could hardly stand.
I feel so old and helpless,
Needing support.
Life is heavy, so sad and sorrowful,
I struggle, hesitate, have difficulty finding words.

I hardly expected this just now—
Passed my lips this weakness
That shames me secretly so—
Have you considered this serious matter?
Look, from such wars you do not return.

I have considered, Dad, and decided so!

A hard, firm handshake yet.
You disappear into the wintry darkness,
I slowly into the cabin stagger.
Such contradictory emotions seethe through me,
Now depressing me, then again such elation.
Pride in a son who does not fear,
Who wants to fight for right.
That feeling strengthens, inspires me.
A son’s loss, a life so young,
Perhaps forever.
That presses down on me in gloom.

Time passes, and the waiting...
Some news arrives.
You surmount obstacles, but
Have arrived at your destination—Spain.
More news.
Death stalks but you have survived.
I hear you
With brave comrades
Doing what must be done with honour.

Well done, son,
And you others—Our Boys!—
You who are resolving such great matters
With your final turn to speak,
Your life at stake, so threatened:
Salud!
An honour volley—three times!

Destroy fascism,
That degrader of the people,
That loved ones tortures, butchers others,
That inflames to war and such terrors sows.
That belligerent who awesome threatens, bullies,
That, from head to foot armed,
Even suckling infants to itself sacrifices.
Drunk with dreams of world domination
It attacks, destroys; wild with blood,
Blood it demands:
In blood it shall itself drown.

Strike it down
That Spanish people, and others too,
A people fiery, strong as steel and brave—
A people enslaved and exploited
So long, who on their shoulders
Carried the load of their masters—
Can now at last breathe in freedom,
In freedom walk the sunny soil of their land,
In freedom tend their vineyards,
In freedom build their homes,
In freedom, with all the strength of bursting energy,
Build a new, a happy Spain.

Salud!
An honour volley—three times! 









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