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2463. Canto a un ruiseñor / A nightingale's song





Frank J. Blackman, brigadista canadiense del Batallón MacPaps, nació en Edmonton el 5 de marzo de 1913. Fue hecho prisionero el 1 de abril de 1938 y encarcelado en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña. 


Canto de un ruiseñor

El canto de un ruiseñor en una noche española

despertó a un prisionero de guerra.
¿Quién canta y cuál es su intención?
Apreté mi cabeza contra los barrotes
¿Podría estar cantando a un compañero cercano,
o expresando su amor a las estrellas?

Cincuenta años han venido y se han marchado.
El autor no puede olvidar ese canto,
pese a estar lejano,
capturado por la belleza, que nunca molesta,
mientras saboreaba cada nota.

Olvidando las tristes galerías de la prisión,
no escuchando las voces de alerta de los guardias,
la fantasía me llevó lejos,
y con tan breve ocasión para soñar
elegí a mis seres queridos y mi hogar.

La canción acabó muy pronto.
Mi corazón agradeció al amigo invisible
por compartir su amor en una noche de luna
mientras otros dormían, esperando la luz.


Frank Blackman




A nightingale's song

A nightingale’s song one Spanish night,
Awakened a prisoner of war,
Who is the singer, and what his intent,
I pressed my head to the bars,
Could he be singing to a nearby mate
Or expressing his love to the stars?

Fifty years have come and gone,
The author cannot forget that song,
That even an event so remote,
Captured by beauty, unable to stir,
While I savoured every note.

Forgotten the prison’s cheerless halls,
Unheard the guard’s alert calls,
Fancy had carried me far away,
Given but briefly, the chance to roam
I had but one choice, of loved ones and home.

But all too soon, the song did end,
In my heart, I thanked my unseen friend,
For sharing his love of a moonlit night,
While others are sleeping, awaiting the light.




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