Lo Último

682. Blas de Otero, in memoriam





Blas de Otero, entre los demás

Tenía una voz clara, limpia y si estabais en un jardín cualquiera con cielo alto y tersa luz, él poseía todas las cualidades naturales de una condición comunicativa. Por otra parte, había tensión en su tranquilidad, casi podría decir en su silencio. En un cuarto cerrado, aún con otros, tendía a abstraerse en su pensamiento. Sin la menor hostilidad, su boca parecía entonces concentrarse casi en una línea, en otras dos sus largos ojos, por donde asomaba su pupila brilladora, y podía quedarse así por largos ratos…, para sonreírnos de pronto. Entonces veíamos sus dientes blancos amanecidos, sus ojos allegados, su afluente palabra, que ingresaba ahora en la corriente de la de los demás con la más natural de las entonaciones. Aquel año había venido de su pueblo; era 1943, y tenía ya veintiséis años. Era abogado allí, en Bilbao, un abogado en despego, que buscando su estabilidad se presentaba bruscamente en Madrid para emprender una nueva carrera: la de Filosofía y Letras. Pero pocos meses después la abandonaba también y regresaba a su tierra. 

De Blas de Otero hay que hablar siempre con provisionalidad y cuidado. El camino de su vida es largo y, dentro de la profunda unidad de su alma, imprevisible. Las repentinas resoluciones equivalen a rápidos enderezamientos, cuando no tienen la significación de hondas roturas en una aparente quietud que se acumula de carga. Porque el «tempo», el ritmo de su vivir es muy distinto del ordinario. Para él, el tiempo en que está inmerso tiene otra dimensión de lo vulgar, y yo he visto en este hombre absorto cualquier acción normal cumplirse como a cámara lenta, como si el tiempo retuviese su marcha hasta hacerse tiempo de Blas. El, tan cabalmente humano, me ha hecho pensar a veces en esos efímeros insectos volantes, un minuto de cuya existencia agolpa toda una vida. Por otra parte, Blas aspiraba a medidas eternas. Yo le he visto entonces, en 1943, ahincarse en una búsqueda espiritual que le asegurase, desde un habitáculo que parecía ofrecer la dimensión satisfactoria. Luego, la crisis, la lucha con el «ángel fieramente humano», la derrota. Al fin, sacado a nueva luz, con un golpear de la conciencia veladora, el rompimiento a una llanura donde todos cabían y todos se comunicaban, y él entre todos, empujadoramente. Este gran solitario es uno de los hombres con más vocación de comunidad que se haya dado acaso entre los poetas de este tiempo. Y desde su conciencia implacable quizá sea el poeta que más versos suyos ha roto por el imperativo moral, sin un gesto de sacrificio. Poemas «positivos» y poemas «negativos», y ha rasgado los que él llamaría «negativos» con una abnegación que no pide nada. La norma ética es la fuente que le compensa en iluminación. En el montón de estas otras roturas no cuenta la calidad, y puede condenar un libro entero, lo mejor concebido y realizado, si no «ayuda», si no «conforta», si no «espera». Blas es de la madera de los moralistas, si al usar esa palabra no pensáis en la moral que le rodea.

Reside en su ciudad cantábrica y su flagelo satírico ha disentido de ella con azote terrible, desde una fidelidad que se alza a cólera. ¿Le habéis visto alguna vez caminar por la llanura castellana? Desde su gabinete solitario ha descendido al polvo de los caminos, hacia León y Castilla, ha ido en busca del hombre de los surcos y se ha alistado con los grupos que trillan y avientan, y ha sido el hombre de la espiga y el del sudor, y el del sueño al raso. Ha subido también, por los mismos principios, a esa montaña preñada y ha bajado a los hondos pozos con la lámpara de seguridad, en el turno de las vagonetas. Con un nudo de pensamientos, y más, ha vuelto a su gabinete, y un coro le cantaba en el pecho, con muchas voces y mucha tierra y mucho frío y con ardiente fuego, cuando ponía sus manos, sus dos manos, sobre la cuartilla. ¡Cuánto amor en ese corazón sofocado! Es el resuelto sereno, de gesto lentísimo, que fuera todo él un haz de nervios ceñido en cíngulo. La capacidad de energía condensada en ese corazón bloqueado podría mover una marea de amor, y de hecho la mueve, porque no se prohíbe la palabra escrita, el verso. Ni la hablada tampoco. Entre sus amigos puede conversar, en momentánea distensión, apertura. Entonces, su cálida y alerta humanidad se congrega para uno o para varios, para el grupo vivaz, y en esa hora, sentado en un jardín, en una plaza pública, menos frecuentemente en un café, puede charlar, charla, parla, sonríe, simpatiza. Con una comunicatividad que desde su concentrado corazón de poeta nos ofrece, inundándonos.


Vicente Aleixandre, Los encuentros





681. Alonso Ríos y la I República Galega. Segunda parte




"Al terminar el mitin se formó una manifestación imponente, que se dirigió al Ayuntamiento, izándose la bandera blanca y azul en el edificio y proclamándose el estado gallego. Dimitieron inmediatamente todas las autoridades"  (El Pueblo Gallego, 27 de Junio de 1931)


María Torres / 25 Junio 2013

El 23 de junio de 1931 el Gobierno de la recién estrenada II República Española suspende las obras del ferrocarril entre Zamora y Coruña, al no considerarla rentable. La dificultosa línea férrea había comenzado su construcción en 1927 promovida por Miguel Primo de Rivera y se prolongó hasta 1956. Era cierto que de todas las líneas en construcción la gallega era la más costosa y para el entonces ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, se trataba de un despilfarro. No tuvo en cuenta que la ferrovía, una vez terminada, podría rescatar a Galicia de su incomunicación. Tampoco cayó en el pequeño detalle de que en la misma trabajaban cerca de doce mil obreros. Casi cinco mil en el tramo entre Sanabria y Orense.

La desafortunada decisión gubernamental dio lugar a un levantamiento popular contra el gobierno, declarándose una huelga por parte de los trabajadores que fue apoyada por comerciantes, pequeña burguesía y toda la prensa gallega.

Los primeros conflictos se produjeron en Orense donde tuvo lugar una multitudinaria manifestación. La ciudad quedó paralizada. Al anochecer fue ocupado el salón de plenos del Ayuntamiento por parte de los huelguistas que procedieron a izar la bandera gallega y proclamar la República. Así mismo, en asamblea redactaron una serie de puntos entre los que se exigían la dimisión de todos los cargos de Ayuntamientos y Diputaciones,  que todos los gallegos que ostentaran cargos en el Gobierno central renunciaran a ellos y una declaración de baja en todas las tributaciones al Estado.

El 27 de junio, víspera de las elecciones constituyentes, en la ciudad de Santiago de Compostela se decreta también la huelga general revolucionaria. A las siete de la tarde tiene lugar un mitin en la Alameda con la participación de Carnero Valenzuela, Eduardo Puente “El Nécoras”, Pedro Campos Couceiro y Alonso Ríos. Cuando llega el turno de éste último proclama:

"Hacemos nuestra revolución por encima de todos los poderes y centrales incurridos por tener, proclamando la independencia. En los gobiernos civiles se cobija el más denigrante caciquismo. Las candidaturas formadas hasta ahora están plagadas de caciques. La verdadera voluntad gallega, democráticamente revolucionaria, aún no dejó oír su voz, y yo os conjuro, ciudadanos, a que de una vez hagamos nuestra revolución por encima de todos los poderes centrales habidos y por haber, proclamando nuestra independencia y abrazándose, si hace falta, cariñosamente a Portugal, nuestra hermana. (…) Yo os juro solemnemente que si llego al Parlamento pediré con todas mis fuerzas la confección de una constitución deseable, la consolidación de una República unitaria (…) Ciudadanos, vamos a hacer la revolución, si es preciso con las armas en la mano (…)"

Al finalizar el mitin una gran multitud se dirigió hacia el Ayuntamiento (Pazo de Rajoy) y tomó las dependencias municipales proclamando el Estado Gallego. Simultáneamente en el Ayuntamiento de Puebla de Sanabria se izó la bandera gallega, y una pancarta mostraba el sentir general de los cientos de manifestantes que allí se congregaban: “Queremos anexarnos a Galicia.” 

En Santiago el pueblo pidió que Alonso Ríos ocupase la presidencia de la República, pero Alonso Ríos pidió un tiempo de espera para conocer el latido del resto de Galicia. Finalmente ninguna otra ciudad se sumó a la recién nacida República. Antes de que éste se produjera, concretamente al día siguiente, 28 de junio, el Gobierno decretó la reanudación de las obras del ferrocarril y los representantes de los trabajadores optaron por suspender las movilizaciones. La insurrección no se expandió y el sueño de la República Galega llegó a su fin en apenas unas horas.


Alonso Ríos y la I República Galega. Primera parte








680. Alonso Ríos y la I República Galega. Primera parte

María Torres / 20 Junio 2013

El 27 de junio de 1931 el diario “El Pueblo Gallego” publicaba la siguiente noticia: “Alonso Ríos es nombrado presidente de la Junta Revolucionaria de la República Gallega”.

Alonso Ríos ha sido tan silenciado como la I República Galega. Para los que se pregunten quién era el presidente de la desconocida Junta Revolucionaria decirles que Antonio (Antón) Hipólito Alonso Ríos nació en 1887 en Silleda, Pontevedra. Maestro, escritor, político, galleguista y primer diputado y activista agrario de Galicia en 1936. Fundador de la Federación Gallega de Sociedades Agrícolas y Cultural fue enviado a España junto con Ramón Suárez Picallo para representar a los inmigrantes poco antes de la proclamación de la II República Española. Llegó desde Argentina, país al que había emigrado. En Buenos Aires fue director secretario de la Sociedad Científica Argentina, una de las instituciones culturales con más tradición en la ciudad de la Plata. También había dirigido la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA) de Casares Quiroga. Esta entidad gallega, autonomista, republicana y de izquierdas, impulsó la creación de la Federación Republicana Gallega que fue fuerza hegemónica en Galicia con quince diputados en las elecciones constituyentes de 1931. En 1933 su denominación cambió a  “Partido Republicano Gallego”.

En junio de 1931 Alonso Ríos fue elegido presidente de la Asamblea Republicana de La Coruña, convocada por la Federación Republicana Gallega, para el estudio del anteproyecto del Estatuto de autonomía de Galicia.

Alonso Ríos era un hombre sin dobleces, tan fiel a sus ideales que un enfrentamiento con Casares Quiroga por asuntos relacionados con la inmigración le apartaron de ser diputado, siendo excluido de las listas electorales,  así que se dedicó a dirigir "Aurora del Porvenir", una escuela fundada por inmigrantes en Tomiño, y organizar el movimiento agrario en la provincia tras su nombramiento como presidente de la Federación Agraria de Pontevedra. Desarrolló una labor intensa en favor de la aprobación Estatuto de autonomía Galicia.

En Tomiño se encontraba Alonso Ríos cuando se produjo la sublevación fascista el 18 de julio de 1936. No dudó en participar en la formación de un comité de defensa de la República en esa localidad y en la organización de la resistencia en Tui, última ciudad de Galicia que en caer en manos de los rebeldes el 25 de julio de 1936.

A partir de ese día su vida se convierte en un apasionante periplo de supervivencia. Una huída de tres años por las provincias de Pontevedra y Ourense, desde Tui hasta la Sierra de la Peneda. Después llegaría a Portugal, a Marruecos y a su definitivo exilio en Buenos Aires, ciudad que alcanzó en junio de 1939 a bordo del “Lipari”. Durante todo ese tiempo, cambió su auténtica identidad por la de “Afranio de Amaral”, tomando prestado el nombre de un naturalista brasileño, y se hizo pasar por un mendigo portugués. A pesar de ser perseguido y de haber puesto precio a su cabeza en repetidas ocasiones, logró eludir una muerte segura por parte de la que sin duda fue una de las dictaduras más sangrientas.

En Argentina, donde fue recibido como un símbolo del triunfo de la resistencia, fue secretario general del Concello de Galicia, el gobierno gallego en el exilio, fundado en Montevideo en 1944 por Castelao, Elpidio Villaverde, Ramón Suárez Picallo y él mismo. Tras la muerte de Daniel Castelao en 1950 ostentó el cargo de presidente hasta 1980, año en el que falleció.



Alonso Ríos y la I República Galega. Segunda parte






679. Manifiesto por la verdad histórica y la libertad de expresión

Ante la imputación, provocada por una denuncia de Falange, del periodista Gerardo Rivas.

Este manifiesto surge ante la imputación, provocada por una denuncia de Falange, del periodista Gerardo Rivas Rico por la publicación, el pasado 22 de marzo de 2012, de un artículo en el www.elplural.com con el título “El vicepresidente de Gobierno de Madrid le pide el perejil a la hija de Franco”. En dicho texto se quejaba de la exclusión de Garzón de la judicatura y añadía:

“Cuando solamente –después vendrían las escuchas a los abogados de ‘Gürtel’ y los cursos de Nueva York– dos organizaciones, una, con un amplio historial de crímenes contra la humanidad y, la otra, un seudo-sindicato heredero de las esencias franquistas –Falange Española de las JONS y Manos Limpias– habían conseguido el beneplácito de la máxima instancia judicial –el Tribunal Supremo– para sentar en el banquillo al juez que intento acometer la investigación de los crímenes del franquismo”.

Por ello, los historiadores abajo firmantes quieren manifestar lo siguiente:

Se ha demostrado científica y suficientemente, a través de numerosas investigaciones  rigurosas, la implicación de Falange Española de las JONS (a partir de abril de 1937 Falange Española Tradicionalista y de las JONS) en la represión desplegada en la zona controlada por el Ejército sublevado desde el golpe de estado contra la democracia republicana hasta bien avanzada la posguerra, ya consolidada la dictadura franquista. Son los propios documentos oficiales (del Ejército, de la Guardia Civil, de la Policía y de la propia Falange) los que dejan evidencia de esa implicación. Estas tareas represivas de Falange afectaron durante años a miles de personas en todo el país. Esta es, por tanto, una verdad científica cimentada en decenas de investigaciones que no admite discusión.

Queremos mostrar nuestra más absoluta repulsa ante el hecho de que un periodista que constate una verdad histórica sea imputado por un juez que acepta la denuncia de Falange por buscar el “menoscabo del honor de Falange con vejaciones injustas, imputándole a FE-JONS, con temerario desprecio hacia la verdad, la comisión de delitos (…) para menospreciar y menoscabar públicamente la fama y el honor de dicha organización.”  Sería como si en Alemania un juez aceptara una denuncia del partido nazi contra un periodista o historiador que escribiera sobre los crímenes contra la humanidad cometidos por los miembros de su partido durante los años treinta y cuarenta. En definitiva, no se trata sólo de un ejercicio de libertad de expresión, reconocida por el art. 20 de la  Constitución, sino también del derecho a la verdad, difundida por historiadores y periodistas, y recibida por el resto de ciudadanos que tienen derecho a conocer lo sucedido en su propio país.

APOYAN EL MANIFIESTO:

Antonio Miguel Bernal (Historiador)
Antonio Doñate (Jurista)
Josep Fontana (Historiador)
Ian Gibson (Historiador)
Carlos Jiménez Villarejo (Jurista)
Joan Martínez Alier (Economista)
Paul Preston (Historiador)
Hilari Raguer (Monje benedictino e historiador)
Ricardo Robledo (Historiador)
Nicolás Sánchez-Albornoz (Historiador)
Enric Sopena Daganzo (Periodista. Director de Elplural.com)
Ángel Viñas (Historiador)











678. Nacieron, pero no murieron oficialmente



Amado Viera Amores



La vida no está fácil para la mayoría. Quienes asientan el Estado en algo que sucedió hace más de treinta años, quienes hablan de una transición política y social en nuestro país, no se dan cuenta de que tantos años hace que enterraron a Franco como los que el Dictador estuvo en el poder. Es mucho tiempo como para seguir argumentando en base a una conciliación nacional que, por otra parte, siempre será una burda mentira mientras las cunetas sigan llenas de personas desaparecidas, sin derecho a ser enterradas dignamente. (El Francés, Raskolnistán)

«Reconstruyo la historia de mi padre dentro del ambiente de tristeza y de dolor de mi madre. Tardé años en hacerlo, preguntando por aquí y por allá, y también a través del libro del historiador Julián Chaves»


Conchita Viera Nevado tiene 80 años. Vive en un pueblo de Cáceres, Valencia de Alcántara, muy cerca de la frontera con Portugal. Cuando asesinaron a su padre ella tenía tres años y su hermano, ya fallecido, ocho. Amado Viera Amores fue el último alcalde democrático que tuvo la población, tras el golpe de estado del general Franco, hasta 1979. Estuvo en el cargo cinco meses, de febrero a julio de 1936. Tras ser obligado a dejar la alcaldía, fue detenido y puesto en libertad sin cargos dos veces. El 25 de septiembre de ese mismo año un policía y dos falangistas, armados, fueron a buscarle a su casa. «Dijeron que lo llevaban a Cáceres —explica en la entrevista que mantuvo con DateCuenta—, pero lo llevaron a matar junto a otros doce hombres en la mina Terría de la finca Cuadrillas de Arriba, en la carretera comarcal de Cedillo, dentro del mismo término municipal. Tenía 33 años»


Viera, otro republicano víctima de su época

Amado Viera Amores nació en Ceclavín (Cáceres) el 11 de octubre de 1902. Estudió Derecho en la universidad de Salamanca y trabajó como abogado. Se instaló en Valencia de Alcántara, se casó y tuvo dos hijos. Los problemas sociales de la época fueron una de sus grandes preocupaciones. «Mi madre contaba que paseaba muchas veces por el despacho, con las manos en la cabeza: ¿Pero qué le va a dar esta pobre gente de comer a sus hijos?». La religión, la reforma agraria, la educación, fueron temas sobre los que manifestó sus opiniones, progresistas, las cuales publicó en la prensa local y regional. Esas mismas ideas le llevaron a ingresar en el sindicato socialista El Redentor, que presidió en dos ocasiones, además de adherirse a las Juventudes Socialistas y colaborar en la fundación de la Casa del Pueblo. En febrero de 1936 fue nombrado alcalde de Valencia de Alcántara. «El 18 de julio de 1936 le obligaron a dejar el cargo», explica Conchita. Lo hizo pacíficamente, porque ese era su temperamento; «siempre llamó a la gente a la paz y a la concordia, incluso estando delante de sus verdugos»

El 25 de septiembre de 1936, un grupo de falangistas fue a buscar a Amado Viera Amores con la excusa de que les acompañase a la Inspección de Policía, en la ciudad de Cáceres. Pero no era más que una burda mentira. Otra más. La realidad es que le detuvieron ilegalmente, le secuestraron, le fusilaron y le desaparecieron. Le sacaron de su casa, le subieron a un coche, le llevaron a Cuadrillas de Arriba, una finca sita en el mismo municipio en el que vivía, y, junto a otras doce personas (cifra que no podrá ser comprobada con exactitud hasta que no se acceda a los restos de la fosa), fue asesinado. Tiraron los cuerpos al interior de la mina Terría, dentro de la finca. Han pasado casi 77 años desde ese día, y los cuerpos de los asesinados continúan allí.


El silencio que provoca el miedo

«Después del crimen de mi padre nos desalojaron de la casa donde vivíamos». Los dueños se presentaron de noche y obligaron a Conchita, a su hermano y a su madre a marcharse. Tuvieron que refugiarse en la casa de los abuelos, junto a los hermanos de su madre. «Mi padre había comprado otra vivienda, que es en la que actualmente vivo, pero entonces no nos dejaron ocuparla. Decían que era de Franco». Todo era de Franco, también sus vidas. Hasta que recuperaron su casa, sobrevivieron gracias a la herencia de sus abuelos y la ayuda de sus tíos. El Tribunal de Responsabilidades Políticas de Cáceres les impuso una sanción económica por responsabilidades políticas. Este Tribunal se amparaba en la Ley de Responsabilidades Políticas (LRP), la de mayor alcance represivo; fue aprobada el 9 de febrero de 1939 y su principal función era la de culpabilizar y sancionar a aquellos que habían respaldado a la República por «haber desencadenado la Guerra Civil al oponerse al Alzamiento del 18 de julio, reparando los daños morales y materiales provocados por su comportamiento político»: un amplísimo espectro de la población. Estas sanciones eran establecidas de manera paralela a las leyes penales españolas, lo que permitía imponer diversas condenas contra los republicanos: desde larguísimas penas de prisión y trabajos forzados —de entre diez a treinta años—, con inhabilitaciones y prohibiciones civiles incluso para aquellos que cumplieran las condenas íntegramente, hasta la pena de muerte.

Pero lo más sorprendente de esta Ley franquista, lo más jodidamente desquiciante, era su carácter retroactivo: las responsabilidades no solo se referían al periodo en guerra, sino que se extendían hasta octubre de 1934. Y no es eso todo. Los supuestos delitos políticos eran transmisibles por herencia, de manera que si el encausado se encontraba ausente o fallecido, la responsabilidad del pago de las multas o de la confiscación de los bienes recaía sobre los familiares del sancionado. La LRP dejó de aplicarse por Decreto-Ley en octubre de 1969, que también hacía referencia a la prescripción de todos los delitos cometidos antes del 1 de abril de 1939. Para los líderes del exilio republicano, las inhabilitaciones y prohibiciones siguieron vigentes hasta 1975, a la muerte de Franco. A fecha de hoy es imposible dar el número de represaliados y depurados por esta ley: aun no se ha podido tener acceso a todos los Archivos de Responsabilidades Políticas de la Audiencia y los Militares.

La familia de Amado Viera no pudo, pues, eludir la multa. Reunieron el dinero de la sanción impuesta por el Tribunal de Responsabilidades Políticas y fueron a la capital cacereña a realizar el depósito de todo el importe. «A partir de entonces en mi casa se impuso el silencio». El silencio que provoca el miedo. Mientras su hermano, al que llamaban el niño-abuelo «debido al carácter responsable que desarrolló desde pequeño», iba a Madrid a estudiar Derecho, su madre y ella permanecieron en silencio. No hables, calla. El miedo hizo que su madre no volviera a salir a la calle nunca más «por no encontrarse con los criminales. El asesinato de mi padre, fraguado en el mismo pueblo, fue la comidilla de los bares durante mucho tiempo»

Tuvieron que pasar 21 años para que Amado Viera fuese reconocido como desaparecido, cuando el hermano de Conchita inició un expediente de jurisdicción voluntaria en 1957. Durante esos años, Amado Viera constó como desaparecido y su viuda como casada; no todos los ejecutados eran inscritos en el registro civil. Gracias a testimonios orales se ha podido ir localizando el paradero de muchos fusilados inhumados, como es el caso de Amado Viera. A través del libro La Guerra Civil en Extremadura. Operaciones militares (1997) del historiador Julián Chaves Palacio, Conchita supo dónde se encontraban exactamente los restos de su padre. Pero la recuperación, hasta el momento, ha sido imposible. María Isabel Ramos, dueña de la finca, les ha impedido el acceso para llevar a cabo las tareas de exhumación. «Primero se amparó en el arrendador, pero luego el arrendador se amparó en ella. Al final de una entrevista que tuvimos me dijo que, después de tantos años, lo que debía de hacer era rezar». Además de esta entrevista, se le remitieron varias cartas, «incluso un burofax certificado con acuse de recibo, sin que se haya molestado en contestar. También se ha intentado el contacto a través de mediadores». Esta prohibición por parte de la propietaria para realizar las tareas de recuperación fue denunciada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX) el 30 de octubre de 2009.


Pasividad administrativa

Conchita Viera se adhirió a la asociación hace ya muchos años, como hija de desaparecido; la ARMHEX es una de las primeras que se constituyó como asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en España, en el año 2002. Fue ella quien, tras unos años de adhesión a la misma, planteó la recuperación de los restos de su padre y del resto de fusilados de la finca Cuadrillas de Arriba. «Lo primero que hicimos fue canalizar su demanda a la Junta de Extremadura, en el año 2008», explica José Manuel Corbacho, presidente de la Asociación. Y fue entonces cuando se toparon con el primer problema: la fosa se encuentra situada en un terreno de propiedad privada y era necesario el permiso del propietario. Al negar la dueña el acceso a la finca « la situación se ha estancado durante años, con la pasividad de la administración»

Al inicio del proceso, la asociación propuso a la hija de Amado Viera la presentación de un Proyecto y «optar, una vez publicada, a la Orden PRE/809/2011, de 4 de abril: la convocatoria oficial de concesión de subvenciones destinadas a actividades relacionadas con las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo, correspondientes al año 2011». En la ARMHEX tenían bastante claro que esta podía ser la última convocatoria antes del cambio de gobierno, «la idea era poder presionar más a la misma administración y a la propiedad con el Proyecto ya aprobado»

En noviembre de 2011, el Ministerio de la Presidencia del gobierno del PSOE aprobó el Proyecto denominado “Búsqueda y recuperación de los restos de las personas víctimas de la represión en Valencia de Alcántara (Cáceres),  en el paraje denominado Cuadrillas de Arriba” (proyecto 305.1). Asimismo, se hizo entrega de la correspondiente subvención, una dotación de 40.000 euros, destinada al sondeo arqueológico de la misma; cumplía todos y cada uno de los requisitos legales que la Ley exige a tal efecto. Esto es: quién y por qué se hace la solicitud; estudio previo; identificación del equipo técnico que va a llevar a cabo la exhumación y detalles de la intervención arqueológica. La entrega de la subvención supone que la puesta en marcha del Proyecto no supondría actualmente ningún coste adicional a las administraciones públicas. «Hasta la fecha, la Dirección General de Patrimonio de la Consejería de Educación y Cultura de la Junta  de Extremadura —administrada por el grupo Popular— no ha avanzado en el trámite del expediente de ocupación temporal forzosa del terreno, tal y como se recoge en el artículo 14 de la Ley de la Memoria Histórica. Si tal trámite no se lleva a cabo, el Proyecto no podrá ejecutarse»


Desprotección jurídica de las víctimas

Hace más de tres años que la ARMHEX se puso en contacto con la Junta de Extremadura para trasladarle la problemática surgida con la finca Cuadrillas de Arriba. Sin embargo, la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Extremadura no ha movido pieza para que avance el trámite del expediente de ocupación forzosa del terreno, amparado en el apartado tercero del artículo 14 de la Ley. Dicho artículo refiere literalmente que, en el caso de ser los terrenos a los que se quiere acceder de titularidad privada, Si no se obtuviere dicho consentimiento, las Administraciones públicas podrán autorizar la ocupación temporal. Pero en el caso de Amado Viera han convergido la negativa por parte de Ramos, la dueña de la finca, y la absoluta falta de respuesta de la Junta ante la solicitud de trámite del expediente de ocupación forzosa de los terrenos. Es la primera vez que un Proyecto de estas características se encuentra con esta traba. No hay precedentes; «normalmente se suele llegar a un acuerdo con los propietarios de los terrenos, concediendo las autorizaciones de acceso», señala Corbacho. Este trámite ya se ha realizado anteriormente y de forma habitual en otras situaciones de la comunidad extremeña. Por ejemplo, en casos de acceso a terrenos privados donde se hallan restos arqueológicos. «¿Por qué cuando se trata de restos romanos o neolíticos estos expedientes se tramitan sin problemas, y cuando se trata de restos de la Guerra Civil hay ese veto o inacción?»

José Manuel Corbacho presentó el pasado mes de marzo, en representación de Conchita Viera, una solicitud de prórroga de ejecución del proyecto: el día 31 de ese mismo mes expiraba el plazo de concesión de subvención. Y Conchita Viera ya había recibido el importe de la misma. Es una solicitud con un carácter totalmente excepcional: nunca antes en España un titular de un terreno se había negado a ayudar, por lo que es la primera vez que se ha solicitado la tramitación de este expediente de ocupación forzosa a una Administración. Es necesario conseguir tiempo. Hasta que la propietaria de la finca acceda a permitir el acceso a la misma o hasta que la Junta de Extremadura tome la determinación de llevar adelante el expediente de ocupación forzosa. En el texto de la solicitud de aplazamiento se apela directamente a la necesidad de «una actuación tutelar de las administraciones públicas para con nosotros, como familiares de estas víctimas». En el texto de la Ley 52/2007 —o de la Memoria Histórica— se indica de manera clara el deber del legislador de «reparar a las víctimas», a la contribución que se pretende con este texto legal de «dar satisfacción a los ciudadanos que sufrieron, directamente o en la persona de sus familiares, las consecuencias de la tragedia de la Guerra Civil o de la represión de la Dictadura». Pero la realidad es otra bien distinta. El cuerpo de Amado Viera continúa en la mina Terría. El suyo y el de una decena de asesinados más.

«Hay muchas cosas que no se quiere que se sepan. Se amparan en el acuerdo que se hizo en la Transición, pero yo no recuerdo haber acordado nada con nadie», explica Conchita. A pesar de la aprobación y entrada en vigor de la Ley de la Memoria Histórica, muchos familiares de víctimas siguen encontrándose hoy en una situación de total desprotección jurídica. El Estado no ha asumido como labor propia las tareas de protección y defensa de la memoria democrática de una parte de nuestra historia todavía reciente. Y eso solamente podrá ser si se consigue establecer verdad, justicia y reparación sobre un episodio tan doliente de nuestra historia reciente. Todavía hay miles de personas, víctimas de la represión, que no constan inscritas en el Registro Civil como fallecidos. Nacieron, «pero no murieron oficialmente», explica Corbacho. Nos explica el presidente de ARMHEX que hay constatación sobre una serie de órdenes precisas que se dictaron a los pocos días de cometerse el golpe de Estado «para que no se inscribieran en los Registros Civiles a los fusilados con la clara intención de dejar el menor rastro posible del genocidio que estaban cometiendo». En noviembre del 36, el gobierno golpista publicó —en la página 154 del BOE número 27 de fecha 11/11/1936— el Decreto 67: Dictando reglas a las que habrá de sujetarse la inscripción del fallecimiento o desaparición de personas, ocurridos con motivo de la actual lucha nacional contra el marxismo. Este Decreto permitía legalizar las muertes de familiares desaparecidos como consecuencia de la guerra, y en el mejor de los casos «aceptando falsear la causa de la muerte, siendo frecuente las siguientes: “En choque con fuerza armada”, “A consecuencia del bando de guerra” o simplemente “A consecuencia del Glorioso Movimiento Nacional”, “hemorragia aguda”, “choque con las fuerzas”, etc.»


Demostrar las desapariciones

A finales de los años 70, el gobierno de UCD aprobó una Ley de Pensiones de Guerra. «Por supuesto», señala Corbacho, «sin mencionar en ningún momento las razones de tal hecho, que no eran otras que el abandono absoluto en el que el franquismo dejó a sus víctimas». Para acceder a estas pensiones, los familiares debían demostrar la desaparición: la responsabilidad era, pues, de las víctimas, no de los verdugos. Y no olvidemos que eran estos últimos los que disponían de la información que requerían. Para Corbacho, esta situación tuvo su lado bueno: «se puso al descubierto la lamentable situación existente» al tener los ayuntamientos —sobre los que recayó la tramitación de estos expedientes— que reunir los documentos exigidos. El número de actas de defunción ilocalizables era altísimo, unas veces porque no existían y otras porque era imposible localizarlos: estaban fechados en períodos indeterminados entre los años 40 y las siguientes dos décadas. «Entre otros requisitos, estos familiares fueron obligados a inscribir a sus deudos a través de un Expediente de Inscripción Fuera de Plazo o Diferido», nos aclara Corbacho, «lo que exigía la declaración de dos personas que dieran fe del hecho»

Imaginen la dificultad que pudo suponerles la localización de esas dos personas, de encontrar testigos que siguieran vivos, en muchas ocasiones, cuarenta años después de los hechos a probar. Y tampoco debemos perder de vista que la tramitación de estos expedientes «puso en manos de los responsables de los Juzgados de Primera Instancia un instrumento fácil para rechazar, congelar o invalidar estos expedientes», como bien destaca el presidente de la ARMHEX, «al daño causado en su momento, se añadía la humillación de unos procedimientos legales ideados para que las personas asesinadas no pudiesen adquirir ni tan siquiera la condición de víctimas». Que los expedientes fueran resueltos quedaba, pues, en manos de un personal judicial que, como nos cuenta Corbacho, «en general y salvo excepciones, era muy poco o nada consciente del delicado material humano que se estaba manejando».


Ni verdad, ni justicia, ni reparación

Amado Viera Amores no ha recibido ni verdad, ni justicia, ni reparación. Tampoco reconocimiento: el ayuntamiento de Valencia de Alcántara, por el que han pasado dos alcaldías del Partido Socialista, no ha movido un dedo por restituir su memoria: «jamás lo han nombrado. Jamás han tenido un pleno extraordinario por él ni le han hecho un homenaje». Ni tan siquiera pide que le pongan su nombre a una calle, como propuso en una ocasión un concejal socialista hace ya tiempo. Pero, cuenta Conchita, la mayoría dijo que eso era política. «Anteriormente habían puesto una calle a las víctimas del terrorismo, pero lo de mi padre lo consideraban política. ¡En el lugar en el que había sido alcalde!».


Política

Y no les falta razón, como nos dice José Manuel Corbacho. Porque las exhumaciones se hacen hoy por política, de la misma manera que las fosas no se abrieron antes por política. «Lo cierto es que la política posibilita, o no, la investigación de aquellos crímenes». Desde el inicio de la Guerra Civil, son casi 77 años de política de silencio, de ignorancia activa, de lo que algunos han decidido lo que conviene y lo que no a la ciudadanía en cuanto a la recuperación de nuestra memoria reciente. «Los mismos que se alarman y descalifican las exhumaciones son los que se quitan de encima el asunto diciendo que esto divide a los ciudadanos»

Que los familiares de los asesinados se hagan visibles en primera línea provoca desconcierto y conmoción, y más cuando nos topamos con un caso como el de Amado Viera, un caso en el que confluyen lo absurdo llevado al extremo con la herencia recibida de una etapa negra en la que dominaba la implantación del miedo, la represión brutal y el extremo abuso de poder por parte de los verdugos. Conchita solo pide ayuda. Ayuda para recuperar una parte de su historia. Su padre. Historia que también es nuestra. «Si a mí nadie me ha pedido perdón, ¿cómo voy a perdonar? Deseo con todas mis fuerzas sacar a mi padre de ahí. Y lo haría por cualquiera, es una cuestión de conciencia, una satisfacción de tranquilidad: saber que no están tirados como si fueran bichos»

«Que no se nos olvide», dice Corbacho: «fue por política por lo que asesinaron al padre de Conchita. Y también a las otras personas que están en la fosa de la mina en Cuadrillas de Arriba». Y eso abre otra pregunta, que apunta el mismo Corbacho, y cuya respuesta sería uno de los pilares sobre los que se asentaría la restitución de la memoria democrática.


¿Quién se lo va a decir oficialmente a Conchita y a sus familiares?


677. De Ferrol a Mauthausen


Alberto Leyenda / 10 AGO 2011 / El País.

Registrado con el número 3.640 y con el triángulo azul de los apátridas cosido en su uniforme, Víctor Manuel Ares entró en Mauthausen en 1940, después de haber pasado por otro campo de exterminio, y salió de allí con graves secuelas por la desnutrición cinco años después, el 5 de mayo de 1945, cuando los aliados penetraron en territorio nazi y se toparon con la industrialización de la muerte que había perpetrado el régimen de Adolf Hitler. Como Víctor Manuel, otras 18 personas de las comarcas de Ferrolterra, Eume y Ortegal padecieron en su piel el horror de los campos en los que los presos, considerados infrahumanos, eran exterminados a través del trabajo esclavo. Ahora las asociaciones Memoria Histórica Democrática y Fuco Buxán se han propuesto rescatar sus figuras, a través de la investigación del historiador Enrique Barrera. Pretenden levantar un monumento con sus nombres inscritos y publicar un libro en el que se recopilen sus historias.

No todos tuvieron la fortuna de sobrevivir -fallecieron cerca de la mitad de los 19-, pero el caso de Víctor Manuel, natural de Ares, es paradigmático. Era un suboficial de la Marina que combatió en el bando republicano. Tras la victoria franquista, se exilió en Francia y como otros muchos españoles fue internado en un campo de refugiados. Cuando comenzó la II Guerra Mundial, lo reclutaron para una Compañía de Trabajadores Extranjeros, que hacía labores de apoyo al ejército francés. Sin embargo, una vez que las tropas nazis rompieron la Línea Maginot y el Gobierno galo se rindió, las autoridades alemanas y españolas acordaron enviar a unos 9.000 republicanos a campos de exterminio, de los que fallecieron el 63%. Víctor Manuel fue de los que sobrevivió, a base de comer mondas y patatas crudas y gracias a una "medio novia" que era hija de un proveedor y que le daba comida a escondidas, según relató a un sobrino que le fue a visitar en 1962.

A pesar de esa alimentación extra, tras ser liberado tuvo que estar varios años recuperándose de la desnutrición. A diferencia de los campos de exterminio (lager), en los de presos (stalags) no existía un programa de asesinato masivo, sino que se aprovechaba la fuerza de trabajo de los reclusos y se les subalimentada, hasta que el deterioro les impedía realizar las labores asignadas. Entonces los mataban y los incineraban en hornos crematorios. En uno de ellos trabajó Víctor Manuel. Otros presos, enfermos físicos y mentales, entre ellos alguno de los ferrolanos, eran enviados al cercano Castillo de Hartheim, donde, tras ser sometidos a experimentos científicos, eran gaseados.

Al salir de Mauthausen, Víctor Manuel volvió a Francia y allí rehizo su vida. Tras la guerra, en las iglesias francesas se solían poner los nombres de los españoles liberados, por si alguien quería reclamarlos. En Perols, cerca de Montpellier, había una comunidad de exiliados de su mismo municipio, Ares. Cuando vieron su nombre contactaron con él, y allí se trasladó. Trabajó como maestro de obras y promotor inmobiliario y acabó casándose con una española, también exiliada.

Los otros 18 represaliados de esta comarca presentan peripecias bastante análogas, aunque cada una con sus particularidades. Uno de ellos, Juan José Casal, fue salvado in extremis por un amigo judío, que ejercía como kapo -preso de confianza de las SS utilizado para controlar al resto-e intercedió para evitar su asesinato. Volvió a España a finales de los sesenta, pero nunca quiso hablar de su pasado en los campos. Otro, Marcelino Pardal, se valió de sus habilidades futbolísticas para salvar la vida. Había jugado en el Racing de Ferrol, y cuando los nazis descubrieron su talento lo alistaron en el equipo del stalag. Las SS organizaban partidos entre los distintos campos, por motivos propagandísticos o de simple entretenimiento.

Para realizar esta investigación, que ya dura más de un año, Barrera ha echado mano de los archivos de Mauthausen, en los que los nazis apuntaban el lugar y fecha de nacimiento de cada recluso, y les asignaban un número de identificación. También ha escudriñado registros municipales y realizado una amplia labor de campo, con entrevistas a los descendientes vivos. Algunos desconocían que sus parientes había estado en campos de exterminio, otros siguen viviendo en Francia.

Barrera destaca que es la tercera generación, la de los nietos, la que se interesa por lo ocurrido con sus familiares, frente a la actitud de la generación anterior, que optó por el olvido. "Forma parte de la naturaleza humana que se quiera restaurar la dignidad", enfatiza el historiador, que se revela contra la justificación sin fundamento -con el tópico de "algo haría"-de asesinatos y condenas "sin razón ni juicio". Frente a eso, opone las 19 historias de sufrimiento y muerte por formar parte del bando perdedor.








676. Segunda carta al Alcalde de París




Segunda carta al Sr Alcalde de Paris, que reemplaza a la primera ya que supimos que se acepta la presencia de la bandera republicana española el 24 de agosto este año también en Paris.

Cette deuxième lettre à M. Le Maire de Paris, qui remplace la première,  car nous avons appris que la présence du  drapeau républicain espagnol est acceptée à nouveau cette année le 24 août à Paris.


Firmas de apoyo  y agradecimiento al Sr Alcalde hasta el 9 de julio:
Adhésions de soutien  et de remerciement à Monsieur le Maire jusqu’au 9 juillet

  rosemarie.serrano9@gmail.com



Monsieur le Maire,

En août 2012, les membres de notre association composée de Républicains espagnols, leurs descendants et amis avons eu la grande satisfaction d’assister à la commémoration de la Libération de Paris avec le drapeau de la Seconde République espagnole, ainsi que celui de l’ACER.

Nous sommes extrêmement touchés que cette initiative soit définitivement acquise et donc renouvelée cette année.

Les descendants de l’Exil espagnol et leurs amis seraient particulièrement sensibles d’entendre évoquer le rôle joué par les Républicains espagnols dans la Libération de Paris.  Ce rappel historique serait un acte officiel de reconnaissance à l’égard des républicains espagnols, premiers combattants antifascistes qui luttèrent vaillamment avec les mouvements de Résistance français sur tous les fronts dont celui de la capitale.

Cette année, nous avons reçu le soutien d’un grand nombre d’associations, notamment des associations  mémorielles de l’exil espagnol dont vous trouverez les noms en signature.

Enfin,  nous espérons la présence parmi nous des Républicains espagnols  âgés de plus de 90 ans.  Pourrait-on les recevoir dans les tribunes d’honneur,  s’ils le souhaitaient,  accompagnés de ceux qui veilleraient sur eux? Ou bien serait-il possible que les membres de nos associations ne soient pas séparés?

En vous remerciant, par avance de l'attention que vous porterez à notre requête,  veuillez agréer, Monsieur le Maire de Paris, nos salutations respectueuses.

Sylvia Martínez, Rose-Marie Serrano
(Amis des Républicains Espagnols de région parisienne)



Amicale de La Résistance Espagnole en Haute Savoie (Annecy, Président Miguel Vera)
Amicale des Anciens FTP-MOI des Bataillons Carmagnole-Liberté.  (Président Léon Landini,  Officier de la Légion d'Honneur - Médaille de la Résistance - Interné de la Résistance - Grand Mutilé de Guerre -Membre du Comité d'Honneur de Musée de la Résistance Nationale: «Parmi les combattants de ces unités il y avait de nombreux républicains espagnols qui se conduisirent héroïquement»)
Amicale Nationale de Mauthausen - déportés, familles et amis (Paris, président Daniel Simon)
Association pour le Souvenir de l’Exil Espagnol en France (ASEREF, Valergues,  président Eloi Martinez, porte-drapeau de la II République espagnole en 2012)
Association Gilberto Bosques (Paris, G. Moreno)
Ay Carmela (Bordeaux, président José Garcia)
Cuba Sí France (Paris, président Jacques Milhas)
IRIS-Mémoires d'Espagne  (Toulouse, président Domingo Fernández)
Memoria Andando de Decazeville (Decazeville, Président Jean Vaz)
Mémoire de l'Espagne Républicaine du Lot et Garonne (MER 47, Président: Alain Miranda)
Mémoire et Histoire des Républicains Espagnols (MHRE89, président Manuel Sanz)
Résistance (Collectif de membres du Parti Communiste Français, fédération du Nord, section de Lille)
Solidaridad sin Fronteras  (Paris, présidents Concha Jaroslawski et José Rojas)
Terre de Mémoire(s) et de luttes (Oloron Sainte-Marie, Président  Raymond Villalba)  


* * *  


Excelentísimo Señor Alcalde de París,

En agosto del 2012, los miembros de nuestra asociación compuesta de Republicanos españoles, de sus descendientes y amigos, tuvimos la gran satisfacción de asistir a la conmemoración de la Liberación de París con la bandera de la Segunda República española, y con la de ACER.

Le  estamos muy agradecidos de reanudar con esta excelente iniciativa este año y de que sea definitiva cada año.

Los descendientes del Exilio espagnol y sus amigos estarían particularmente satisfechos de oír evocar el papel desempeñado por los Republicanos españoles en la Liberación de París. Esta evocación histórica sería un acto oficial de reconocimiento hacia los Republicanos españoles, primeros combatientes antifascistas,  que lucharon valientemente con los movimientos de Resistencia franceses en todos los frentes,  entre ellos el de la capital.

Este año hemos recibido el apoyo de un número mayor de asociaciones, entre ellas de asociaciones de la Memoria del exilio español en Francia,  de asociaciones españolas e internacionales, cuyos nombres encontrará en las firmas.

Por fin, esperamos que nos acompañen Republicanos españoles de más de 90 años. ¿Podrían ser acogidos, si lo desearan, en las tribunas de honor, acompañados de quienes cuiden de ellos? ¿O tal vez podrían estar todos juntos los miembros de nuestras asociaciones.

Agradeciéndole de antemano su solícita respuesta a nuestro pedido, le saludan atentamente,


Sylvia MARTINEZ, Rose-Marie SERRANO
(Amigos de los Republicanos Españoles de región parisina)


Associations espagnoles et internationales:

Asociación Amical de Mauthausen y otros campos y de todas las víctimas del nazismo de España (Barcelona)
Asociación Archivo Guerra y Exilio (Madrid, Dolores Cabra)
Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (Madrid, presidente Severiano Montero)
Asociación de hijos y nietos del exilio republicano (Barcelona, Sonia Subirats)
Asociación de Represaliados Políticos por el Franquismo en el País Valenciano (AREF-PV, Presidenta AREF-PV María Luisa García Muñoz)
Asociación  de Víctimas del Franquismo 17 de Noviembre de 1939 (Orihuela, Amparo Pérez)
Asociación Foro por la Memoria (Presidente Francisco Javier Moreno)
Asociación Independiente La Memoria Viva de Palma de Mallorca (Illes Balears, Pedro Romero de Castilla Ramos)
Asociación LA COMUNA, presos y represaliados del franquismo (Madrid, Raúl Herrero).
Asociación Memoria Antifranquista del Baix Llobregat (Barcelona, Paco Ruiz de Acevedo)
Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (AMECADEC, Guillermo León Cáceres)
Asociación  para   la Recuperación  de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX)
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica "19 Mujeres" de Guillena (Sevilla, Lucía Sócam)
Asociación  Unidad Cívica  por la República: José María Coronas Salcedo (coordinador UCR) « Nos sumamos a vuestra propuesta al Alcalde de París para que recuerde la heroica participación de los Republicanos Españoles en la Liberación de París » (« Nous nous joignons à votre proposition au Maire de Paris pour qu’il rappelle l’héroïque participation des Républicains Espagnols dans la Libération de Paris »)
Asociación Viguesa pola Memoria Hª do 36.
Associació per la Recuperació de la Memòria Històrica de l'Exili Republicà (ARMHER, Enrique Urraca de Diego, Barcelona)
Associació  pro Memoria als Immolats per la Llibertat  a Catalunya (Barcelona, Pere Fortuny Velázquez)
Ateneo  Republicano NAZARIO GONZÁLEZ MONTEAGUDO de Elche
Ateneo Socio-Cultural  VIENTO DEL PUEBLO- (Orihuela, Ginés Saura Fernández)
Círculo Republicano Galán y García de  Jaca (José Domínguez Solán)
Col.lectiu Republicà Baix Llobregat
Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña (Rubén Afonso Lobato, secretario da  CRMH da Coruña)
Familiares de Víctimas de los Fusilamientos Franquistas en Madrid
Federación Asturiana Memoria y Republica (FAMYR)
Federación Estatal de Foros por la Memoria (à travers toute l’Espagne)
Fundación  DOMINGO  MALAGON (Secretario Javier Ruiz Rico)
Víctimas del fascismo de la Torre de Esteban Hambrán (Manuel Serrano Maroto, Toledo)

Otras firmas/  Autres signatures : 

Victoria Fernández Díaz, autor de/auteur de “El exilio de los marinos republicanos”.
Ángel Miguel Sánchez  Del Valle (Madrid)

“Búscame en el ciclo de la vida”, blog de María Torres y Gabino Alonso.