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2656. ¿Cuándo comienza la ofensiva guerrillera?

La ofensiva guerrillera comenzó en lugares y fechas distintas. En unas zonas de España la guerrilla empezó casi al estallar la contienda, es decir en el 36, como es el caso de León, Galicia, Asturias, Santander y Andalucía, donde fueron muchos los guerrilleros huidos -unos, en tiempo de guerra; otros, al terminar-. Solo en el caso de Aragón y Levante puede decirse que se inició más tarde, con la ofensiva guerrillera del valle de Arán y otros pasos pirenaicos.

Poco antes de la invasión de los Pirineos, en la Costa del Sol -durante el año 43- se produjeron abundantes infiltraciones de cuadros comunistas desde el norte de África, después de que desembarcaran los norteamericanos en Marruecos. Estos instruyeron en Argel a exiliados y comunistas españoles con objeto de que recabaran información sobre la situación. Luego los acercaban a la Península en barcos y posteriormente los recogían. Los guerrilleros contaron, pues, con el apoyo norteamericano, que les proporcionó desde uniformes a equipos de radiofonía, ya que uno de los planes de los aliados era el desembarco en las costas del sur de España; pero abandonado el plan de invasión, también abandonaron a quienes les iban a facilitar el trabajo.

En otras zonas, la guerrilla antifranquista aparece como una organización armada compuesta por los huidos de la represión, castigos, cárceles..., tanto en tiempo de guerra como tras ella. El mayor número de huidos los encontramos en los territorios de los últimos dominios de la República, es decir, en la zona Centro-Sur.

En el otoño de 1944 se produjo, finalmente, la invasión guerrillera desde Francia. Estos son los antecedentes que la
explican: En la II Guerra mundial los exiliados españoles en Francia se habían incorporado a la lucha antinazi, que para ellos representaba una continuación de la guerra por la libertad librada en su patria. En los últimos años de la guerra las agrupaciones de guerrilleros españoles formaban nutridos batallones capaces de infligir derrotas a los alemanes liberando departamentos franceses y cosechar victorias como la de la Madeleine.

Cuando en el 43 comienzan los primeros reveses del Eje y van en retirada los fascismos, estos guerrilleros ven el momento de combatirlo en España, ya que la caída del fascismo en España se consideraba ligada a su caída en Italia y Alemania. Con el apoyo de los aliados, el PC había creado en Toulouse la Unión Nacional Española (UNE) en el verano del 44, que englobaba a comunistas, socialistas, anarquistas, izquierda republicana... Luego, se constituye una Agrupación de Guerrilleros dentro de la misma, con el nombre del XIV Cuerpo de Guerrilleros del Ejército Republicano, que participa en la Resistencia, lodos creían que había llegado el momento de liberar España, pues tenían materiales, suministros e ilusión. "Y ahora, España", se decían. Tocaba acabar con Franco y su régimen. El desembarco de tropas norteamericanas aceleró estos planes y empezó, así, el intento de invasión masiva de España. Se trataba de la operación "Reconquista de España" o "Invasión del valle de Arán", con infiltraciones por todo el Pirineo.

Antes de esta fecha ya había habido entradas de guerrilleros con objeto de tantear el terreno y preparar grupos de apoyo. Estos grupos que se anticiparon a la invasión ya eran abundantes en el verano del 44. Rápidamente se enviaron tropas y policía armada para luchar contra ellos. A primeros de octubre entraron dos grupos por Roncesvalles y Roncal y ya hubo enfrentamientos en Aínsa y Echo.

La invasión del valle de Arán tuvo lugar el 16 de octubre del 44. La realizó la XIV División de Guerrilleros españoles formada por 12 brigadas, cuyos componentes se habían alistado en distintas localidades del Pirineo francés. Contaba con 4.000 hombres, a cuyo mando estaba Vicente López Tovar. Tenían metralletas, morteros y un antiaéreo. Su objetivo era establecer una cabeza de puente en el valle de Arán e instalar un "gobierno republicano provisional".

La penetración principal se hizo por el valle de Arán, pero hubo otras por el valle del Roncal y por los pasos oscenses de Viella, Urdiceto, valle de Pineta y Benasque. El objetivo era llegar lo más lejos posible en territorio español. Los guerrilleros llevaban la consigna de intentar regresar a sus lugares de origen para organizar grupos de resistencia.

El gobierno español estaba preparado y había reforzado la zona, ya que los planes de invasión eran un secreto a voces a uno y otro lado de la frontera. Se produjo un gran despliegue de tropas franquistas, desplazaron a la zona cerca de 50.000 hombres dirigidos por los generales Moscardó, Yagúe y Monasterio, coordinados por el jefe de Estado Mayor, García Valiño.

Entraron con éxito en el valle hasta Viella. La táctica era ocupar por sorpresa diferentes objetivos y esperar que se cumpliera la promesa de sublevación. Tras varios enfrentamientos con el ejercito y tropas de Regulares, los guerrilleros comenzaron a retirarse, sin caer en la trampa que suponía el atravesar el túnel de Viella, pues allí les esperaba Moscardó. El 28 de octubre Vicente López Tovar, con el conocimiento de Carrillo, dio la orden de retirada a partir de las doce de la noche. Gracias a esta decisión el fracaso de la "Reconquista de España", que pudo significar muchas perdidas, se saldó con un pequeño número de bajas: los guerrilleros muertos fueron unos 200 en todo el Pirineo (en el valle, unos 25), no hay datos de los heridos, 800 capturados (20 fusilados) y 200 consiguieron infiltrarse en la península. Al ejército franquista le costo 100 muertos y más de 200 heridos.

Las consecuencias de la fracasada operación fueron: por una parte, el reforzamiento del régimen franquista; y, por otra, las purgas dentro del PC, por la asunción de responsabilidades. El Ejército llegó a la conclusión de que no era útil en la lucha contra la guerrilla, y a partir de ese momento, fue la Guardia Civil la encargada de ese cometido.

Lamentablemente lo que iba a pasar no paso: ni hubo intervención aliada, ni el país se sublevó; a pesar de lo cual, la mayoría de los guerrilleros continuaron su lucha.


12 preguntas sobre el maquis
La Biblioteca, 2003

Esta edición no venal, con fines pedagógicos y hecha para su distribución entre el alumnado del Instituto de Enseñanza Secundaria Pablo Serrano y el público asistente a las jornadas sobre el Maquis, rescatada, a celebrar en Andorra del 29 de abril al 9 de mayo de 2003, se acabó de imprimir visperas del 23 de abril, Dia de Aragón. 










1455. Testimonio de Vicente López Tovar, coronel de guerrilleros

Terminada la Guerra Mundial, el Gobierno francés le nombró Caballero de la Legión de Honor. Está en posesión de la Cruz de Guerra con palma y de la Medalla de la Resistencia.

Cuando estalló el movimiento casarista estaba yo comiendo en casa en Madrid y vinieron a buscarme en coche, «ven corriendo que hay una sublevación». Venían Tagüeña, Modesto, Líster, en coche. Me dicen, coge el sombrero y la pistola. Le dije «hasta pronto» a mi mujer.

Al pasar la línea, allí estaba la CNT que controlaba, la camioneta que teníamos que pertenecía al Estado Mayor estaba en regla. Llegamos a Elda. Allí me encontré con el Gobierno, autoridades militares, ministros... Estuvimos allí un día o día y medio. De allí cogimos el avión. Había tres Douglas. Uno de ellos fue a África y los otros dos vinimos aquí a Toulouse, a Francazal. En el avión venía Negrín y el Gobierno en pleno, jefes militares, Modesto, Merino. Era el 7 de marzo de 1939. Nadie salió a recibirnos, ni siquiera nos pidieron la documentación. Yo era entonces comandante jefe de División. Había mandado dos Divisiones y era fundador de la 53 Brigada Mixta encargada de defender Madrid, y fue la que se sublevó cuando el golpe de Estado. Fusilaron a Conesa que fue el Comisario.

En Toulouse, Moix, el ministro del difunto Gobierno Español, me condujo a la casa del Partido Comunista francés, en la Allée Roosevelt, donde nos recibió el diputado francés Gabriel Peri, más tarde fusilado por los alemanes.

Los camaradas españoles me indicaron que me presentase al otro día por la mañana, y me fui a dormir a casa de un camarada francés. Por la mañana temprano cuando llegué allí, Peris me comunica que todos habían salido la noche anterior hacia París. Me envió a casa de unos camaradas para solucionar mi problema. Fue el camarada Juan Fabre, que vivía en la carretera de Lavaur, quien me dio hospitalidad. Esta situación duró algún tiempo hasta que me anunciaron una pensión de mil francos mensuales de la parte del SERE, una representación republicana que se formó en París.

Así fue mi salida de España y el comienzo de mi exilio.

En Toulouse iniciamos el trabajo de contactar con comunistas españoles para formar grupos. Yo tuve la suerte de encontrar a José Vallador que fue jefe de Brigada en la 46 División. Era asturiano y miembro del Partido. Poco a poco empezamos a contactar con los camaradas que encontrábamos en la calle. Empezamos a reagruparlos y con la colaboración del Partido Comunista francés podíamos enviar a algunos a la campaña. Otros que conocían algo de mecánica los enviamos a la fábrica de aviones Dewuaitine y Breget. Los camaradas franceses se ocupaban de ellos y les enseñaban el oficio.

Estábamos asombrados de comprobar que toda la dirección del Partido, Comité Central y Buró Político, habían salido de Francia dejando completamente abandonados a más de 500000 refugiados en los campos de concentración, y otros que habían podido escaparse las arreglaban como podían.

Ocupada Francia por los alemanes y vista la extraordinaria cantidad de refugiados de todas las nacionalidades que llegaban a Toulouse, decidimos ir a Burdeos, a ver si podíamos embarcar hacia Inglaterra. Fuimos Vallador, Alberto un asturiano que conocíamos y yo. Aquello era una verdadera casa de locos. No encontramos medios para ir a Inglaterra. Sólo las personalidades podían hacerlo, y no todos. Decidimos volver a Toulouse.

Empezamos a trabajar como leñadores o en lo que fuera, clandestinamente. Los camaradas franceses nos ayudaron enormemente para sacar a muchos de los campos de concentración para trabajar como obreros, haciéndose ellos responsables. Esto nos permitía tener algunos escondidos. Los que eran propietarios de pequeños bosques nos los dejaban explotar, por ejemplo en Varilhes (Ariège), el camarada Benazet, que además tenía un garaje. Había otros también que sin ser comunistas nos dejaban hacer carbón. Estaban encantados, pues declaraban tres obreros, y tenían el producto de diez o doce que teníamos allí escondidos. Todos estábamos convertidos en leñadores.

Otro francés, Valisou, nos prestó su nombre para poder comprar los bosques para su explotación, y así nació la Sociedad Vallador, que fue la base de los auténticos maquis.

Nuestra misión era estar escondidos para que no nos cogieran los alemanes. Después de un cierto tiempo empezamos a esconder armas. Estábamos seguros que un día tendríamos que coger las armas para luchar al lado de los franceses, y al mismo tiempo defender nuestra vida.

Las operaciones de envergadura comenzaron en el 43, porque en ese momento ya teníamos armas. En el mes de abril de 1943 ocurrió el desastre de las Cabannes, cerca de la frontera. Un gran número de gendarmes se llevaron por sorpresa a 27 camaradas, atados con cuerdas. Estaban desarmados, alguna pistolilla del 6,35. Esto ocasionó una gran desbandada.

Prosigo la organización, y junto con Vallador visito los bosques donde se camuflaban camaradas. Comienzo por Saint Hilaire, cerca de Carcassone (Aude). El secretario de la alcaldía estaba completamente ligado con nosotros. Nos facilitaba toda la documentación que nos hacía falta. Toda esta organización de tajos de trabajo se debía a Vallador, el cual en ciertos momentos corría gran peligro, debido al sabotaje que se efectuaba: carbón mojado y con piedras. Esto fue tan exagerado que los alemanes llegaron a amenazarle de deportación.

En Saint Girons puse de responsable del Partido a Francisco Castañeda, que había estado conmigo en el Batallón Motorizado en Madrid, con la misión principal de establecer contacto con las minas de Santein, cerca de la frontera y recuperar el máximo de dinamita.

Un día nos informan que los contrabandistas van a hacer un pasaje con bastante tabaco desde Andorra. En ese momento el tabaco costaba caro. Como conocíamos el itinerario preparamos una operación de recuperación. Nos emboscamos y cuando los vimos cargados como mulos, en un sitio que no les quedaba más remedio que recular, tiramos algunos disparos con los fusiles. Echaron la carga por tierra, y pies para qué te quiero. La venta de esta tabaco nos produjo mucho dinero. Creo que Vallador pagó el chantier de Prayols con este dinero. Este lugar nos era de gran utilidad pues era uno de nuestros pasajes para ir a España.

Estando en Prayols se nos presenta un día un joven voluntario, de 17 años aproximadamente, recomendado por alguien de confianza. Con el fin de probar su coraje le ordenamos apoderarse de una bicicleta en Saint Girons. Para nosotros una bicicleta era un arma de guerra pues no podíamos circular de otra manera. Llegó a Saint Girons y vio, delante de una barbería, una bicicleta apoyada en la pared. Cogerla y echar a correr fue instantáneo. Al llegar a Prayols nos dimos cuenta que ni siquiera la había quitado la placa de identité. Tuvo suerte que en la carretera no le pidieron los papeles, porque la bicicleta era de un gendarme que se estaba afeitando.

Con la dinamita que recuperábamos y algún arma que caía en nuestras manos, se empezaron operaciones de más envergadura. La más importante fue la efectuada el 11 de noviembre de 1943 en que se volaron los postes de alta tensión del ferrocarril Pamiers-Foix. Yo operé en Varilhes con el Asturias, Conejero y Pichón. El objetivo principal era hacer creer a los alemanes que éramos muy numerosos, pero la verdad es que éramos muchos menos de los que algunos declaran. Que se lo pregunten a Linares, a Royo, y al Sevilla, entre otros.

En uno de los viajes que hice a Toulouse me engancharon en una rafla en la plaza Wilson. Al bajar del coche policial ante la comisaría de la calle Remusat me puse a arreglarme un zapato y poco a poco fui reculando y así pude salvarme. Pienso que el guardia se dio cuenta pero no dijo nada.

El punto de enlace del Partido se encontraba en Toulouse en casa de un zapatero llamado Ros, en la calle Matabiau, en pleno centro. Era un hombre formidable. Su casa servía para todo. Allí se dormía, se comía, se escondían armas, se recibía la correspondencia y se celebraban reuniones. Allí vi a Fernández, el antiguo mulero, como enlace del Partido. Fue un verdadero milagro que aquello no fuera nunca visitado por la Gestapo. ¡Qué falta de responsabilidad!

Para unificar diversas zonas de combate fui nombrado responsable militar de la 5.ª Región MOI (Movimiento Obrero Inmigrado, organización de resistentes muy activos, articulados en la organización armada de los FTP). Allí estaban integrados inmigrados de todas las nacionalidades. Recorrí la Dordogne, Corrèze, Loire, Haute Vienne, haciendo propaganda, no solo con los españoles, para que se integraran en la MOI.

En uno de los viajes me dicen que los responsables de la AS quieren tener una entrevista con Alberto (mi nombre en la clandestinidad), en Perigueux. Esa organización (la Armée Secrète era un movimiento formado en su mayoría por militares profesionales) es la que depende del general De Gaulle. Son los que envían los parachutages con armas y con dinero. Yo he sido siempre muy desconfiado, yo creo que por eso estoy todavía vivo, y les digo que no acepto el sitio indicado por ellos para la entrevista, y les envío un guía para que suban al maquis donde yo me encuentro. Yo llegaba a un maquis y ponía a los centinelas en los cuatro puntos cardinales por si las moscas.

Y vinieron los tres señores representantes del general De Gaulle. A uno de ellos le conocía de verle en el pueblo. Otro se dio a conocer como el coronel Berger, responsable regional de la AS. Y me dice ¿no me conoces? ¿tú qué has hecho en la guerra de España? Le interesaba saber quién era yo antes de ir más adelante, mis campos de batalla y mi grado militar, y si era voluntario de 1936, y quiso saber a qué partido pertenecía. Yo le dije que era republicano. Al final me dijo que él estuvo como voluntario en la guerra de España. Era André Malraux. Nos hicimos muy amigos.

Me planteó que por qué me dedicaba a robar parachutages a fuerzas amigas y también combatientes. Le dije que amigas eran, pero combatientes no. Le expuse mi manera de actuar que era la de combatir, y no dejar a los alemanes y los milicianos pasearse tranquilamente incluso fusilando a aquellos que les parecía, sin ninguna reacción por parte de aquellos que tenían las armas escondidas.

Con mi promesa de no tocar más a los parachutages de los otros, me prometió algunos parachutages para los grupos españoles, cosa que cumplió. Yo le prometí hacer una limpieza de todos los colaboradores que teníamos fichados, de acuerdo con los FTPF (Franco Tiradores y Partisanos de Francia), y sobre todo, de aquellos que cuando las fuerzas alemanas pasaban los recibían en sus domicilios y les daban toda clase de informaciones.

Me había enterado un día que iban a hacer un parachutage a ocho o nueve kilómetros de donde yo estaba. Nos enteramos bien, nos escondimos en las proximidades y cuando llegaron los aviones, pasó el primer avión y no descarga, pero luego vuelve otra vez, porque había que encender unos fuegos, y empiezan a caer los parachutages, containers. Y yo les dije, camaradas, no moverse nadie. Entonces los maquis franceses cogieron los containers, los metieron en una camioneta y cuando los franceses ya lo tenían todo en la camioneta, llegamos nosotros y nos llevamos el parachutage. Y a eso es a lo que vino Malraux a decirme por qué roba usted los parachutages. Digo, coño, porque no tenemos armas y también las necesitamos nosotros los españoles.

Los franceses eran menos activos y menos decididos que nosotros. Nosotros, a los dos días de coger el parachutages pegamos pegamos fuego a una fábrica que tenían los alemanes.

En la MOI los españoles éramos mayoría. A mí me hicieron ir un día a Lyon porque era el responsable español en la dirección de la MOI. Fui a Lyon y allí había polacos, había rumanos y el único español que allí había era yo. Me hicieron responsable militar de la MOI de cinco Departamentos. Como había tantos españoles, con ellos fundé la 15 División de Guerrilleros Españoles. En la MOI había comunistas y de todo, pero la mayoría comunistas. Había un grupo muy importante de anarquistas.

El 19 de octubre de 1944, unos 3000 guerrilleros españoles integrados en la 204ª División de guerrilleros de las FFI-UNE, mandados por el coronel López Tovar cruzaron la frontera pirenaica con el objetivo de ocupar el Valle de Arán y crear una «chispa» que encendiera el levantamiento contra Franco en diversos puntos de España. López Tovar en su citada autobiografía asegura que él se opuso reiteradamente a esta operación por considerarla descabellada y fantasiosa, si bien reconoce que redactó la Orden General de Operaciones y la hizo cumplir, pero que al mismo tiempo preparó la retirada.


Félix Santos
Españoles en la liberación de Francia: 1939-1945 
Capítulo IV









331. Rue Vicente López Tovar




A través de la figura de Vicente LOPEZ TOVAR en Toulouse este primer de septiembre, como a través de la figura de José BARÓN en Paris (Pantin) el 25 de agosto pasado han sido honrados los miles de españoles que continuaron en Francia, desde 1941, la lucha armada contra el fascismo empezada en España.

Aparecen en la foto adjunta :

Los 3 hijos (Fernand, Vincent : micro, Yvette) de Vicente LÓPEZ TOVAR.

Ángel FERNÁNDEZ preso casi 16 años en España después de la comulgación de s...
u condena a muerte, por haber vuelto a luchar en España con un grupo de combatientes anarquistas.

Jesús GARCÍA ex brigadista del batallón Commune de Paris (voluntario marchado a España desde París)

Michel PECH, teniente alcalde socialista de Toulouse.

Olga TRICHEUX-GONZÁLEZ, teniente alcalde socialista de Toulouse.

Martine MARTINEL, diputada socialista de Haute-Garonne.

Jean-Luc MOUDENC, diputado UMP (derecha) de Haute-Garonne, ex alcalde de Toulouse.

Michel PÉREZ, consejero regional socialista de Midi-Pyrénées.


Un representante de las autoridades militares francesas.

Un representante, con bandera, del SOE inglés (Special Operations Executive combatientes ingleses en Francia).

Las placas de la calle van en dos lenguas: francés y occitano.


Nota: Agradezco el envío de la imagen y los datos a José González