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3435. Juanita Rivera Mateos, maestra y alcaldesa de Villodre (Palencia)

Villodre. También ocupa la Alcaldía una profesora. La señorita Juanita Rivera Mateos. De Extremadura. Nacida en Montánchez (Cáceres). Siete hermanas y todas maestras. Una de ellas, alcaldesa de Ontanilia (Guadalajara). Cuatro años en Villodre. Y desde el primer día, unida a todos los vecinos sin distinción de clases, por una amistad franca y sincera. Muy contenta en este pueblecito de Castilla... 

—Desde que he sido nombrada presidente de la Comisión gestora —nos dice la señorita Rivera— mi ideal es procurar el más exacto cumplimiento de todas las disposiciones que se reciban de la superioridad, y procurar por todos los medios la armonía de los vecinos en pro de la paz del pueblo y bien de la República. 

Mi preocupación constante —continúa— es el poder llegar a la construcción de un grupo escolar. Donde actualmente doy las clases se echan de menos las condiciones higiénicas y pedagógicas, y eso que con la ayuda de los niños lo vamos adecentando... Este friso lo hice yo con mis alumnos. Y con ellos planté, en la parcelita de terreno de entrada a la escuela, esos arbolitos y esos rosales. En primavera da gusto verlos... 

El mayor cariño lo pongo en la clase de adultos. A ella consagro los mayores entusiasmos, y los alumnos están encantados... 

Afortunadamente, aquí no tenemos problema de paro obrero, y como todo marcha muy bien, no encuentro complicaciones en la Alcaldía. Los acuerdos se adoptan todos por unanimidad y esto me satisface de una manera muy extraordinaria. 

Tiene razón la señorita Rivera. Hará una buena alcaldesa, por su clara inteligencia y por su programa municipal, con el que se propone mejorar en todo lo posible el campesino pueblo de Villodre. 


Eusterio B. Alario

Estampa, 4 de marzo de 1933






3429. Tomasa Canduela Calvo, maestra y alcaldesa de Osorno (Palencia)

Tomasa Canduela Calvo, alcaldesa de Osorio, 1933


Estamos en uno de los salones de actos del Ayuntamiento de Osorno. Ocupa la Mesa presidencial la alcaldesa, dona Tomasa Canduela Calvo, maestra nacional. Sentados con ella están don Teódulo Cuesta y don Gregorio Barrio, contribuyente y obrero. El joven secretario, don José García, somete a estudio de la Comisión gestora numerosos expedientes... 

No vemos cercano el momento de comenzar nuestra información. Pero estamos en Castilla, donde las mujeres son tesoro de simpatía y cordialidad... Y la joven alcaldesa suspende unos instantes el trabajo para contestar a nuestras preguntas. 

—¿Cuánto tiempo lleva ejerciendo el Magisterio en esta villa? 

—Año y medio, aproximadamente. 

—¿Contenta en el nuevo cargo? 

—¿Por qué no? La labor es abrumadera; pero todo se va haciendo, gracias a la eficaz colaboración de mis compañeros de Comisión y a la competencia de nuestro secretario. 

—¿Muchos proyectos? 

—Bastantes. Construcción de grupos escolares para tres secciones de niños y otras tantas de niñas. Arreglo de calles y aceras. Reparación del hospital. Establecimiento de un nuevo refugio para los indigentes transeúntes. Y algunos más... 

—¿Problema obrero? 

—No existe realmente en esta villa. Hay un ambiente de comprensión y de cordialidad entre patronos y obreros, y al Ayuntamiento sólo le alanza la obligación de prestar una pequeñísima ayuda, que nunca se ha negado. De suerte que en este importantísimo aspecto Osorno es una población envidiable. 

No podemos seguir preguntando. El señor secretario ha terminado en este momento de preparar as candidaturas de una votación en cierto asunto de Policía rural. 

En el salón central, contiguo al que nosotros ocupamos, el pueblo espera impaciente... 

Nos despedimos. Y desde nuestro observatorio vemos cómo la joven alcaldesa ocupa el sillón destinado a la presidencia y da principio el acto con las frases de ritual: 

"Se abre la sesión..."


Eusterio B. Alario

Estampa, 4 de marzo de 1933









3424. Eulogia Herrera, maestra y alcaldesa de Robledillo de la Jara (Madrid)

Robledillo de la Jara es un pueblecito muy pobre, muy gris. Está situado cerca de la presa El Villar, por Lozoyuela. Si quieren, ustedes más datos les diré que no le separa ni una legua de ese extraordinario pueblo que se llama Cervera de Buitrago, donde los vecinos tienen seis o siete dedos en cada mano y en cada pie. 

La alcaldesa se llama Eulogia Herrera.

De alcaldesa sólo lleva unos días. De maestra, treinta y dos años... 

¡Treinta y dos años enseñando a leer a los zagalines de los pueblos españoles! En Rozas de Puerto Real conoció a los hijos de sus primeros párvulos: ¡diez y siete años nada más! Luego, de una aldea a otra, ha venido a parar a este pueblecito medieval, dispuesto a asomarse al siglo por una carreterita que le van a terminar un día de éstos.

—¿Le sorprendió a usted el nombramiento? —le he preguntado. 

—Sí que me extrañó. Un día vino el alcalde y me dijo: "Señora maestra, ahora el alcalde es usted." Creí que era una broma. Pero luego ví que se pegaba un papel en la puerta de la escuela, que es al mismo tiempo Ayuntamiento, en el que yo aparecía como presidente de una Comisión gestora. "Bueno — le contesté— seré alcalde o lo que ustedes quieran. "

—¿Y qué va a hacer usted? 

—¿Yo?... Nada; ¿qué quiere usted que haga? 

—¿No hay parados? 

—Aquí no hay nada de eso. Todos tienen un pedazo de tierra, del que viven no muy bien. Pero como no hay nigún rico, los pobres no se dan cuenta de que lo son. Además, aquí apenas circula el dinero. Se cambian cosas: huevos con trigo, o gallinas con ropa.

 —¿Hay partidos en el pueblo? 

—¿Partidos? ¿De qué? 

—Pregunto si hay socialistas. O radicales. O agrarios... 

—No, no...; ninguno. 

Poca labor pesa sobre la alcaldesa de Robledillo de la Jara. Pero mucha sobre doña Eulogia Herrera, maestra, madre de cuatro bellas muchachas, que pretenden ir muy a menudo a Madrid, sin asustarse de las cinco horas de caballería que son necesarias para alcanzar la carretera, y de un niño de catorce años, para el que ya resultan estrechos esos ásperos horizontes de la serranía castellana.


L.G. de L. 
Estampa, 11 de febrero de 1933







3423. Valentina García San Martín, maestra y alcaldesa de Soto de Cerrato (Palencia)

—Pocas iniciativas de trascendencia son posibles en un pueblecito de tan escaso vecindario —contesta a nuestras preguntas doña Valentina García San Martín, maestra nacional y alcaldesa de Soto de Cerrato. 

Sin embargo, le diré que los proyectos que tengo para el ejercicio del cargo con que me han honrado mis compañeros en la Comisión gestora de este Municipio, aparte, como es lógico y natural, de procurar por los intereses materiales del mismo, mediante la honrada administración de ellos, consisten en velar por la salubridad y moralidad públicas; el ornato y embellecimiento de la población, en la medida de nuestras disponibilidades económicas; fomentar la cultura del vecindario, haciendo observar rigurosamente los preceptos de la higiene y las reglas de educación popular; hacer cumplir disposiciones legales sobre asistencia social y protección de animales y plantas, y, ante todo, pondré todo mi empeño en mantener la paz y la confraternidad entre mis convecinos... 



Eusterio B. Alario
Estampa, 4 de marzo de 1933







3411. Áurea Rico, maestra y alcaldesa de Poblete (Ciudad Real)

Áurea Rico, alcaldesa de Poblete, junto a Carmen Carrión, 1933 - Foto: Erik y Marina)


En Poblete, pueblecito de Ciudad Real que alberga unos quinientos habitantes, es también una muchacha quien se halla al frente del Ayuntamiento, Esta señorita, que se llama Áurea Rico, sólo lleva año y medio en el pueblo, pero conoce perfectamente sus necesidades, Sobre todo las de las amas de casa. 

—Pienso realizar —me dice— una política de abastos. Las mujeres nos preocupamos extraordinariamente de estas cosas, y los hombres deberían secundarnos con más afán, ya que, en la mayoría de los casos, son ellos quienes sufren directamente las consecuencias económicas de la carestía de las subsistencias. He de intentar el abaratamiento de casi todos los artículos de primera necesidad. Para conseguirlo pondré mi empeño de ama de casa económica y la autoridad de alcaldesa. Además, quiero que se construya un grupo escolar. 

Soy maestra casi de nacimiento —prosigue—. Mi hermana mayor lo era, y yo, desde pequeña, le ayudaba en lo que podía. 

Por el momento, la situación económica del Ayuntamiento es lo que más le preocupa. 

—¡Me han entregado una alhaja de Ayuntamiento! exclama—. Todo está embargado; estamos ahogados en deudas. Yo, que no puedo ver estos líos económicos, estoy intentando desembrollar tan complicada administración. Pero no sé si lo conseguiré...

En la Comisión gestora de Poblete figura otra mujer: la vocal patrono doña Carmen Carrión. 

—Tengo tal confianza en la señora alcaldesa —dice—, que yo no me ocupo de nada. Pero la primera autoridad municipal del pueblo protesta. 

Doña Carmen Carrión, por su larga experiencia de las cosas del pueblo, es de útil consejo y todo el mundo la escucha con cariño y con respeto. 


L.G. de L. 
Estampa, 11 de febrero de 1933









3404. Carmen Hornero, maestra y alcaldesa de Fernancaballero (Ciudad Real)

Carmen Hornero, alcaldesa de Fernancaballero en 1933. A la derecha el Gobernador civil, Fernández Matos


En los pueblos manchegos, como en el resto de España, han florecido también alcaldesas. Una sonrisa femenina, juvenil en la mayoría de los casos, va a alegrar las sesiones de no pocos Ayuntamientos hasta las próximas elecciones municipales. El gobernador civil de Ciudad Real, señor Fernández Matos, que es, ante todo, un agudo periodista, nos facilitó amablemente un boceto de información, y como le dijéramos: 

—Aquí, en la provincia de Madrid, también hay muchas alcaldesas. 

El contestó: 

—Sí; pero ¿a que no tienen ustedes ninguna en plena luna de miel?

Y es verdad. En Fernancaballero, la alcaldesa, que es, al mismo tiempo maestra, se casó exactamente hace un mes con el maestro del pueblo. No es difícil imaginarse las terribles complicaciones que de esta coincidencia se derivan. Yo, aunque nadie me las ha contado, las imagino.

A los veintitrés años, bonita, ilusionada, ¿qué novia no le repite, como un leit motiv, al novio: "¿Verdad que no nos separaremos nunca?" "¿Verdad que iremos a todas partes juntos?..." Y los dos se lo prometen repetidas veces, lo cumplen fielmente durante dos o tres meses, y luego, por acuerdo tácito, introducen ciertas modificaciones en el programa de felicidad conyugal elaborado antes del matrimonio.

Pero durante esos dos o tres meses primeros no hay quien deshaga la pareja. Alguien me ha contado que la gentil alcaldesa de Fernancaballero ha tenido el rasgo delicioso de hacer de su esposo algo así como un alcalde consorte. Los dos juntitos presidían las sesiones, o iban al frente de una Comisión para entrevistarse con el gobernador civil. No sé si lo seguirán haciendo, después de un elocuente discurso de Fernández Matos sobre la sublimidad de los deberes ciudadanos. Es muy joven —veintitrés años—, guapa, simpática. Se llama Carmen Hornero; su marido Enrique Duarte. No parecen, ninguno de los dos, entusiasmados por el nuevo cargo. 

—Fué una sorpresa —me dice el marido—. Yo hice cuanto pude por que me eligieran a mí alcalde y evitar a mi mujer todos los trastornos consiguientes. Pero no conseguí nada y la nombraron a ella. 

—¡Y con bien poca oportunidad! —interrumpe la alcaldesa—. Acababa de quedarme sin criada, y desde entonces estoy atendiendo a la escuela, al Ayuntamiento y a la cocina. ¡Es demasiado! 

Luego hablamos de cosas serias: 

—Quiero que arreglen la plaza del pueblo, que está muy mal. Y que se apruebe la construcción de un grupo escolar. Lo que no me dice, pero que yo creo adivinar, es su deseo de que las próximas elecciones municipales le permitan continuar esa luna de miel interrumpida por unas austeras discusiones en un Ayuntamiento manchego. 


L.G. de L. 
Estampa, 11 de febrero de 1933








3391. Ascensión Aparicio, maestra y alcaldesa de Hérmedes de Cerrato (Palencia)

Podíamos hacer la presentación de la señorita Ascensión Aparicio como aspirante a Miss Palencia 1933. La belleza de sus veinticuatro años lo merece sobradamente. Sin embargo, para orgullo de los ciento setenta vecinos de Hérmedes de Cerrato, esta palentina, que puede triunfar con toda justicia en un concurso de belleza, emplea las horas que su cargo de maestra nacional le dejan libre en ordenar sus proyectos de alcaldesa... Y tenemos la evidencia de que al término de su gestión municipal un aplauso unánime ha de premiar la labor de esta mujer que en la edad de los amoríos tiene que dedicarse a firmar comunicaciones y resolver expedientes. 

—No hay conflictos en Hérmedes —nos dice—. Hace días tuve necesidad de reunir a los vecinos porque el salario del médico se paga en igual proporción por los ricos y por los pobres, y esto no parecía justo. Las discusiones menudeaban y no se lograba llegar a un acuerdo,.. Tuve que imponer orden poniéndome muy seria... Y la sesión terminó dentro de la mayor armonía. 

—¿Tiene usted proyectos? 

—Mi misión —nos contesta la bella alcaldesa— se limita a cumplir con los deberes del cargo. Como nuestra gestión ha de terminar pronto, no puedo aspirar a realizar grandes cosas; pero yo quedaré satisfecha si en el desempeño de mi cargo logro algún beneficio para los buenos vecinos de Hérmedes de Cerrato, que sólo piden que se administren bien los caudales municipales. 


Eusterio B. Alario
Estampa, 4 de marzo de 1933









3379. Dolores Aparicio y Blanco, maestra y alcaldesa de Boadilla del Monte (Madrid)

Boadilla del Monte está al lado de la famosa Venta de la Rubia, y las aristocráticas cacerías eran una fuente de ingresos bastante saneada para algunos vecinos del pueblo. 

—Por esta razón— me explica doña Dolores Aparicio y Blanco, la nueva alcaldesa— hay unos veinte parados. Ahora voy a gestionar que se haga una carretera a Brunete; si lo consigo, esa obra lo resolvería todo. 

La alcaldesa y maestra de Boadilla es viuda de militar. Cuando la nombraron para el nuevo cargo pronunció un discurso ante los vecinos del pueblo. 

"Sentiría —dijo— ser alcaldesa, si en este cargo he de perder la estimación que en el pueblo gané como maestra." 

Hubo aplausos, gritos de "¡Viva la señora alcaldesa!", y una manifestación de muchachas conscientes, para festejar el triunfo del feminismo. 



L.G. de L. 
Estampa, 11 de febrero de 1933








3350. María Rodríguez Carreño, maestra y alcaldesa de Cobeña (Madrid)

María González Carreño, maestra y alcaldesa de Cobeña, 1933


—¡Le aseguro a usted que estoy deseando el mes de abril, las nuevas elecciones y mi libertad!

Esto es lo que me dice la alcaldesa de Cobeña, doña María Rodríguez Carreño. 

—¿Tanto tiempo le distrae el nuevo cargo? 

—Mucho, no. Pero es costumbre aquí el que los domingos se reúna el Ayuntamiento. Y yo, los domingos los necesito para ir a Madrid, donde tengo dos hijos, uno estudiando el bachillerato, y el otro, que es maestro, trabajando en un colegio particular. 

—Así es que no tiene usted proyectos. 

—Ninguno. Además, creo que las maestras no debemos intervenir en las cosas de los pueblos donde trabajamos. Ni siquiera aquí, en Cobeña, donde todo el pueblo se ha alegrado de mi elección. Yo sólo quiero ocuparme de mi escuela y de mis hijos. Y es bastante tarea para una mujer, créame usted. 


L.G. de L. 
Estampa, 11 de febrero de 1933







3347. Petra Sánchez Hernández, maestra y alcaldesa de Coslada (Madrid)

Petra Sánchez Hernández, alcaldesa de Coslada, 1933


La señorita Sánchez Hernández, maestra de Coslada, es seguramente la alcaldesa más joven de la provincia de Madrid. Hace nueve años que ejerce en el pueblo y se ha encariñado con él. En el mismo local que ocupa la escuela se halla instalado el Ayuntamiento. Así es que la maestra sale de la clase y queda convertida automáticamente en alcaldesa. Puede, además, presidir una sesión mientras los niños hacen palotes, y hasta corregir las pizarras o sonar a los párvulos en casos de urgencia. Ventajas de la falta de local

Además, con juvenil entusiasmo, está dispuesta a conseguir algo que le parece necesario para la vida del pueblo. 

—Ve usted esa carretera —me dice, señalando un camino recién hecho—. Tres kilómetros más adelante, después de atravesar un paso a nivel, hay un barrio pegado a la estación de San Femando que pertenece a Coslada. Los sesenta niños que habitan allí no vienen a la escuela por la distancia y, además, por el peligro del tren. Pues bien; voy a tratar de conseguir que se cree en ese barrio otra escuela. 

—¿Le gusta a usted la política? 

—¡Qué sé yo!... ¡A lo mejor me gustaría! 

—¿Otros proyectos? 

—No. De aquí, a abril hay tan poco tiempo que pocas son las cosas que se pueden intentar. 


L.G. de L. 
Estampa, 11 de febrero de 1933







3334. María del Carmen Pérez Lejárraga, maestra y alcaldesa de Alcorcón (Madrid)

La señorita María del Carmen Pérez Lejárraga, alcaldesa de Alcorcón, está muy ocupada. 

—Vamos a ver... ¿cuánto hacen dos y dos? 

—¡Tres! 

—¿Tres?... Nena, hoy tú no sabes lo que dices. 

Demostración de que dos y dos hacen, mientras no se demuestre lo contrario, cuatro. Luego, cuando la alumna parece convencida se decide  a  hablarme en alcaldesa.

—Poco puedo hacer yo por el pueblo. Muchos vecinos trabajaban en Madrid, y sufren ahora las consecuencias de la crisis que padece la capital. Contra eso, ¿qué voy a hacer? 

—¿Ha intervenido usted en política alguna vez? 

—Nunca. Pero siempre he sido republicana, y es lógico que me entregue con el mayor entusiasmo a toda labor orientada en el sentido de consolidar el régimen. 

—¿Qué tal ha acogido el pueblo su nombramiento? 

—Muy bien. Todos me quieren y conocen mi buena voluntad.

En la clase, un instante abandonada, los chicos están promoviendo un bonito escándalo. La alcaldesa se despide precipitadamente de mí, y, al verla asomar por la puerta, los chicos, intimidados por su doble autoridad, se callan instantáneamente. 


L.G. de L. 

Estampa, 11 de febrero de 1933