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2652. Nace la Pirenaica




Poco después nacía, entre otras emisoras, Radio España Independiente, Estación Pirenaica, cuya dirección asumí yo con la colaboración de un grupo de camaradas españoles. Recuerdo a Rafael Vidiella, Francisco Antón, Irene Falcón, Antonio Pretel, Segis Álvarez, Pedro Felipe, Esperanza González, Baudelio Sánchez, Julio Mateu, Julita Pericacho.

El trabajo no era fácil. A veces emitíamos desde estudios instalados en sótanos, protegiéndonos de los bombardeos a que la capital soviética era sometida. Las emisiones las escribíamos a la luz de candiles y aún de lamparillas de aceite, ya que el fluido eléctrico se cortaba automáticamente durante los ataques aéreos enemigos, que en aquellos días se sucedían constantemente, la dificultad más sensible estaba en la falta de información directa de nuestro país en el comienzo de la guerra.

Pero trabajábamos con gran ilusión y confianza en que nuestra voz sería escuchada en nuestro país.

Más tarde, en efecto, pudimos enterarnos de que la Pirenaica se escuchaba en España. Llegaron a nosotros periódicos manuscritos por los guerrilleros de diversas regiones de España, en los que se reproducían textualmente trabajos de nuestras emisiones. Se nos oía y se repartían nuestros artículos entre camaradas y amigos.

Y estoy refiriéndome a los primeros tiempos de nuestro trabajo. Su desarrollo y amplitud posteriores son bien conocidos. Al correr de los años, la Pirenaica se convirtió en la mejor fuente de información antifascista de los españoles.

A comienzos de los años cincuenta se incorporó, en calidad de director de REÍ, al trasladarse ésta a Rumania, Ramón Mendezona, que jugó, como es sabido, un importante papel en esta actividad informativa y orientadora de nuestro partido.

Simultáneamente, yo di comienzo a una emisión dirigida a los católicos, bajo el nombre de «La Virgen del Pilar», que por cierto tuvo un gran impacto, hasta el punto de que Radio Vaticano anunció que no se hacía responsable de dicha emisora.


La Pirenaica se muda

Día tras día, noche tras noche, llevábamos desde hacía catorce años hablando a España a través de las ondas —entrañables ondas— de la Pirenaica. La redacción se había enriquecido con plumas excelentes: Ramón Mendezona, José Sandoval y otros camaradas.

Con el correr de los años, se crearon nuevas situaciones políticas —recordemos que si en 1941 nacieron decenas de emisoras clandestinas con el fin de mantener informados a los pueblos de los países ocupados por el fascismo, en 1955 ya sólo seguía funcionando la Pirenaica—. En España proseguía la dictadura franquista: los demás países europeos habían sido liberados. Convinimos con los camaradas soviéticos trasladar Radio España Independiente a otro país socialista, concretamente a Rumania. Los soviéticos, que nos habían ayudado tan eficazmente en este capítulo, nos prometían continuar la ayuda y colaborar en la creación de las condiciones técnicas que hicieran posible seguir con nuestro trabajo.

Y en enero de 1955 nos trasladamos con todo el bagaje pirenaico a un país de población parecida en muchos aspectos a la nuestra.

Desde el primer día fuimos cordialmente acogidos por los camaradas rumanos que, con activa solidaridad, crearon las condiciones para nuestra labor y nuestra vida en su país.

Recuerdo las atenciones del camarada, entonces secretario general del PCR, Gheorghi Gheorghiu Dej y de otros dirigentes rumanos. El entusiasmo con que resolvían los problemas que surgían, que no eran pocos. Y su amistad personal, de ellos y sus familias, hacia nosotros, procurando que nos sintiésemos a gusto en su país.

Ramón Mendezona había asumido la dirección de Radio España Independiente, con la aportación de nuevos colaboradores. La profesionalidad de la nueva dirección y la relación directa que se fue estableciendo desde España con corresponsales de la Pirenaica, se hizo notar rápidamente. La Pirenaica se había convertido en la mejor fuente de información de los españoles; la escuchaban en ciudades y aldeas, en hogares y en tabernas, en las cárceles y en el monte. La escuchaban en los ministerios y en órganos de gobierno.

El camarada Nicolae Ceaucescu, secretario general del PCR y jefe del Estado de Rumania, al fallecer Gheorghiu Dej acometió con nuevas energías la ayuda a REÍ, resolviendo rápidamente las cuantiosas dificultades técnicas y de todo género que surgían para mantener una emisora clandestina de tal calibre.

Ceaucescu se alegraba con nosotros de los éxitos de la Pirenaica en su diaria labor, hacía verdaderamente causa común con nosotros. Cuántas veces he manifestado en nombre de nuestro partido y de nuestro pueblo el agradecimiento a los camaradas rumanos por tan eficaz ayuda, que hizo posible la importantísima presencia, no sólo diaria, sino al minuto, de nuestra orientación e información entre nuestro pueblo, hasta la legalización del Partido Comunista de España en 1977. ¡Treinta y seis años de REÍ, entre Moscú, Ufa y Bucarest!

Ramón Mendezona ha publicado un excelente libro, La Pirenaica, que refleja en detalle la ingente labor de REÍ. Me pidió que escribiera la presentación, que reproduzco aquí:

“Para informar con la verdad surgió en el éter la Pirenaica, como la llamaba cariñosamente el pueblo. Y la verdad acompañó inseparablemente sus emisiones, desde la primera que iniciamos un grupo de camaradas el 22 de julio de 1941, hasta la última el 14 de julio de 1977.

REÍ era un mensaje de esperanza en los interminables y duros años de la represión.

Era un orientador incansable que penetraba hasta los lugares más recónditos de la patria, llamando a la unidad de todos los españoles, por encima de sus diferencias, para conquistar la libertad.

Portavoz del Partido Comunista de España, cedió sus antenas a todas las voces que confluían en los anhelos democráticos. La política de reconciliación nacional que lanzamos en 1956 tuvo en REÍ un defensor consecuente. Hoy es grato comprobar el triunfo de esa política, presente en todos los ámbitos del acontecer nacional.

La Pirenaica era la única emisora española sin censura de Franco, resultado del esfuerzo colectivo de millares de colaboradores, en la más amplia red clandestina que jamás se ha conocido, y que llegó a realizar programas, durante años, en la propia Prisión Central de Burgos.

La lucha de los pueblos por su liberación nacional y contra el imperialismo encontró siempre la calurosa solidaridad internacionalista de nuestra emisora. Y así saludamos sucesivamente la victoria de la Unión Soviética y de la coalición antihitleriana, la revolución china, la lucha del pueblo coreano, la epopeya vietnamita, la revolución cubana, la revolución portuguesa, la liberación de Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, etcétera.

En esa marcha no faltaron dolorosos episodios como el golpe pinochetista en Chile o la dictadura militar uruguaya, desangrando pueblos hermanos. Y en la denuncia de la represión pusimos nuestros acentos más vehementes.

Volviendo al libro, tiene un valor testimonial. En él están reflejados tal como vivimos, momentos importantes de la política del Partido Comunista de España, y aparecen algunos de los hombres que con su esfuerzo ayudaron a abrir el proceso democrático que hoy atravesamos.

Radio España Independiente, dirigida durante largos años por Ramón Mendezona, cumplida su misión, ha enmudecido. Pero nuestro pueblo cada vez hace oír más su voz.


Dolores Ibárruri
Memorias de Pasionaria 1939 - 1977








2050. Primera nota oficial de Gobierno de la República



A las 10:15 horas del 18 de julio de 1936, la emisora Unión Radio Madrid difundía el siguiente comunicado oficial del Gobierno de la República Española:

“Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. El Gobierno no ha querido dirigirse al país hasta conseguir conocimiento exacto de lo sucedido y poner en ejecución las medidas urgentes e inexorables para combatirlo.

Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en armas contra la República, sublevándose contra la patria propia y realizando un acto vergonzoso y criminal de rebelión contra el Poder legítimamente constituido.

El Gobierno declara que el movimiento está exclusivamente circunscrito a determinadas ciudades de la Zona del Protectorado y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a este empeño absurdo. Por el contrario, los españoles han reaccionado de un modo unánime y con la más profunda indignación la tentativa reprobable, y frustrada ya en su nacimiento.

El Gobierno se complace en manifestar que heroicos núcleos de elementos leales resisten a los sediciosos en las plazas del protectorado, defendiendo con el honor del uniforme el prestigio del Ejército y la autoridad de la República.

En estos momentos las fuerzas de tierra, mar y aire de la República que, salvo la triste excepción señalada, permanecen fieles al cumplimiento del deber, se dirigen contra los sediciosos para rechazar con inflexible energía un movimiento insensato y vergonzoso.

El Gobierno de la República domina la situación y afirma que no ha de tardar en anunciar a la opinión pública que se ha restablecido la normalidad.”  








1827. Charla radiofónica de Queipo de Llano el 9 de febrero de 1937



¡Atención! Radio Sevilla./ Queipo de Llano es quien ladra,/Quien muge, quien gargajea,/Quien rebuzna a cuatro patas./¡Radio Sevilla, señores!/Aquí un salvador de España./¡Viva el vino, viva el vómito!/Esta noche tomo Málaga;/El lunes tomé Jerez;/El martes, Montilla y Cazalla (…) Rafael Alberti. Choque, Órgano del 10º Batallón del Regimiento de Infantería, nº 1, 14 de febrero de 1937


Gonzalo Queipo de Llano, el general que dijo el 14 de abril de 1931: "Españoles, España está salvada. Arriba los corazones. Viva España, Viva la República", fue el reponsable de la sublevación militar en Andalucia y de la caída de Málaga. Este "ferviente republicano" hasta que los celos y el ansia de poder lo convirtieron en un genocida, fue el responsable de miles de muertes. Era la representación del terror a través de las consignas que radiaba señalando a a las víctimas e incitando a los asesinos. Cada una de sus charlas, tan celebradas entre los sublevados, plagadas de epítetos e insultos como hordas, indocumentados, salvajes, rojos, ratas, pandilla, facinerosos, barcos pirata, hijos de la Pasionaria, lacayos, bolcheviques, marxistas, turbas, canallas, energúmenos, rojo-separatista, hebreo, enchufista, canallero, etc. debía ser publicada en la prensa obligatoriamente al día siguiente. 

El 9 de febrero de 1937 su charla en Unión Radio Sevilla fué la siguiente:

«Vengo a reclamar una deuda. Radio Madrid dijo al día siguiente de yo decir hace días que tomaría Málaga cuando quisiera, que si conquistaba Málaga ellos me regalaban Madrid. Y vengo a reclamar su promesa, aunque sé que ellos son muy malos pagadores. Espero que ya se estarán dando cuenta de que están perdidos. Ellos son muy aficionados a los juegos de palabras, ya en Porcuna cuando entramos, vimos un cartel que decía: "si perdemos Porcuna no entraremos en Córdoba y si no entramos en Córdoba, perderemos Madrid". Y esa profecía se va a cumplir.
Yo reclamo su palabra porque si no lo hacen, perderán Madrid de todas maneras y lo harán sacrificando muchas vidas de esos borregos que llevan engañados. Madrid será tomado con la misma facilidad que Málaga. Ha sido un juego de prestimano. Esos juegos que con tres cartas enseñan una que la hacen aparecer en donde quieren y cuando uno señala creyendo que ha acertado, siempre pierde. Málaga aparecía en la izquierda roja, en la derecha roja y de pronto surge Málaga blanca y blanca para siempre. No será roja ya jamás, pues los malagueños morirán antes de permitir el dominio marxista que los ha tenido aterrorizados. Los criminales son siempre cobardes que matan a traición y cuando se encuentran superiores  en número, pero que nunca dan la cara cuando se encuentran con un hombre; y los marxistas son una masa de criminales que sólo se defienden tras los muros. El mismo miedo les hace ser valientes, pues el temor de salir de las trincheras y el tener que ponerse delante de los enemigos los hace resistir. En Málaga han tenido un terreno favorable, abrupto, con trincheras de cemento y piedra, carreteras entre riscos que defendidas por hombres hubiesen sido casi inexpugnables. Napoleón se estrelló en estas tierras, meses sin poder pasar. Pero es que entonces los defendían hombres con corazón, aunque apenas tenían armas. Todo ha sido inútil, y vencida la resistencia del primer día lo único que han hecho los marxistas ha sido huir. Los marxistas en cuanto salen  de los muros, corren como galgos gritando ¡que nos copan!, y huyen abandonándolo todo, tirando el fúsil y las municiones para llevar menos peso. Y ellos tenían cañones, morteros y fusiles, y además han volado puentes y alcantarillas.que.costarán muchos millones reconstruirlas.Si no fuera porque también hay personas dignas, merecerían que no  se les arreglasen los destrozos y viviesen en estado salvaje sin comunicaciones.
Los riscos, las trincheras, las armas, todo ha sido inútil ante el ímpetu y el valor de mis soldados—dice con emoción el general—. Legionarios, regulares y soldados han luchado en todas partes contra el terreno y el enemigo derrotándolo, persiguiéndolo y haciéndole muchos muertos, centenares de prisioneros y numerosísimos muertos. El material recogido costará varios días clasificarlo, recontarlo y hallarlo, pues muchos cañones los han abandonado en los riscos y habrá que ir a por ellos... El alto mando rojo no sabía la verdadera situación de la capital. Un oficial de mi Estado Mayor llamó por teléfono a Marbella y salió al aparato Málaga. Al preguntar quién había al aparato, contestaron: "Aquí Málaga". —Pero quién es? "Un ayudante del general Villalba. ¿Y ahí?" —Aquí un miliciano. ¿Qué deseas? "Refuerzos enseguida, que nos comen". —¿Quién os come? "Los fascistas, que vienen más de 15.000".
—Resistir. "No puede ser, todos corren". Y antes de retirarse, mi oficial le dijo: "Idiota, soy un fascista, estamos en Torremolinos y vamos a cortaros la cabeza". El teléfono fue cortado de golpe.
A los tres cuartos de hora, un parte de nuestra aviación me comunicaba que grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarle en su huida y hacerles correr más a prisa, enviamos a nuestra aviación que bombardeó incendiando algu-nos camiones. Hay que darse cuenta lo que esto significa. El alto mando rojo en Málaga no sabía la verdadera situación. ¡Ay Villalba, qué poco ha faltado para que caigas en nuestras manos! Es trágico tu destino.  Pocos días antes del movimiento, Villalba estuvo con el general De Benito, indignado con los marxistas y diciendo que si estallaba pronto el movimiento él se echaba a la calle porque no podía aguantarlos más. De Benito le suplicó que tuviera paciencia, que pronto llegaría ese momento. ¿Qué pasó después? Pues por lo visto, como en Barcelona, se retrasó un poco la sublevación, se las dio de vivo y se hizo rojo por miedo. Villalba tenía un hermano, hombre digno y valeroso que estaba en Ron da, aunque se encontró con la cobardía de algunos jefes y oficiales sin contar con nadie, sino con el comandante de la plaza, declaró el estado de guerra dispuesto a luchar contra los oficiales traidores y contra los marxistas. Naturalmente, fue asesinado. ¡Hasta dónde llega la indignidad de un hombre que convive en Málaga con los asesinos de su hermano! Fracasó en Cataluña al mando de las columnas que enviaron contra Huesca y después, para desquitarse quizás, lo mandan para Málaga. Hay quien dice que Villalba no es rojo y que está dispuesto a fracasar por propia voluntad. ¿Por qué no ha fortificado Málaga? Y que no ha querido resistir para congraciarse con nosotros. No; nosotros no aceptaremos a traidores y criminales como tú a nuestro lado. Sufre tu destino y huye de España, quizás tengas que ganarte el pan cargando bultos en algún puerto, sino haces como tu compañero Miaja que se lleva todo lo que puede. Sigue tu destino y que el peso de tu conciencia te abrume muchos años.

Se tomó Málaga esta mañana. Como ayer dije, tres columnas de nuestras fuerzas se quedaron en los suburbios de la población y esta mañana entraron.
La primera fue la del coronel Borbón y la vanguardia que manda el teniente coronel Rentería. Después entraron las columnas de Almogía y Colmenar. El entusiasmo de la población fue delirante; antes hubo una pequeña resistencia de unos locos que paquearon haciéndonos algunos heridos y hubo necesidad de terminar con ellos, ocasionándoles 80 muertos. El número de prisioneros es grande, pues en las columnas ya venían unos 400 y en la capital se han cogido muchos más, bastantes con sus armas. Málaga se encuentra como al despertar de un sueño. El entusiasmo se desborda. Todos abrazan a los soldados y aplauden a  las columnas, que esta tarde, a las 5, han realizado un desfile por la capital. La noticia de la ocupación de Málaga la conoce ya  el mundo entero menos  los marxistas.
El parte oficial rojo dice, refiriéndose a Málaga, sólo, que dos bimotores gubernamentales han bombardeado barcos nacionales en aguas de Málaga. Y más tarde, una radio insiste en las mismas noticias y además, repite que los bimotores repitieron por la tarde el bombardeo, aunque, lo confiesan, sin éxito. Por lo visto, quieren hacer creer que siguen en Málaga. También dicen que en Lopera se lucha casa por casa y que en Montero se desarrolla una batalla por la posesión del puente de entrada al pueblo. Pues tan falso es lo de los aviones como esto. Desde hace cinco días no aparece por el frente de Málaga un avión rojo. En cuanto a Lopera y Montoro hay absoluta tranquilidad.
Y ahora quiero hacer constar una omisión involuntaria. Además del heroico comportamiento de legionarios, regulares y soldaditos andaluces, han luchado brillantemente Infantería de Marina y Falange Española. Estos falangistas se han portado como buenos, como veteranos y entre estas falanges han destacado dos: las de La Roda y las de Cádiz, que han intervenido con gran efectividad. Y no cito a los requetés, porque todos los que están en Andalucía, al mando del valeroso teniente coronel Redondo, se encuentran concentrados en el frente de Córdoba, como fuerzas de reserva, para acudir a donde haga falta. La lucha por ahí no ha sido violenta, per  de todas maneras, allí donde hay un amago, van los requetés junto a nuestros soldados. También quiero hacer resaltar y elogiar el comportamiento de la aviación, que con su brillante actuación ha facilitado la labor de nuestras columnas y lo mismo tengo que decir de nuestra escuadra, que metiéndose temerariamente hasta la misma tierra, ha infundido el pavor en el enemigo. A todos, muchas gracias y mis calurosas felicitaciones...

Y por último, quiero decir que de Andalucía y de toda la zona ocupada he recibido infinidad de amables cartas y telegramas de felicitación por la ocupación de Málaga, y ante la imposibilidad de contestar personalmente a todos, quiero transmitir desde este micrófono mi agradecimiento. Buenas noches, señores.»


Gonzalo Queipo de Llano
Charla radiofónica en Unión Radio Sevilla
9 de febrero de 1937









1690. Recuperando Memoria




Recuperando Memoria es un programa de radio dedicado a la Memoria Histórica. Uno de los muchos proyectos de la plataforma Jóvenes por la Memoria Histórica. Una magnífica iniciativa de un grupo de jóvenes que ha decido no olvidar, militar en el recuerdo, unirse a la lucha para que continúe viva la memoria de los muertos y el silencio no absuelva a los verdugos.

El pasado sábado 14 de noviembre Recuperando Memoria inició su andadura con el programa piloto, en el que participó de Búscame en el ciclo de la vida, con una entrevista a María Torres. (A partir del minuto 09:53)

Ninguna de las víctimas del franquismo ha recibido el amparo de la justicia, no dejaremos de repetirlo, al igual que no dejaremos de buscar la verdad y exigir una condena al régimen franquista.

Dicen que la Memoria es la facultad que le permite al ser humano retener y recordar hechos pasados, la capacidad de almacenar recuerdos a partir de determinadas emociones. Joseph Joubert definía la Memoria como el “espejo donde vemos a los ausentes”. Allí están, como ocupas en los pliegues del corazón, todas las víctimas cuya dignidad merece que sean recordadas por su nombre.

Os dejamos enlace al programa, abierto a la participación de todo aquel que lo desee.


 






1351. Las cartas de La Pirenaica. Memoria del antifranquismo



Armand Balsebre y Rosario Fontova, autores de Las cartas de la Pirenaica, para Búscame en el ciclo de la vida.


Radio España Independiente, La Pirenaica: La voz de las víctimas del franquismo. Ponencia presentada en el Congreso Internacional II Confibercom: Os desafíos da investigaçáo, celebrado en 2014 en la Universidad do Minho, Braga (Portugal).


Resumen

Radio España Independiente (1941-1977), La Pirenaica, fue la depositaria de la memoria popular de las víctimas del franquismo, a través de las cartas que los oyentes enviaban regularmente a la emisora, en su sede de Bucarest. La lectura de las 15.500 cartas que componen el fondo documental del Archivo Histórico del Partido Comunista de España en Madrid confirma el poder que tuvo esta emisora en la construcción del imaginario mítico-simbólico del antifranquismo. Más allá de su papel de instrumento de propaganda del Partido Comunista de España, las cartas de La Pirenaica demuestran la función de la radio como vehículo para la expresión de la solidaridad ciudadana y la resistencia ideológica y cultural. La Pirenaica fue la voz de los vencidos tras la guerra civil española, su confidente y consejera. Las cartas de La Pirenaica son la crónica del espanto que sufrió y padeció la sociedad española antifranquista.


1. Introducción

Radio España Independiente (REI) fue una emisora de propaganda del Partido Comunista de España (PCE), nacida en Moscú en 1941, durante los primeros bombardeos de la aviación alemana sobre la capital rusa. REI fue una emisora clandestina, popularmente conocida como La Pirenaica. La leyenda fijaba la ubicación de la emisora al otro lado de los Pirineos, en la nuca de España. Pero en la mayor parte de su singladura las voces de REI salieron a las ondas desde unos estudios situados en Bucarest. En la capital rumana tuvo su sede desde 1955 a 1977, el año de su disolución, tras la constitución en Madrid del primer parlamento de la democracia, año y medio después de la muerte del dictador Francisco Franco.

Desde Bucarest emitía también Radio Portugal Libre, la emisora del Partido Comunista Portugués. Nació dos décadas después de La Pirenaica, en 1962, tras el inicio de la guerra colonial en Angola y las primeras movilizaciones sindicales por la jornada de ocho horas. Los portugueses, sin embargo, como en el caso de La Pirenaica, sentían su voz muy cercana, a pesar de las interferencias, y creían que Radio Portugal Libre emitía desde la “Serra da Estrela”. El lema de La Pirenaica era: “Radio España Independiente, única emisora española sin censura de Franco”. Radio Portugal Libre abría sus emisiones con el lema: “Habla Radio Portugal Libre, emisora Portuguesa al servicio del Pueblo, de la Democracia y la Independencia Nacional”.

Estas dos emisoras clandestinas, que lucharon contra la Dictadura de Salazar en Portugal o la Dictadura de Franco en España, estuvieron rodeadas de muchos mitos y leyendas. Uno de estos mitos determinaba que las cartas de los oyentes que leían por antena los locutores de La Pirenaica eran cartas inventadas por la propia redacción de la emisora. Las exageraciones de la propaganda comunista en algunas de sus emisiones, cuando se hablaba sobre todo de que el final de la dictadura era inminente, contaminaban muchas otras cuestiones, como la relativa a la verdadera identidad de los autores de estas cartas. Este mito, el de las cartas inventadas, sirvió también para que en muchas ocasiones se restara importancia al impacto comunicativo y político que realmente tuvo La Pirenaica en la sociedad española.

El estudio realizado con las 15.500 cartas que se encuentran depositadas en Madrid, en el Fondo Correo de la Pirenaica (FCP) del Archivo Histórico el PCE (AHPCE), nos permite hoy concluir que la leyenda sobre las cartas inventadas no era cierta. Las cartas, en su mayoría manuscritas, fueron realmente redactadas por miles y miles de oyentes que desde distintos puntos de España, la España del interior pero también la España de la emigración y el exilio, encontraron en La Pirenaica el único medio para hacer oír su lamento contra la dictadura. Y una segunda conclusión: estas 15.500 cartas, la mayoría fechadas en la década de los años 60, son sólo una pequeña parte de las miles y miles que fueron enviadas y que nunca llegaron a Bucarest. La vigilancia policial, con la complicidad del Servicio de Correos, evitó que muchas cartas llegaran a su destino. La tercera conclusión es evidente: La Pirenaica, aunque clandestina, cuya audición estaba castigada con multa y cárcel, fue en la década de los años 60 del siglo XX un auténtico medio de comunicación de masas, equiparable a la importancia que entonces pudieran tener Radio Nacional de España o la Cadena SER. Frente a las mentiras de Radio Nacional los oyentes de La Pirenaica bautizaron a su emisora como “Radio Verdad”. La Pirenaica consiguió extender su mensaje antifranquista entre una gran parte de la población española, comunista y no-comunista, víctimas del franquismo, miembros en su mayoría de la media España republicana que fue derrotada en la guerra civil y que sufrió la dura represión de la posguerra.

La presente investigación, a partir del análisis de contenido de las 15.500 cartas, elabora un perfil de la audiencia que escuchaba diariamente la emisora y establece una clasificación de los problemas que padecía la sociedad española antifranquista, que certifican el impacto popular que esta poderosa arma de propaganda del Partido Comunista de España alcanzó entre la población española.

Consideramos que nuestro trabajo presenta aportaciones novedosas a la historiografía de los medios de comunicación y a la historiografía del franquismo, confirmando la tesis de que “Historia” y “Memoria Histórica” se retroalimentan positivamente. La radio, por su condición de principal medio popular, constituye una fuente histórica extraordinaria; especialmente, por la manera tan particular con que este medio ha sabido siempre recoger una determinada representación simbólica de un sector mayoritario de la sociedad. El ritual de la interacción comunicativa que diariamente tiene lugar a través de la radio está representado en las cartas de La Pirenaica. 


2. Las voces de La Pirenaica

La redacción de La Pirenaica estuvo constituida en un principio por periodistas y comisarios políticos del PCE que en el período de la guerra civil española (1936-1939) desarrollaron una importante labor en misiones de propaganda. Tras la guerra se exiliaron a Moscú y allí fueron reclutados para formar parte de la plantilla de REI o de las emisiones en español de Radio Moscú. En una segunda etapa, especialmente a partir de los años 60, la redacción de La Pirenaica se nutrió de militantes comunistas que tuvieron que huir de España para evitar nuevas detenciones y cárcel. Esta segunda generación de profesionales, más jóvenes, no habían luchado en la guerra civil y se habían formado ideológicamente en el contexto de la desestalinización iniciada por Nikita Khrushchev en 1956.

Hemos seleccionado entre las distintas voces de La Pirenaica a dos nombres representativos, ambos femeninos, que adquirieron la dimensión sentimental y política de mitos populares del antifranquismo. Pilar Aragón fue la voz de las cartas escritas a la Pirenaica. Dolores Ibárruri, Pasionaria, fundadora de la emisora, líder del Partido Comunista de España, el indiscutible referente de los oyentes de la emisora.

2.1. Pilar Aragón.

Josefina López Sanmartín (1919-1989) eligió el seudónimo de Pilar Aragón durante su trayectoria como periodista y locutora en Radio España Independiente. Era muy joven cuando se afilió a las juventudes comunistas y cuando tuvo que salir hacia el exilio en 1939 con otros cuadros del partido para refugiarse en la Unión Soviética. En Moscú se licenció en Eslavística y en 1943 fue elegida como locutora de La Pirenaica, donde trabajó en sus sedes de Moscú y Bucarest hasta su regreso definitivo a España en 1969. A principios de los años 80 se produjo su ruptura con el Partido Comunista para ingresar en las filas del PSOE llegando a ser senadora socialista por Castellón en 1987.

De voz grave pero cálida, perfecta dicción y enérgico tono, Pilar Aragón fue la lectora de las cartas que llegaban a Bucarest para ser leídas en la emisión “Correo de la Pirenaica” además de ser la responsable de los programas “Página de la mujer” y “Charlas femeninas”. Se convirtió para los oyentes españoles en una especie de Elena Francis antifranquista[1] y una amiga lejana a quien contar las penas cotidianas. El oyente Juan de la Torre Zambra nos resume en una carta el efecto que tenía la voz de Pilar Aragón: “Vd. no puede imaginar ni remotamente la impresión esperanzada que producen sus charlas a las mujeres de este pueblo. Escuchan sus emisiones con embeleso y deleite, pues creo que es el solo momento en el día que olvidan sus penas”[2].

En 1961, Pilar Aragón se encargó del espacio “Página de la mujer” en el que realizó una extraordinaria labor educativa. En la España de Franco, donde la iglesia católica ejercía sobre las mujeres un abusivo y reaccionario control de las costumbres y las ideas, Pilar Aragón hablaba de métodos anticonceptivos, del derecho a tener los hijos que se pudieran criar o de la necesidad de educarse para no depender del varón. En “Página de la mujer” las heroínas, los ejemplos a seguir, eran la cosmonauta soviética Valentina Tereshkova o la líder sindical de las zonas mineras asturianas Tina Pérez. La locutora aprovechaba cualquier reivindicación, como el alza de los precios de la cesta de la compra, para estimular la preparación política de las oyentes, en su mayoría amas de casa o trabajadoras sin posibilidades de acceder a una educación superior. Así, abundan entre las cartas que leía la popular periodista las declaraciones antiamericanas y sus contrarias, es decir, las favorables a Khrushchev, como eco muy básico y a menudo sentimental de los argumentos políticos que empleaba en sus editoriales.

Pilar Aragón adquirió una extraordinaria popularidad en la España que escuchaba la emisora clandestina como garantía de información veraz sobre los acontecimientos nacionales e internacionales. La “voz de la Pirenaica” debió de ser un bálsamo para los oyentes de la radio, los humillados y ofendidos del franquismo, además de un reclamo para la afiliación a las filas del PCE. La trayectoria vital de Pilar Aragón se encuadra, por otra parte, en las sucesivas rupturas acaecidas en el seno del PCE y las tensiones provocadas por los representantes de “la vieja guardia” y los renovadores tras sucesos como la desestalinización, la invasión de Checoeslovaquia o el relevo generacional en el comité central de la organización.

2.2. Dolores Ibárruri

La mujer política más importante en la España del siglo XX fue también la fundadora y la impulsora de Radio España Independiente. Y fundamentalmente, se convirtió en el principal mito del antifranquismo, venerada y reverenciada por los oyentes, tanto de la generación que hizo la guerra como por los que crecieron ya durante la dictadura oyendo hablar de ella como una leyenda.

Dolores Ibárruri, Pasionaria, mujer de un minero del País Vasco y madre de varios hijos, que ascendió de forma vertiginosa al cargo de secretario general del PCE, era la voz de la propaganda republicana que en 1936 defendió Madrid al grito de “¡No pasarán!”. En julio de 1941 su voz sonó de nuevo para denunciar en los altavoces de REI la complicidad del franquismo con el nazismo. Con seguridad, aquel mensaje llegó a muy pocos oyentes de la aislada España de la posguerra, donde poseer un aparato de radio estaba solo al alcance de un puñado de privilegiados.

Ibárruri mantuvo siempre una relación muy estrecha con la emisora que fundó al amparo de la Komintern, la organización que propagaba la ideología comunista soviética. A pesar de la distancia geográfica, pues casi siempre vivió en Moscú, lejos de la sede de la emisora en Bucarest, la dirigente escribía numerosos artículos editoriales para fijar la posición política del PCE bajo los seudónimos masculinos de Antonio de Guevara o Juan de Guernica. Aunque Pasionaria fue forzada a dimitir como secretaria general del PCE un mes después del fracaso de la convocatoria de la Huelga General Política (HGP) de 1959, la audiencia nunca conoció los pormenores de la lenta caída de la dirigente, sustituida por Santiago Carrillo. Bien al contrario, su nueva posición como presidenta del partido fue reforzando su papel simbólico y propagandístico. Radio Pirenaica daba lectura a sus artículos editoriales, ejemplos de alegatos periodísticos de extraordinaria eficacia, bien redactados y engrasados con una ágil mezcla de sentimentalismo y consigna militante. Durante dos años, entre 1962 y 1963, en las emisiones nocturnas de los domingos, en horario “prime time”, se dio lectura por capítulos a su autobiografía, El único camino, sin duda el libro más célebre para los oyentes, que pedían recibirlo por correo. La aventura vital de la recia mujer vasca dejaba clavados ante la radio a los oyentes que la escuchaban a miles de kilómetros, acrecentando su aureola de mujer del pueblo, de madre del pueblo. Todos veneraban, según decían en sus cartas, a aquella mujer “que habla igual que mi madre”, que es “luz y faro del navegante, tabla de fe y esperanza del náufrago solitario, consuelo de los afligidos”, que fue “bandera de los caminos, Pasionaria de las manos de los pobres campesinos, alma de la reconquista, fuego tendido en el viento del Partido Comunista”[3].

Si bien es indiscutible que REI se mantuvo de forma prioritaria al servicio de las consignas de actuación política decididas por el comité central del PCE, hubo otras muchas tareas “menores” que atender. Y una de ellas era el seguimiento de casos concretos que llegaban a Bucarest y que implicaban la responsabilidad del partido de una u otra forma. De estas tareas, delicadas en algunos casos, se encargaba directamente Pasionaria. Pondremos un ejemplo. En agosto de 1962 llegó a Bucarest, a través del diario comunista L’Humanité, la carta de Francisco Bustos, cura párroco de Villarta de los Montes (Badajoz) cuando le entregaron a un niño recién nacido, hijo de una pareja de “maquis” o “guerrilleros” que actuaban en la clandestinidad. El cura se hizo cargo del niño, Víctor del Val, pero cuando fue creciendo y arreciaron las humillaciones ante su origen equívoco, no dudó en ponerse en contacto con el PCE, al cual pertenecían los padres, para que se encargara de darle una adecuada educación. Pasionaria se interesó por el caso y envió a un emisario a entrevistarse con el sacerdote. El emisario fue el escritor Antonio Ferres que, más de 50 años después, recordaba que “fuimos a ese pueblo de Toledo por orden de Dolores. Pasionaria estaba muy interesada en el tema…”[4]. Ferres no volvió a saber nada más del caso ya que en 1964 tomó el camino del exilio dedicándose a la enseñanza de la literatura española en diversas universidades norteamericanas.

En 1963, con motivo del juicio y ejecución del miembro del comité central del PCE Julián Grimau, Pasionaria, que se dedicaba como presidenta del partido a viajar por el mundo y asistir a conferencias internacionales, recuperó un protagonismo mediático que Santiago Carrillo, secretario general del PCE, seco, mal orador y poco simpático para la audiencia, no podía tener. La campaña para la salvación de Grimau, detenido en Madrid y torturado salvajemente en la sede de la Dirección General de Seguridad, fue una prioridad para REI, que se volcó en su programación con el objetivo de crear un estado de opinión favorable al reo y evitar su ejecución. El altavoz de REI divulgó una de las piezas maestras de la oratoria de la dirigente vasca, cuya grabación se conserva. En ella, Pasionaria afirmaba: “La iniquidad se ha consumado (…) El Caudillo, cuyo régimen se tambalea, ha querido desafiar al mundo desoyendo las voces llenas de humanismo que haciéndole un gran honor se han dirigido a él de todos los países para impedir lo inevitable”. Y concluía con un grito dramático:  “¡Vivan nuestros muertos!”[5], que homenajeaba en cierto sentido a la dramática sangría de militantes del PCE muertos por las fuerzas del orden o ejecutados en los años más duros de la dictadura.


3. Los oyentes de La Pirenaica

El cuadro estadístico del siguiente gráfico, realizado a partir del registro de las 15.429 cartas que se conservan en el Archivo Histórico del PCE (AHPCE), permite establecer una correlación directa entre las grandes oleadas de envíos de correspondencia y los importantes acontecimientos que vivió la sociedad española en la década de los 60. Las primeras huelgas de Asturias  de 1962 (1.184 cartas) y el proceso y ejecución de Julián Grimau en 1963 (4.378 cartas) marcan el “techo” del volumen de cartas, que iría disminuyendo paulatinamente hasta alcanzar cifras muy pequeñas a partir de 1970, cuando REI comenzó a perder audiencia.

Aunque es imposible certificar el número de oyentes que tuvo REI, a través de las cartas conservadas sí pueden definirse los distintos perfiles de quienes la escuchaban. Según los asuntos tratados la audiencia puede organizarse en cinco grandes categorías:

-los partidarios de la unidad de todos los antifranquistas
-las víctimas de la guerra civil y la represión de la posguerra
-las víctimas de la miseria y el hambre
-los militantes de la resistencia
-los que desenmascaran a confidentes y chivatos

En estas cinco grandes categorías se agrupa un amplio repertorio de tipologías particulares, que conforman “la galaxia pirenaica”, con los siguientes perfiles:

-trabajadores, obreros y campesinos
-ex combatientes republicanos de la guerra civil
-guerrilleros comunistas
-amas de casa que narran las dificultades de la subsistencia cotidiana
-esposas y madres de presos y detenidos
-oyentes no comunistas que escuchan REI
-oyentes católicos y sacerdotes
-exiliados
-oyentes que envían su producción literaria, memorias y poemas
-niños

Un número importante de cartas están escritas por oyentes que La Pirenaica identificó con el estatuto de “corresponsales”. Estos corresponsales eran inicialmente, en la década de los años 50, miembros del partido, responsables políticos o periodistas y escritores de profesión, repartidos por toda la geografía española. La calificación de corresponsal fue ampliándose con los años y numerosos oyentes pasaron a autodenominarse como tales en la década de los años 60. Para ser corresponsal, para convertirse en “los ojos y oídos de la Pirenaica”, se requería “ser persona seria para informar de hechos rigurosamente exactos” y “ser formal para enviar regularmente cartas”[6]. Los corresponsales informaban de conflictos laborales, de represalias y abusos de los caciques o del estado de ánimo de la clase trabajadora que afrontaba el alza de precios o el recorte de salarios con indignación. Se trataba de informaciones de las que no se ocupaba la prensa oficial, pero que constituían la razón de ser de REI.

Destacan asiduos corresponsales como Don Curioso, un aviador durante la guerra civil, exiliado en Francia, que era un activo colaborador de la emisión “España fuera de España”, además de organizador de “puentes”, como se denominaba a quienes recibían cartas y mensajes para sortear la censura franquista y hacerlos llegar a su destino, en Bucarest o París. Otro corresponsal, que utilizaba el seudónimo de “La Golondrina”, con un pequeño dibujo de la hoz y el martillo, de 50 años y de Valladolid, plasmaba en unas líneas una  biografía muy común del oyente clásico de REI: “Cuando tenía 11 años dejé de ir al colegio. No aprendí nada más que el abecedario y un libro que se llamaba Catón. Hasta que tuve 21 años estuve trabajando en el campo. Ahora trabajo en una fábrica. Llevo 20 años y cada vez nos tratan peor. Los jefes dicen que al obrero hay que tratarlo como al limón: sacarle el zumo y luego tirarlo….”[7].

El corresponsal Joan Sardá Doménech, utilizaba los seudónimos de Ramón Doménech, José López y Ramón Seguí, para firmar sus informaciones sobre la ciudad de Barcelona. Sardá trabajaba como apoderado en la Banca Rosés de la capital catalana cuando permaneció en su mesa de trabajo sentado, negándose a asomarse al balcón de la entidad para saludar la comitiva de Franco, de visita en Barcelona. Sardá pagó su acción con la pérdida de su puesto de trabajo, pero no se arredró y siguió enviando numerosos informes y cartas en los que, por ejemplo, aleccionaba sobre una correcta redacción de un panfleto o defendía las virtudes del ciclostil para imprimirlos[8].

La corresponsalía de REI no estaba exenta de riesgos. Al asiduo colaborador “El Veleño”, de Vélez Málaga (Málaga), le detuvieron cuando pedía donativos con destino a los presos políticos en un bar. Conducido esposado al cuartel de la Guardia Civil de su pueblo, le acusaron de haber escuchado la Pirenaica “que es el delito más grande que existe hoy”, escribía con ironía[9].

En cuanto al segundo tipo de oyente, la clasificación es muy amplia y abarca a personas que escribían motivadas por un hecho en concreto -como por ejemplo, la ejecución de Julián Grimau-, a veces con detalles banales de su vida cotidiana y que generalmente contenían palabras de elogio para la emisora. Así, de “Maribel”, desde Cataluña, se conservan cartas ininterrumpidamente desde 1968 a 1977. En ninguna aporta información relevante, pero un redactor de REI escribía respetuosamente en el margen de una de las misivas: “Maribel. Mujer de edad, muy asidua oyente y comunicante, pese a lo desordenado de sus cartas. Está enferma. De usted”[10]. Numerosos oyentes cogían la pluma para escribir sus impresiones inmediatamente después de escuchar la radio; por ejemplo, para contestar a las habituales encuestas de REI sobre el alza de los precios al consumo, la continuidad de las bases americanas o lo que costaba casarse.

REI era una radio de partido, pero desde la definición de una política de Reconciliación Nacional en 1958, el PCE propugnó la unidad de todos los antifranquistas, incluso de aquellos que eran hostiles al comunismo. La programación evitó, por otro lado, aquellas manifestaciones que en las cartas a la Pirenaica defendían intereses o políticas opuestas a la Reconciliación Nacional con el objetivo puesto en ganar nuevos apoyos entre la emergente clase media, los profesionales, e incluso los miembros más abiertos de entre la Iglesia y el Ejército.


4. Las cartas de La Pirenaica. Temas y mitos.

Es indudable que las cartas a la Pirenaica contienen un único hilo argumental: la queja y la denuncia. El oyente que escribía confesaba su impotencia ante la situación política, laboral, social y económica. Así, del análisis del fondo de REI se conforma un mosaico de agravios, antiguos y nuevos, los que, según revelan las cartas, infligió el franquismo a los “humillados y ofendidos” que perdieron la guerra y a la generación de sus hijos. En la clasificación de las “quejas” de los oyentes encontramos los siguientes temas principales:

-El recuerdo de los desastres de la guerra.

Asesinatos, violaciones, humillaciones y venganzas que se produjeron en zona rebelde y en la inmediata posguerra. El relato de las cartas permite dibujar un primer mapa de las fosas comunes (enterramientos en cunetas, montes, barrancos o junto a cementerios, en el mismo lugar de los fusilamientos), que se confirmaría en años recientes tras las excavaciones arqueológicas y exámenes forenses realizados por las Asociaciones de la Memoria Histórica.

-El hambre y las penurias económicas.

Numerosos testimonios aportan detalles sobre la hambruna de la posguerra, sobre todo en las zonas rurales de Andalucía y Extremadura. En la década de los años 60, la carestía de los productos básicos y la falta de viviendas constituyen las denuncias habituales. Tales denuncias se enmarcan en el despegue económico favorecido por los Planes de Desarrollo franquistas y en la creación de una nueva clase media asalariada y con capacidad para el consumo. Un segmento mayoritario de la población quedó en los años 60 al margen del progreso económico.

-La sed de cultura y educación.

El derecho a la enseñanza, con el sueño implícito de un futuro mejor para los hijos, es una de las reivindicaciones de los oyentes. Son abundantes las denuncias contra la pésima educación pública y contra la ideología de la educación religiosa, privada. Los oyentes informaban también de sus gustos culturales. El film “Espartaco” (Stanley Kubrick, 1960) era el favorito de los oyentes, mientras que los cantautores Chicho Sánchez Ferlosio y Raimon encabezaban las solicitudes de peticiones musicales.

-La peripecia de la emigración.

Entre 1960 y 1973 más de siete millones de españoles abandonaron sus pueblos de origen. De ellos, unos dos millones partieron hacia Europa: 600.000, en su mayoría andaluces y gallegos, se instalaron en la República Federal Alemana. Por otro lado, casi cinco millones de personas abandonaron las zonas rurales entre 1960 y 1975 para alimentar los sectores de la construcción y la industria en Madrid, Catalunya, Levante y País Vasco. Una parte importante del archivo de correspondencia está integrado por relatos de emigrantes donde denuncian la explotación laboral y las ínfimas condiciones de vida.

-Franco “y su camarilla”.

La correspondencia contiene abundantes ejemplos de sentido del humor sarcástico y burlón. Mediante poemas, dibujos y chistes, los oyentes se vengaban del régimen ridiculizando a su cúpula. Franco era objeto de constantes insultos; en la mayoría se le comparaba con animales.

-El gran mito de REI: Julián Grimau.

El despegue de REI como medio de comunicación de masas se produjo a raiz del “caso Grimau”. Julián Grimau fue detenido, torturado, sometido a Consejo de Guerra y fusilado en Madrid el 20 de abril de 1963. Durante las semanas previas al juicio, REI informó puntualmente sobre el caso, ganando miles de oyentes que querían informarse sin la censura de Franco. REI presentó a Grimau como un héroe, un hombre sencillo que se sacrificaba por España, mientras que Radio Nacional y los medios del régimen le retrataban como un asesino durante la guerra civil. La programación estimuló el sentimiento antifranquista y ganó para la causa del PCE a numerosos oyentes que pedían la afiliación.

-El sentimiento antiamericano.

“Yankees go home” es el eslogan que resume el odio visceral a Norteamérica. REI espoleó el sentimiento antiyanqui de acuerdo con su servidumbre a la política exterior de la Unión Soviética. Los sucesivos tratados hispanoamericanos, que establecían y garantizaban la permanencia de las bases estadounidenses en España, fueron uno de los principales caballos de batalla de la propaganda de La Pirenaica. El suceso de la bomba de Palomares, en enero de 1966, minimizado con la colaboración del Ministerio de Información y Turismo, cuyo titular era Manuel Fraga Iribarne, fue utilizado en las ondas para extender la animadversión contra los americanos. Numerosas cartas mostraban el temor a una catástrofe nuclear y consideraban a Khrushchev el artífice de haber logrado la paz mundial. Asimismo, desde las ciudades con base americana llegaban puntualmente informaciones sobre el comportamiento de los soldados, siempre negativas.


5. Conclusiones

El estudio que presentamos confirma en primer lugar la importancia del fondo documental “Correo de la Pirenaica” que se conserva en el Archivo Histórico del PCE de Madrid. Es la primera vez que este fondo documental es analizado en su totalidad. Nada menos que 15.500 cartas lograron sortear la censura de Franco y las dificultades de comunicación con la sede de La Pirenaica, Bucarest, en la órbita del casi impenetrable telón de acero. Hubo sin duda muchas más que se perdieron en el camino o que nunca llegaron a enviarse ante el temor a ser detectadas por la policía franquista.

El fondo documental revela además la excelente organización de la emisora del PCE, Radio España Independiente, cuya redacción conservó, archivó y anotó las misivas de sus oyentes y recaudó sus generosos donativos al céntimo. El volumen de correspondencia que llegó a Bucarest forzó a REI a abrir nuevos canales de participación: el programa “Correo de la Pirenaica” leía fragmentos de las cartas, pero en el AHPCE se conservan completas, tal y como llegaron, con centenares de historias de interés. No todas se leyeron, o se leyeron fragmentariamente en antena. Nuestro estudio se ha basado en las cartas completas, tal y como fueron escritas, sin cortes ni resúmenes.

En segundo lugar, las cartas demuestran la enorme influencia que Radio España Independiente tuvo en la audiencia que mayoritariamente formaba parte de la España derrotada en 1939. Un español de los años sesenta no podía considerarse informado atendiendo tan solo a los medios oficiales: para los oyentes la información contrastada o real estaba en La Pirenaica, “Radio Verdad”, mientras que Radio Nacional de España era “Radio Mentiras”. A pesar de sus condiciones de clandestinidad, REI fue un formidable medio de comunicación de masas, muy temido por el aparato propagandístico de Franco, que mediante sofisticadas instalaciones creaba interferencias en las ondas radiofónicas para impedir la escucha.

En tercer lugar, la lectura minuciosa de las cartas desmiente por completo la leyenda de que las cartas eran escritas por redactores de la propia emisora, que se las inventaban. En efecto, hay cartas escritas por militantes-corresponsales, pero constituyen claramente una minoría en cuanto al volumen de mensajes auténticos, escritos de forma espontánea, a menudo con dificultades ortográficas y con gran carga emocional. La prueba de que no todo era inventado son, además, los dibujos, postales y fotografías familiares que llegaron a la redacción de REI.

Finalmente, podemos afirmar que de la lectura de los testimonios escritos se desprende la intencionalidad del régimen de suprimir, represaliar o castigar a cualquier vestigio de la España republicana. El fondo de cartas de REI constituye un silenciado fresco de la opresión que sufrieron las víctimas de la dictadura, en un entorno de aislamiento y autocensura propiciada por el miedo. REI fue su único contacto con “otra” realidad, poblada, en efecto, de falsos mitos, mentiras y exageraciones. Pero REI dio a sus oyentes algo fundamental: la esperanza de que otro mundo mejor era posible.


Armand Balsebre, catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Rosario Fontova, periodista


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[1] El consultorio sentimental de Elena Francis representó en la radio española durante el franquismo el prototipo de programa femenino
[2] AHPCE, FCP, carpeta 175/7, carta 3.
[3] Versos del poeta Rafael Alberti dedicados a Pasionaria en Coplas de Juan Panadero.
[4] Entrevista personal de los autores con Antonio Ferres los días 14-15 de abril de 2013.
[5] AHPCE, Archivo sonoro, DVD 16, corte 7.
[6] AHPCE, Guiones REI, emisión del 10 de abril de 1963.
[7] AHPCE, FCP, carpeta 176/2, carta 16.
[8] AHPCE, FCP, carpeta 174/9, carta 75.
[9] AHPCE, FCP, carpeta 174/1, carta 62.
[10] AHPCE, FCP, carpeta 191a/17, carta 101.