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1681. Silencio de Adamuz

Cementerio de Adamuz. La zanja donde se exhumaron los primeros restos se encuentra tapada y en la zona donde estaba previsto
continuar con los trabajos de lozalización, el Ayuntamiento de la localidad está construyendo nichos. (Fotografía. Guadalupe Martín)


Antonio Gómez Soto fue arrancado de su casa delante de sus hijos a las 7 de la tarde del 3 de septiembre de 1948 y fue asesinado a los 43 años de edad ese mismo día en el camino de Alcolea a Adamuz. Fue en aplicación de la conocida “Ley de fugas” que además de a él se llevo por delante a cientos de miles de españoles que fueron detenidos sin ninguna base legal y muertos durante su traslado sin siquiera juicio, formaba parte de la represión gubernamental  "del Llano" para desestabilizar y anular cualquier tipo de resistencia en el pueblo, la gran mayoría de estos miles de hombres permanecen hoy en día, aun, en fosas comunes.

Alfonso Sanz Martin cayó bajo las balas de la Guardia Civil en una emboscada a las 6,30 de la tarde del día 23 de agosto de 1947. Como cientos de miles de españoles Alfonso se lanzo al monte dejando desprotegidas a su mujer e hijas al final de la guerra civil para escapar de la cárcel y de la muerte, su único “pecado” haber defendido la legalidad republicana vigente en aquella época frente a un golpe de estado provocado por los militares. También fue arrojado después de su muerte a una zanja del cementerio de Adamuz.

Ambos dejaron mujer e hijos que tuvieron que espabilarse solos con el agravante de que al ser hijos de socialistas, comunistas, soldados republicanos o simplemente “no afines” al régimen o rojos. Su vida fue en todo mucho más complicada, fueron humillados, torturados, encarcelados y relegados a tener que mendigar para comer o dar sus hijos a orfanatos porque ni trabajar las dejaron. La mayoría emigraron para huir de la represión en los pueblos. Algunos de sus hijos han muerto y los que quedan son de avanzada edad.

Han pasado más de 70 años de esos hechos, la España franquista de la postguerra ha dado paso a la supuesta España “democrática” actual. Tenemos el triste honor de ser el segundo país del mundo en número de desaparecidos cuyos restos no han sido recuperados ni identificados. La Ley de memoria histórica que se promulgo en el 2007 no ha servido absolutamente para nada.

Antonio y Alfonso están enterrados en el cementerio de Adamuz junto con el resto de hombres de la partida “Romera” y algunos de sus enlaces.

La búsqueda que fue iniciada en el 2003 por Guadalupe Martin Gómez y su madre Margarita ya fallecida y a la que se añadió en 2012 Araceli Pena Sanz, nieta de Alfonso, dio, después de muchos años y trabajos como resultado la localización de las sepulturas.

Gracias a la colaboración del entonces alcalde de Adamuz el señor Manuel Leyva se iniciaron en 2014 las tareas de apertura de la fosa hasta el descubrimiento de restos que podrían corresponder a los de los guerrilleros y enlaces. Los trabajos fueron exitosos pero al realizar la denuncia al juzgado y las trifulcas políticas se paralizaron las obras de apertura de la fosa así como la exhumación de los cuerpos encontrados durante más de un año.

Finalmente y gracias al nuevo director general de la memoria democrática de la junta de Andalucía, el señor Francisco Javier Giráldez Díaz, a finales de julio del verano pasado se pudieron exhumar los tres cuerpos que estaban al descubierto desde hacía un año y pareció que podríamos acabar de abrir la zanja y conseguir por fin extraer los restos, identificarlos y restituirles el honor y el lugar que en justicia les corresponde, y entregarlos a sus familias.

Las familias insistimos a la Dirección General que se aprovechara el momento para seguir con los trabajos de ampliación para la localización de los restos que quedaban por localizar pero tras la aprobación del Director General de Memoria Democrática y del propio concejal Manuel Cuesta, no se pudo tener la ocasión de aprovechar el momento de la exhumación y para ampliar la zanja debido a que el responsable del ayuntamiento de conducción de la máquina de sacar tierra estaba de vacaciones y cuando llego de las mismas la máquina al parecer estaba averiada, luego vino la proximidad de los días de feria del pueblo y se nos pidió postergar.

Hemos extraído tres cuerpos que probablemente pertenecen a personas de la partida de Romera y enlaces de la misma pero según los documentos encontrados nos quedan más de 10 personas en esa misma zona por localizar. Lo que en su momento hubiera sido fácil ya que teníamos allí técnicos en exhumaciones y arqueólogos así como el permiso y la subvención de la Junta, ahora, con el retraso se está volviendo más complicado y por ende más caro.

Llegados a este momento y con el equipo preparado y la previsión económica por parte de la junta solo nos quedaba un pequeño escollo, el permiso administrativo del ayuntamiento de Adamuz.

En septiembre cuando el arqueólogo contacta con el concejal Manuel Cuesta de Izquierda Unida para comenzar los trabajo  el edil le comunica que Dirección General de Memoria Democrática solicitara por escrito la ampliación de la búsqueda,  que se llevaría a la subcomisión de gobierno pero que consideraban que era mala fecha porque se acercaba el día de difuntos, que estaban de obras en el cementerio (sin especificar zona) y sería conveniente dejarlo para noviembre o mejor postergarlo para abril.  

La Dirección General remite la solicitud al ayuntamiento el pasado día 18 de septiembre, solicitud que no fue respondida por la Sra. alcaldesa Manuela Bollero Calvillo ni por carta ni telefónicamente. La Sra Manuela Bollero Calvillo gobierna con el partido DECIDA en coalición con IU y con el PP y ni ella, ni el concejal que se ha  encargado de este tema el Sr. Manuel Cuesta responden. Se le insistió otra vez con otra misiva por parte de la Junta el pasado día 20 de octubre sin obtener respuesta. Durante este tiempo nosotras como familiares interesadas en el tema el pasado 28 de septiembre le remitimos una carta por email a la que tampoco contestó.  Llegado este punto Dolores Cebrián una de las nietas residente en Adamuz acude al ayuntamiento a fin y efecto de hablar con la Señora Manuela Bollero la cual durante la conversación le asegura estar dispuesta a colaborar pero, continua sin contestar a nadie por escrito ni vía telefónica, ni a los familiares ni a la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta.

Pero la gota que colma el vaso llega el pasado jueves día 5 cuando Guadalupe Martín decide desplazarse hasta Adamuz para presentar la carta por registro de entrada en el ayuntamiento y decide hacer una visita al cementerio encontrándose para su sorpresa que justo por la zona donde el equipo técnico y según los datos se tiene pensado continuar con la ampliación de la fosa el ayuntamiento ha construido unos nichos durante este tiempo de silencio administrativo.

Se pone en conocimiento de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta el tema el pasado jueves 5 de noviembre y se intenta contactar con la Sra. Manuela Bollero durante todo el día, no responde al teléfono. Finalmente pueden hablar con el edil Manuel Cuesta y este les  comenta que los nichos construidos no afectan a los trabajos de ampliación que se tienen previstos realizar.  A final de la tarde por fin la Sra. Alcaldesa Manuela Bollero contacta por teléfono con el coordinador  de exhumaciones de la Dirección General de Memoria Democrática Miguel Ánegel Melero comunicándole su disposición a continuar con los trabajos. Tanto el dedil como la alcaldesa confirman que pararan las obras. Todo esto sin comunicación por escrito.

Los familiares no le pedimos dinero simplemente “permiso” para exhumar a nuestros familiares, todos ellos personas de Adamuz que perdieron la vida para defender nuestros derechos, alguno de ellos, uno de los más importantes, el de ser escuchados y contestados en sus demandas por la administración. En esta carta no solo pedimos sino que suplicamos rapidez en las decisiones, hay que pensar que corre prisa, los pocos hijos que quedan vivos son mayores y es posible que si no nos apresuramos no estén vivos cuando por fin consigamos la identificación. Hay que proceder por tanto a una rápida reparación ya que si no, volveremos a fracasar.

Los familiares insistimos y exigimos que queremos y necesitamos recuperar sus cuerpos, darles una sepultura digna porque son nuestros familiares, queremos justicia y reparación.
  
Tardamos más de 70 años en poder ponernos a buscar a estos luchadores por la democracia y la república por culpa de un régimen dictatorial que nos humillo y nos obligo a la desmemoria. No podemos dejar pasar otros 70 años antes de poder extraer sus cuerpos ahora que los hemos localizado y proceder a la reparación, ni ellos se lo merecen ni nosotros tampoco. Recordar que la mayoría de ellos nacieron en este mismo pueblo y tuvieron que huir de él para evitar la persecución, las vejaciones y la cárcel o la muerte y no se lo merecen, no se merecen que este que fue su pueblo les vuelva a dar la espalda.

Nos dirigimos pues a la Sra. Alcaldesa, a sabiendas de que estos no son ni los medios adecuados ni la manera de transmitir nuestra demanda pero es fruto de la desesperación a la que nos ha abocado su silencio, su falta de sensibilidad y su irresponsabilidad, le pedimos pues que conteste a nuestra carta y a nuestras demandas y súplicas así como también a las demandas y solicitudes de la propia Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía.


Atentamente,
Araceli Pena Sanz y Guadalupe Martín Gómez









985. Rafael Quesada Carvajal "El Perejil" y Antonio Gómez Soto, "Antonio el Manco", unas muertes anunciadas

Guadalupe Martín Gómez

Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas 
con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos 
ni al más viejo de nuestros sueños”. 
(Miguel Hernández) 


Por Guadalupe Martín Gómez

Rafael Quesada Carvajal "El Perejil" y Antonio Gómez Soto, "Antonio el Manco", unas muertes anunciadas.

Rafael apodado El Perejil y mi abuelo Antonio “Antonio El Manco” son vecinos criados en Villafranca de Córdoba, ambos combatieron en el bando republicano. Rafael se casó y vivió hasta 1939 en Villafranca de Córdoba mientras que Antonio se casó con una vecina de Adamuz donde vivió hasta los primeros años 40. Por casualidades de la vida o razones que desconozco a finales de los años 40 ambos residen en la misma calle de la barriada cordobesa de Alcolea donde volvieron a ser vecinos, y muy probablemente amigos y compañeros de trabajo hasta 1948 con el final aterrador de sus vidas. 


Rafael Quesada Carvajal

Natural y vecino de Villafranca de Córdoba donde nació en 1911, casado con Virtudes Góngora Mañas a principios de los años 30 (todo indica que fue por lo civil aunque la partida de matrimonio no aparece en el Registro Civil de la localidad) y tuvo tres hijos. 

Durante la guerra participo como miliciano en el famoso Batallón de Villafranca perteneciente a la 74 Brigada. Finalizada la misma fue detenido en 1939 y sometido a un Consejo de Guerra por el delito de Adhesión a la Rebelión Militar en la Causa 2536/40 siendo sentenciado en la Plaza de Córdoba el 15 de abril de 1941 y condenado a una pena de 30 años de reclusión mayor. Durante su reclusión fue trasladado por distintas prisiones y penales del país tales como la prisión provincial de Córdoba, prisión Sta. Isabel de Santiago de Compostela, prisión provincial de Barcelona, Destacamento Penal de Coll de Nargó (Lérida), Colonia Penitenciaria El Dueso de Santoña (Cantabria) y prisión de Burgos hasta finales de diciembre de 1946 que le fue concedida la libertad provisional. 

En el expediente penitenciario de Burgos aparecen todos los trámites penitenciarios: 

- Ingresa supuestamente en la prisión de Córdoba el 21 de abril de 1939 con 27 años de edad. 

- El 11 de julio de 1942 ingresa en la prisión Sta. Isabel de Santiago (La Coruña) procedente de la Prisión Provincial de Córdoba. 

- El 9 de febrero de 1943 ingresa en Prisión Celular de Barcelona para trabajar como minero en Lérida a disposición del Servicio Militar de Puentes y Caminos. 

- El 5 de julio de 1943 pasa a depender de la Prisión Provincial de Lérida como trabajador del Destacamento de Coll de Nargó continuando al Servicio Militar de Puentes y Caminos de Cataluña. 

- El 5 de septiembre pasa de nuevo a depender de la Prisión Provincial de Lérida por clausura del Destacamento Penal de Coll de Nargó. 

- El 14 de noviembre de 1944 ingresa en la Colonia Penitenciaria de El Dueso para seguir extinguiendo condena. 

- El 26 de noviembre de 1946 por orden del titular de Prisión Central es trasladado a la Prisión Central de Burgos donde ingresa el 29 de noviembre. 

- El 27 de diciembre de 1946 se le concede la Libertad Condicional por orden de la Dirección General de Prisiones. Tenía 32 años. 

Analizado el expediente penitenciario de Burgos aparecen otras diligencias referidas a un posible indulto que tuvieron lugar durante y después de su reclusión:

- El 26 de enero de 1944 inicio expediente propuesta de libertad condicional. En Lérida el 10 de marzo la Junta de Disciplina en vista de la buena conducta del penado acuerda elevar la propuesta a la Comisión Provincial de Libertad Condicional para su resolución. 

- La Comisión Provincial de Libertad Condicional en sesión de 20 de marzo de 1944 acuerda informar desfavorablemente por no estar comprendido en el auto 2º. El 4 de julio de 1944 se eleva de nuevo el expediente solicitando informes. 

- El 10 de noviembre de 1945 se produce una instancia de la 2ª Región Militar solicitando indulto. 

- El 27 de noviembre se eleva expte. propuesta Libertad Condicional a la Comisión Provincial. 

- Finalmente el 23 de febrero de 1946 el Juzgado Militar Eventual Nº 3 de Córdoba comunica al director del Establecimiento Penal del Dueso que en decreto de 11 de febrero de 1946 se le deniega los beneficios de indulto de 9 de octubre de 1945 solicitados por Rafael por medio de instancia advirtiéndole que podría recurrir en alzada ante el Consejo Supremo de Justicia Militar. 

El 19 de mayo de 1948 el director del Destacamento Penal del Dueso recibe un comunicado del Juzgado Militar Nº 3 de Córdoba indicándole que a Rafael le fueron denegados los beneficios de indulto de 9 de octubre de 1945 rechazados por decreto de fecha 15 de marzo de 1947 fueron para que diese constancia en la documentación carcelaria del interesado remitida a la Prisión de Burgos. 

Igualmente en dicho expediente se describe además las redenciones de condena que se le fueron concediendo: 

- En 1943 con motivo de la fiesta Ntra. Sra. La Merced y aniversario de la exaltación a la Jefatura del Estado de S.E. el Generalísimo, se le abona un mes de rendición. 

- En 1946 por un curso realizado en 1945 de Grado Elemental se le abonan 6 meses de rendición. 

- En 1947 por la aprobación de un examen de Grado Medio de Cultura en 1946 adquiriendo el correspondiente Grado de Religión se le abona 12 meses de rendición. 

- En diciembre de 1948 ya fallecido se le dotan 1410 días redimidos durante su estancia en prisión. 

Pero la sorpresa aparece al final del expediente donde con fecha de 28 de abril de 1965 el director de la Prisión Central de Burgos recibe una notificación del secretario de Justicia de la Capitanía General de la 2ª Región Militar donde se indica que por disposición de S.E. y de conformidad con el informe del Auditor de Guerra de la Región, se concede el LICENCIAMIENTO DEFINITIVO al penado. 

Como no es de extrañar el sumario del Consejo de Guerra no aparece en el Archivo Militar Territorial Segundo de Sevilla donde muchísimos procedimientos judiciales quedan aún por descubrir. Hasta la presente sólo disponemos de copias de algunos expedientes penitenciarios conservados en el Archivo provincial de Girona, Arxiu Nacional de Catalunya y Centro Penitenciario de Burgos. En el expediente penitenciario de este último aparece un Certificado de copia literal del Testimonio de Sentencia donde se declara hechos probados que es individuo de ideas comunistas con anterioridad al Movimiento, que prestó servicio como miliciano en 1936 y participó en las detenciones de milicianos posteriormente asesinados en su presencia”.


Antonio Gómez Soto “Manco de Adamuz” 

Natural de Albuñán (Granada) donde nació en 1905, criado en Villafranca de Córdoba y de familia comunista. Se casó en 1929 en Adamuz con mi abuela María Fernández Hernández vecina del municipio perteneciente a una familia próxima a los nacionales. Los casó el párroco D. Gregorio Gómez Molina muy unido a los padres de mi abuela y personaje muy influente en el municipio que murió en el famoso “Tren de la muerte”. Mis abuelos tuvieron siete hijos siendo mi madre Margarita la segunda de ellos. 

Durante la Guerra Civil fue alistado como soldado con 31 años participando muy probablemente en el frente con el Batallón de Villafranca o de Garcés. Al parecer hizo desparecer los documentos que acreditaban su mando militar. Su cuñado Bartolomé Higuera Caballero vecino de Villafranca de Córdoba que perteneció al Batallón de Garcés fue condenado en agosto de 1939 por delito de Rebelión a la pena de muerte y fusilado en enero de 1940 en el cementerio San Rafael de Córdoba. 

En Adamuz mi abuelo residió aproximadamente hasta 1944 huyendo muy probablemente de las desavenencias familiares y las represalias sufridas en la localidad sobre los vecinos que participaron en el bando republicano y familiares de los huidos a la sierra. Se instaló en la barriada de Alcolea (Córdoba) y trabajaba como carbonero y jornalero. Según mi familia mi abuelo recibió continuas advertencias y amenazas y mi abuela le aconsejaba que huyera. 

Por reseñas bibliográficas se conoce que actuó de enlace con la partida los Jubiles de la sierra de Córdoba y que desde 1947 se asocia a varias partidas guerrilleras antifranquistas de su zona. 


Muertes anunciadas

El 3 de septiembre de 1948 mi abuelo Antonio el Manco fue detenido junto a Rafael Quesada Carvajal “El Perejil”, también por entonces jornalero y carbonero, por la Guardia Civil del Puesto de Alcolea (Córdoba). Ambos se encontraban en sus respectivas viviendas, unas chozas construidas por ellos mismos en el barrio el Baldío cerca del Arroyo Guadalbarbo. Se los llevaron con la excusa de que los devolverían antes del anochecer. Rafael se encontraba con su mujer y sus tres hijos, mi abuelo Antonio con cuatro de los suyos, mi madre que tenía 14 años y mi abuela trabajaban. Los llantos eran desgarradores todos intuían que muy posiblemente no volverían. 

Ambos fueron víctimas de la “ley de fugas” en el término de Adamuz uno de los pueblos mártir, eliminados sin ningún trámite legal. Según la documentación judicial los fusilaron aproximadamente sobre las 19:00 horas en el arroyo Tamujoso, camino viejo de Adamuz a Córdoba, conducidos desde Alcolea dándoles el tiro de gracia (algunos vecinos afirman que realmente se produjo en las Mojoneras aunque en realidad este lugar se encuentra en la mismo camino y muy cercano al Arroyo Tamujoso). Seguidamente utilizaron un carro de un vecino de la localidad al que obligaron trasladarlos al pueblo. 

En sus respectivas partidas de defunción se describe el fallecimiento de ambos a consecuencia de “rotura de cráneo con salida de masa encefálica”.

Fueron enterrados en el cementerio de la localidad sin informar a la familia. El Perejil tenía 34 años y mi abuelo 43 años de edad.

La Causa Nº 872/48 por muerte de los paisanos señalados, enlaces de los bandoleros al intentar darse a la fuga cuando iban conducidos por la Guardia Civil fue instruida a mediados de septiembre en el Gobierno Militar de la Plaza de Córdoba del Juzgado Especial de Rebeldes Nº 1 de la Segunda Región Militar, por el Juez Instructor y comandante de Artillería D. Ángel Martínez Suarez y como Secretario el Teniente de Artillería D. Guillermo Sánchez Vioque. 

Las Diligencias de carácter urgente fueron instruidas por el Teniente Instructor D. Antonio Jódar Martín, Teniente de la 5ª compañía de la 105 Comandancia de la Guardia Civil, Jefe de la Sección de la fuerza de persecución de bandoleros con residencia en Adamuz y por el Secretario Guardia Segundo Eloy Vargas Lucero perteneciente a la plantilla del Puesto de Adamuz. 

El Atestado fue instruido por Julián López Pérez, Sargento de la 2ª Compañía afecta a la Cuarta Comandancia Móvil desempeñando funciones de Comandante de Puesto como concentrado en el de Alcolea de la 3ª Compañía de la 105 Comandancia que dio orden de sus detenciones declara que por los antecedentes que obran en el archivo del indicado Puesto y que a raíz de un atraco ocurrido la noche del día uno en el cortijo “Navallanas” hace constar “que los individuos detenidos son de mala conducta a la vez que se sospecha de ellos estuviesen en contacto con los bandoleros“. En los supuestos interrogatorios y declaraciones aparece que los detenidos mantuvieron contactos con miembros de la partida El Álvarez miembro en principio de la partida “Los parrilleros” y que en aquellos años pertenecía a la partida de “Romera”. 

Los guardias civiles que participaron en la detención y muertes según la Causa de Instrucción, fueron tres guardias segundos que prestaban sus servicios en el Puesto del Cuartel de la Guardia Civil de Alcolea de la Tercera Compañía de la 105 Comandancia tratándose de Antonio Muños Gutiérrez, Pedro Madrid Pérez y Rafael Rubio Rubio. 

Se equivoca Francisco Moreno Gómez al señalar que los apodos se los otorga la Guardia Civil para darle apariencia de guerrilleros puesto que ambos eran bien conocidos por los mismos. 

En el folio 6 (vuelto) de la Causa Nº 872/48, aparece la Diligencia de Enterramiento haciendo constar el lugar del mismo. Igualmente junto a las partidas de defunción de ambos conservadas en el Registro Civil de Adamuz se encuentran los croquis donde se indica el lugar exacto de las sepulturas.

El fallecimiento de mi abuelo ocurre en el contexto que el historiador Francisco Moreno Gómez denomina “Trienio del Terror” originado por la Guardia Civil sobre las partidas de guerrilleros de la Sierra de Córdoba y sobre sus familias y enlaces.

Adamuz fue un municipio que jugó un papel importante durante la guerra civil siendo uno de los últimos pueblos de batalla donde actuó el Batallón de Villafranca cuyos milicianos procedían de la propia localidad y pueblos colindantes aunque fue ganado por las tropas nacionales del general Miaja. También Adamuz fue un duro frente de resistencia durante la posguerra, de ella surgió la partida Romera una de las más importantes en aquella zona que perteneció a la 3ª Agrupación del Ejército guerrillero de la Zona Centro siendo la mayoría de sus componentes vecinos de la localidad. 

Tirando del hilo de la documentación consultada he descubierto que tanto Rafael como mi abuelo Antonio se encuentran enterrados en la misma zona del cementerio junto a otras 12 personas, guerrilleros y enlaces, también fusilados o abatidos por la Guardia Civil en los alrededores de la localidad entre los años 1947 y 1949. 

Mi abuela María y Virtudes acudían continuamente al cuartelillo de la Guardia Civil a preguntar por sus maridos. Cuando consiguieron que les dijeran la verdad les entregaron sus carteras y sus petacas. A mi abuela le pidieron que firmara un documento como que ciertamente su marido era bandolero y a cambio recibiría una paga pero mi abuela se negó aludiendo “que eso sería vivir de la sangre de su marido”. No volvió a pisar Adamuz, mantuvo luto casi toda su vida y construyó un bloque de hormigón en torno a lo ocurrido a su marido y prácticamente igual fue Virtudes.

Tanto la familia de Rafael El Perejil como la mía desconocen exactamente los verdaderos motivos por los que los mataron, algunos señalan que se debió a un posible chivatazo de alguna persona cercana a mi abuelo. Sin embargo lo que me queda claro es que todo indica que sus muertes estaban anunciadas.

Virtudes quedó viuda con tres hijos y mi abuela María con siete pero a los dos meses muere el hijo pequeño de cuatro meses. Pasaron hambre y miserias, estuvieron señalados los años siguientes, en vigilancia continua, por ser allegados de "dos peligrosos maquis de la sierra" y sufrieron las represalias de un Guardia Civil al que llamaban “Machuca”. 

Alcolea se convirtió en un lugar maldito. A finales de los 50 les concedieron unas casas donde vivieron de manera más saludable aunque tanto Virtudes con sus tres hijos como mi abuela María con algunos de los suyos acabaron emigrando a Barcelona. 

Encarna Quesada Góngora de 66 años de edad hija de Rafael, que tenía tan sólo un año de edad cuando mataron a su padre, y yo nieta de Antonio esperamos recuperar sus restos y reclamamos Memoria, Justicia y Reparación.