Lo Último

Mostrando entradas con la etiqueta Tui. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tui. Mostrar todas las entradas

2969. "Si el viento es Dios". A mi padre Francisco Comesaña


Francisco Comesaña, retrato de Camilo Díaz Baliño en la cárcel de Santiago de Compostela



Si el viento es Dios

A mi padre Francisco Comesaña

Carcelero, carcelero
ábreme esta ventanita
que quiero hablar con el cielo.
(Copla Tradicional)

Desde la cárcel
mi padre miraba el horizonte,
imaginaba el mar,
la lluvia caía sobre su memoria,
aquella lluvia de la infancia
sentado en la portiña.

Desde la cárcel salían los relámpagos,
los paredones esperaban
la sangre de los fusilamientos.
Hay un silencio que afila
su cuchillo en tiempo oscuro.
 
Es el escondite de un niño
que juega a desaparecer,
las sirenas se cruzan
los pies fríos congelan los minutos,
y las manos aprietan
sus puños de hambre.

Mi padre me advirtió que no existía Dios
cómo pensar que Dios está mirando
el siniestro rincón de sus 20 años
en el pozo de una cárcel fascista llena de rejas
y de ratas.

Voces que cruzan el andamio del miedo
me dijo
no, no está Dios en el centro del mundo,
llega la muerte, 
y las cenizas de nosotros
se pierden en el aire.

Si el viento es Dios
si el duelo es
ese manto que lo cubre,
si Dios es esa herida
que sangra y se desgaja
en cada gota de lluvia
que cae en su memoria,
por qué nunca lo vimos atravesar el muro
ni sentarse a los pies del frío
que cala hasta los huesos
ni romper los grilletes atados al garrote

Dios no estuvo, me dijo,
no lloró con nosotros
no estuvo en las lágrimas de madre,
ni en la zozobra de la espera,
ni viajó en ese tren
que llevaba nuestros cuerpos
desgarrados y sucios
hacia el final del pozo.


Mariángeles Comesaña







2643. Heroísmo y grandeza de Tui

Dotación del Cabo Fradera en los tiempos de la II República. Foto cedida a Levada Libre por Alberto Estévez Piña


«El episodio de Tuy es el más brillante de la lucha contra el fascismo en el noroeste de la península. En Tuy se obtuvo y conservaron la victoria. Los republicanos tudenses supieron organizarse y supieron combatir. Si la resistencia se hubiera firmado en otros pueblos de los provincia, las fuerzas de Tuy habrían conquistado Vigo.

La ciudad episcopal y fronteriza estaba guarnecida con fuerzas de carabineros al mando de un capitán faccioso; una lancha  guardacostas; tropas de infantería de marina, cuyo comandante también se hallaba comprometido con los rebeldes, y un buen golpe de guardias civiles con un jefe de la misma categoría que los anteriores. En Tuy residía el Obispo de la Diócesis, que meses antes de la sublevación anduvo de gira pastoral y recaudatoria a beneficio de los bribones. Los canónigos se hacían lenguas del desprendimiento de Avelino, propietario del hotel de su nombre en Mondariz, que cotizó para esa suscripción de 12.000 pesetas.

Tuy era la sede del agrarismo de la provincia, con el recuerdo de los sucesos de Sobredo, en el que la Guardia Civil disparó sus máuseres contra los que pedían la redención de foros. El movimiento agrario, anterior a la dictadura de Primo de Rivera, se continuó durante ella,  y la República atenuó lo que tenía que protestar al decretar la redención obligatoria de la gabela feudal.

Un hombre había en Tuy de gran temple: Gumersindo Rodríguez, cenetista, obrero panadero. Gumersindo, no se colgaba de los flecos de la fanfarronada revolucionaria a destiempo y a toda hora; Tras las elecciones de 1936, persuadió a la CNT-F.AI. [1], para que ingresara en el Frente Popular y aceptara las responsabilidades de la administración. Con este objeto se produjeron unas vacantes de concejales que pasaron a desempeñar los confederales.

Los rebeldes y las derechos conocían esa unidad y en el mes de junio se llevaron las municiones que había en los polvorines.

El día 18 de julio, el Frente Popular creó una Junta de Defensa. Figuraban en ella, el Alcalde Guillermo Vicente, el médico Hermenegildo Losada, el diputado agrario Alfonso Ríos organizador de las agrarios y carabineros de Forcadela, Tomiño y La Guardia, Romero,  Ulpiano, Piña y Gumersindo. Se nombró presidente de la Junta a Hermenegildo Losada, que se presentó en los cuarteles y llevóse consigo al Ayuntamiento a los jefes militares.

Quiero que me acompañes ustedes para darle al pueblo una sensación de seguridad.

Renovados los mandos, se intervinieron las comunicaciones, se confinó a los fascistas en sus hogares y se recogieron los aparatos de radio de las casas particulares y de los cuarteles. En el Ayuntamiento, funcionaba una radio que transmitía las emisiones republicanas. Se pusieron guardias en los Bancos y establecióse un cuartel general en el seminario. A los seminaristas se les envió a sus pueblos y lo mismo a los canónigos que no quisieron permanecer en la ciudad.

El señor Obispo llamó a la Junta de Defensa y le ofreció su colaboración.

¿Cree usted que deben cerrarse las iglesias?- preguntó.

De ninguna manera, señor Obispo. El orden es completo. Opino, por el contrario, que conviene mantenerlas abiertas. De este modo, las personas demasiado significadas pueden celebrar en ellas sus cultos en lugar de andar por la calle.

El obispo contestó dando las gracias. No había por qué. Lo cierto es que el Obispo, si olvida su gira pastoral y recaudatoria, se condujo correctamente. No se sabe que agravase los peligros que corrieron los republicanos tudenses al ser vencidos, y aún hay quien asegura  que fueron suyas unas declaraciones publicadas en un periódico portugués en las que se elogiaba la conducta humana de los defensores de la legalidad mientras duró la lucha.

En la ciudad y en los alrededores hubo que lamentar la barrabasada de un clérigo montaraz, que mató a un miliciano comisionado para registrar su casa y la detención de otro clérigo, al que se le descubrieron armas en la rectoral. Los dos sacerdotes fueron entregados a la jurisdicción ordinaria y puestos a disposición del juez.

Procedióse seguidamente a concentrar a los carabineros centrarse de la orilla del río Miño, desde Arbo a Tuy, y se movilizaron las fuerzas de marinería, con un total de sesenta hombres, y las de la guardia civil formadas por diez parejas, a las que se mezcló con tropas milicianas. Se reunieron cerca de doscientos fusiles.


El día 19, el gobernador de Pontevedra informó que Sanjurjo se disponía a repasar la frontera. En la plaza portuguesa de Valencia de Miño, advirtióse una aglomeración de autos, que se acercaron al Puente Internacional, dieron media vuelta y se dirigieron a Monzon. La vigilancia que se ejercía en el río no les permitió pasar, si es que tenían ese propósito. Más tarde se supo que Sanjurjo debía trasladarse de Portugal a España en avión. Si no era él la causa de la alarma, el movimiento de coches en la zona fronteriza y su viaje a Monzon fueron ciertos.

El mismo día aterrizó en La Guardia una avioneta pilotada por el  representante de una casa comercial catalana. La Junta de Defensa se incautó del aparato y lo envió sobre Vigo. La avioneta arrojó cincuenta mil hojas intimando a la guarnición a rendirse. A la mañana siguiente, los hidros de Marín se presentaron sobre el campo de aterrizaje de La Guardia y la destruyeron con bombas incendiarias.


La avioneta sirvió para dar a conocer el grado de amistad de los gobernantes del país vecino hacia la República española. Valencia se había convertido en plaza de armas de los falangistas, probablemente obedeciendo un proyecto del "Chipé" de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, quien planeaba la invasión de España por sus pistoleros si la revuelta militar se aplazaba. La Junta de Defensa presumió que si se autoriza el acuartelamiento de falangistas en Portugal, ella podría pretender la adquisición de un poco de gasolina. Pronto se convenció de que su pretensión era una disparatada. No solamente se negaron las autoridades portuguesas a facilitar la gasolina, sino que se apresuraron a hacer saber al Frente Popular que, si alguno de sus miembros se atrevía a pasar a Valencia, se proporcionarían la satisfacción de fusilarlo. Aquella elocuente manifestación de simpatía se acompañó del cierre de la frontera, y Tuy, que proveía de energía eléctrica a los portugueses, los dejó a oscuras. No era una represalia excesiva.

La inesperada caída de Vigo hizo apresurar los trabajos de acumulación de efectivos. Con militares, campesinos y obreros, se formó una columna de tres mil hombres. Había que  detener a las fuerzas de Orense que avanzaban sobre Pontevedra, o retrasar su marcha volando los puentes de la carretera de Villacastín. Tuy lo pidió.

¿Qué hacía Orense? ¿Cómo no impedían los republicanos orensanos la salida de esas fuerzas?

La organización falangista más poderosa de Galicia era la de Orense. Quizás parezca extraño que su jefe fuese Calvo Sotelo, porque en ninguno de sus discursos se solidarizó con la Falange, aunque se declarase un aliado. El peligroso colaborador de Primo sabía ni el partido monárquico Renovación Española, ni el carlismo, casi inexistente en Galicia, ni ninguno de los grupos de católicos de Acción Popular ejercía sobre las derechas orensanas la atracción del pistolerismo falangista. En la geografía del señoritismo gallego,  los señoritos de Orense y Vigo se destacaban por su majeza, tan peleador el de Orense como el de Vigo, con la misma mentalidad escabrosa y una neurosis criminal análoga. Y una diferencia: el señorito de Vigo, de ascendencia industrial, algunas veces acudía a los despachos de las fábricas; el de Orense, de ascendencia agraria, se pasaba la vida sentado en los cafés o en las casas de prostitución. Después de las elecciones del 16 de febrero, los encuentros entre el Frente Popular y la Falange de Orense dejaban un saldo semanal de varios muertos. Fernando Meleiro, hijo de un Registrador de la Propiedad y nieto de un boticario de Celanova, acaudillaba a los pícaros de la Falange orensana, de la que el jefe, en realidad, era Calvo Sotelo.

Como reacción contra los asesinatos falangistas, las fuerzas se polarizaron y Orense llegaron a agotarse los carnés comunistas. El campesino buscaba las filas de un partido que, mejor que ningún otro, señalaba el peligro e indicaba la manera de eliminarlo. Pero aquellas nacientes fuerzas comunistas carecían de preparación al iniciarse la lucha.

El gobernador Gonzalo Martín, preguntó el día 19 a los otros tres gobernadores como  se presentaban las cosas en las provincias de su mando. Los otros tres gobernadores contestaron que no pasaba nada. Tan alentadoras noticias animaron a Gonzalo Martín a ordenar la recogida de armas de las armerías, no hiciera el diablo que el pueblo se apoderase de ellas. Luego llamó al gobernador de Zamora y se enteró de que Zamora estaba en poder de los militares.

¿Qué hacemos? inquirió a su asesor militar.

Organizar una columna y dirigirnos a Zamora. Nos llevaremos con nosotros a la Guardia Civil para no dejar un enemigo a la espalda.

Por la tarde celebróse una reunión del Frente Popular en la Casa del Pueblo, nombróse una comisión formada por tres dirigentes de izquierda  Benigno, Taboada y Canal y, de acuerdo con el gobernador, se puso una vigilancia discreta al gobernador militar.

Todas las medidas que se adoptaron tuvieron un carácter dilatorio. No se quería sobresaltar a los militares. Autorizóse a los representantes campesinos a usar pistola y se negaron al pueblo las armas que pedían a voces.

Al amanecer del 20, el cansancio, la indecisión y el temor ocupaban el gobierno civil, en cuyo edificio también se instaló la Benemérita.

¿Quién decide usted, Gobernador?

En Madrid la situación no ha empeorado y en Galicia tampoco.

De pronto abrióse la puerta del despacho y entró el teniente coronel Soto, jefe de los sublevados, con guardias civiles y guardias de paisano. El teniente Pol, de Asalto, tomó la palabra:

Quedan ustedes detenidos.

El gobernador se volvió hacia los rebeldes:

¿Es esa la palabra de honor que ustedes me han dado?

¡Vaya una broma! ¿Qué tenía que ver el honor con aquello?

Ahora, a correr como en Pontevedra, perseguidos por Meleiro y su partida de verdugos.

—¡Ay, mi madrina! ¡Que nos van a matar! ¡Que nos matan! ¡Que ya estamos muertos!

Toda la provincia se impregnó del olor dulzón y nauseabundo de los cadáveres. A limpiabotas de Celanova, "el Mudo", con una pistola ametralladora y una camisa azul, escabechó a quien quiso. Las señoritas lo aplaudían al verlo en la calle. Lo llevaron a Burgos para que lo felicitasen los jefes de la Falange. Lo hicieron viajar hasta Italia, donde un cirujano lo operó y le facilitó el uso de una voz gangosa que no mejoró su trabajo. "El Mudo" se emborrachó de sangre. Un día, en una taberna, mató a un correligionario. Hubo que matarlo a él. R.I.P.

La resistencia en los pueblos de la provincia de Orense es sofocada. La lucha solo presenta episodios en el Barco de Valdeorras, donde se organizó una de las guerrillas más valientes de nuestra guerra en las montañas. Los obreros de la línea del ferrocarril Zamora-Ourense, en la frontera de Zamora, fueron los que se sostuvieron más tiempo. Con ellos se encontró el general Caminero cuando huía hacia Portugal. Esos ferroviarios ayudaron a Caminero a ponerse a salvo.

Esta es la causa que permitió a las fuerzas de Orense desplazarse contra Tuy.

El 23 de julio, el gobernador militar de Vigo, llamó al jefe de los carabineros de la plaza fronteriza. Hermenegildo Losada, sin identificarse, se puso al aparato:

Declare usted el estado de guerra, fusile a los dirigentes de los partidos políticos, de las organizaciones sindicales y del Frente Popular ... y meta en la cárcel a los demás.

La inspiración de esas órdenes venía de arriba, del Norte, de Navarra, del General Mola, y las alentaban los generales Cavalcanti y Millán Astray y el Obispo de Madrid, Leopoldo Eijo. Los facciosos no se pararon en los barras. Iban a lo suyo de sumar muertos y restar vivos.

Es verdad que se mata mucho— reconocería en el mes de agosto al deán de la catedral de León. Pero convendrá usted conmigo que esto nos asegura cincuenta años de tranquilidad.

A un vecino de Tuy, Puenteareas o Ribadeo, dígale usted que, por ser un republicano y defender el régimen votado por la mayoría de los españoles, lo van a matar. Y que no contentos con matarlo,  los enemigos lo van a ultrajar en sus mujeres, y que sus padres y sus hijos serán perseguidos y robados o incendiados sus bienes. Es inútil que usted se lo digas; no lo creerá.

El Ejército aplicaría en España los procedimientos empleados en Marruecos. Lo mismo que en una operación de castigo se quemaban los aduares, a los campesinos gallegos les quemarían las casas y las cosechas y les matarían a los animales domésticos. Las montes y los caminos se cubrirían de escombros, de hombres y bestias degollados y un montón de restos carbonizados indicaría el sitio dónde estuvo "el lugar de fulano".

Correrán los días, correrán los meses, correrán los años y no se olvidará lo que pasó. El tiempo no arrastrará en su corriente los recuerdos. Porque Franco, con sus generales y la Falange, han destruido un pueblo, le han destrozado el alma y sobre las ruinas han sembrado sal.

El día 25, las fuerzas procedentes de Orense —infantería, guardias de Asalto y falangistas y la artillería de Pontevedra se apoderaron del Porriño.

Tuy se preparó para la defensa. Se construyeron blocaos de cemento armado en las entradas de la ciudad y establecióse un sistema de trincheras. Asumió el mando un suboficial de carabineros. El frente tenía por el lado izquierdo el río Loiro, por el centro un pinar sobre las gándaras de Guillarey, y por la derecha, un monte sobre la carretera. Este dispositivo se situó a tres kilómetros de la población. Habíase previsto la dirección del ataque faccioso. Se organizaron tres columnas: una, detrás del río Loiro, de obreros y campesinos; otra, de carabineros, marineros, policía y milicianos, que ocupó el centro, y el ala derecha, guarnecida con Guardia Civil y milicianos.

La finca del Obispado, la mejor del Ayuntamiento, proveía, con la autorización del Obispo, de carne, leche y patatas a los combatientes.

El primer ataque comenzó a las ocho de la mañana y duró hasta las ocho de la noche. Abrió el fuego la Artillería. Ninguno de sus disparos logró hacer blanco en los blocaos ni en las trincheras. Las granadas cayeron en el río de la plaza de Valencia. Las autoridades de lusas protestaron:

—¿Contra quienes disparan los "nacionales", contra los rojos o contra sus amigos portugueses?

A las ocho de la noche, las columnas republicanas de los flancos se situaron en su avance a menos de medio kilómetro de los facciosos. La escasez de municiones las obligó a replegarse a sus líneas primitivas. Aguardarían a que el enemigo se acercase para atacarlo con dinamita. Se recurriría a las armas largas en los momentos difíciles ... La lucha cambió de signo con la llegada de los refuerzos de Pontevedra. De poco valía el ardor de los republicanos ni la dirección, ante la falta de elementos. Galicia entera había caído. Sin la posibilidad de recibir socorros, Tuy era indefendible.

Al tercer día, fuerzas de Vigo engrosaron las fuerzas atacantes. Ordenóse la retirada. A los republicanos les quedaba un cargados por hombre. La Junta de Defensa hizo entrega de la ciudad a los militares locales. Las milicias se fortificaron en Monte Aloya, con el propósito de acosar al adversario durante la noche. La capilla de la cima del monte se convirtió en un depósito de alimentos para un mes. 

En los combate habían muerto la mayoría de los dirigentes.

Y pasó la noche del tercer día, conteniendo al  enemigo con los disparos del último cargador.

Una confidencia previno a los milicianos de que el monte sería atacado por las dos carreteras de acceso al mismo.  Llovía. Se envió un emisario a las milicias para que se refugiaran en las zonas alejadas a las carreteras. Con la lluvia y el sueño, el miliciano se durmió. A tiros y a machetazos acabaron con él. Gumersindo Rodríguez tenía siete balazos.

A los dos días, de las aldeas acudieron los padres y las mujeres de los detenidos. Funcionaban los Consejos de guerra y los pelotones de ejecución. A la salida de los Consejos, las figuras de los campesinos se apiñaban en las sombras de la Corredera, juntaban los rostros, alzaban los brazos y desaparecían en la noche con una "carreiriña de can" a llevar a las aldeas la noticia del fusilamiento del esposo o del hijo.»


Manuel D. Benavides
La Escuadra la mandan los cabos
Ediciones Roca. México 1976
Páginas 114-121

_______________

[1] Confederación Nacional del Trabajo - Federación Anarquista Ibérica








2332. Francisco Martínez López, "El Quico", en Tui

Manuel Vázquez de la Cruz, Montse Fajardo, Francisco Martínez López, "El Quico" y María Torres


Presentración de Francisco Martínez López, "El Quico", en el acto organizado por el colectivo Levada Libre de Tui, homenaje a la guerrilla antifranquista, el 30 de abril de 2017


Bienvenidos, benvidos compañeiras y compañeiros, militantes de la memoria.

Aquí estamos un año más cultivando, cuidando, mimando la Memoria, reivindicando esta frágil conquista que tantos enemigos tiene al acecho. La recuperación de la Memoria debe ser nuestra revolución permanente. No podemos permitir que la memoria republicana se pierda. Hay que peinarse el llanto, la rabia, los vientos de impunidad y convertirlos en militancia porque como bien decía el gran Machado: "ni el pasado ha muerto, ni está el mañana -ni el ayer- escrito".

Durante casi cuarenta y dos años desde la muerte del dictador, hemos recibido lecciones baratas de democracia, lecciones de olvido, de ceguera, de injusticia, de borrón y cuenta nueva. Echamos de menos un gesto institucional de respeto y reconocimiento para todos aquellos que lucharon contra el fascismo. Una democracia debe fomentar la búsqueda de la verdad histórica. Nunca se hizo, y seguimos teniendo una patria triste, deshecha y una Historia amarga en suspenso, pero la Memoria y la transmisión de la misma a las generaciones futuras nos hará renacer.

El Estado español, tierra de impunidad, reposa sobre un inmenso osario sin letreros ni cruces. Ya advirtió el poeta visionario León Felipe, que detrás de Franco llegarían los enterradores y arqueólogos. La Memoria es capaz de excavar, escudriñar, interrogar a esos huesos sin nombre, a esos héroes anónimos sepultados por múltiples capas de olvido. La Memoria es capaz de señalar a los verdugos y espero, esperamos, que la Memoria también sea capaz de destapar la Verdad, de ejecutar la necesaria Justicia y dotarla de su verdadero sentido y de otorgar la ansiada Reparación. Alimentémonos de esa esperanza, porque si la matamos, será caer en la misma negación contra la que luchamos.

Francisco Martínez López, "El Quico", memoria viva de la resistencia antifranquista y a quien tengo el honor de presentar hoy, lleva años luchando, armado y desarmado para que el pasado no caiga en el olvido. Ese olvido en el que está trenzada la historia de los guerrilleros antifranquistas. La tibia Ley de la Memoria Histórica les dio la espalda. Aún en el año 2011 el Diccionario Biográfico de la Academia de la Historia los definía como «bandoleros y terroristas». La democracia, al igual que con el resto de las víctimas del franquismo, no les ha otorgado ningún reconocimiento jurídico.

Pero nosotros sabemos que no es así, que forman parte de nuestra historia, que su vida fue unida al compromiso ineludible de la lucha por la libertad. Derrocar al régimen franquista fue el objetivo por el que lucharon y murieron. Se les persiguió encarnizadamente, se les torturó, se les aplicó la ley de fuga y sufrieron junto a sus familiares innumerables vejaciones.

Quico fue un niño de la República, hijo de campesinos; seguía siendo un niño de once años cuando los militares golpistas se sublevaron en 1936. En la retina de ese niño quedó grabado para siempre la tortura que infringieron a sus padres, la simulación del fusilamiento de su hermano, el asesinato de su maestro. Brotó la rebeldía y con esa edad comenzó a ser enlace del Servicio de Información Republicana. Luchó como guerrillero en la Segunda Agrupación del Ejército Guerrillero de Galicia-León hasta 1952, año en el que se exilia en Francia. Su propio partido le pone cuatro años en cuarentena, aunque más adelante recupera la actividad militante dentro del PCE. A partir de 1977 abandona los cargos de responsabilidad en el partido para dedicarse, según sus palabras, "al trabajo de exhumación de la memoria del movimiento guerrillero junto con otros antiguos guerrilleros", convirtiéndose en un guerrillero contra el olvido, porque como dice tiene que “contar la lucha de un pueblo al que la Transición abandonó"

Es un superviviente, un actor real de la lucha antifranquista, una fuente primaria como dirían los Historiadores, por eso siente que su obligación moral es contarlo, tomar parte activa en la transmisión de una memoria sin adulterar.

Han pasado los años pero la batalla contra la libertad, la democracia, la fraternidad y la paz no ha finalizado y Francisco Martínez López, consciente de ello, sigue luchando por los mismos principios democráticos, sigue defendiendo con la misma intensidad la lucha y la dignidad de sus compañeros resistentes contra la barbarie y el fascismo.

Hoy rendimos homenaje a Quico y a todos los guerrilleros. Honor y gloria a los que fueron capaces de no bajar los brazos aunque tuvieran que empuñar un arma. Me pregunto de dónde sacaron la fuerza para seguir luchando en esa paz ficticia, peor que la guerra, que sonaba a tiro y acribillaba sin aviso.

Abrid los ojos, prestad la máxima atención, porque ahora tendréis ante vosotros a un hombre coherente y lleno de sabiduría, un limpio espejo en el que mirarse.

Aprovechad este momento, que quede bien grabado en vuestras pupilas y en vuestro corazón, porque lo vais a recordar toda la vida.


María Torres
30 de Abril de 2017




Invervención de Francisco Martínez López, "El Quico" en Tui, 30 de abril de 2017









2331. Francisco Martínez López, guerrillero contra el olvido

Francisco Martínez López, "El Quico", en el monumento a las víctimas del franquismo en Tui, obra del escultor Silveiro Rivas
Tui, 30 de abril de 2017


Como Guerrillero por la memoria, me adhiero a los colectivos constructores de la verdad histórica. En esta ocasión en Tui, cuya invitación me honra y traslado mi reconocimiento a María Torres, enlace con este  encuentro.

Mi contribución será el relato de un extracto de mi trayectoria guerrillera antifranquista en Galicia. Un superviviente exiliado, que actúo, a la vuelta a España, en la continuidad de la lucha democrática para testimoniar, de aquella verdad de valores, de dignidad y ética ciudadana, enmudecida por la represión franquista y aun cautiva de la ocultación y el silencio, producto de los pactos y renuncias de una “Transición” frustrada.

Presente en Tui, como parte de mis espacios geográficos de memoria, me encuentro con mi parcela gallega de lucha armada contra la dictadura  franquista hasta septiembre de 1951.

Fue en septiembre de 1947 que recorrí la “Vía Láctea” guerrillera de León Galicia para ir al congreso guerrillero de “cambio de táctica” decidido ante la nueva situación internacional: Guerra fría y condicionamiento a las  políticas de Bloques militares.

La esperanza nos hizo armar de paciencia a todos las antifranquistas, pero otras formas de lucha se han impuesto, no menos reprimidas: más a tono con los tiempos. Los crímenes, la tortura, el odio de los fascistas, fue una constante, hasta que, saturados, los responsables del régimen franquista optaran por un cambio, que protagonizaron desde el poder, asegurando que quedase todo “Bien Atado”. Una nebulosa  dejó a España en la incertidumbre sobre la verdad  histórica del siglo XX.

En 1977, mi “Vía Láctea” fue desde Paris a Galicia, a encontrarme con aquellos compañeros enlaces y amigos, que esperaban del nuevo Gobierno Democracia con verdad, justicia y reparación.

¡Aun lo tenemos pendiente!

Ya en el siglo XXI España es punto de mira internacional. Los órganos de derecho internacional advierten reiteradamente que los crímenes de lesa humanidad cometidos en España no prescriben; que la impunidad es un fraude jurídico amañado en una Ley de Amnistía improcedente en 1977 dado a la capitulación de los que la negociaron en nombre de la democracia.

Los demócratas rendimos cuentas de nuestro pasado porque nos acompaña la dignidad del pueblo mártir, con ética. Es  nuestra verdad: una verdad  reconocida en el combate por los valores que nos identifican para liberarnos del dolor colectivo que sufrió todo nuestro pueblo durante 40 años de Dictadura.

¡Víctimas, pero no victimistas! que nos alejen del combate,  pendientes de construir el mundo libre que añoramos.

Esa es nuestra venganza contra los tiranos y el mejor homenaje a todas las víctimas de la tiranía fascista. Un frente de lucha memorístico para restablecer la verdad, la justicia y la reparación, en memoria de todo el pueblo mártir.

Proponernos construir una sociedad, motivada y protagonista como la que nos arrebato la Dictadura en 1936-1939.

Queremos señalar cada lugar en el que el terror dejo huellas; trasmitir nuestras experiencias a las generaciones jóvenes, para inmunizarles contra la fatalidad de la repetición de tragedias, a imagen de la franquista desde el 1936  hasta la muerte del dictador.

Queremos construir desde la misma  Utopía, articulando pluralidad de movimiento social, en la diversidad cultural o ideológica, con una ética  que imponga las reglas de igualdad en la diferencia:  libres todos  ante sus destinos sociales, humanos, políticos ideológicos.

En lo que me corresponde,  mi odio a la injusticia tiene como destinatario, el tiempo que queda para verla, superada.

Los actores en el presente, tenemos el referente del pasado trágico. Reivindicamos el conocimiento y la verdad sobre la huellas de los “Crímenes de Lesa Humanidad”. La localización de los asesinados llamados “desaparecidos”.

Queremos dar a conocer las Cárceles de Celanova, Orense, Coruña, donde se torturaba y se aplicaba cruelmente “el Garrote Vil”; queremos que la ciudadanía  sepa qué fue "La Isla de San Simón"  y que existieron más de 38 cárceles en Galicia, como penitenciarias así como los campos de esclavitud, como las minas de Wolframio de Silleda y Casaio donde se enriquecieron los jerarcas del franquismo. Los lugares masivos de fosas sin localizar ni dignificar a sus víctimas. Todo cuanto constituye una muestra para “Nunca mais”.

Por ahora tenemos más lucha que disfrute, hasta ganarle el pulso a la involución; hay que creer en el movimiento, que alumbrara nuevas perspectivas. Otra generación se reconocerá en los valores que hoy ilustran nuestra condición de soldados de la Memoria.

Como ex guerrillero contra Franco, luego guerrillero contra el olvido, es para mí una promoción humana estar en las trincheras del Movimiento Asociativo, en esta etapa de transformación con el arma de la verdad , por la justicia, la cultura colectiva y fraternidad democrática. Así seré digno para mis compañeros caídos y mis compañeras caídas bajo las balas fascistas. De miles de ciudadano o ciudadanas que con generosidad inagotable, hacían parte del Movimiento Guerrillero en sus casas y haciendo misiones de  mucho peligro. Siempre inquebrantables  ante la tortura o las Leyes de Fuga. Para  eso estoy en estos actos que justifican mis razones.

Quiero serlo el tiempo me queda. El juicio que me hizo la dictadura  franquista que sea trasferido a la sociedad para que tenga la última palabra, valorando o juzgando lo que en su nombre me he permitido protagonizar, en la lucha armada y en el resto  de actividades políticas.

Gracias compañeras, gracias compañeros.


Francisco Martínez López
Guerrillero contra el olvido


El 30 de abril de 2017 Francisco Martínez López, "El Quico" participó en Tui en el homenaje a la guerrilla antifranquista, dentro de las jornadas de memoria republicana organizadas por Levada Libre.









1938. Homenaje en Tui "As mulleres galegas asasinadas e represaliadas"



María Torres / 19 Abril 2016

Un año más ha tenido lugar en Tui el homenaje a los represaliados, organizado magistralmente por el colectivo Levada Libre, y en esta ocasión dedicado de forma muy especial a las mujeres gallegas asesinadas y represaliadas por el franquismo, aunque sin olvidar la memoria de otros muchos vecinos represaliados como Ángel Gómez Cortés, natural de Camposancos, A Guarda, que murió en el campo nazi de Mauthausen en 1942; José Urgal Fernández, marinero natural de Malvas, que falleció en el Fuerte de San Cristóbal con 25 años; Daniel Robado Castro, natural de Tomiño, preso también en el Fuerte de San Cristóbal y coautor del himno de los fugados; Amador Rodríguez Solla, "El tarzán", natural de Salceda, que fue él último preso de la fuga de San Cristóbal que volvieron a apresar.

También se recordó y se rindió homenaje a Mercedes Núñez Targa, la que fuera secretaria de Pablo Neruda y una mujer que sufrió la cárcel, el exilio y la deportación al Campo nazi de Ravensbrück. Falleció en Vigo en 1986.

La lluvia impidió la concentración en el monumento a los represaliados del 36 sito en la Alameda, por lo que el acto fue trasladado al Salón polivalente de la UNED de Tui en el antiguo convento, instituto y cuartel de Santo Domingo, que se encontraba repleto de público. Fue conducido por Manuel Rodríguez de Levada Libre. Tras una muñeira de bienvenida a cargo de Patricia Rincón, tomó la palabra Manuel Vázquez de la Cruz para hablar del horror de la guerra, un testimonio emocionado sobre las viudas de la represión franquista:

"Os ollos e o ollar daquela muller enlutada quedaron para sempre moi dentro de min. No seu recordo quero rendir meu testimonio emocionado a todas as viuvas víctimas da rebelión fascista contra a segunda República.

Cando a conocín, falaba do seu home, de como llo mataran, da boa persoa que era, de canto o botaba de menos e defendía a súa memoria. Facíao erguida, seria, valente e orgullosa. Do mesmo xeito que o fixera nun vagón dun tren cheo de viaxeiros ante un asasino que presumía de selo".

María Carmen Lores, nieta de Aurelio un represaliado al que nunca llegó a conocer, habló de la represión femenina en su familia, centrándose en la figura de su abuela Isolina; Julián Jaso habló de la muerte de Evangelina, su tía, que tenía 26 años cuando fue fusilada por los franquistas, así como de su abuelo Enrique y su tío Pepe también ejecutados. También recitó un poema de Olga Orozco dedicado a su su tía:

Evangelina

Duerme aquí Evangelina.
Su dulce tierra fue tan leve
que en un día cualquiera la invadieron los cielos.
En ningún corazón tatuó su nombre como en una corteza.
Ningún semblante amado se sumergió en la aureola de su sueño.
Alguien recuerda a veces vagamente su vestido celeste:
“Acaso es el color de esa estación brumosa que envolvió con sus gasas las altas alamedas...
o quizás el hechizo de algún cuento de infancia
donde había una barca abandonada llevando entre las noches de cierto aniversario
unas pálidas flores por los ríos”.
Nadie lo sabrá nunca.
No es ésta la morada de ninguna memoria,
de ningún olvido.
Por eso aquí la hierba es sólo hierba,
pero hierba celeste.

Xosé María Álvarez Cáccamo, habló de la represión en su familia, con un recuerdo especial a su abuelo Dario Álvarez Limeses, ejecutado a los 58 años y dió lectura al poema "No soto das Caldeiras que ferven"; María Torres recordó la figura de Mercedes Núñez Targa, acompañada por el hijo de la resistente antifranquista, Pablo Iglesias Núñez.

Carmen Penim, cantante de 2ndFronteira presentó en primicia un nuevo trabajo: El proyecto ELLAS, sobre las mujeres de la Guerra. Interpretó, acompañada de Maurizio Polsinelli, integrante del grupo, As Marías en punto, un poema de Helena Villar musicalizado por Carmen que también cantó Venceremos nós.

Blanca Francés entonó No nos moverán y Maurizio Polsinelli interpretó a piano el Himno de Riego y el Himno Galego, ambos entonados por todos los presentes y con los que  se cerró el acto lleno de memoria y emoción desbordada.

A continuación todos los asistentes se desplazaron al monumento en honor de los represaliados para realizar una ofrenda floral y tras ella se aproximaron al paredón de la Alameda de Tui, junto al que se plantó un olivo como símbolo de paz y memoria.  Después de procedió a la suelta de ochenta palomas en recuerdo a las 80 mujeres gallegas asesinadas por los sublevados.

Para finalizar el parador de Tui acogió una comida de confraternidad republicana a la que siguió un acto lúdico de baile, canciones y música.

A todos los asistentes se les hizo entrega del tercer libro de Memoria e Sentimento, y que se puede solicitar en pdf a Levada Libre a través del correo: levadalibre@gmail.com