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2449. Himno a las glorias del pueblo en guerra. Tierras ofendidas

Fotografía de Kati Horna


Regiones sumergidas
en el interminable martirio, por el 
                                     inacabable
silencio, pulsos
de abeja y roca exterminada,
tierra que en vez de trigo y trébol
traéis señal de sangre seca y crimen:
caudalosa Galicia, pura como la lluvia,
salada para siempre por las lágrimas:
Extremadura, en cuya orilla augusta
de cielo y aluminio, negro como agujero 
de bala, traicionado y herido y destrozado, 
Badajoz sin memoria, entre sus hijos muertos 
yace mirando un cielo que recuerda:
Málaga arada por la muerte 
y perseguida entre los precipicios 
hasta que las enloquecidas madres 
azotaban la piedra con sus recién nacidos. 
Furor, vuelo de luto
y muerte y cólera, 
hasta que ya las lágrimas y el duelo reunidos, 
hasta que las palabras y el desmayo y la ira 
no son sino un montón de huesos en un camino 
y una piedra enterrada por el polvo.

Es tanto, tanta 
tumba, tanto martirio, tanto 
galope de bestias en la estrella! 
Nada, ni la victoria 
borrará el agujero terrible de la sangre:
nada, ni el mar, ni el paso 
de arena y tiempo, ni el geranio ardiendo 
sobre la sepultura.


Pablo Neruda
España en el corazón, 1937










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