Lo Último

2805. Miguel





MIGUEL: ¡qué joven eras con tus ojos azules y fanáticos, con tu cara de tierra fresca sin arar, y tus dientes fríos de blancor, y aquella risa del mar mío que subía por todo tú y te retemblaba en los brazos!

MIGUEL: ¡qué pena tan negra, tan de las raíces, me da que te hayas muerto en esa ciudad donde han cambiado con rencor tu vida por otra vida joven que nosotros no matamos!

MIGUEL: me parecía que eras mi hijo más noble, mi amigo más alegre, mi hermano más joven, la mano que más limpia cogió mi mano, los ojos azules más locos de azul, y te lloro con la desesperada amargura que tenemos los que nos vamos muriendo aquí.

MIGUEL: estamos solos con nuestros muertos. Uno después de otro tenemos que ir a juntarnos con vosotros los que ya os habéis desplomado para esperarnos con vuestra sonrisa de yerba entre los dientes.


Carmen Conde
(Castilla, en el año de su muerte 1942) 
Poesía completa, edición y prólogo de Emilio Miró, Madrid, Castalia, 2007








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