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2990. Machado en Soria

Mirador de los Cuatro Vientos


«Allá en 1907, fui destinado como catedrático a Soria. Soria es lugar rico en tradiciones poéticas. Allí nace el Duero que tanto papel juega en nuestra historia. Allí, entre San Esteban de Gormaz y Medinaceli se produjo el monumento literario del Poema del Cid. Por si ello fuera poco, guardo de allí recuerdo de mi breve matrimonio con una mujer a la que adoré con pasión y que la muerte me arrebató al poco tiempo. Y viví y sentí aquel ambiente con toda intensidad.»


María Torres / 21 febrero 2020

Antonio Machado tiene 32 años cuando en mayo de 1907 llega por primera vez a Soria para tomar posesión de la Cátedra de Francés del Instituto, aunque su traslado definitivo se produce en octubre del mismo año. Goza de prestigio en los círculos literarios, y acaba de publicar Soledades. Galerías. Otros poemas.

Permanece en Soria durante cinco años, —ciudad de apenas siete mil habitantes— a la que define como «una escuela admirable de humanismo, de democracia y de dignidad». Escribe Campos de Castilla, su obra más importante, y se enamora y se casa con Leonor Izquierdo Cuevas, (hija de los dueños de la pensión en la que se aloja). Sufre en Soria la enfermedad y la muerte de Leonor el 1 de agosto de 1912. («Yo hubiera preferido morir mil veces a verla morir, hubiera dado mil vidas por la suya…») Ocho días después abandona la ciudad, a la que no regresaría hasta 1932, cuando el 5 de octubre se le rinde un homenaje y es nombrado hijo adoptivo:  «Nada me debe Soria, creo yo, y si algo me debiera, sería muy poco en proporción a lo que yo le debo: el haber aprendido en ella a sentir a Castilla, que es la manera más directa y mejor de sentir a España. Para aceptar tan desmedido homenaje sólo me anima esta consideración: El hijo adoptivo de vuestra ciudad ya hace muchos años que ha adoptado a Soria como su patria ideal».


Instituto Antonio Machado

El actual instituto Antonio Machado comenzó a construirse en 1585 bajo el mecenazgo de los jesuitas. Tras la expulsión de la órden el edificio fue utilizado como fábrica textil y durante la guerra de la independencia sirvió de cuartel y hospital para la tropa. Tras la contienda volvió a ser utilizado como centro educativo. En 1840 se produce la apertura como universidad de Santa Catalina, y más adelante pasa a ser el instituto de Soria.


Aula donde impartía sus clases Antonio Machado

«Soy hombre extraordinariamente sensible al lugar en que vivo: La geografía, las tradiciones, las costumbres de las poblaciones por donde paso, me impresionan profundamente y dejan huella en mi espíritu.»

Machado era un buen profesor, que trajo al instituto soriano los nuevos aires de la Institución Libre de Enseñanza, y al que los alumnos apodaban Cenicienta por sus trajes manchados de ceniza de cigarro, o Charlot por su andar de pies planos. Las calificaciones que otorgaba a sus alumnos al final de curso nunca eran inferiores a «Aprobado, aprobadillo y aprobadejo».


Busto de Antonio Machado en la Plaza del Vergel, al lado del instituto, obra de Pablo Serrano, donada en 1982

Escultura de Antonio Machado, situada en los soportales del Instituto, obra de Ricardo González

«En preguntar lo que sabes, el tiempo no has de perder... Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?»


Escultura de Leonor Izquierdo en la Plaza Mayor, junto a la puerta de Santa María la Mayor, donde contrajo matrimonio con Machado

«Si la felicidad es algo posible y real -lo que a veces pienso- yo la identifico mentalmente con los años de mi vida en Soria y con el amor de mi mujer, cuyo recuerdo constituye el fondo más sólido de mi espíritu».

Machado manifestó su amor a Leonor con tres versos que dejó a la vista de ella: «Y la niña que yo quiero, / ¡ay! preferirá casarse / con un mocito barbero».

Casi dos años más tarde, a las diez de la mañana del 30 de julio de 1909 Antonio Machado se casa con Leonor Izquierdo en la iglesia de Nuestra Señora la Mayor. La madrina es la padre del poeta, Ana Ruiz, y el padrino el tío de Leonor, Gregorio Cuevas. Antonio tiene 34 años, Leonor, 15, la edad legal para contraer matrimonio con permiso paterno. Al finalizar la ceremonia un grupo de personas les increpan y se burlan de ellos aludiendo a la diferencia de edad. Para Machado, según escribió años más tarde, la ceremonia del matrimonio fue «un verdadero suplicio».


Iglesia de Santo Domingo, a la que acudía Antonio Machado y su esposa Leonor todos los domingos

«En Santo Domingo / la misa mayor /aunque me decíanhereje y masón / rezando contigo / ¡cuánta devoción!»


Casino Amistad Numancia

«Este hombre del casino provinciano / que vio a Carancha recibir un día,/ tiene mustia la tez, el pelo cano,/ ojos velados por melancolía;/ bajo el bigote gris, labios de hastío,/ y una triste expresión, que no es tristeza,/ sino algo más y menos: el vacío / del mundo en la oquedad de su cabeza.»

Antonio Machado ingresa como socio en el 
Círculo de la Amistad en 1908. Allí lee la prensa y participa en tertulias. El Casino Amistad Numancia, es el resultado de la unión en 1961 del Casino de Numancia y del Círculo de la Amistad. Situado en la céntrica calle El Collado, en su interior se encuentra la Casa de los Poetas, con un vestíbulo dedicado a Antonio Machado. En los soportales del exterior encontramos una escultura de Gerardo Diego.


Palacio de la Audiencia en la Plaza Mayor

«¡Soria fría, Soria pura, / “cabeza de Extremadura”, / con su castillo guerrero / arruinado, sobre el Duero; / con sus murallas roídas / y sus casas denegridas! / Muerta ciudad de señores, / soldados o cazadores; / de portales con escudos / de cien linajes hidalgos, / y de famélicos galgos, / de galgos flacos y agudos, / que pululan / por las sórdidas callejas / y a la medianoche ululan, / cuando graznan las cornejas! / ¡Soria fría! La campana / de la Audiencia da la una. / Soria, ciudad castellana, / ¡tan bella! bajo la luna.»


Busto de Antonio Machado en el Parador de Turismo de Soria, ubicado en el  Parque de El Castillo

«Cinco años en la tierra de Soria y para mi sagrada, allí perdí a mi esposa, a quien adoraba, orientaron mis ojos y mi corazón hacia lo esencial castellano...»


El Duero, el Monte de Santa Ana y la ermita de San Saturio

«Iba una y otra vez por las márgenes del río junto a los álamos dorados y trepaba por las quiebras del pedregoso monte para mejor contemplar desde su altura los campos pardos y cenicientos situados a los pies de las sierras violetas».

«¿Por qué, decidme, hacia los altos llanos /huye mi corazón de esta ribera, / y en mi tierra labradora y marinera / suspiro por los yermos castellanos? / Nadie elige su amor: llevóme un día / mi destino a los grises clavijares / donde ahuyenta al caer la nieve fría / las sombras de los muertos encinares / (...) Mi corazón está donde ha nacido, /no a la vida, al amor, cerca del Duero…»


Ermita del Mirón

El Paseo del Mirón hasta la Ermita era el recorrido diario de Antonio y Leonor cuando ella enferma de tuberculosis. Leonor apenas puede caminar y Machado manda construir un carrito para poder desplazarla que el mismo empuja.

«Camino de mirar. Mirón. Miradas / de antiguo amor a la ciudad dormida / que tiende sus blancuras, confiada / del viento a las caricias.»


El Olmo seco de Soria, al lado de la parroquia de Nuestra Señora del Espino, muy cerca de donde reposan los restos de Leonor

Machado escribe A un olmo seco poco antes de la muerte de Leonor.

En uno de sus paseos observa como del tronco de un viejo olmo muerto que reposa al lado de un camino, brota una rama nueva. Machado confía en el milagro de la vida y en que aún hay esperanzas de salvación para Leonor.

«Antes que te derribe, olmo del Duero. / con su hacha el leñador, y el carpintero/ te convierta en melena de campaña. / lanza de carro o yugo de carreta: / antes que rojo en el hogar, mañana./ ardas de alguna mísera caseta, / al borde de un camino; / antes que te descuaje un torbellino. / y tronche el soplo de las sierras blancas; / antes que el río hasta la mar te empuje/ por valles y barrancas, / olmo quiero anotar en mi cartera / la gracia de tu rama verdecida. / Mi corazón espera / también, hacia la luz y hacia la vida, / otro milagro de la primavera.»


Tumba de Leonor Izquierdo en el cementerio del Espino

Leonor fallece el 1 de agosto de 1912. Sus restos están enterrados en el cementerio  del Espino, a pocos metros del Olmo seco. El poeta nunca volvió al cementerio tras el entierro y abandonó Soria una semana después roto de dolor por la pérdida de su esposa.

«Una noche de verano /estaba abierto el balcón / y la puerta de mi casa /la muerte en mi casa entró. / Se fue acercando a su lecho /—ni siquiera me miró— / con los dedos muy finos / algo muy tenue rompió. / Silenciosa y sin mirarme, / la muerte otra vez pasó / delante de mí. ¿Qué has hecho? / La muerte no respondió. / Mi niña quedó tranquila, / dolido mi corazón. / Ay, que lo que la muerte ha roto /era un hilo entre los dos.»


El Duero 

«Allá, en las tierras altas, / por donde traza el Duero / su curva de ballesta / en torno a Soria, entre plomizos cerros / y manchas de raídos encinares, / mi corazón está vagando, en sueños... / ¿No ves, Leonor, los álamos del río / con sus ramajes yertos? / Mira el Moncayo azul y blanco; dame / tu mano y paseemos. / Por estos campos de la tierra mía, / bordados de olivares polvorientos, / voy caminando solo, / triste, cansado, pensativo y viejo.»






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