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2442. Francesc Boix, el “fotógrafo” de Mauthausen

El 16 de junio de este año, varios centenares de personas se congregaron en el cementerio Père Lachaise de París en un acto presidido por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. Durante el acto se procedió al traslado y entierro de los restos del superviviente de Mauthausen Francesc Boix.

Francesc Boix, el prisionero 5185 de Mauthausen, fue uno de los más de 9000 españoles y españoles que fueron prisioneros de los por el infierno de los campos de concentración, falleciendo más de dos terceras partes de los mismos. Boix, encargado de realizar fotografías por las autoridades y SS del campo de concentración, a escondidas pudo fotografíar los horrendos crímenes acaecidos allí. Con la ayuda de otros prisioneros y personas exteriores pudieron guardar las fotografías. Boix y sus fotografías fueron protagonistas en diferentes procesos contra los responsables de los campos de concentración, en los juicios de Nuremberg o Dachau, entre otros. Su testimonio fue de importancia capital para las sentencias.

En 2010, la Fundación Ideas y el Instituto Ramón Rubial, ahora integrados en la Fundación Pablo Iglesias, convocaron un certamen de relatos sobre Memoria Histórica, “Tu historia es nuestra historia”. Uno de los relatos premiados, en la categoría de “Experiencias durante la Dictadura”, del profesor de Historia de la UNED Juan Pedro Rodríguez, explica esta valiente historia. El relato que aquí reproducimos, “Barracón 12, preso 5185”, refleja lo acontecido. En 2016 el autor, 6 años después de la redacción de este relato, tras una investigación descubrió que su tío abuelo, Isidro Sánchez, que falleció en Tolouse en 1977, fue el prisionero 73986 del campo de concentración de Dachau.

Juan Pedro Rodríguez (Madrid, 1978), es profesor-tutor de Historia en la UNED y colaborador de diferentes medios. Autor de diferentes artículos sobre Memoria Histórica y en concreto sobre campos de concentración, es socio de la Amical de Mauthausen. También ha sido docente de diferentes cursos, jornadas y conferencias: “Españoles en la Alemania Nazi”, “La guerra civil a través del cine”, “La dictadura de Franco a través del cine”, “Memoria Histórica y Democrática: Soldados de Salamina”, “Situación actual de la Memoria Histórica en la Comunidad de Madrid”, “Arqueología de la guerra civil”…


*


Barracón 12, preso 5185


Campo de concentración de Mauthausen (Austria). 20 de febrero de 1941

Desde la pequeña ventana del barracón solo se puede ver la verja, y a la derecha una torre de vigilancia. Es un barracón muy peculiar en el cual los presos hablan castellano y, de vez en cuando, se escucha alguna conversación en catalán, gallego o euskera. Todos ellos, españoles, gente derrotada de la Guerra Civil, exiliados, personas que no saben cuál será su futuro en una Europa esclavizada por Hitler. Se abre la puerta y entra un oficial en el barracón, conocido de todos  ellos por ser el único que habla castellano. Fija su mirada en el preso más joven, Francesc:

–Preso 5185, acompáñame.

Un escalofrío recorre el cuerpo de nuestro joven amigo, mientras sus compañeros temen que sea la última vez que le vean. Una vez fuera de nuevo el oficial se dirige al preso:

–Tú en España eras fotógrafo, ¿no es así?

–Cuando no era el preso 5185.

–Bien, entonces hoy tienes trabajo. Nuestro fotógrafo ha sido enviado al frente y es el cumpleaños de la hija del alcaide. Tú te harás cargo de fotografiar la fiesta.

Media hora después Francesc se encuentra con la cámara en la fiesta, en la cual están los oficiales con sus parejas e hijos. Ahora saca una foto de cómo bailan, luego partiendo la tarta, más tarde de los niños jugando... El sonido de la sirena recuerda a Francesc dónde se encuentra. También se escuchan gritos y a los perros ladrar. Es el ritual de todos los días: un preso intenta escapar. Todo el campamento queda iluminado, y la noche parece convertirse en día. Francesc observa a través de la ventana y ve como un preso escala por la verja, pero se enreda en los alambres y en ese momento se escucha un disparo. El preso abrazado a la verja queda muerto, mientras la sangre le cae por el cuello. Se oye un segundo disparo, pero esta vez ni hiere ni mata a nadie. Es el disparo de la  cámara de Francesc, que ha intentado captar ese momento.

Mira temeroso a su alrededor, aunque por suerte nadie le ha visto. Con mucho esfuerzo logra disimular los sentimientos de rabia y miedo que le invaden en esos instantes.

Horas más tarde se encuentra solo en un pequeño cuarto y va revelando las fotos; en esos momentos sólo le preocupa que una de ellas salga nítida. Cuando la tiene delante y va apareciendo la imagen ve que es tan perfecta que, ¡ay Dios!, las lágrimas le caen por la cara al reconocer al preso asesinado. Es Josep su amigo, su maestro, su compañero.

Años atrás, Francesc paseaba por las calles de una bulliciosa Barcelona buscando trabajo, y llegó hasta la pequeña tienda de fotografía de Josep, quien le daría trabajo, le enseñaría un oficio, y lo más importante, a ser mejor persona y más libre. Por su influencia entraría en las Juventudes Socialistas Unificadas. La derrota en la Guerra Civil llevaría a maestro y discípulo al exilio, a luchar contra Hitler y a ser encerrados en este campo de concentración.

Francesc cubre cuidadosamente con plástico la fotografía y la guarda encima de un armario. A los pocos minutos entra por la puerta el oficial alemán y observa detenidamente las fotos del cumpleaños:

–En verdad tu oficio es ser fotógrafo. Haremos una cosa: a partir de ahora te vas a hacer cargo de las fotografías del campamento. Los límites de lo que debes o no fotografiar ya los tienes que saber a estas alturas. No cometas un error o terminarás muerto.

Lo que no sabe el oficial es que Francesc ya ha sobrepasado los límites en el primer día de su nuevo destino.

De nuevo en el barracón, ve como los compañeros están desolados, sin ganas de conversar tras haberse enterado de la muerte de Josep. Sin embargo, Francesc cuenta lo sucedido con la foto y el hecho de que podrá tomar más fotos para que una vez liberados puedan servir a los tribunales, o para que en el futuro se sepa lo que pasó en este campo de concentración. En ese momento todos los presos son conscientes del valor de la vida de Francesc: debe vivir hasta la liberación del campo, y por ello deciden que cada uno de los presos dará una cucharada de su comida a Francesc.


Nuremberg (Alemania), juicio contra criminales de guerra alemanes, 28 de enero de 1946

Los acusados, todos oficiales alemanes, ríen y bromean mientras los jueces discuten entre sí. El juez que preside el tribunal, se dirige desazonado a la sala con su acento francés:

–Faltan pruebas para procesar a los acusados. Vamos a tener que dar el juicio por terminado.

De repente entra en la sala un fiscal de manera apresurada:

–Tenemos nuevas pruebas documentales y un testimonio.

Francesc entra en la sala. Todo rasgo de juventud ha desaparecido: luce el cabello de color plata, y el gesto es serio. Entrega al presidente del tribunal un sobre lleno de fotos, que se pasan a proyectar en la sala. Muestran horrores, tortura, sufrimiento y humillaciones. Los oficiales alemanes ya no ríen ni bromean.

De nuevo el juez presidente se dirige a la sala, ahora con gesto de satisfacción:

–Estas pruebas hacen que se deba continuar el juicio y la sentencia empieza a adquirir sentido y forma.

Francesc Boix (Barcelona, 1920–París, 1951) perteneció a Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que de 1936 a 1961 aglutinaban a las Juventudes Socialistas y Comunistas. Permaneció encerrado en Mauthausen de 1941 hasta 1945, cuando el campo fue liberado por los norteamericanos. Por este campo de concentración pasaron unos 7200 españoles, y fallecieron cerca de 5000; los norteamericanos fueron recibidos con banderas republicanas cuando entraron en Mauthausen. El testimonio de Boix en los juicios contra criminales de guerra y la aportación documental de sus fotografías fueron de vital importancia para las sentencias, y para mostrar los horrores de los campos de concentración y del nazismo. Francesc falleció con tan solo 30 años, seguramente fruto de alguna enfermedad contraída en el internamiento.

Mientras muchos, víctimas, verdugos o cómplices, tenían la excusa de apartar la vista para no ver los horrores del internamiento, Francesc debía fijar bien su objetivo para captar la mejor fotografía. En el año 2000, Lorenzo Soler realizó el documental “Frances Boix, un fotógrafo en el infierno”, donde recorre la biografía del que en este relato fue nuestro joven amigo y compañero. A pesar de haber pertenecido a JSU hasta ahora ha sido más reivindicado por el PC, pareciendo ignorar que su militancia fue en JSU, donde estaban las Juventudes Socialistas.









1181. El jardín de la memoria





"Nuestra herencia son los recuerdos. Las fotos son pedazos de inmortalidad. Este libro es el álbum de mí, de nosotros, de los Collinson que ya fueron. Partículas de un brillante cometa. No es mucho y sin ser mucho, mis palabras tienen un valor incalculable. Entre estas páginas está el significado de la vida. Los trozos del amor". (Lea Vélez. El jardín de la memoria, p. 251)


Con la retirada de las tropas alemanas, se produjo la desbandada de los guardianes del campo. Los presos se hicieron con las armas y los kapos que no pudieron escapar con los SS fueron acribillados a balazos. Los supervivientes de Mauthausen agarraron las armas y se organizaron para defenderse de la llegada de más alemanes si fuera necesario. Entre los presos se encontraba un republicano español que había logrado sobrevivir haciéndose indispensable en el archivo de documentación. Revelaba fotos y guardaba copias de la muerte.

Francesc Boix era moreno, boca grande de labios gruesos y ojos cautivadores. Tendría veinticuatro, veinticinco años y recuerdo que pensé que para haber estado en un campo de exterminio, su aspecto resultaba atractivo y hasta saludable. Boix siempre sonreía. De su cuello ya colgaba la famosa Leica y llegaba con otros seis muchachos del grupo de los Poschacher.

La anciana abrió la puerta. Le habían descrito cómo sería el joven que vendría a buscar el paquete y en cuanto le echó la vista encima supo que era él. Se saludaron en alemán. el chico lo hablaba bien, fluido, pero con un tremendo acento español. Juntos caminaron por el estrecho camino entre la casa y el muro de piedra del jardín. Tal vez el joven Boix pensó que anna Pointner había hecho más que algo apropiado al esconder los negativos del horror debajo de una piedra en aquella pared. A fin de cuentas, en esas imágenes se retrataba el infierno de la cantera de Mauthausen. La construcción de la prisión por parte de los sin nombre. La extracción de piedra para la Germania del arquitecto favorito de Hitler (Speer) y la maldición de levantar aquellas rocas hasta el último de los 186 escalones del campo. Años de muerte sobre el granito, bajo el granito, envuelta en polvo de granito. Anna Pointner sacó de la hendidura en la pared de piedra aquello que podría haberle costado la vida. Le entregó a Francesc Boix el pequeño paquete. 

–¿Sabe lo que es esto? –le preguntó él. 

–Sí, Jacinto me lo enseñó –contestó Anna–. Estas fotos tienen que verse. 

–Se verán. El mundo entero sabrá lo que ha estado pasando aquí. 

Anna quería hacer algo más por él, por todos ellos. Como austríaca invadida por los nazis, simpatizaba con aquellos españoles sin patria, y como madre, deseaba protegerlos. Apenas eran hombres. El más joven de los Poschacher tendría catorce o quince años y el mayor no llegaría a diecisiete. Francesc le preguntó si le dejaría positivar algunas de las fotos, allí mismo, en su casa. Ella asintió con esa energía enfática de los austríacos y los invitó a quedarse. Pasarían aún varios días hasta que los exprisioneros supieran qué iban a hacer con el resto de su vida.


Lea Vélez
Galaxia Gutemberg


Os dejamos, por si fuera de vuestro interés, una crítica sobre el libro, aquí.










212. Declaración de Francesc Boix en Nuremberg



Juicio a los principales criminales de Guerra Alemanes.
En Nuremberg, Alemania
21 de enero a 1 de febrero de 1946
Cuadragésimo cuarto día: Lunes, 28 de enero de 1946
____________________________________________________________



Sr. DUBOST: El testigo que me propongo pedirle al Tribunal que escuche aclarará un punto pendiente desde hace varias semanas. El Tribunal recordará que cuando mis colegas presentaron sus pruebas, surgió la cuestión de saber si Kaltenbrunner había estado en Mauthausen. Para demostrarlo, voy a llamar al Sr. Boix, que demostrará al Tribunal que Kaltenbrunner estuvo en Mauthausen. Hizo fotografías, y el Tribunal oirá su testimonio y verá las fotografías que el testigo ha traído consigo.

(FRANCESC BOIX subió al estrado).

EL PRESIDENTE:

P: Muy bien. ¿Cómo se llama?
R: Francesc Boix.
P: ¿Es usted francés?
R: Soy un refugiado español.

EL PRESIDENTE: Repita este juramento. Juro hablar sin odio ni miedo, y decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
(El testigo repitió el juramento).
EL PRESIDENTE: Levante la mano derecha y diga "lo juro".
EL TESTIGO: Lo juro.

EL PRESIDENTE: Puede sentarse. Sr. Dubost, ¿puede deletrear el apellido?
Sr. DUBOST: B-O-I-X.
Sr. DUBOST:
P: ¿Nació usted el 14 de agosto de 1920 en Barcelona?
R: Si.

P: ¿Es usted un reportero fotográfico? Usted estuvo internado en el campo de Mauthausen desde...

R: Desde el 27 de enero de 1941.

P: ¿Entregó usted a la comisión de investigación un cierto número de fotografías?

R: .

P: Se van a proyectar en la pantalla y usted declarará bajo juramento en qué circunstancias y dónde se hicieron estas fotografías.

R: Sí.

P: ¿Cómo hizo estas fotografías?

R: Debido a mi experiencia profesional me enviaron en Mauthausen a trabajar en la sección de identificación del campo. Había una sección fotográfica, y se podían tomar fotografías de todo lo que ocurría en el campo y enviarlas al Alto Mando en Berlín.

(Proyección de las fotografías).

Esto es una vista general de la cantera.

P: ¿Es aquí donde trabajaban los internos?

R: La mayoría de ellos.

P: ¿Dónde está la escalera?

R: En la parte de atrás.

P: ¿Cuántos escalones había?

R: Al principio había 160 escalones. Después fueron 186.

P: Podemos pasar a la siguiente fotografía.

R: Esta se hizo en la cantera durante una visita del Reichsführer Himmler, Kaltenbrunner, el Gobernador de Linz y algunos otros líderes cuyos nombres no conozco. Lo que ven abajo es el cadáver de un hombre que había caído desde la parte de arriba de la cantera, y cada día caían algunos.

P: Podemos pasar a la siguiente fotografía.

R: Esta se tomó en abril de 1941. Mis camaradas españoles que habían buscado refugio en Francia empujan una vagoneta cargada de tierra. Ese es el trabajo que teníamos que hacer.

P: ¿Quién tomó esta fotografía?

R: Por aquel entonces Paul Ricker, un profesor de Essen.

P: Podemos pasar a la siguiente.

R: Esto es una fotografía de un austriaco que se había fugado. Era carpintero en el garaje, y se las arregló para hacer una caja, una caja en la que pudo esconderse para salir del campo. Pero poco después lo volvieron a capturar. Le pusieron en la carretilla en la que se llevaban los cadáveres al crematorio. Había algunos letreros que decían en alemán: "todos los pájaros han vuelto". Fue sentenciado, y después desfiló delante de 10.000 deportados con la música de una banda gitana. Cuando le colgaron, su cuerpo osciló con el viento mientras tocaban la "Polka del Barril de Cerveza".

P: La siguiente. En esta foto los españoles están a la izquierda, son más bajos.

R: El hombre de delante con la boina es un criminal de Berlín de nombre Schulz que era empleado en estas ocasiones. Al fondo pueden ver al hombre al que van a colgar.

P: La siguiente. ¿Quién hizo estas fotos?

R: El Oberscharführer de las SS Fritz Kornac. Tropas americanas lo mataron en  Holanda en 1944.

Este hombre recibió un balazo en la cabeza. Lo colgaron para hacernos creer que se había suicidado y que había tratado de tirarse contra la alambrada. La otra fotografía muestra a unos judíos holandeses. Se tomó en el barracón de cuarentena. Los judíos se vieron empujados a lanzarse contra la alambrada el mismo día de su llegada porque se dieron cuenta de que no tenían ninguna posibilidad de escapar.

P: ¿Quién hizo estas fotografías?

R: Por aquel entonces el Oberscharführer de las SS Paul Ricker, un profesor de Essen, vicelíder de las SS.

P: Siguiente.

R: Son dos judíos holandeses. Pueden ver la estrella roja que llevaban. Eso fue un intento de fuga, "Fluchtversuch".

P: ¿Lo era en realidad?

R: Los SS los enviaron a coger piedras cerca de la alambrada, y los guardias de las SS de la segunda alambrada les dispararon porque recibían una recompensa por cada hombre que paraban.

La otra fotografía muestra a un judío en 1941 durante la construcción del campo ruso, que después se convirtió en el campo sanitario. Se colgó con el cordón que usaba para sujetarse los pantalones.

P: ¿Fue un suicidio?

R: Eso se dijo. Era un hombre que ya no tenía esperanzas de escapar. Fue empujado a la desesperación por los trabajos forzados y las torturas.

P: ¿Qué es esta fotografía?

R: Un judío cuya nacionalidad no conozco. Lo pusieron en un barril de agua hasta que no pudo soportarlo más. Lo golpearon hasta casi matarlo y le dieron diez minutos para ahorcarse. Usó su cinturón para hacerlo porque sabía lo que le ocurriría si no.

P: ¿Quién tomó esta fotografía?

R: El Oberscharführer de las SS Paul Ricker.

P: ¿Y qué es esta fotografía?

R: Aquí pueden ver a la policía de Viena visitando la cantera. Esto fue en junio o julio de 1941. Los dos deportados que ven aquí son dos de mis camaradas españoles.

P: ¿Qué están haciendo?

R: Le están indicando a la policía cómo tenían que subir las piedras porque no había ningún aparato para hacerlo.

P: ¿Conocía a alguno de los policías que vinieron?

R: No, porque sólo vinieron una vez. Sólo tuvimos tiempo de echarles un vistazo.  La fecha de esta fotografía es septiembre de 1943, en el cumpleaños del Obersturmbannführer de las SS Franz Ziereis. Está rodeado de todo el personal del campo de Mauthausen. Puedo darles los nombres de todas las personas de la fotografía.

P: Pasen a la fotografía siguiente.

R: Esta es una fotografía tomada el mismo día del cumpleaños del Obersturmbannführer Franz Ziereis. El otro hombre era su adjunto, he olvidado su nombre. Se ha de recordar que este adjunto era miembro de la Wehrmacht y se ponía uniforme de las SS en cuanto llegaba al campo.

P: ¿Qué es esta fotografía?

R: Es la misma visita a Mauthausen de oficiales de policía en junio o julio de 1941. Es la puerta de la cocina. Los prisioneros que están ahí de pie habían sido enviados a la compañía disciplinaria. Usaban ese pequeño aparato en sus  espaldas para llevar piedras de hasta 80 kilos hasta que terminaban exhaustos. Muy pocos hombres volvían de la compañía disciplinaria.

Esta foto en particular muestra la visita de Himmler a la Führerheim del Campo de Mauthausen en abril de 1941. Se ve a Himmler con el Gobernador de Linz al fondo y al Obersturmbannführer Ziereis, el oficial al mando del Campo de Mauthausen, a su izquierda.

Esta es otra foto que se tomó en la cantera. En la parte del fondo a la izquierda pueden ver un grupo de deportados trabajando. En primer plano están Franz Ziereis, Himmler y el Obergruppenführer Kaltenbrunner. Lleva la insignia dorada del Partido.

P: ¿Esta foto se tomó en la cantera? ¿Quién la hizo?

R: Una vez más el Oberscharführer de las SS Paul Ricker. Esto fue en abril o mayo de 1941. Este caballero visitaba frecuentemente el campo en ese tiempo para ver cómo se podían organizar campos similares en Alemania y en los países ocupados.

P: He terminado. ¿Nos asegura que esta persona es realmente Kaltenbrunner? 

R: Lo aseguro.

P: ¿Y qué esta foto se hizo en el campo?

R: Lo aseguro.

P: ¿Le llevaron a Mauthausen como prisionero de guerra o como prisionero político?

R: Como prisionero de guerra.

P: ¿Había combatido como voluntario en el Ejército Francés?

R: En batallones de Infantería, en la Legión Extranjera, en el regimiento de pioneros adjunto al Ejército al que pertenecía. Estuve en los Vosgos con el 5º Ejército. Nos hicieron prisioneros. Nos retiramos hasta Belfort, donde me hicieron prisionero la noche del 20 al 21 de junio de 1940. Me juntaron con algunos compañeros españoles y nos transfirieron a Mauthausen. Sabiendo que habíamos sido antes republicanos españoles y antifascistas, nos pusieron con los judíos como miembros de un orden inferior de la Humanidad. Fuimos prisioneros de guerra durante seis meses, y después nos enteramos de que el Ministro de Exteriores se había entrevistado con Hitler para discutir la cuestión de los extranjeros y otros asuntos. Nos enteramos de que nuestra situación había sido una de las cuestiones tratadas. Oímos que los alemanes preguntaron qué se debía hacer con los prisioneros de guerra españoles que habían servido en el Ejército Francés, los que eran republicanos y ex-miembros del Ejército Republicano. La respuesta...

P: Eso no importa. Así que aunque usted era un prisionero de guerra, lo enviaron a un campo que no estaba bajo control del Ejército.

R: Exacto. Éramos prisioneros de guerra. Se nos dijo que nos transferían a un mando subordinado al igual que a todos los demás franceses. Después nos transfirieron a Mauthausen, donde vimos por primera vez...

EL PRESIDENTE: Hable más despacio.

R: ...vimos que no había soldados de la Wehrmacht, y nos dimos cuenta de que estábamos en un campo de exterminio.

P: ¿Cuántos de ustedes fueron allí?

R: Nosotros éramos 1.500, y había un total de 8.000 españoles.

P: ¿Cuántos de ustedes fueron liberados?

R: Aproximadamente 1.600.

P: No tengo más preguntas.

EL PRESIDENTE: ¿Quieren hacer alguna pregunta?

GENERAL RUDENKO: Tengo algunas preguntas. Si el Presidente me lo permite, las haré en la sesión de mañana.

EL PRESIDENTE: Se levanta la sesión.

(Se levantó la sesión hasta el 29 de enero de 1946 a las 10 horas).



Juicio a los principales criminales de Guerra Alemanes.
En Nuremberg, Alemania
21 de enero a 1 de febrero de 1946
Cuadragésimo Quinto Día: Martes, 29 de enero de 1946
__________________________________________________________


ALGUACIL: Con la venia, deseo decir que el acusado Kaltenbrunner estará ausente de la sesión de esta mañana por enfermedad.

Sr. DUBOST: Como representante de la acusación francesa, quiero pedirle al Tribunal que estudie esta petición: los testigos que fueron interrogados ayer van a ser interrogados por la defensa. Las condiciones en las que están aquí son bastante precarias, ya que lleva 30 horas volver a París. Querríamos saber si debemos mantenerlos aquí, y si la defensa realmente tiene previsto interrogarlos, querríamos proceder lo más rápidamente posible para garantizar su vuelta a Francia.

EL PRESIDENTE: En vista de lo que dijo usted ayer, Sr. Dubost, dije en nombre  del Tribunal que el Dr. Babel podría tener la oportunidad de interrogar a uno de sus testigos en los dos días siguientes. ¿Está el Dr. Babel preparado para interrogar ahora a ese testigo?

Dr. BABEL (abogado de las SS y el SD): No, Sr. Presidente, aún no he recibido una copia de su interrogatorio, y por tanto no he podido preparar mi interrogatorio. El tiempo disponible de ayer a hoy es además, lógicamente, demasiado breve. Por tanto, aún no puedo declarar definitivamente si querré o no interrogar al testigo. Si se me diera una oportunidad a lo largo del día de obtener la transcripción...

EL PRESIDENTE: (interrumpiendo) Bien, ese testigo deberá quedarse hasta mañana por la tarde, Sr. Dubost, pero los demás testigos pueden irse. Sr. Dubost, ¿puede encargarse, si le es posible, de que se proporcione al Dr. Babel una copia de las notas taquigráficas tan pronto como sea posible, las notas taquigráficas del testimonio de ese testigo?

Sr. DUBOST: Sí, Sr. Presidente.

(FRANCESC BOIX volvió al estrado).

Sr. DUBOST: Me encargaré de que así sea, Señoría. Continuemos. El Tribunal recordará que ayer por la tarde proyectamos seis fotografías de Mauthausen que nos trajo el testigo que está ahora ante ustedes, y ofreció sus comentarios sobre éstas. El testigo declaró específicamente bajo qué condiciones se había tomado la fotografía en la que Kaltenbrunner está en la cantera de Mauthausen. Presentamos estas fotografías como prueba RF 332.

¿Me permitirá que le haga una pregunta más al testigo? Con esto terminaré con él, al menos con la parte importante de este testimonio. ¿Reconoce el testigo entre los acusados a alguien que visitara el campo de Mauthausen?

R: Herr Speer.

P: ¿Cuándo le vio?

R: Vino al campo de Gusen en 1943 para organizar algunas construcciones, y también a la cantera de Mauthausen. No le vi personalmente porque estaba en el servicio de identificación del campo y no podía marcharme, pero durante estas visitas Paul Ricker, jefe del departamento de identificación, hizo un carrete de película con su Leica que yo revelé. En esta película reconocí a Speer y junto a él a otros líderes de las SS. Speer llevaba un traje de color claro.

P: ¿Vio eso en las fotografías que usted reveló?

R: Sí. Lo reconocí en las fotos y después tuvo que firmar con su nombre y la fecha, porque siempre había muchos SS que querían coleccionar todas las fotos de las visitas al campo.

EL PRESIDENTE: Creo que el testigo estaba yendo un poco rápido. Creo que será mejor que repita eso.

Sr. DUBOST:

P: ¿Puede por favor repetir que reconoció a Speer en fotografías que usted reveló?

R: Reconocí a Speer en 36 fotografías que fueron tomadas por el Oberscharführer de las SS Paul Ricker en 1943, durante la visita de Speer al campo de Gusen y la cantera de Mauthausen. Se le veía extremadamente satisfecho en estas fotografías. Hay incluso fotografías en las que se le ve felicitando al Obersturmbannfuehrer Franz Ziereis, entonces comandante del campo de Mauthausen, con un cordial apretón de manos.

P: Una última pregunta. ¿Había alguna capellán ejerciendo su ministerio en su  campo? ¿Cómo morían los internos que querían algún consuelo religioso?

R: No entiendo.

P: ¿Había algún capellán en su campo?

R: Sí, por lo que pude ver, había varios. Había una orden de católicos alemanes conocida como "Bibelforscher". Pero oficialmente...

P: Pero oficialmente, ¿la administración del campo concedía a los internos el derecho a practicar su religión?

R: No, no podían hacer nada, estaba absolutamente prohibido incluso vivir.

P: ¿Incluso vivir?

R: Incluso vivir.

P: ¿Había algún capellán católico o algún pastor protestante?

R: Los miembros de los "Bibelforscher" eran casi todos protestantes. No sé mucho de este asunto.

P: ¿Cómo eran tratados monjes, sacerdotes y pastores?

R: No había la más mínima diferencia entre ellos y nosotros. Morían de la misma forma que nosotros. A veces eran enviados a la cámara de gas, a veces les pegaban un tiro, o los sumergían en agua helada, cualquier método era bueno. Los SS eran particularmente duros en el trato dado a estas personas porque sabían que no podían trabajar como trabajadores normales. Trataban a todos los intelectuales de todos los países de esta manera.

P: ¿No se les permitía ejercer su ministerio?

R: No, en absoluto.

P: ¿Disponían los hombres que morían de un capellán antes de ser ejecutados?

R: No, en absoluto. Por el contrario, a veces, en lugar de ser consolados como usted dice por alguien de su fe, recibían justo antes de ser fusilados 25 ó 75 latigazos con un látigo de cuero, a veces haciendo esto incluso un Obersturmbahnführer de las SS personalmente. Vi esto especialmente en el caso de unos pocos oficiales, comisarios políticos y prisioneros de guerra rusos.

Sr. DUBOST: No tengo más preguntas para el testigo.

EL PRESIDENTE: General Rudenko.

GENERAL RUDENKO:

P: Testigo, ¿tendrá la bondad de contarnos lo que sabe usted del exterminio de prisioneros soviéticos?

R: Posiblemente no podré decirle todo lo que sé de eso. Sé tanto que un mes no bastaría para decirle todo.

P: Querría que nos contara brevemente lo que sabe usted del exterminio de prisioneros de guerra soviéticos en el campo de Mauthausen.

R: La llegada de los primeros prisioneros de guerra tuvo lugar en 1941. Se anunció la llegada de 2.000 prisioneros de guerra rusos. Con los prisioneros de guerra rusos tomaron las mismas precauciones que con los prisioneros de guerra republicanos españoles. Pusieron ametralladoras por todas partes alrededor de los barracones, y se esperaban lo peor. Tan pronto como los prisioneros de guerra rusos entraron en el campo, pudimos ver que estaban en muy mal estado, ni siquiera podían entender nada. Eran espantapájaros humanos. Los pusieron en barracones, 1.600 por barracón. Deben tener en cuenta que estos barracones eran de 7 metros de ancho por 50 de largo. Se les privó de sus ropas, lo poco que llevaban encima. Sólo podían quedarse con un par de calzones y una camiseta. Hay que recordar que esto era en noviembre, y en Mauthausen estábamos a más de 10 grados bajo cero.

Nada más llegar 24 murieron sólo por caminar la breve distancia de 4 kilómetros desde la estación hasta el campo de Mauthausen. Al principio se les aplicó el mismo sistema que a nosotros, los prisioneros republicanos españoles. Al principio nos dejaron sin nada que hacer, sin ningún trabajo.

EL PRESIDENTE: Va usted demasiado rápido. Hable más despacio.

R: Le aplicaron el mismo sistema a los rusos. Los dejaron solos, sin casi nada que comer. Pasados unos pocos días estaban ya al límite de su resistencia. Comenzaron entonces el proceso de eliminación. Se les hizo trabajar en las condiciones más horribles, les golpearon, les pegaron, les dieron patadas, les insultaron. Y de los 7.000 prisioneros de guerra rusos que vinieron de casi todas partes, al final de tres meses sólo quedaban 30 supervivientes. El departamento de Paul Ricker hizo fotografías a estos 30 supervivientes como documento fotográfico. Tengo estas fotografías y puedo mostrárselas si el Tribunal lo desea.

P: ¿Tiene estas fotografías?

R: El Sr. Dubost lo sabe, sí, el Sr. Dubost las tiene.

P: Gracias. ¿Puede mostrarnos estas fotografías?

R: El Sr. Dubost las tiene.

P: Gracias. ¿Qué sabe de los yugoslavos y los polacos?

R: Los primeros polacos llegaron al campo en 1939, cuando Polonia fue derrotada. Recibieron el mismo trato que todo el mundo. Por aquel entonces sólo había allí delincuentes comunes alemanes. Después comenzó el trabajo de exterminio. Decenas de miles de polacos murieron en condiciones espantosas.

Se debería prestar atención a la situación de los yugoslavos. Comenzaron a llegar en convoyes, vestidos de paisano, y eran fusilados de una manera formal, por así decirlo. Los SS incluso se pusieron sus cascos de acero para estas ejecuciones. Se fusilaba a los yugoslavos de dos en dos, vinieron 165 en el primer transporte, 180 en el segundo, después vinieron en grupos pequeños de 15, 50, 60, 30. Trajeron incluso a mujeres.

Es necesario señalar que entre éstos, se fusiló a cuatro mujeres, y fue la única vez en el campo de deportados. Algunos le escupieron en la cara al Führer del campo antes de morir. Los yugoslavos sufrieron como pocos pueblos han sufrido. Su situación es comparable sólo a la de los rusos. Fueron masacrados hasta el último momento por todos los medios imaginables. Querría hablar más de los rusos, porque han sufrido tanto...

P: ¿Debo entender de su testimonio que el campo de concentración era en realidad un campo de exterminio?

R: El campo pertenecía a la última categoría, grado 3. Es decir, era un campo del que no salía nadie.

GENERAL RUDENKO: No tengo más preguntas.

EL PRESIDENTE: ¿Desea hacer alguna pregunta la acusación de Gran Bretaña?

CORONEL PHILLIMORE: No hay preguntas.

EL PRESIDENTE: ¿La acusación de Estados Unidos?

Sr. DODD: No hay preguntas.

EL PRESIDENTE: ¿Desea la defensa interrogar al testigo?

Dr. BABEL (abogado de las SS y el SD):

P: Testigo, ¿cómo le marcaron en el campo?

R: ¿El número? ¿El qué, por favor? ¿Qué tipo de marca?

P: No. Los prisioneros eran marcados con estrellas de diversos colores, rojo, verde, amarillo, y otros. ¿Se hacía eso también en Mauthausen? ¿Qué llevaba usted?

R: Todo el mundo llevaba una insignia. No eran estrellas, eran triángulos con letras para indicar la nacionalidad. Había estrellas amarillas y rojas para los judíos, estrellas de seis puntas rojas y amarillas, dos triángulos, uno encima del otro.

P: ¿Qué color llevaba usted?

R: Un triángulo azul con una "S" en él, indicando "Español".

P: ¿Era usted un "Kapo"?

R: Al principio fui intérprete.

P: ¿Cuáles eran sus tareas y deberes?

R: Tenía que traducir al español todas las barbaridades que los alemanes querían decirle a los prisioneros españoles. Después comencé a trabajar en fotografía, revelando las películas que se fotografiaban por todo el campo, mostrando la historia completa de lo que ocurría en el campo.

P: ¿Cuál era la política con respecto a los visitantes? ¿Iban los visitantes sólo al campo interior y a lugares donde se trabajaba?

R: Visitaban todo el campo. Era imposible que no supieran lo que estaba pasando. Sólo se hacían excepciones cuando venían altos cargos u otras personas importantes de Polonia, Austria o Eslovaquia, de todos los países. Entonces sólo les enseñaban las partes mejores. Franz Ziereis decía: "Véanlo ustedes mismos". Mostraba a cocineros, ladrones internados y delincuentes comunes, gordos y bien alimentados. Escogía a éstos para poder decir y demostrar que todos los internos estaban como éstos.

P: ¿Se prohibía a los prisioneros comunicarse entre ellos o con el exterior?

R: Estaba tan absolutamente prohibido que si se cogía a alguien haciéndolo, no sólo significaba su muerte, sino también terribles represalias para todos los de su nacionalidad.

P: ¿Qué observó usted con respecto a los Kapos? ¿Cómo se comportaban con sus compañeros prisioneros?

R: A veces eran dignos de ser de las SS. Para ser Kapo había que ser ario puro. Eso significaba que tenían porte marcial y, como los SS, plenos derechos sobre nosotros. Tenían derecho a tratarnos como animales. Los SS les daban carta blanca para hacer con nosotros lo que quisieran. Es por eso por lo que en el momento de la Liberación los prisioneros y los deportados ejecutaron a todos los Kapos a los que pudieron coger. Poco antes de la Liberación los Kapos pidieron alistarse voluntarios en las SS, y se fueron con los SS porque sabían lo que les aguardaba. A pesar de eso les buscamos por todas partes y los ejecutamos sumariamente.

P: Dice que se comportaban como bestias salvajes. ¿De qué hechos saca usted la conclusión de que lo hacían por gusto?

R: Habría que haber estado ciego para no verlo. Se podía ver la forma en la que se comportaban. Era mejor morir como un hombre que vivir como una bestia, pero preferían vivir como bestias, como salvajes, como criminales. Eso eran considerados.

P: No he entendido nada. Por favor, repita. No le he entendido.

R: Habría que haber estado ciego para no ver lo que les estaba pasando. Viví allí cuatro años y medio y sé muy bien lo que hacían. Había muchos de entre nosotros que podrían haber llegado a ser Kapos por su trabajo, por ser especialistas en algún ámbito u otro en el campo. Pero prefirieron ser golpeados, y masacrados si era necesario, antes que convertirse en Kapos.

Dr. BABEL: Gracias.

EL PRESIDENTE: ¿Desea algún otro miembro de la defensa hacerle preguntas al testigo? Sr. Dubost, ¿quiere hacer alguna pregunta?

Sr. DUBOST: No tengo más preguntas, Sr. Presidente.

GENERAL RUDENKO: Señoría, el testigo nos informó de que tenía a su disposición una fotografía documental de 30 prisioneros de guerra soviéticos, los únicos supervivientes de varios miles de internos de este campo. Querría pedir su permiso, Sr. Presidente, para presentarle esta fotografía documental al testigo para que pueda confirmar ante el Tribunal que es realmente un documento sobre este grupo de prisioneros de guerra soviéticos.

EL PRESIDENTE: Puede por supuesto mostrarle la fotografía al testigo si la tiene. Puede darle la fotografía al testigo si está disponible.

GENERAL RUDENKO: Sí.

GENERAL RUDENKO:

P: Testigo, ¿puede ver esta fotografía?

R: ¿Cómo, por favor? ¿A quién?

EL PRESIDENTE:

P: ¿Es ésta la fotografía? (señalando)

R: Sí, son esos mismos 30. Les puedo asegurar que estos treinta supervivientes aún estaban vivos en 1942. Desde entonces, en vista de las condiciones del campo, es muy difícil saber si alguno de ellos aún sigue vivo.

P: ¿Puede por favor indicar la fecha en la que se hizo esta fotografía?

R: Fue a finales del invierno de 1941-42. Por aquel entonces, aún estábamos a 10 grados bajo cero. Pueden ver en la fotografía el aspecto de los prisioneros producido por el frío.

EL PRESIDENTE: ¿Se ha presentado ya como prueba este libro?

Sr. DUBOST: Este libro se ha presentado como prueba, como prueba oficial.

EL PRESIDENTE: ¿Han recibido copias los acusados?

Sr. DUBOST: Fue presentado como prueba RF 331. Es un documento oficial que  también se ha entregado a la defensa.

EL PRESIDENTE: ¿Los franceses han presentado el documento como prueba RF 331?

Sr. DUBOST: La defensa también ha recibido una copia de este libro en alemán, no estoy seguro de si el texto alemán tiene también las fotografías. No, las fotografías no están en la versión alemana, Señoría.

EL PRESIDENTE: Bien, entonces, que se marque esta fotografía. Creo que sería mejor marcarla con un número de prueba francés. ¿Cuál será?

Sr. DUBOST: Le daremos el número 333, RF 333.

EL PRESIDENTE: Que se marque así, y se entregue al Dr. Babel.

GENERAL RUDENKO: Gracias, Señoría. No tengo más preguntas.

(Se entregó el documento al Dr. Babel).

EL PRESIDENTE: Creo que se debería entregar al resto de abogados de la defensa en caso de que quieran hacer alguna pregunta. Sr. Dubost, creo que se ha depositado una copia aprobada de este libro, fotografías incluidas, en el Centro de Información de los acusados.

Sr. DUBOST: El libro entero, excepto las fotografías.

EL PRESIDENTE: ¿Por qué no las fotografías?

Sr. DUBOST: No las teníamos en ese momento para presentarlas. En nuestra exposición no hemos mencionado las fotografías.

EL PRESIDENTE: La defensa alemana debería tener los mismos documentos que se presentan al Tribunal. Se han presentado las fotografías al Tribunal; por tanto, se deberían haber entregado en el Centro de Información.

Sr. DUB0ST: Sr. Presidente, el texto francés, fotografías incluidas, fue depositado en el Centro de Información de los acusados, además de un cierto número de textos en alemán a los que no se añadieron las fotografías porque preparamos esa traducción para uso de la defensa. Pero hay copias francesas del libro que tienen ante ustedes que incluyen las fotografías.

EL PRESIDENTE: Muy bien.

Sr. DUBOST: Tenemos aquí cuatro copias que exhibiremos ante ustedes de la fotografía que se mostró ayer, en la que se ve a Kaltenbrunner y Himmler en la cantera de Mauthausen, de acuerdo con el testimonio del Sr. Boix. También se entregará una de estas fotografías a la defensa, es decir, al abogado del acusado Kaltenbrunner.

EL PRESIDENTE: Se ha entregado la fotografía a la defensa. ¿Quiere algún miembro de la defensa hacer alguna pregunta al testigo sobre esta fotografía?  ¿Ninguna pregunta? Entonces, el testigo puede retirarse.

EL TESTIGO: Querría decir algo más. Querría señalar que hubo casos en los que se masacró a oficiales soviéticos. Es importante señalarlo porque concierne a prisioneros de guerra. Querría que el Tribunal me escuchara cuidadosamente.

EL PRESIDENTE:

P: ¿Qué es lo que quiere decir sobre la masacre de los prisioneros de guerra soviéticos?

R: En 1943 llegó un transporte de oficiales. Eran oficiales rusos. El mismo día de su llegada al campo comenzó su masacre por todos los medios. Pero parece que se recibió una orden de una autoridad superior con respecto a estos oficiales que decía que se tenía que hacer algo extraordinario. Así que les pusieron en el mejor bloque del campo. Les dieron nueva ropa de prisionero ruso, incluso les dieron cigarrillos. Les dieron camas con sábanas, les daban todo lo que querían comer. El Sturmbannführer Krebsbach los examinó con un estetoscopio.

Bajaban a la cantera, pero llevaban sólo piedras pequeñas, y en grupos de cuatro. El Oberscharführer Paul Ricker, jefe del servicio de identificación, estuvo allí con su Leica sacando incontables fotografías. Hizo unas 48 fotografías. Las revelé, y se enviaron cinco copias de cada una, de 13 X 18 junto con los negativos, a Berlín. Es una pena que no robara los negativos, como hice con los otros. Cuando todo terminó, se hizo a los rusos entregar sus ropas y todo lo demás y los enviaron a la cámara de gas. Terminó la comedia. Todo el mundo podía ver en las fotografías que los prisioneros de guerra rusos, los oficiales, y especialmente los comisarios políticos, eran tratados bien, y se les cuidaba bien, apenas trabajaban, y estaban en buenas condiciones. Es una cosa que debería señalarse porque creo que es importante.

Y otra cosa. Había un barracón llamado nº 20. Ese barracón estaba dentro del  campo, y a pesar de la alambrada electrificada que rodeaba el campo, había un muro adicional con alambre espino electrificado alrededor de él, y en ese barracón había prisioneros de guerra: oficiales y comisarios rusos, algunos eslavos, unos pocos franceses y decían que incluso unos pocos ingleses. Nadie podía entrar en ese barracón, excepto los dos führer que eran del SD, es decir, los comandantes de los campos interior y exterior. Estos internos iban vestidos, al igual que nosotros, como prisioneros criminales, pero sin ninguna etiqueta o identificación de su nacionalidad. No se podía saber su nacionalidad por su ropa. El servicio de "Erkennungsdienst" les hizo fotos. Se puso una placa con un número sobre su pecho. Comenzaron por un número superior a 3.000. Había números que parecían el nº 11 (dos rayos azules). Los números comenzaron en 3.000 y llegaron hasta el 7.000. El Unterscharführer de las SS Hermann Schinbauer era entonces el fotógrafo jefe. Era de la región de Berlín, de algún lugar a las afueras de Berlín, no recuerdo el nombre. Tenía orden de revelar las películas y hacer todo el trabajo personalmente, pero como todos los SS de los servicios del campo interno, eran hombres que no sabían nada. Siempre necesitaban prisioneros para que hicieran su trabajo.

Por eso me necesitó para revelar estas películas. Hice las ampliaciones, 5 X 7. Estas fotos se enviaron al Obersturmführer Karl Schultz, de Colonia, el Jefe del Polizeiabteilung. Me dijo que no le hablara a nadie de estas fotografías ni del hecho de que revelamos estas películas, y que si lo hacía seríamos liquidados de inmediato. Sin miedo a las consecuencias le conté todo a mis camaradas. Si alguno de nosotros lograba salir, podría contarle al mundo lo ocurrido.

EL PRESIDENTE: Creo que hemos oído suficientes detalles de lo que nos está contando. Pero volvamos por un momento al lugar del que hablaba usted donde los prisioneros de guerra rusos en 1943... un momento... Querría que repitiera el caso de los prisioneros de guerra rusos de 1943. Dijo que se llevó a los oficiales a la cantera para que cargaran con las piedras más pesadas.

EL TESTIGO: No, sólo piedras muy pequeñas, que no pesaban ni veinte kilos, y las llevaban entre cuatro, para mostrar en las fotografías que los oficiales rusos no hacían trabajos pesados, por el contrario, trabajos ligeros. Esto sólo fue para las fotografías, la realidad era totalmente diferente.

EL PRESIDENTE: Pensaba que había dicho que cargaban piedras grandes y pesadas.

EL TESTIGO: No.

EL PRESIDENTE: ¿Se tomaron las fotografías mientras iban de uniforme cargando estas piedras ligeras?

R: Sí, Señoría, tuvieron que ponerse uniformes limpios e ir bien arreglados para demostrar que los prisioneros rusos eran tratados bien y correctamente.

EL PRESIDENTE: Muy bien. ¿Hay algún otro incidente particular del que quiera hablar?

R: Sí, sobre el Bloque 20. Gracias a mis conocimientos de fotografía, pude verlo. Tenía que estar allí para encargarme de las luces mientras mi jefe hacía las fotografías. De esta forma pude seguir con todo detalle todo lo que ocurría en este barracón. Era un campo interior. Este barracón, como todos los demás, era de 7 metros de ancho por 50 de largo. Había 1.800 allí, con una ración alimentaria de menos de la cuarta parte de lo que recibíamos nosotros como comida. No tenían ni cucharas ni platos. Se vaciaban sobre la nieve grandes recipientes de comida estropeada y se dejaba allí hasta que se empezaba a congelar; entonces se ordenaba a los rusos comerla. Los rusos tenían tanta hambre que se peleaban por esta comida. Los SS usaban estas peleas como pretexto para golpear a algunos prisioneros con porras.

EL PRESIDENTE: ¿Quiere decir que se puso directamente a los rusos en el Bloque 20?

EL TESTIGO (Sr. Boix): Los rusos no vinieron al campo directamente. Los que no fueron enviados a la cámara de gas nada más llegar fueron trasladados al Bloque 20. Nadie del campo interior, ni siquiera el "Blockführer", podía entrar en este barracón. Venían varias veces a la semana pequeños convoyes de 50 ó 60, y siempre se oía ruido de peleas dentro. En enero de 1945, cuando los rusos se enteraron de que los ejércitos soviéticos se acercaban a Yugoslavia, se jugaron una última oportunidad. Se hicieron con extintores y mataron a soldados apostados bajo la torre de vigilancia. Se hicieron con ametralladoras y todo lo que se pudiera usar como arma. Cogieron mantas y todo lo que pudieron encontrar. Eran 700, pero sólo 62 consiguieron llegar a Yugoslavia y unirse a los partisanos. Ese día Franz Ziereis, comandante del campo, dio una orden por radio a todos los civiles según la cual debían cooperar "en liquidar" a los criminales rusos que habían huido del campo de concentración. Dijo que todo el que pudiera presentar pruebas de que había matado a alguno de estos hombres recibiría una recompensa especial en marcos. Es por eso por lo que todos los partidarios de los nazis de Mauthausen se pusieron a trabajar y lograron matar a más de 600 prisioneros fugados. No fue difícil porque algunos de los rusos no pudieron arrastrarse más de diez metros. Después de la Liberación uno de los rusos supervivientes vino a Mauthausen para ver cómo estaba todo entonces. Nos contó todos los detalles de su dolorosa marcha.

EL PRESIDENTE: No creo que el Tribunal quiera oír más detalles de los que no fue testigo usted. ¿Quiere algún miembro de la defensa hacer alguna pregunta al testigo sobre los puntos que él mismo ha tratado?

Dr. BABEL (abogado de las SS y el SD):

P: Sólo una pregunta. Durante su testimonio, usted ha dado ciertas cifras, 105, 180 y justo ahora 700. ¿Estaba usted en situación de contarlos?

R: Casi siempre los convoyes venían al campo en columnas de cinco. Era fácil contarlos. Estos transportes siempre eran enviados desde prisiones de la Wehrmacht de algún lugar en Alemania. Se enviaban desde todas las prisiones de Alemania, de la Wehrmacht, de la Luftwafe, de las SD o de las SS.

EL PRESIDENTE: Simplemente responda a la pregunta y no dé un discurso. Usted ha dicho que venían en columnas de cinco y era fácil contarlos.

EL TESTIGO: Muy fácil contarlos, especialmente para los que querían poder contar la historia algún día.

DOCTOR BABEL:

P: ¿Tenía usted tanto tiempo como para poder observar todas estas cosas?

R: Los transportes siempre venían por la noche después de que los deportados hubieran vuelto al campo. A esa hora siempre teníamos dos o tres horas en las que podíamos pasear por el campo mientras esperábamos que sonara la campana que era la señal para que nos fuéramos a la cama.

EL PRESIDENTE: El testigo puede retirarse.


Fuente: http://www.nizkor.org/.