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1336. Lo que será la República española V

Valencia, 14 de abril de 1931


V. Los tributos y el progreso del país

La República terminará con los privi​legios fiscales y la desigualdad tributaria. Todos los españoles deben contribuir por igual a los gastos del Estado, sin privilegio alguno de clase, y no es justo que continúe la situación presente, en la que el pobre y el pequeño propietario pagan más que los ricos.

No pensará la República en aumentar los tributos actuales ni en crear otros nue​vos; harto pesan los que existen sobre el ciudadano español. Pero con el presu​puesto de tres mil millones que tenemos ahora, suprimidos los gastos de la guerra en África, reducido el ejército a las exi​gencias de un pueblo peninsular de 23 millones de habitantes que solo puede ser invadido por Francia (y la España republicana vivirá en eterna paz con la República francesa), suprimidos igual​mente lo que nos cuesta la Casa Real y otras calamidades anexas, la Repúbli​ca española podría hacer en pocos años verdaderos prodigios, dedicando los mi​llones ahorrados a Instrucción pública, Fomento, Beneficencia y Legislación so​cial.

Lo apremiante es un reparto equitati​vo de los tributos, pues las grandes for​tunas contribuyen generalmente en proporción inversa a sus riquezas.

Además, una República española, pa​sadas las primeras dificultades de su ins​talación, atraerá las grandes e inteligen​tes iniciativas del industrialismo de los Estados Unidos, Bélgica, Francia y otros países, fomentando igualmente la activi​dad del industrialismo español. En la situación presente, solo aventureros de más o menos audacia vienen a implantar negocios en España, y estos negocios son de tal clase, las más de las veces, que no los aceptaría ningún Gobierno honrado.

Los que vienen a proponerlos se pre​ocupan ante todo de la enorme comisión que desean cobrar y del regalo no menos cuantioso que deben ofrecer a los perso​najes españoles que les apoyan. En la España de Alfonso XIII únicamente hombres de rapiña pueden implantar ne​gocios regalando antes acciones libera​das.

Toda empresa, cuando nace, lleva el peso de las sumas enormes que hubo de entregar como soborno para que el proyecto fuese aceptado. La España de Alfonso XIII es la de los negocios de Pedraza, la del escandaloso monopolio de los teléfonos, la del ferrocarril de Ontaneda-Calatayud, con sus 35 millo​nes de acciones liberadas para el rey y consorcios, la de la precipitada prórro​ga a la Transatlántica y otras empresas futuras de las que se habla con escándalo.

Con una República, las puertas de Es​paña quedarán abiertas para las empre​sas que no quieren dar sobornos, y son las más importantes y poderosas del mundo. Los grandes capitanes de la in​dustria y del dinero acudirán, sin duda, a contribuir al engrandecimiento indus​trial de nuestra patria en licita competen​cia con el capital español, para el cual ha de reservar la República una patrió​tica predilección, hasta que logremos nuestra absoluta independencia econó​mica, que es un ideal republicano. Y quienes acudan con sus iniciativas al fu​turo régimen lo harán, con toda seguri​dad, sabiendo de antemano que ninguno de los gobernantes de la República va a pedirles propina por su apoyo ni a oponerles obstáculos interesados.

España no tiene las exageradas rique​zas naturales que algunos han supuesto, pero cuenta con muchas reales e indis​cutibles, que bien explotadas pueden aumentar considerablemente la impor​tancia económica de nuestro país. Posee grandes yacimientos minerales, y aunque no sea abundante en aguas, el considera​ble desnivel peninsular entre su meseta central y las costas la hacen rica en «hulla blanca». Pueden crearse en las caídas de sus ríos focos considerables de pro​ducción eléctrica, alimentadores econó​micos de nuevas industrias. Servirán también para la electrificación de las lí​neas que se construyan, completándose de tal modo nuestra red de ferrocarriles.

La República española representa el trabajo, la paz, las relaciones morales con las empresas extranjeras y del país, la creación de recursos, el aumento de la riqueza sin necesidad de forzar el mecanismo tributario, la percepción de nuevos ingresos con que atender a los grandes fines culturales y sociales.


Vicente Blasco Ibañez
Lo que será la República española - Capítulo V
París 1925









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