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3500. Un sol incoloro. Juan González del Valle, un intelectual gallego asesinado en el Castillo de Hartheim (1941)

Escritor, poeta, ensayista, académico correspondiente de la R.A.G., catedrático de Lengua y Literatura en varios institutos durante la II República y la Guerra de España, exiliado en Francia, deportado a un campo nazi, asesinado cuando contaba 43 años. Esto es todo lo que se conocía del coruñés Juan González del Valle y González de la Vega, un todo que era apenas nada.


Si ha existido una persona desde hace años interesada en su trayectoria ha sido el profesor Don Xesús Alonso Montero. Por ello, cuando desde la A.R.M.H. me ofrecieron la posibilidad de investigar sobre la vida y obra del malogrado catedrático, no dudé en aceptar la tarea, pensando en Don Xesús, y en mi deseo de devolverle tan solo un poco del conocimiento que él nos ha regalado a lo largo de los años.

 

He de destacar el valioso trabajo de recuperación de la vida y obra del intelectual coruñés, realizada por Don Miguel Longo Formoso, recogida en Juan González del Valle (1898-1941) grácil poeta, sutil prosador, editado por Coruña Historia y Turismo en 2006 y 2007.

 

«¿Qué habrá sido de Juanito del Valle?» Se preguntaban Lois Tobío, Borobó, y hasta el mismo expresidente de la República portuguesa, Bernardino Machado, en una carta a Álvaro Cebreiro.[1] En las páginas de este libro, escrito desde el respeto que debemos siempre a las víctimas, hay algunas respuestas.

 

Juan González del Valle era un intelectual gallego. Aunque tan solo se le conoce un texto en lengua gallega, el prólogo de Valentín Lamas Carvajal. Poesías, una selección de obras escogidas del poeta, único libro que publicó, dejó, sin embargo, múltiples huellas en revistas y periódicos de la época en que le toco vivir. Además de las revistas Casa América Galicia, Vida, Alfar, Ronsel y Galicia, publicó en la onubense Papel de Aleluyas, en la segoviana Manantial, en la francesa Mamomètre, y en El Pueblo Gallego. Durante la Guerra de España colaboró con Hora de España y Nova Galiza.

 

No se aprecia en sus textos ni un átomo de compromiso político, ni antes, ni durante la Guerra de España. Sin embargo, según relató Raimundo García Domínguez, “Borobó”, que le conoció en Madrid en el centro de instrucción para los voluntarios de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (F.E.T.E), adscritos al Batallón Félix Barzana, cuando las fuerzas facciosas se aproximaban a la capital de la República, Juan González del Valle no dudó en  movilizarse para defenderla.

 

En el Diccionario Biográfico del Socialismo Español de la Fundación Pablo Iglesias, comprobamos que Juan González del Valle fue miembro de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la U.G.T de A Coruña y que formó parte de las Milicias de la Cultura en el Batallón Félix Barzana organizado por la FETE-UGT.[2]

 

Defensor de la legalidad del gobierno republicano, no combatió con las armas, pero sí lo hizo con las letras, pues pasó casi toda la contienda impartiendo la docencia hasta que se vio obligado a partir camino del exilio en busca de una libertad incierta y con la tibia esperanza de iniciar una nueva vida. Pero ni tan siquiera esto le fue permitido.

 

En el inicio del exilio, a pesar del desgarro de la lejanía de la tierra por la que había luchado para alcanzar una sociedad más libre, se sintió tan agradecido del acogimiento por parte del país vecino, que quiso alistarse a la Legión Extranjera para devolver a Francia un poco de lo que Francia había hecho por él. Nunca tomaron en serio su solicitud de alistamiento.

 

Tal vez llegó a albergar la esperanza de cruzar algún día en libertad la frontera que le separaba de España, de regresar a su tierra gallega, pero Francia, el país que él consideraba amigo, no titubeó en colaborar con los nazis y con las autoridades franquistas para expulsar de sus fronteras a los “rojos españoles”. Así fue como Juan González del Valle fue sacado a la fuerza de Angouleme, el lugar que consideraba un refugio, y un día de agosto de 1940 es deportado al campo de Mauthausen, donde sin duda comenzó a morir lentamente con poco más de cuarenta años.

 

Raimundo García Domínguez,“Borobó”, pidió a Isaac Díaz Pardo que se investigara la historia de Juan González del Valle, que su obra dispersa fuera publicada y ese deseo se cumple en parte con este libro. Ahora queda que las autoridades de A Coruña cumplan el resto, y que  como pedía “Borobó” en breve podamos leer el nombre de Juan González del Valle en un instituto de la ciudad que le vio nacer.

 

Cuando el pasado está más presente que nunca, recuperamos su historia sepultada en múltiples capas de olvido, para mostrar las luces y las sombras de un hombre atrapado en dos guerras, al que la intolerancia y el horror nazi le hicieron padecer un sufrimiento sin medida y le arrebataron el bien más preciado: la vida. Un hombre, a quien debemos, hoy y siempre, recuerdo, reconocimiento y homenaje, porque en este país tan precario en Memoria, hay que seguir insistiendo en que el olvido es inadmisible.

 

 

María Torres Celada


Introducción al libro Un sol incoloro. Juan González del Valle, un intelectual gallego asesinado en el Castillo de Hartheim (1941), editado por La ARMH junto al colectivo de familiares de deportados Triángulo Azul y la editorial Alkibla, 2023.

 

El libro se puede adquirir a través de la Web de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.




___________________

[1] Busto Aballe, Humberto: Epistolario portugués de Álvaro Cebreiro. Actas do IV Simposio Internacional Luso-Galaico de Filosofía, noviembre 2002, p. 336

[2] Fundación Pablo Iglesias. URL: https://fpabloiglesias.es/entrada-db/gonzalez-del-valle-juan/






3385. Maruca Allones, la primera árbitro de hockey en España

Maruca Allones es la primera arbitro oficial de hockey en España. El codiciado título es una ejecutoria más en la brillantísima hoja deportiva de la gran jugadora gallega. 

En el campo que el Artabro H.C. tiene en la playa maravillosa de Riazor, hemos sorprendido a la aristocrática jugadora "martirizando" sin piedad a un grupo de encantadoras afiliadas al magnífico equipo de La Coruña. 

La figura ágil y diminuta de Maruca Allones es, entre sus discípulas, como un pequeño dictador que se impone en todo y por todo. Sin piedad, sin darles un minuto de sosiego, luchando tenazmente para ponerlas en forma, Maruca hace saltar a la comba, correr, ejercitar los músculos y marcar jugadas peligrosas y decisivas para un partido. Y así durante dos horas; solamente cuando las ve fatigadas por tan duro entrenamiento, la capitana del Artabro toca alto y el grupo de bellezas deportivas busca unos minutos de sosiego derrumbándose sobre el graderío del campo. Maruca Allones es un grano de pimienta encerrado en este uniforme de paño marrón con vivos rojos y azules que son los colores del Artabro Hockey Club. Es morena, gentilísima y habla con la dulzura innata en estas tierras de Galicia.

—Crea usted —nos dice la gentil capitana, que hoy precisamente cumple veinticuatro años— que todas las mujeres debían de comprender que el deporte es imprescindible para nuestro sexo. El es la eliminación de muchas cosas perjudiciales para nuestra naturaleza, especialmente en la pubertad. Y no solamente las muchachas solteras: habían de hacerlo también las madres, que con el deporte se encontrarían mucho mejor y sería un sano estimulante para sus funciones augustas. Patrióticamente hay que desear que las mujeres practiquen el deporte sin excepciones; eso nos tendría fuertes de cuerpo y rebosantes de optimismo. Y si no, vea usted el aspecto de ese plantel de muchachas, orgullo del Artabro H.C. que son por su figura arrogante y su espléndida belleza ahita de salud la admiración de Galicia entera. No piensan más que en el deporte, sienten la feminidad como la más delicada y sutil de las mujeres, conocen con rara perfección las obligaciones de una mujer de su casa, no les extraña ninguna labor delicada del hogar. Estudian y perfeccionan con todo cuidado su parte intelectual, pero después huyen del local cerrado y como una bandada de gorriones vienen aquí a cultivar el deporte, que es, en fin de cuentas, la salud, el optimismo y la naturaleza joven en toda su esplendidez. 

Maruca Allones, además de una gran deportista y maravillosa mujer de hogar, es una gran irónica. Cometemos la inocente torpeza de intentar descubrir el rincón de sus esperanzas sentimentales. La capitana del Artabro abre a la burla exquisita su risa brillante y toca el silbato, que pone en pie, como movidas por una descarga eléctrica, a todas las jugadores del famoso club gallego de hockey. 

Mientras sigue el "cruel" entrenamiento de sus discípulas, esta flor del señorío coruñés nos mira da arriba abajo, ríe sin cesar y exclama, plena de sinceridad: 

—Ni hay rondador ni tengo tiempo para noviazgos. ¿Quién piensa en casarse? No llegó mi ocasión, la sincera ocasión que todas las mujeres esperamos, que ley natural de la vida es formar un hogar... Pero mientras llega el galán soñado, aquí estoy entregada por completo al deporte. 


José Quilez Vicente
Estampa, 25 de julio de 1936









3127. Cómo fue asesinada la mujer del gobernador civil de La Coruña

Juana Capdevielle San Martín
(Madrid, 12 de agosto de 1905 - Rábade, Lugo,  18 de agosto de 1936)


Del libro de A. Koestler "Sacrificios de vidas humanas", copiamos parte del capítulo dedicado a Galicia: 

Han sido fusilados еn La Coruña el gobernador civil Pérez Carballo juntamente con su mujer, archivera diplomada y colaboradora de la Biblioteca Nacional. La misma suerte corrieron una serie de ciudadanos conocidos... (del documento del Colegio de Abogados). 

Este relato objetivo de los hechos tampoco alcanza aquí la horrorosa realidad. Poseemos un relato extenso acerca del asesinato del gobernador de La Coruña y de su mujer. Se trata de uno de los acontecimientos más significativos que han ocurrido después de la irrupción de la barbarie en Hispana. El hecho fué relatado confidencialmente por el cónsul portugués en La Coruña al ministro de Estado portugués Avenol Montojo. El embajador de España en Lisboa, que luego fué retirado por su Gobierno, tuvo conocimiento de este relato y contó su contenido al autor.

El gobernador civil de La Coruña era el catedrático de la Universidad de Madrid Pérez Carballo. Era recién casado con la archivera Juana Capdevielle cuando estalló la militarada del 18 de julio. 

Durante algunas horas Carballo defendió con un puñado de leales el edificio del Gobernó civil de La Coruña, siendo luego hecho prisionero y fusilado. 

Su mujer, en estado avanzado de embarazo, sufrió un ataque de nervios y fué transportada al hospital militar. 

Como los jefes de Falange, educados en tradiciones religiosas, no se atrevieran a fusilar a una mujer encinta provocaron el aborto; una vez lograda la operación —se trataba de un embarazo en el quinto mes— fué transportada en una camilla al cementerio. Allí los camilleros la pusieron en la fosa preparada de antemano y la fusilaron en esta posición, cubriéndola después con tierra. Uno de los camilleros, al presenciar esta escena, sufrió un ataque de locura, tuvo que ser llevado al manicomio.

De otro puerto de Galicia; Vigo, cuenta Jesús Corrales: En Vigo los mismos sucesos: hombres, mujeres, niños y hasta ancianas cuyos hijos luchan al lado del Gobierno fueron fusilados, lo mismo en la cárcel que en plena calle. 


Ahora, 16 de febrero de 1937






2935. Martín Ferreiro Álvarez, de Quireza a Mauthausen/Gusen

Martín Ferreiro Álvarez
(Quireza, 13 de septiembre de 1892 - campo nazi de Gusen 23 de noviembre de 1941)



«Onde repousa aquel home magnífico que morreu defendendo 
a liberdade e a República?»1



María Torres / 22 de noviembre de 2019

El 23 de noviembre de 1941 perecía en Gusen Martín Ferreiro Álvarez, uno de los doscientos gallegos deportados y entregados a los horrores de la maquinaria nazi, a los que el franquismo enterró en la sombra. Su sufrimiento, al igual que el de todas las víctimas, fue inconmensurable.


Martín Ferreiro Álvarez nace a las nueve de la mañana del 13 de septiembre de 1892 en el lugar de Outeiro en Quireza, parroquia de Cerdedo, en la actualidad Cerdedo-Cotobade (Pontevedra). Gemelo de Manuel, según su acta de nacimiento, tiene más hermanos: Esperanza, Divina, Francisco, Antonio y José. Hijo de José y Manuela. Nieto por línea paterna de Carlos y María Jesusa y por línea materna de Manuel y Francisca.

José Ferreiro, el padre de Martín, fue uno de los más importantes artistas y maestros de cantería de Galicia, autor de los cruceiros de Aciveiro, Cerdedo y Quireza. También proyectó y construyó las torres de la iglesia de Codeseda, las torres de San Salvador en Ares y el castillo de La Palma de Ferrol.

Según consta en el expediente militar2 de Martín Ferreiro, pertenece al reemplazo de 1913, tiene una estatura de 1,65 cms. y como oficio el de cantero. El 15 de marzo de 1914 se le asigna al Regimiento de Infantería Murcia núm. 37, tercer batallón. El 7 de agosto de 1915 jura bandera en Pontevedra y en octubre, cumplido el tiempo de permanencia, es licenciado y regresa a Quireza. Se le reclaman treinta pesetas por «primera puesta de vestuario.»

En 1922 fija su residencia en A Coruña (Calle Alondra 48) y comienza a trabajar en la industria de la construcción, llegando a ser maestro de obras.

No pasa la revista militar anual obligatoria en los años posteriores y sigue sin pagar la multa ni «la prisión solidaria correspondiente.» Las autoridades militares manifiestan que «no recibirá ni la fe de soltería ni la licencia absoluta, careciendo de todos los derechos y beneficios que le otorga la Ley de Reclutas.» Se señala además que «cambia de residencia sin autorización de las autoridades militares» y se pide a la Guardia Civil de Cerdedo le comunique este extremo oficialmente. En 1928 normaliza su situación militar y es indultado.

Con la llegada de la República se hace socio del Casino Republicano. En 1931, afiliado al Partido Republicano Radical Socialista obtiene el acta de concejal bajo el mandato de Ángel Senra. En 1935 se integra en Unión Republicana y es nombrado teniente de alcalde y consejero de obras bajo el mandato municipal de Alfredo Suárez Ferrín. En enero de 1936 es nombrado contador de la Liga Española de los Derechos del Hombre por Unión Republicana.

Sabemos, además, por un informe de la Policía de A Coruña3 que es elegido vocal 2º del Partido Radical en 1934, que el 7 de octubre de ese mismo año es detenido junto a otros en el Casino Republicano «por dar gritos subversivos al declararse el estado de guerra», que en julio de 1935 era vocal suplente del Comité Provincial Ejecutivo de Unión Republicana, que se afilia a Izquierda Republicana y obtiene el acta de concejal por este partido en las elecciones que dan la victoria al Frente Popular, que se afilia a Germinal Ateneo Libertario nacido en 1901 y que asiste al homenaje realizado a Casares Quiroga en Lugo.

Casado con Palmira Ramil Medín, es padre de cinco hijos: José, Eva, Martín, Blanca y Olga.

Tras el golpe de estado de julio de 1936, Martín Ferreiro, defensor de la legalidad republicana, siguiendo órdenes del Gobierno civil y utilizando un automóvil de propiedad municipal, retira del Ayuntamiento de A Coruña los cartuchos de dinamita, detonadores y mecha que allí se guardaban para su utilización en obras municipales. Según se recoge en la Causa 207/1936, por delito de rebelión y traición, «el concejal Martín Ferreiro Álvarez el día 19 de julio, a las seis de la tarde, se presentó en los locales de la Guardia Municipal, sitos en el Palacio municipal, al frente de un grupo de numerosos individuos, y alegando su condición de concejal, al impedírseles el paso por los guardias, llegó con el grupo hasta el arcón en que se guardaba la dinamita destinada a obras municipales, y forzando la cerradura, se apoderó de unos mil cartuchos de dinamita, detonadores, y unos novecientos metros de mecha, que trasladó al Gobierno Civil con intención de destinarlos a la agresión que contra el Ejército se preparaba.»4

Según declaración de la Guardia Municipal: «esa tarde del lunes 19 de julio se presentaron un grupo de treinta individuos y al intentar cerrarles el paso se destacó el concejal D. Martín Ferreiro Álvarez, quien dijo que iban con él; que penetraron en el local donde estaba guardada la dinamita y sin duda por no tener la llave, salió el señor Ferreiro a buscarla, regresando sin lograr encontrarla, por lo que él mismo forzó la cerradura y se llevaron en el automóvil del alcalde unos mil cartuchos de dinamita, detonadores y unos 900 metros de mecha, en dirección al Gobierno Civil.»5

Las autoridades miliares franquistas consideraron este hecho constitutivo de un delito de traición y acuerdan el procesamiento de Martín. El 12 de agosto de 1936 se publica una requisitoria en el B.O.P, para que comparezca y pueda ser reducido a prisión. Finalmente es declarado en rebeldía.

Luis Lamela García en su libro Estampas de injusticia, relata cómo se llevó a cabo la recogida y el traslado de la dinamita6:

«El pontevedrés Martín Ferreiro Álvarez, concejal del ayuntamiento coruñés, desempeñaba temporalmente el cargo de responsable de las obras del Parque de Joaquín Costa, actual Santa Margarita. Este hombre conocía la existencia de paquetes de dinamita en los bajos del Palacio Municipal, utilizada para las obras que se realizaban en el citado Parque y cuyo control estaba a cargo del ingeniero Víctor Solórzano.

Con la constancia del depósito de explosivos y en vista de que se estaban requisando las armas y la dinamita en las armerías de la ciudad, Martín Ferreiro solicitó de José Moreno Torres el envío de una docena de hombres de la Confederación Nacional del Trabajo, con el propósito de trasladar la dinamita del Ayuntamiento coruñés a los bajos de la Diputación Provincial en la calle Riego de Agua. Martín Ferreiro comunicó al Alcalde Suárez Ferrín tal decisión, aunque durante la investigación no hemos podido precisar si fue antes o después de realizado el transporte.

La realidad comprobada demuestra que el líder anarco-faísta Moreno Torres envió una treintena de obreros a María Pita, estacionándose en las inmediaciones del Palacio Municipal en espera de la llegada del concejal Ferreiro. Acudió a los pocos minutos en un vehículo, tipo turismo oficial —el del alcalde— [...]

Ferreiro Álvarez cruzó ante los guardias municipales capitaneando a los obreros, dirigiéndose hacia una especie de pequeño almacén, en el que se encontraba un arcón que guardaba cajas de doscientos cincuenta cartuchos de dinamita cada uno, cinco cajas de cien pistones también cada una, y alrededor de novecientos metros de mecha. El propio Martín Ferreiro solicitaría la llave del arcón al Jefe de Policía presente en las instalaciones. El alguacil informaría que la llave estaba en posesión del encargado de la custodia de los explosivos y que tal funcionario no se encontraba en las cercanías. Ferreiro forzaría el arcón golpeando el candado ordenando que todo el contenido de explosivos fuese trasladado al vehículo oficial.

[...] La requisa de los explosivos se realizaría, según indicaron los obreros a los policías municipales presentes, por orden del propio Gobernador Francisco Pérez Carballo [...]»

Martín Ferreiro logra huir. La Guardia Civil no consigue dar con él a pesar de seguir sus pasos hasta Quireza, su pueblo natal, donde busca refugio en casa de su hermana Divina. Más tarde lo haría en Teixeiro, municipio en el que reside su hermano Antonio, donde posiblemente estuvo escondido hasta que logró pasar a Portugal a finales de octubre de 1936.

En la causa 949/19377 seguida contra Antonio Ferreiro Álvarez y José García Castro, por delito de auxilio a la rebelión, figura un informe de conducta de la Comisaría de Investigación y Vigilancia de A Coruña sobre Martín Ferreiro, al que definen como «elemento marxista español», y se indica que «en cuanto a su conducta moral, pública y privada, esta deja mucho que desear; asimismo, en el aspecto comercial, es un verdadero indeseable, como así lo demuestra las numerosas defraudaciones llevadas a cabo en los comercios  de esta capital, habiendo dejado un pasivo cuya cuantía oscila entre 150 y 200.000 pesetas». También se señala la existencia de un falso salvoconducto de Falange fechado el 22 de octubre de 1936, que debió utilizar Martín Ferreiro para cruzar la frontera a través de A Xironda (Ourense).

En esta causa se citan como hechos probados que el día 24 de octubre de 1936, José García Castro, empleado y sobrino político Antonio Ferreiro Álvarez, a petición de éste cruza la frontera por A Xironda y viaja en automóvil hasta Braga, donde se encuentra a Martín Ferreiro en una fonda próxima a la estación, con el objeto de entregarle un sobre con 800 pesetas. Tras comer con él y cuando se disponía a regresar a España, Martín Ferreiro le facilita el falso salvoconducto de Falange que él había utilizado para salir de España y le sugiere que viaje en tren hasta Tui. Así lo hace José García, que acaba detenido en la frontera.

Antonio Ferreiro Álvarez es considerado autor de un delito de adhesión a la rebelión «por cooperar en la evasión de capital, cuyos efectos redundan en depreciación de las divisas nacionalistas» y condenado a doce años y un día de reclusión. José García Castro es absuelto.

Martín Ferreiro logra llegar a París desde Portugal y tras un tiempo de estancia en esta ciudad, regresa a España. No hay constancia documental de que combatiera en la Guerra.

Aurora Marco recoge el testimonio de Teresa Alvajar, hija de César Alvajar e Amparo López Jean que le sitúa en Madrid, Valencia y Barcelona durante la contienda8:

«Un día, non podo precisar data, apareceu pola casa Martín Ferreiro e estivo unha semana con nós. Martín Ferreiro, tenente de alcalde do Concello da Coruña, despos de estar agochado bastante tempo, conseguiu fuxir a Paris e desde alí trasladouse a Valencia. Desde este cidade levantina chegou a Madrid para nos visitar. Este amigo enviara a meu pai uns versos en que explicaba a odisea da escapada da Galiza a Portugal e de aqui a Francia [...]

Un día antes de cortarse a estrada Valencia-Barcelona chegou mamá con Martín Ferreiro, con grande alivio pola nosa parte. Papá reprochoulle a imprudencia de permaneceren tanto tempo en Valencia ao que Martín Ferreiro repuxo: "De nos pillar o corte da estrada, chegaríamos aquí aínda que fose por mar". Ferreiro -que fuxira de Galiza a Portugal, chegara despois a Paris e de alí voltou a Valencia- estaba afeito a correr grandes riscos. Coa súa chegada quedei sin cuarto porque, atendendo os desexos de miña nai, cedinllo ao noso amigo e pasei a durmir no sofá.

Martín Ferreiro era de estatura regular, groso mais que forte, do cabelo encanecido cortado ao "punki" e os dentes de arriba de ouro, o que constituía para min unha obsesión. Movíanselle ao falar, e eu ollaba para el fascinada. Era unha excelente persoa. Vivía feliz con nós e estaba entusiasmado co cuarto que lle deixei, coa mesiña-escritorio onde podía relatar, nun caderno azul mariño de pel, a súa odisea en prosa e en verso, De los verdugos huyendo, crímenes y horrores viendo. Ás veces saía do seu cuarto e líanos fragmentos, a mamá e a min, que tiña no colo a Silvia, a filla de Amparo. A nena. feliz de estar nos meus brazos, ollaba con atención e sorría, e Martín dicía: "Esta nena é moi intelixente".

A Ferreiro ocorréralle un pequeno contratempo en París: ao admirar au amplitude dunha estación de metro, colleu o metro de madeira que sempre levaba no peto, e púxose a tomar medidas con toda tranquilidade. Pouco faltou para que o tomasen por un espía. E o mesmo aconteceu en Valencia coa boca dun canón que estaba a contemplar nun parque militar xunto a Castelao e outros amigos. Cando quitou o metro do peto para medir, o soldado qeu facía garda detívoo como presunto espía. As credenciais de deputado a Cortes de Castelao librárono do apuro. Cando finalizou a guerra pasou a Francia, e após colaborar coa resistencia francesa, foi deportado polos alemans ao campo de concentración de Mauthausen onde faleceu, segundo contaron testemuñas presenciais a meu pai en Paris. Que sería dos seus restos mortais? Onde repousa aquel home magnífico que morreu defendendo a liberdade e a República? Descanse en paz. Rindo aquí unha homenaxe de admiración au seo valor e constancia na loita a prol da República.»

Consigue pasar a Francia en el último trimestre de 1938. Desde allí escribe varias cartas a su esposa Palmira, a su hermano Martín y a sus hijos mayores, Eva y Pepe, que firma como Divina, Divina Álvarez, tía Divina y tu profesoraSin duda elige este nombre en homenaje a su hermana: Divina Ferreiro Álvarez. En una de las misivas felicita a Eva por sus dieciséis "abriles", en otra manifiesta su alegría a Pepe por haber conseguido aprobar el bachillerato y le aconseja que siga estudiando y que no pierda la esperanza de poder ir a la Universidad más adelante. A su hermano Martín le promete que le comprará unos preciosos cromos cuando vaya a París. La última carta tiene fecha de 12 de mayo de 1940, poco antes de su detención. En ella hace un enigmático encargo a su mujer: se trata de recoger un objeto de valor que pertenece a un tío francés por el que puede obtener muchos francos y le insta a que solicite ayuda en el Consulado de Francia. En varias cartas alude a este tío francés, que ocupa un cargo destacado y manifiesta su deseo de trasladarse a París en 1940.9

No hay constancia documental de su paso por Argelès u otro campo de concentración en territorio francés. Tampoco la hay de su alistamiento en alguna Compañía de Trabajadores Extranjeros (C.T.E.), aunque en otra carta sin fecha enviada por Paulino Cores Soto a la esposa de Martín, comenta que fueron movilizados a finales de 1939 en las Compañías de Trabajo.

Lo cierto es que fue detenido por el ejército alemán con toda probabilidad en Saint-Dié, Vosges, entre el 20 y el 26 de junio de 1940 y confinado en el stalag V-D o campo de prisioneros de Strasbourg, situado en la ciudad francesa del mismo nombre anexionada como capital de Alsacia al Tercer Reich en junio de 1940, donde queda registrado con el número 2618. Este stalag funcionó como campo de prisioneros desde noviembre de 1940 hasta junio de 1942, por lo que suponemos que antes de llegar a él estuvo recluido en otro.

El 11 de diciembre Martiño Ferreiro sube a un tren repleto de vagones destinados al transporte de ganado en la estación de Estrasburgo con destino a Mauthausen, cuyo contingente humano está compuesto por 847 españoles. Dos días y tres noches de trayecto, sin comida ni bebida, sin dormir, hasta llegar de madrugada al pueblo de Mauthausen en Austria. Con temperaturas que superan los veinte grados bajo cero, él y sus compañeros de viaje, caminan bajo la vigilancia de las SS, hasta recorrer los más de cinco kilómetros de distancia que les separan del campo de los españoles.

Ya en Mauthausen, tras la ducha, el rasurado y la desinfección, es registrado como albañil y pulidor con el número de matrícula 4983. Allí deja sus escasas pertenencias y los pocos datos que le sujetan al pasado: su nombre, fecha y lugar de nacimiento, el nombre de su esposa, y su último domicilio en A Coruña.

Condenado al trabajo esclavo y al exterminio, sometido a esfuerzos sobrehumanos, el 24 de enero de 1941 es transferido al subcampo de Gusen, donde queda registrado con la matrícula 9229. No le quedaban ya fuerzas para resistir aquel horror y perece diez meses después, a las 06:30 horas del 23 de noviembre en los brazos del coruñés Francisco Pena Romero. Sus últimas palabras fueron: «Francisco, no volveré a ver a mi Coruña»10 La causa "oficial" de la muerte es una nefritis crónica.11 Durante tres días su cuerpo se amontona junto a otros, esperando un hueco en el crematorio, al que es llevado el 25 de noviembre.

El mismo día en que el cuerpo de Martiño se convierte en humo y cenizas, se publica una cédula de notificación para hacerle saber que «por acuerdo del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de La Coruña, se pondrán de manifiesto los autos en la Secretaria del referido Tribunal por término de tres días, a contar del siguiente en que la presente se publique en el Boletín Oficial del Estado y en el de la provincia, para que dichos inculpados puedan instruirse y formular, dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes, su escrito de defensa, pudiendo comparecer por sí o por medie de mandatario y valerse o no de abogado para su defensa. Y para que conste y sirva de notificación a los inculpados [...]»12

El 21 de enero de 1942, se hace pública la sentencia del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas: «En la ciudad de La Coruña, a veintiuno de enero de mil novecientos cuarenta y dos. Visto por este Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas el expediente de su competencia seguido contra Martín Ferreiro Álvarez, de cuarenta y seis años, casado, Maestro de Obras, hijo de José y de Manuela, natural de Pontevedra y vecino que fue de La Coruña, actualmente en ignorado paradero, instruido por el Juez especial designado por la Comisión Provincial de Incautación de Bienes de esta provincia, y continuado por el de la Jurisdicción en la misma, Fallamos: Que debemos declarar y declaramos incurso en responsabilidad política al inculpado Martín Ferreiro Álvarez, y le imponemos, como sanciones, doce años de inhabilitación absoluta, doce años de destierro a más de doscientos kilómetros de La Coruña y de Pontevedra, y al pago, de veinticinco mil pesetas. [...] Y para que sirva de notificación en forma a dicho sancionado, al que se le hace saber además que contra esta resolución puede interponer dentro del término de cinco días, a contar del siguiente al de la publicación de este edicto, recurso de alzada, si le conviniere.»13

La Sentencia del Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas se declara firme y en mayo de 1943, y se requiere a Martín Ferreiro, «para que dentro del término de veinte días, a contar del siguiente a la publicación del presente, haga efectiva la sanción económica que le fue impuesta, o formule la solicitud y ofrezca las garantías que establece el artículo 14 de la Ley de 9 de febrero de 1939.»14

Tiempo más tarde Adolfo Bregua Mouriño, prisionero de Mauthausen liberado en 1945, escribe a la familia Ferreiro para informarles de los detalles de la muerte de Martiño: «murió en compañía de otros dos coruñeses, uno es Arturo García y otro Andrés, conocido por el sobrenombre de Chacón y apellido Adriano. Martín pasó mucho tiempo conmigo. Siempre estuvimos juntos hasta el final. Yo le quería casi como si fuera mi padre. Nada pude hacer para evitar el desenlace que para mí fue muy doloroso y solo pido que su mujer y sus hijos tengan resignación y calma, convencidos que su marido no hizo dañó nunca a nadie, todo lo contrario, que bueno era, no tenía nunca una mala palabra. Murió como los hombres, por una idea [...]»15

En julio de 1952, el Juzgado de primera Instancia de A Coruña, publica dos edictos en el Boletín Oficial del Estado, con intervalo de quince días, ya que en ese Juzgado se sigue expediente sobre declaración de fallecimiento de Martín Ferreiro Álvarez «que se ausentó de esta ciudad entre los días 18 a 21 de julio de 1936, sin que se volviese a tener noticias del mismo e ignorándose su paradero", a instancias de doña Palmira Ramil Medín, "la cual disfruta de los beneficios de la pobreza»16

En febrero de 1962, el despacho de abogados y procuradores Schaps, Hintenthur y Schneider del distrito y Tribunal Superior en Dusseldorf, solicita a las autoridades francesas, en concreto al Ministerio de Antiguos Combatientes y Víctimas de Guerra, a instancia de Palmira Ramil Medín, viuda de Martín Ferreiro Álvarez, una certificación de la deportación de éste desde Francia a Mauthausen y del posterior fallecimiento: «Martin Ferreiro Álvarez, de nacionalidad española. Durante la segunda mitad de 1936 se vio obligado a huir de La Coruña porque era un adversario del régimen franquista y había razones para temer el enjuiciamiento por sus opiniones políticas. El señor Martín Ferreiro Álvarez primero trabajo en Francia como arquitecto. Tras la ocupación de Francia por las tropas alemanas, fue reclutado por la fuerza para el Servicio de Trabajo Obligatorio. El 13 de diciembre de 1940 fue enviado al campo de concentración de Mauthausen en Alemania, donde murió el 23 de noviembre de 1941.»17

Veinticinco años después, el 1 de abril de 1989, Palmira Ramil escribe a Santiago Álvarez: «En la voz de Galicia de 31 de diciembre pasado, aparece una relación de ciento cinco gallegos que perecieron en el Campo de Concentración de Mauthausen. Entre ellos figura mi esposo D. Martín Ferreiro Álvarez, el cual, al iniciarse la guerra civil era Concejal del Ayuntamiento de la Coruña y, por sus ideas republicanas debió huir, primero a Portugal y luego a Francia, donde al suceder la invasión nazi, fue detenido e internado en el Campo de Concentración citado, en el que fue asesinado. Entendiendo que podría corresponderme una pensión por tal motivo, acudo a V. a fin de que me informe respecto al Organismo del que podría obtener documentos que demuestren las circunstancias de la detención, encarcelamiento y muerte de mi esposo, y, aún abusando de su amabilidad, si posee algún documento relativo al mismo, le agradecería enormemente me remitiera una fotocopia.»18

En el Campo das Laudas, un campo de lápidas en As Raposeiras (Meilide) para recordar a las víctimas del fascismo, el pasado mes de octubre se colocó una en recuerdo de Martiño Ferreiro Álvarez y Carlos Solla leyó un poema de Martiño donde relata  su huída.

«Y hasta es posible que en ocasiones sueñe y los sueños elevan el espíritu fortaleciendo mi alma dolorida y atormentada.»19


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1. MARCO, Aurora (2012) Teresa Alvajar López: Memorias dunha Republicana. Aurora Marco (Ed.) Edicions Laiovento, p. 90
2. Archivo Militar de Guadalajara
3. AIMNOR. Causa 949/1937, facilitada por Xosé Álvarez. 
4. AIMNOR Causa 207/1936
5. Ibíd.
6. LAMELA, Luis (1998) Estampas de injusticia. la Guerra civil del 36 en A Coruña y los documentos originados en la represión, Edicios do Castro, p. 58, 60
7. Archivo Intermedio Militar del Noroeste. Causa 949/1937, facilitada por Xosé Álvarez.
8. MARCO, Aurora, op.cit., 2012, p. 75, 76, 90
9. Cartas de Martín Ferreiro Álvarez. Archivo personal de José Luis Alamán Ferreiro
10.Testimonio de Francisco Pena, hijo del deportado coruñés Francisco Pena Romero
11. ITS Archives, Bad Arolsen
12. B.O.E. núm. 8, de 8/01/1942
13. B.O.E. núm. 112, de 22/04/1942, p. 2014
14. B.O.E. núm. 249, de 6/09/1943, p. 3161
15. Carta de Adolfo Bregua Mouriño a José Bouzas. Archivo personal de José Luis Alamán Ferreiro
16. B.O.E.núm. 52, de 10/07/1952, p. 1952 y núm. 211, de 29/07/1952, p. 2141
17. S.H.D. Bureau des Archives des victimes des conflits contemporains. Caen (France)
18. ÁLVAREZ, Santiago (1989) Las milicias populares gallegas. Un símbolo de la Galicia antifranquista, Ediciós do Castro, p.158
19. Carta de Martín Ferreiro Álvarez a su esposa Palmira, de fecha 29/02/1940. Archivo personal de José Luis Alamán Ferreiro