Lo Último

Mostrando entradas con la etiqueta crucero Libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crucero Libertad. Mostrar todas las entradas

3496. Himno del crucero "Libertad"

Ve rumbo al mar,
crucero valeroso.
ve “Libertad”
buscando ansioso
al traidor
a la Patria.
Vamos, cantando,
a la batalla,
tranquilos y serenos.
Solo queremos
la victoria
o la tumba en el mar.

¡Firmes!
Firmes en los puestos de combate
¡Nunca!
¡Nunca! Esa bandera se arriará
¡Siempre!
Siempre la vida dispuestos a dar
por nuestra patria y por la Libertad.
¡Vivan los marinos! ¡Viva el “Libertad”!

Que hable la voz
viril de sus cañones.
Lancémonos
con brío a luchar
y a morir 
por la causa.
Vamos seguros
de la victoria
que el mar nos guarda.



Solo esperamos
el combate
para vencer y triunfar.

¡Firmes!
Firmes en los puestos de combate
¡Nunca!
¡Nunca! Esa bandera se arriará
¡Siempre!
Siempre la vida dispuestos a dar
por nuestra patria y por la Libertad.
¡Vivan los marinos! ¡Viva el “Libertad”!



Fotografía: Clarín del crucero “Libertad”, Málaga, agosto de 1936 (Walter Reuter)








3461. Al crucero «Libertad». Compañerismo

Han pasado sobre el puerto los pájaros negros... en su externa expresión de odio a nuestra lealtad, han arrojado una vez más sobre esta invicta ciudad su carga mortífera. 

Más sangre proletaria e inocente empapa el suelo patrio, este suelo que tanto anhelan los mercenarios alemanes e italianos, este suelo que tan canallamente sometieron a una invasión extranjera, esos monstruos de la traición, que debieron todo, su vida y hacienda, a esta España noble que solo aspiraba la paz del mundo, la tranquilidad de los espíritus, el respecto al trabajo y convivencia de todos sus hijos. 

Destrucción. —Este es su lema— Qué importa a esos seres extraños que España se derrumbe a su paso, que España se destroce. Mejor para ellos, solo en su egoísmo piensan que con su terror someterán a este histórico pueblo a su voluntad.

¡Qué engañados están! ¡Qué poco conocen al pueblo español!

Y ahora. malditos mil veces, traidores, habéis consentido que manos extrañas hieran a lo más preciado de nuestro pueblo. Sois impotentes ante la razón de vuestros hermanos, ante la combatividad de los miles de hijos del pueblo, y por eso, suplicáis auxilio constante a esos mercenarios egoístas, que os desprecian en el fondo, para atacar a lo que en vuestros locos sueños dictatoriales, creéis enemigos, sin daros cuenta, pobres diablos, que solo estos enemigos peligrosos, estos «rojos», defienden la integridad del territorio español para todos sus hijos, de distintas tendencias y religiones que tienen la voluntad firme de vencer para librar a su Patria del yugo extranjero.

Recordad siquiera, con qué júbilo, años atrás, presenciábamos la botadura de este Crucero, primer jalón de nuestra moderna Flota; con qué orgullo os pasabais arrogantes en él por lejanas tierras, y estos recuerdos tan halagadores, que no podéis olvidar jamás, que os sirve de vergüenza hoy por la alta traición que cometisteis a vuestro pueblo, a vuestro Gobierno, a nuestra palabra de honor, tan preciada por los militares y tan envilecida por vuestras conductas, os harán pensar cuan distinta es nuestra actitud. Mientras vosotros que debisteis ser los primeros en defender a nuestros barcos, a nuestros compañeros de toda la vida, suplicáis que la aviación facciosa intente destruirlos para seguir vosotros, cobardemente, sin temor a la combatividad nuestra, pirateando y luciendo una bandera deshonrada por generaciones y generaciones de cobardes, inhumanos y egoístas; nosotros, los incultos, los despreciados, los horados mil veces por ser verdaderos hijos del pueblo, sabemos defender y mimar estos barcos para imponer al Mundo entero nuestra justicia, nuestra razón y nuestro respeto. 

Anímate, crucero valeroso, tenemos que seguir haciendo honor a la palabra que invoca tu nombre, a la esperanza de la Humanidad. Tenemos que librar del yugo fascista a todos nuestros hermanos. Tenemos que seguir luciendo nuestra honrosa Bandera de Combate, honrada y glorificada ya con éxitos rotundos ante enemigos de mayor potencia. Lo mismo que en aquellos célebres combates, que supisteis hacer huir a gigantes cargados de técnicos traidores y extranjeros, que supisteis limpiar de piratas el Mare Nostrum, sabrás ahora pasear gallardamente nuestra Bandera para seguir imponiendo en el Mundo la verdad de la voluntad de un pueblo que sabe imponer su voluntad ante potencias de primer orden que quieren avasallarle.

Marinos del «LIBERTAD»: Estad orgullosos del puesto moral que ha sabido conseguirse en la Flota, nuestro buque, y como hasta hoy, sigamos capacitándonos prácticamente para conseguir el triunfo final, mantengamos con nuestro esfuerzo el galardón conseguido en duras y así sabremos demostrar a «nuestro compañero», a nuestro «LIBERTAD, y al pueblo entero, que sabremos triunfar y corresponder al cariño que éste siente por nosotros. 

¡Avante, compañeros del «LIBERTAD»!

¡Avante, marinos de la Flota! ¡Viva nuestra decisión firme de vencer!


Nicomedes Gómez
Del «Libertad»

La Armada, órgano oficial de los marinos de la República
Cartagena, 9 de julio de 1938







3433. El combate con el «Canarias»

Dotación del crucero libertad, septiembre 1936 - Foto Gonsanhi


Para los que no tuvieron ni tienen la suerte de asistir a un encuentro con el enemigo, no tendrá ningún valor el encuentro sostenido el martes último entre el «Canarias» y nuestra Flota, y muy especialmente con nuestro Crucero «Libertad». Hasta es muy posible que haya amigos que en la retaguardia se extrañen y pongan en duda el valor de nuestros hombres. Encontrarse con el «Canarias» y no hundirle —dirán— demuestra que nuestra Flota carece de valor combativo. 

Sin embargo, señores críticos, hay valor combativo y si no le echamos a pique, no fué porque el «Libertad», seguido de los Destructores, no avanzase sobre él. 

El «Libertad», es menor que el «Canarias» y cruzando con él más de doscientos proyectiles, avanzó resueltamente con toda su máquina, en tanto que el gigante pirata que se creyó vérselas con cobardes, retrocedió y escapó al amparo de su velocidad. 

En los dos combates de mañana y tarde, fué el enemigo el que huía, pidiendo auxilio a su aviación que atacó por dos veces a nuestra Flota. 

Cierto, que el gran pirata no es, ni mucho menos enemigo despreciable, pero en modo alguno es enemigo que asuste a quienes como nuestros marinos saben que su deber es vencer o morir por la libertad de España. 

Cuando el Comisario del «Libertad» y nuestro Comisario general recorrían los montajes, a el grito de ¡Viva la República!, resonaba en todos los pechos rivalizando entre toda la Dotación para que el proyectil y la pólvora no faltasen un instante. 

Al caer los primeros proyectiles del «Canarias» cerca del «Libertad», se izaba en nuestro gallardete la bandera de combate —la hermosa insignia de la libertad por la que lucha la España leal— y la emoción culminó cuando un sencillo marinero, un timonel del Estado Mayor, gritó: «¡Rómpete pero no te rindas!». 

Con razón pudo decir nuestro Comisario general, al presenciar y alentar el entusiasmo de todos; ¡Con hombres así, se va al final del mundo! ¡Que importa morir, si se muere con el aliento de los que saben que luchan por la causa mayor del mundo, que es libertad de todos! 

El pirata, para centrarnos mejor, no tuvo la gallardía de izar su bandera monárquica, presentándose sin ella para confundirse mejor con los de tipo igual al suyo, italianos y alemanes, apareciendo más tarde oculto en la inmensa bruma. No le hemos hundido ¡es verdad! pero, que conste que el «Libertad», el hermano del «Cervantes» —acordaos, camaradas y amigos del «Cervantes» como nosotros os recordamos—, no le huyó al gran pirata, que se alejó, al fin, corriendo a toda máquina. 

Ni él ni sus aviones, que atacaron durante todo el día a los barcos de la Flota, pudieron restar en nada el valor y coraje de nuestros hombres. 

Nuestros destructores con sus Dotaciones, estuvieron con el mismo entusiasmo, y si el ataque de éstos no pudo llevarse a cabo, fué porque el pirata mantuvo siempre la distancia lejos de tiro de aquellos. 

¿El Méndez? Estuvo en su sitio con el mismo deseo y el mismo espíritu combativo que todos, y si el «Canarias» en vez da sostener la distancia, hubiese acortado ésta como quiso el «Libertad», los cañones del «Méndez» hubiesen vibrado también al compás de su Dotación, que saludaba desde el viejo buque a los hombres del «Libertad». 

El «Lepanto» —no lo recordamos bien— al terminar el combate dió una vuelta al «Libertad», y con su bandera de combate en alto rindió homenaje a la Capitana, hermano mayor hoy de la Flota, dándose de barco a barco los vivas a la República y al valor de sus marinos. Era el saludo del Jefe de la Flotilla de Destructores, que, en el «Antequera», quería acercarse al «Canarias», que corría más que ellos y que como prueba de unión, de emoción y de respeto, mandaba por el «Lepanto» el abrazo de los Destructores al Mando de nuestra Flota. 

Los facciosos han dicho por radio que en el combate con el «Canarias», éste hundió a los «rojos», pero aunque su ataque fué a traición, con aviación y hasta con torpedo, pues uno de sus aparatos arrojó un torpedo a uno de nuestros valerosos Destructores, no tuvimos ni una baja, y de no haber sido tan cobardes y tan traidores los piratas, es posible que los hundidos hubiesen sido ellos. No obstante ¡ya nos veremos de nuevo! 

No queremos terminar estas líneas sin hacer constar que las Dotaciones estuvieron plenas de moral y de disciplina, y los Mandos, algunos de ellos rebasando con creces su deber, acarreando hasta proyectiles.

El Jefe de la Flota, que en el puente del «Libertad» dirigía el combate, puede estar satisfecho de su Estado Mayor, así como del mando del buque, que además de mostrar una gran serenidad se multiplicó constantemente en el cumplimiento de su deber, al igual que en los demás barcos; y si existió algún cobarde, que lo ignoramos, está más que superado por el valor de los demás, que anhelan un nuevo combate en el que el «Canarias», ese gran pirata que robaron los fascistas, no escape como esta vez, y veremos quién vence a quien. 

¡Viva la Flota de la República!

iViva la independencia de España!


La Armada, órgano oficial de los marinos de la República
Cartagena, 11 de septiembre de 1937