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2263. Luis Pimentel

Luis Benigno Vázquez Fernández (Luis Pimentel)
(Lugo, 18 de diciembre de 1895 - 13 de febrero de 1958)


¿Te acuerdas amigo Luis de Lugo libre
antes del espanto sobre el fango?
Entraba la mañana por tu plaza
y la luna abandonaba los bancos de la alameda.
Desde la ventana acristalada
veías levitar tu ciudad
en el espejo que llevaba un obrero
encima de la cabeza.
Bajabas con cuidado
por no romper las sábanas de niebla
y lentamente sólo tú paseabas.
(Lejos los arrabales se acercaban).
La música del palco
ponía guantes blancos a las banderas.
Después llegaba el atardecer:
la hora en que la ciudad era paisaje.
Por la calle subían las casas en muletas
y las murallas se dormían redondas y suaves.
Tu decías: «Atardeceres de mi villa,
largos, casi eternos.
(Los años pasan rápidos;
los días, lentos)».
Y Lugo se abandonaba a la noche
vigilado por su poeta de guardia.

Pero una noche de lenta puesta de sol
desamparaste de versos tanta calma.
Y tu que creías que en un pueblo pequeño
no había asesinos
comprendiste que la ciudad había muerto.
Con nadie podías cambiar tu sonrisa
y todos los rostros resultaban forasteros.
Para ti jamás volverían a ser alegres
las banderas que sangran anilina.

Los arrabales abatidos a balazos
quemaban los últimos harapos
y los surcos se abrían a los cadáveres
que llenaban de metralla las vísceras de la tierra.
y cada verso que escribías
resultaba ser un surco de lágrimas
que se convertía en cuneta.
¿Te acuerdas amigo Luis de Lugo en luto
bajo la sombra fugacísima de las balas?

Poeta en nicho
cruzaste todavía el puente del terror
y hubo más palabras para tus versos.
(Tú sabías que la ciudad había muerto).
Seguramente un día
saludaste a mis padres
en el parque o en la alameda
y me dijiste algo
porque yo ya había cumplido
y mantenía implacable la alegría.
Pero tu sabías como nadie
que los niños también mueren
que existen niños solitarios y tristes
extraños niños
que conocen la muerte.
Prematuramente desvelado
yo nunca olvidé tu canción
para que un niño no duerma.
(En los arrabales ya no quedaban niños).
¿Te acuerdas amigo Luis de tanta sombra
sin luces por la bruma de Lugo?


Claudio Rodríguez Fer
Lugo blues, 1987









1835. Cunetas

Luis Pimentel (Luis Benigno Vázquez Fernández)
(Lugo, 18 de diciembre de 1895 - 13 de febrero de 1958)


Cunetas

¡Otra vez, otra vez el terror!
Un día y otro día,
Sin campanas, sin protesta.
Galicia ametrallada en las cunetas
de sus caminos.
Nos llega otro grito.
Señor ¿qué hicimos?
-No hables en voz alta-
¿Hasta cuando durará este gran entierro?
-No llores que pueden escucharte.
Hoy no lloran más que los que aman a Galicia-
¡Los millares de horas, de siglos,
que hicieron falta
para hacer un hombre!
Tienen que llenar todavía
las cunetas
con sangre de maestros y de obreros.
Barro, sangre y lágrimas en los surcos
son simiente.

Dulcemente llueve.
En viso, me rodea una eterna noche.
Ya no tendré palabras para mis versos.

Desvelado, por la mañana temprano
Bajo por un camino.
En los pazos donde se trama el crimen
Ondean banderas goteando anilina.
Hay un aire de palomas muertas.
Me estremezco otra vez de miedo.
Señor, esto es el hombre.
Todas las puertas están cerradas.
Con nadie puedes cambiar tu sonrisa.
En los arrabales
banderas agitadas y rasgadas.
Deja atrás la ciudad.
Tú sabes que todos los días
hay un hombre muerto en la cuneta
que nadie conoce todavía.
Una mujer sobre el cadáver de su marido
Llora.
Llueve.
¡Negra sombra, negra sombra!
Yo sé bien que hay un misterio en nuestra tierra.
Más allá de la niebla,
Más allá del mar,
Más allá de la lluvia,
Más allá del bosque.


*


¡Outra vez, outra vez o terror!
Un dia e outro dia,
Sen campás, sen protesta.
Galicia ametrallada nas cunetas
dos seus camiños.
Chéganos outro berro.
Señor ¿que fixemos?
-Non fales en voz alta-
¿Ata cando durará este gran enterro?
-Non chores que poden escoitarte.
Hoxe non choran mais que os que aman a Galicia-
¡Os milleiros de horas, de séculos,
que fixeron falta
para facer un home!
Teñen que encher ainda
as cunetas
con sangue de mestres e de obreiros
Lama, sangue e bágoas nos sulcos
son semente.

Docemente chove.
Enviso, arrodeame unha eterna noite.
Xa non terei palabras pra os meus versos.

Desvelado, pola mañá cedo
Baixo por un camiño.
Nos pazos onde se trama o crime
Ondean bandeiras pingando anilina.
Hai un aire de pombas mortas.
Tremo outra vez de medo.
Señor, isto é o home.
Todas as portas están pechadas.
Con ninguen podes trocar teu sorriso.
Nos arrabais
bandeiras batidas e esfarrapadas.
Deixa atrás a vila.
Ti sabes que todos os dias
hai un home morto na cuneta
que ninguén coñece ainda
Unha muller sobre o cadaver do seu home
Chora.
Chove.
¡Negra sombra, negra sombra!
Eu ben sei que hai un misterio na nosa terra,
Mais alá da neboa,
Mais alá do mar,
Mais alá da chuvia,
Mais alá do bosque.

Luis Pimentel
Lugo, marzo 1937


Médico y discreto poeta de la generación del 27. Estudio en la Residencia de Estudiantes. Casi la totalidad de su obra fue publicada postumamente.