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338. “Sufrimos tortura, cárcel, exilio y un aparato judicial que pasó incólume de la dictadura a la democracia”





Expresos del franquismo presentan listas de jueces, policías y militares en la querella que estudia la jueza María Servini de Cubría



A. DEL CAMPO | 02/septiembre/2012 - ElPlural.com

Forman parte de la generación que en los sesenta rozando apenas los veinte años de edad, se enfrentó a la dictadura, sufriendo por ello el más diverso tipo de represión: tortura, cárcel, exilio… También vieron morir a algunos de sus compañeros. La Comuna, una asociación que agrupa a expresos del franquismo, ha aportado sus duras experiencias a la querella que instruye la jueza María Servini de Cubría. Unas ochenta personas presentarán su testimonio. Buscan justicia para aquellos jóvenes que fueron, que destrozaron su vida en comisarías, reformatorios y presidios… o que la perdieron.

“Nuestro objetivo es recuperar una parte imprescindible de la historia reciente de nuestro país, impedir su falsificación y exigir responsabilidades a quienes mantuvieron una tiranía de la que fuimos víctimas directas”, explica a EL PLURAL. José María Galante quien en nombre de La Comuna, acudió meses atrás a Buenos Aires junto con otros compañeros, para aportar su testimonio. “Como gente que luchó por las libertades, nos oponemos a una política de reconciliación basada en la impunidad de los crímenes de la dictadura y en el mantenimiento, sin la menor depuración, de un aparato de estado que fue su indeseada herencia”. Y añade: “A mí, al día de hoy, nadie me ha pedido perdón por lo que me hicieron…”.


EL TOP

El Tribunal de Orden Público funcionó desde1963 a1977. “Hubo 8.943 procesados de los cuales solo 2.785 fueron absueltos. También se cometieron ejecuciones y asesinatos de variada factura: En el periodo del que hablamos y en la cárcel (en prisión preventiva o cumpliendo condena), asesinaron a Salvador Puig Antich y los cinco fusilados de septiembre de 1975. En el periodo de detención mataron a Enrique Ruano. Hay que sumar además los asesinatos de Arturo Pajuelo, los tres de Almería y en Euskadi algunos casos más”, explica José María Galante.


Tortura, adicciones y suicidios

No existe estudio alguno sobre la vida posterior de estas personas, pero en la asociación detectan un número muy alto de suicidios y adicciones lo que al parecer está relacionado con la tortura. “En general sobre este tema no se habla, en todo caso con gente muy próxima y que también ha pasado por el talego. Lo normal es que no valoremos sus consecuencias, casi nadie reconoce haber sido torturado: “Sólo me dieron unas hostias”, “sólo amenazaron con torturar a mi novia”, “no perdí el conocimiento o lo perdí poco tiempo”. Otro fenómeno muy general es que la gente no lo recuerda bien, en algunos casos recuerda muy poco y muy difícilmente”.


Terribles “efectos prácticos”

Pero añade: “Sobre los efectos prácticos se pueden escribir tratados. Conozco gente de la construcción a la que destrozaron las manos y después sólo pudieron trabajar de vigilantes de obra. A todo el mundo le cambió la vida. Eso sí, se de muy pocos casos afectados personalmente por el estigma de haber estado en la cárcel y en su vida familiar, normalmente, se resolvió en términos de solidaridad. Hablamos de personas que por encima del 60 por ciento no han cumplido aún los 65 años”.


Adolescentes golpeados por la carestía

Francisca Villar tenía 18 años y su novio Alfredo, 17. Cuenta en la querella que militaban en las juventudes comunistas de Carabanchel y su delito fue intentar desplegar una pancarta contra la carestía de la vida el 20 de febrero de 1975. Fue detenida por la temida Brigada Político Social e interrogada por Antonio González Pacheco “Billy el Niño”. Golpes, puñetazos, insultos… Recuerda que la menstruación le vino adelantada, la humillante dificultad para que la permitieran ir al baño entre vejaciones y que no le facilitaron compresas durante varios días. Su familia la vio ya en la cárcel de Yeserías con aspecto, de haber sido terriblemente apaleada.


La BPS y el “pasillo”

“Mi primera detención, bajo la acusación de “actividades subversivas”, se produce el 5 de octubre de1969, ala una de la madrugada, en mi casa familiar. Me detienen dos miembros de la Brigada Político Social (BPS) llamados Celso Galván y otro apodado “El Gitano”. Al entrar en la Dirección General de Seguridad (DGS) me hacen el pasillo, obligándome a pasar entre dos filas de agentes de la BPS y funcionarios de la Policía Armada que me golpean con porras, vergajos, me dan patadas, puñetazos…. Después me fichan y encierran en una celda”. José María Galante tenía 21 años y militaba en LCR en una España en que solo era legal el partido único.


Conesa, Billy el Niño y muchos más

El relato de las siguientes detenciones de Galante pone los pelos de punta por la brutalidad y el ensañamiento. Palizas salvajes, la cabeza sumergida en agua nauseabunda hasta casi ahogarle, el tormento de la barra, colgado por las rodillas y golpeado desnudo en las partes más vulnerables. “Desde entonces no puedo moverme como antes…” En su denuncia, como en la de otros querellantes aparecen nombres comunes de policías “comisario Conesa, y Billy el Niño”, señalados como especialmente sanguinarios. Los querellantes aportan listas de torturadores, de jueces y de militares que compusieron tribunales y consejos de guerra. Los testimonios de otros querellantes son tan espeluznantes o aún más que el de Galante.


La amnistía…en contra

“La amnistía, que fue la reivindicación política central de las luchas en la etapa final del franquismo, en manos de los legisladores de la transición se convirtió en una auténtica ley de punto final para los crímenes cometidos durante cuarenta años. Y esa misma ley es hoy la coartada que esgrime el poder judicial español en su defensa cerril de la impunidad del franquismo”, afirma José María Galante quien añade: “Y es que la Ley 46/1977 de Amnistía, hace desaparecer en dos apartados cualquier tipo de responsabilidad por el enorme atropello sufrido por millones de personas”.


“Aparato judicial incólume de la dictadura a la democracia”

¿Hay miedo a que estos testimonios salgan a la luz? El representante de la Comuna cree que sí: “Tras esos dos apartados también se nos hace desaparecer a las víctimas del franquismo hoy vivas, porque reconocer que hay víctimas implica reconocer la existencia de sus verdugos, y abre la posibilidad de exigirles responsabilidades por sus crímenes contra la humanidad, que los principios de la justicia internacional consideran imprescriptibles. Así se entiende que el aparato judicial, que pasó incólume de la dictadura a la democracia, se oponga con uñas y dientes a la apertura de un proceso en el que está directamente implicado. Nunca mejor dicho aquello de que no se puede ser, a la vez, juez y parte”.




194. La Comuna





MANIFIESTO DE LA ASOCIACION “LA COMUNA”, DE PRES@s Y REPRESALIAD@S POR LA DICTADURA


La lucha por la Memoria, y contra la Impunidad Franquista, es imparable. En los últimos años, las actividades de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (A.R.M.H.) en la localización de las fosas en las que fueron arrojadas las personas asesinadas por el fascismo, y la lucha por la rehabilitación de las víctimas del genocidio franquista tuvieron, como respuesta, la tímida e insuficiente “Ley de la Memoria Histórica” del gobierno socialista. Esta ley deja completamente insatisfecho el deseo de dignificación, reparación y justicia de las víctimas y sus familias.

Como consecuencia el movimiento popular por la memoria histórica ha seguido creciendo, las exhumaciones continúan y aumentan las denuncias y reclamaciones, los descendientes de las víctimas claman cada día con más fuerza por el derecho a localizar a sus familiares desaparecidos y a enterrarles con dignidad.

Dentro de este movimiento surgen asociaciones, foros y plataformas que a escala estatal o en las distintas nacionalidades y regiones vienen desarrollando una importante actividad:

• Asociación para la Recuperación de la Memoria Historia (A.R.M.H).
• Plataforma contra la impunidad del franquismo.
• Federación de Foros de la Memoria.
• Ahaztuak y Lau Haizetara-Gogoan, en Euskadi.
• Plataforma por un Centro de la Paz y la Memoria de la Cárcel de Carabanchel, en la Comunidad Autónoma de Madrid.
• Fundación Galega Contra a Impunidade.
• Associació Catalana d´Expresos Polítics del franquisme
• y otras más.

Pero ha sido la reacción de la derecha franquista instalada en el aparato del Estado (especialmente los sectores ultraderechistas de la judicatura), apoyada por los medios de comunicación a su servicio, el detonante de la movilización y la respuesta popular. La gran manifestación realizada en abril en Madrid bajo el lema: “Contra la Impunidad Franquista, Verdad, Justicia y Reparación” ha sido la ocasión para que, por primera vez, personas de todo tipo y condición muestren las fotos de sus asesinad@s-desaparecid@s y reclamen una dignificación que, hasta ahora, se les ha negado.

Sin embargo, en esta lucha por la memoria histórica y la reparación de las víctimas del fascismo hay, hasta el momento presente, un espacio vacío que debemos llenar de forma urgente: El de las gentes que combatimos contra el franquismo en su última etapa, la generación que a partir de los años sesenta se enfrentó a la dictadura, y que sufrió, por ello, tortura, cárcel, exilio, clandestinidad y el más diverso tipo de represalias. Como luchadores y luchadoras por las libertades y la revolución social, nos opusimos a la monarquía centralista impuesta por Franco y a la política de reconciliación basada en la impunidad de los crímenes de la dictadura y en el mantenimiento, sin la menor depuración, de un aparato de estado que fue su indeseada herencia. Un colectivo que, tras la conquista de las libertades democráticas, continuó participando en la vida pública a través de organizaciones sindicales, políticas, ecologistas, feministas, vecinales y culturales.

La “Ley de Amnistía” de 1977, perdonaba los crímenes de la dictadura pero, como tantas veces se ha dicho, amnistía no es sinónimo de amnesia. Las víctimas del franquismo hemos sido durante todo este tiempo ignoradas y silenciadas, es hora de recordar nuestra lucha y la represión padecida, como una parte imprescindible de la historia reciente de nuestro país. Esa es hoy nuestra tarea: recordar e impedir el olvido y la falsificación. Exigir responsabilidades políticas y penales a quienes colaboraron con la dictadura y la mantuvieron a fuego y a sangre. Nuestra lucha pasada es una parte de la memoria olvidada; nuestra lucha actual debe ser recuperar esa historia colectiva. Porque lo sufrimos, podemos hablar de aquello en primera persona y, mientras estemos vivos, lucharemos para impedir el olvido y la negación de los crímenes franquistas, frente a todo intento de embellecimiento de aquel régimen construido sobre el genocidio y la opresión.

Por todo ello ahora os proponemos agruparnos y construir una herramienta de intervención, reflexión colectiva y colaboración, para, desde la reivindicación de la dignidad de la resistencia contra el franquismo, dotarnos de unas señas de identidad que impulsen proyectos de emancipación social. Queremos constituir una asociación independiente, cuyo referente ideológico sea el mismo que compartimos siempre quienes nos opusimos a la dictadura en aquellos años: la lucha por la libertad, la defensa de los derechos de las personas y los pueblos, y el deseo de construir un mundo mejor y más justo. Un mundo libre de opresión social, en el que todas las personas puedan vivir con libertad, dignidad y justicia.

El segundo factor esencial de la asociación debe ser su carácter abierto y unitario. Abierto a todas las personas que por su participación en cualquier organización (partidos, sindicatos, movimientos sociales y otros colectivos) o movilización social sufrió las represalias del régimen franquista. Unitario por su voluntad de situar como tarea central la consolidación de un movimiento por la recuperación de la memoria histórica lo más amplio posible.

Nuestra propuesta es que la asociación lleve el nombre de “La Comuna”, como recuerdo a nuestra forma de organizarnos en la cárcel, compartiendo nuestros escasos bienes materiales e intentando oponernos, lo más unitariamente que pudimos y supimos a la represión de nuestros carceleros. Así mismo pretendemos que su ámbito de funcionamiento sea estatal, constituyendo grupos en otros territorios y estableciendo relaciones con todas las organizaciones de represaliad@s existentes.

Nuestras propuestas de trabajo e intervención son,

• Luchar contra la impunidad del franquismo.

• Exigir la derogación de las leyes de amnistía, por ser leyes de punto final contrarias al carácter imprescriptible de los crímenes contra la humanidad.

• Replantear la depuración del aparato de estado eliminando cualquier resto de su pasado franquista. Queremos que quienes participaron en la represión sean apartados y procesados por sus crímenes. No es aceptable que, todavía hoy, en la judicatura o los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, sigan ocupando puestos de responsabilidad quienes juraron y acataron “principios del movimiento nacional”.

• Incorporar en nuestra denuncia los crímenes específicos contra las mujeres, las violaciones y abusos sexuales en las cárceles y centros de detención y el robo de niñ@s.

• Movilizar contra cualquier normativa limitadora de las libertades democráticas por las que luchamos, oponiéndonos a las legislaciones y tribunales de excepción hoy existentes (como la Audiencia Nacional y la Ley de Partidos).

• Exigir la ilegalización de todas las organizaciones fascistas.

• Participar en los foros, plataformas y otros organismos de coordinación; y llevar a cabo propuestas e iniciativas que fomenten desde el movimiento por la memoria una actividad unitaria.

• Luchar por las reivindicaciones específicas de las personas presas y represaliadas: las llamadas compensaciones a han sido auténticas limosnas, en comparación con otros referentes europeos de la lucha contra el fascismo.

• Elaborar una plataforma reivindicativa para reclamar compensaciones dignas (sueldo base, reconocimiento de derechos en cuanto a cotizaciones a la seguridad social, pensiones, sanidad y demás prestaciones).

• Denunciar la represiva política penitenciaria en vigor y los abusos y torturas perpetrados en centros de detención. Estamos en contra de la política de dispersión carcelaria y nos oponemos a la existencia en nuestro país de CIES (centros de internamiento de extranjeros) auténticos establecimientos carcelarios que beben ser erradicados en cualquier sociedad democrática.

• Apoyar, de forma solidaria, la causa de quienes luchan por la libertad y se enfrentan a la explotación y la opresión social, bajo cualquier sistema y en cualquier país.

La Fraternidad y el Apoyo Mutuo forman parte de nuestras señas de identidad y constituyen un valor a generalizar frente a un modelo social competitivo e insolidario. Las torturas, condenas de cárcel, exilios y desarraigos nos han dejado cicatrices profundas. Por eso ahora queremos que nuestra asociación nos ofrezca la ayuda y complicidad que la represión, la clandestinidad y el exilio nos impidió ejercer plena y libremente

Somos víctimas pero no victimistas, no pedimos compasión ni apelamos al sentimentalismo: reivindicamos el respeto y la dignificación del coraje y el sufrimiento de quienes protagonizaron la resistencia a la dictadura franquista. Por eso, la asociación “La Comuna” no mirará solo al pasado, queremos que tenga proyección de futuro y que sirva para poner en marcha encuentros, acciones, foros, conferencias, publicaciones, estudios y debates.

Por la propia naturaleza singular de esta asociación, nos esforzaremos de forma especial en divulgar los testimonios y narraciones directos de las víctimas, como labor de reconstrucción y arqueología de la memoria, incluyendo también el apoyo a su recreación bajo cualquier forma y expresión creativa.

En definitiva, queremos que sea un lugar de encuentro y testimonio, lleno de historia y de vida, y una fuente de ideas en acción.