Lo Último

Mostrando entradas con la etiqueta Dositeo Moreno Barrios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dositeo Moreno Barrios. Mostrar todas las entradas

2447. Un recuerdo para Dositeo Moreno Barrios





El pasado 30 de agosto se cumplían 75 años del asesinato a manos del nazismo de mi bisabuelo, Dositeo Moreno Barrios.

De echo, se cumplen cada día aniversarios de asesinados a manos del fascismo. El problema es que muchos han quedado en el olvido.

Cuando empecé a buscar información sobre Dositeo, hará cuatro años, me di cuenta de la poca que tenía la familia. Tan solo un "se fue un día en un camión y lo mataron en un campo". Punto. Nada más. El franquismo supo hacerlo bien y los que le siguieron continúan igual, si un tema no les interesa… no ha existido.

Me dediqué a desempolvar la historia de los republicanos españoles que se habían visto obligados a huir de casa, pues él era un caso más de entre los miles de ellos que aun creyendo en lo que era justo, en la República que había ganado las elecciones, en eso que había sido votado democráticamente, tenían que irse de su pueblo, abandonar las familias, pues eran perseguidos por los que no les gustaba perder en unas las elecciones, ni el pensar distinto, ni nada que no fuera seguir su línea.

Hoy sabemos que Dositeo se fue de voluntario a finales del 1937 en un camión que pasaba por Tarancón. Se fue oyendo los gritos de su mujer Victoria pidiéndole por favor que no se fuera, pero ambos sabían que si se quedaba acabaría enterrado en una fosa común, como tantos otros. Decidió luchar. Pasó por Valencia y pudo ponerse en contacto con su mujer, le pidió verse por última vez, que trajera a sus hijas (una recién nacida y otra de dos años), y poder pasar algunas horas en paz.

Después de su visita a Valencia ellas regresan a Tarancón y se supone que él acabó cruzando la frontera hacia Francia y alistándose en alguna Compañía de Trabajadores Extranjeros, pues fue capturado en Bray Dunes el 5 de junio de 1940, después de la batalla de Dunkerque. De ahí le llevaron al Stalag XVII-B de Krems Gneixendorf donde permanece hasta que es transferido a la Gestapo el 17 de diciembre de 1941. Ingresa en Mauthausen el 19 del mismo mes, para acabar dando el último suspiro el 30 de agosto de 1942 en la enfermería del campo. Según consta en el archivo, falleció de tuberculosis. Libre es cada uno de creerse lo que quiera. Personalmente se que el peor sitio donde ir a morir era la enfermería, donde eran víctimas de experimentos y utilizados como conejos de indias de cualquier mente enferma del nazismo.

75 años después su recuerdo, en forma de placa, ha podido regresar a casa. Pero este es solo un recuerdo, el de Dositeo,  el que me queda más cerca. Pero ¿que nos queda de los otros miles de españoles que están todavía hoy en el olvido? España renegó de ellos convirtiéndoles en “apátridas indeseables”, regalando sus vidas a Hitler. Los que lograron salir vivos de los campos tampoco podían regresar. España era una dictadura que negó a las víctimas su dignidad, permitiéndoles quedar enterrados, vivos o muertos, pero en el olvido.

Tenemos el deber reflexionar sobre ello, de ver que las consecuencias del franquismo no se quedan simplemente en el echo de los miles de republicanos enterrados en las cunetas o en los campos, sino también el hecho de que mujeres como Victoria, la mujer de Dositeo, quedó sola, con una recién nacida y una hija de dos años en el pueblo, que malvivió vendiéndolo todo y sin poder casi comer, que vio irse a su esposo en 1937 y hasta 1958 no sabe que ha sido asesinado. Sus hijas, que se hacen adultas sin saber nada de su padre, esperando cada día que llamara a la puerta, crecieron pensando que era mala persona, pues según ellos, los rojos eran los malos y por eso se fueron. No sabían que su padre se fue luchando por intentar darles de herencia un país mejor. Ellas también fueron víctimas, víctimas del olvido y del miedo que suponía el franquismo.

Es nuestra tarea recuperar estas páginas de nuestra historia, recuperar sus luchas, recordar y compartir. Tenemos a muchos héroes anónimos enterrados en las cunetas sin ningún tipo de reconocimiento por parte del estado que les envió a morir. Necesitamos reconocer su lucha como nuestra historia, mostrarles que tenemos memoria y que no los olvidamos, y ser conscientes que si les volvemos a olvidar, los habremos exterminado por segunda vez.

Una placa es simple, un pequeño gesto y con una breve inscripción, pero detrás de esto hay una gran voluntad de devolverles la voz y recuperar su memoria, que ya les toca. Ellos nunca bajaron el puño y lucharon hasta el final, a nosotros nos toca el último combate, el de la dignidad. Y algún día lo vamos a conseguir. 


Hel-lena Guillén Llop
Septiembre 2017



Desde este espacio agradecemos a Hel-lena su lucha, su valentía, su compromiso. 

Los supervivientes de los campos juraron continuar su lucha contra el fascismo y mantener viva la memoria de las víctimas. Jamás faltaron a este juramento. Nosotros también debemos cumplirlo. No podemos caer en el precipicio del olvido. Los deportados, al igual que el resto de las víctimas del franquismo jamás han recibido el amparo de la justicia. 



Hel-lena Guillén con Amparo, la hija pequeña que Dositeo
nunca llegó a conocer












2109. Buscamos información de Dositeo Moreno Barrios

Desde hace más de dos años Hel-lena está buscando información sobre su bisabuelo Dositeo Moreno Barrios, muerto en Mauthausen el 30 de agosto de 1942  y nacido en Tarancón, Cuenca, el 6 de enero de 1911. Su abuela, la hija de Dositeo solo contó que se marchó del pueblo en noviembre de 1937 y que murió en un campo de concentración.

Según fuentes orales de Tarancon, Dositeo, de oficio jornalero, formaba parte de las J.S.U. pero no hay constancia documental de ello.

Tenía dos hijas. La primera nació en 1935. En el certificado de nacimiento de ésta se indica que era jornalero y se encuentra su firma. La segunda hija nació el 4 de noviembre de 1937. En el certificado, sin firmar por el padre, se indica que es militar.

Nos ha contado que pocos días después del nacimiento de su segunda hija Dositeo se subió a un camión de voluntarios que pasó por Tarancón. Se marchó con dos amigos. Uno de ellos logró escapar en Francia y regresar a Tarancón. Parece ser que estuvo en Valencia y Barcelona. Se desconoce la fecha en que pasó la frontera francesa.

La mujer de Dositeo se llamaba Victoria. La familia cuenta que fue a buscarle a Valencia y Barcelona. Parece ser que se llegaron a encontrar en Valencia y ella regresó sola a Tarancón. Tuvo que vender lo que tenía para sacar adelante a sus dos hijas. Tiempo después se unió con un militar franquista y nunca más se habló de Dositeo. Las hijas crecieron pensando que su padre era malo y que por eso se vió obligado a marcharse del pueblo.

Los nazis capturaron a Dositeo en Bray-Dunes el 4 de junio de 1940 y le internaron en el Stalag XVII B de Gmeixendorf. Fue transferido a la Gestapo el 17 de diciembre de 1941. Llegó a Mauthausen dos días después, el 19 de diciembre de 1941. Falleció el 30 de agosto de 1942.

En la imagen que encabeza esta publicación se encuentra Dositeo (a la izquierda con camisa blanca) junto a dos amigos. El amigo de la derecha aparece también en la siguiente imagen con un sombrero. La familia cree que se trata de la misma persona con la que se marchó y logró regresar a Tarancón. Desconocen su nombre.

Agradeceríamos cualquier información sobre Dositeo Moreno Barrios y las personas que aparecen en estas imágenes a través del correo: 

buscameenelciclodelavida@gmail.com


En la imagen aparecen revueltos milicianos y paisanos. Puede ser del comienzo 
de la guerra, ya que se ve un soldado con la borla en el chapiri. Con lo heterogé-
neo del personal y lo difuminado de la imagen, imposible saber el arma o cuerpo 
al que pertenecen. (Información facilitada por Floren Dimas)

Los militares de esta imagen son también de Artillería, pero parece que se trate de 
alumnos de la Academia de Artillería anterior a la guerra. 
(Información facilitada por Floren Dimas)

Los soldados que aparecen con perro, son del arma de Artillería (por la bomba 
de los rombos del cuello de la guerrera, que se aprecia a pesar de la mala cali-
dad de la imagen), y por las botas de caña alta. Debe de tratarse del año 1936, 
porque la borla del "chapiri" (el gorrito cuartelero) fue suprimida por el Ejército 
Voluntario (precursor del Ejército Popular Republicano) paulatinamente  en los 
meses siguientes a julio, para no confundirse con los sublevados que llevaban 
el mismo uniforme y divisa. (Información facilitada por Floren Dimas)